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lunes, 8 de abril de 2013

Videntes, instrumentos de Dios

clip_image002Santa Bernardita Soubirous, vidente de Lourdes murió el 16 de abril. Siendo aún niña asistió a las apariciones de la Inmaculada Santísima Virgen María y, después, abrazando la vida religiosa, llevó una vida escondida y humilde. ( 1879). Se le conoce como Santa Bernardita De Lourdes, Santa Bernardette o Santa María Bernarda ( las apariciones de la Virgen a una niña de 14 años que no sabía ni leer ni escribir, pero que rezaba todos los días el rosario, Bernardita Soubirous. Por medio de ella la Virgen hizo surgir la prodigiosa fuente del milagro, a la cual acuden peregrinos de todo el mundo para reavivar su fe y su esperanza. Muchos regresan de Lourdes curados también en su cuerpo. La Virgen, durante la segunda aparición, le dijo: “No te prometo hacerte feliz en este Fue mundo, pero sí en el otro”. dócil instrumento para extender la devoción a la Inmaculada Su breve existencia transcurrió en la humilde aceptación del sufrimiento físico como generosa respuesta a la invitación de la Inmaculada para pagar con la penitencia el rescate de tantas almas que viven prisioneras del mal. Pasó seis años en el instituto de Lourdes, de las Hermanas de la Caridad de Nevers, y en el que después fue admitida como novicia. En la profesión tomó el nombre de Sor María Bernarda. Durante los quince años de vida conventual no conoció sino el privilegio del sufrimiento. Las mismas superioras la trataban con indiferencia. La humilde pastorcita que pudo contemplar con sus propios ojos a la Virgen Inmaculada, murió el 16 de abril de 1879. Al principio fue enfermera dentro del convento, después sacristana, hasta cuando la enfermedad la obligó a permanecer en la cama, durante nueve años, siempre entre la vida y la muerte.
Fue beatificada el 14 de junio de 1925 por el Papa Pío XI, y el mismo Papa la elevó al honor de los altares el 8 de diciembre de 1933. En Francia se la festeja el 18 de febrero.

La vida de las videntes elegidas por Dios para transmitirnos sus mensajes, son generalmente instrumentos por medio de los cuales muchas almas perdidas alcancen el perdón de sus pecados y llevan una vida de consagración cumpliendo la Voluntad de Dios. Contrariamente a los elegidos de Dios para darnos a conocer sus mensajes, existen falsos videntes dando mensajes que vienen del enemigo. Por esa razón es importante no  permitir que nos engañen falsos mensajes de supuestas videntes, solo debemos creer en aquellos que tienen el reconocimiento de nuestra Iglesia. Pidamos a Dios nos permita distinguir de los mensajes y videntes que Él nos envía de los que son falsos. Dios mismo nos alerta sobre los falsos profetas en el Evangelio den San Mateo 7, 15-20
”Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los reconoceréis.

Todo falso profeta  d mal fruto: mensajes falsos para confundir a la humanidad. La mejor forma de evitar caer ante las mentiras del enemigo es estar siempre en oración, unidos a Dios y pidiéndole siempre nos permita ver todo lo que viene de Dios. Sin olvidar que solo podemos creer en los mensajes que son aprobados por nuestra Iglesia. Así que caminemos al encuentro de Jesús guiados por María, Nuestra Madre Misericordiosa.

LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR

(8 DE ABRIL)

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El Arcángel Gabriel, enviado por Dios visitó a la Virgen María para pedirle que sea la Madre del Verbo por la gracia del Espíritu Santo. Ella, consiente de su dignidad y al mismo tiempo su pequeñez, consintió entregándose sin reservas a la voluntad de Dios. El "Sí" de María Santísima abre el camino a la Encarnación del verbo que ocurre en ese momento y con ello a la salvación de la humanidad.  Dios eterno vino a habitar en ella asumiendo la naturaleza humana.

“El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo (...).


Dijo María: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tú palabra.”
(Lucas 1, 30-32, 38)

Nuestra dulce y tierna Madre nos enseña a ser pequeños ante Dios y decir “SI” para que se cumpla en nosotros la Voluntad de Nuestro Creador. Permitiendo que Él sea dueño de nuestra voluntad para no hacer la nuestra porque si hacemos nuestra voluntad seguramente no agradaríamos a Dios. Por amor a Jesús crucificado le entregamos nuestra vida para que haga con ella lo que mejor convenga para sus planes.

Hacernos pequeños ante Dios, nuestro Creador es algo que Jesús mismo nos dejó dicho:

"Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos”.

María toda su vida fue pequeña ante Dios y cumplió toda la Voluntad del Padre que está en los cielos, como hija obediente, humilde, sencilla, fiel a las cosas del Señor. Todas las dificultades que la Madre Dios y Madre Nuestra padeció lo hizo por amor a su Creador, desde el inicio hasta el último momento. Ella es un ejemplo a imitar, un ejemplo de amor. de obediencia total. Todos estamos llamados por Dios a ser pequeños y obedientes a sus planes. Dejemos entonces que se cumpla la voluntad en nosotros como fieles esclavos del Señor, digamos “Sí”, como María.

jueves, 4 de abril de 2013

OCTAVA DE PASCUA

Fuente: Arciprensa

El júbilo del Domingo de Pascua prolongado en los primeros ocho días a partir de la Resurrección de Nuestro Redentor.

El Domingo de Resurrección inician los cincuenta días del tiempo pascual que concluye en Pentecostés. La Octava de Pascua es la primera semana de la Cincuentena. Las lecturas evangélicas se centran en las apariciones del Resucitado.

Durante estos ochos días se puede hacer el Rosario de la Santa Octava de Consagración a Dios Padre Eterna Yahvé.

clip_image002El Domingo de Resurrección o Vigilia Pascual, cima del año litúrgico. Es el aniversario del triunfo de Cristo. Que muere crucificado y vence a la muerte dándonos la redención y liberación del pecado de la humanidad. Nos da la esperanza de la victoria del bien sobre el mal. El mensaje redentor de la Pascua es la purificación total del hombre, la liberación de sus egoísmos, de su sensualidad, de sus complejos; que limpia y sana el interior, con la iluminación del Espíritu, Dice San Pablo: "Si habéis resucitado con Cristo vuestra vida, entonces os manifestaréis gloriosos con Él" (Col. 3 1-4).

Para resucitar con Cristo hemos de purificarnos durante la cuaresma y llevar una vida santa a partir de ese momento sin caer en algún pecado, mantenernos firmes en el amor de Dios:

 

  • Cumpliendo los Mandamientos tal como Él nos los dejó
  • Cumplir con todos los sacramentos.
  • Haciendo obras de misericordia.
  • Viviendo oración diaria.

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Lunes de la octava

Lecturas: Hch 2, 14. 22-33; Sl 15; Mt 28, 8-15

Por medio del Bautismo, el Señor hace crecer a su Iglesia, dándole siempre nuevos hijos. Este día le pedimos que nos conceda a los bautizados, vivir siempre de acuerdo con la fe que profesamos. Este día el Señor Resucitado se manifiesta a las mujeres, que al verlo se asieron de sus pies y le adoraron.

 

clip_image006Martes de la octava                      Lecturas: Hch 2, 36-41; Sl 32; Jn 20, 11-18

Nuestro salvador por el misterio pascual, continúa favoreciendo con dones celestiales a su pueblo, para que alcance la libertad verdadera y pueda gozar de la alegría del cielo. Nos invita a meditar sobre la aparición del Señor a María Magdalena, a quién recompensa Jesús el amor fiel de la mujer penitente (Lc 7,37ss.), cuyo corazón, ante esa sola palabra del Señor, se inunda de gozo indescriptible y sale al encuentro de los apóstoles para anunciarles que el Señor ha resucitado.

 

clip_image008Miércoles de la octava

Lecturas: Hch 3, 1-10; Sl 104; Lc 24, 13-35

La Liturgia de este nos invita a introducirnos en el encuentro del Señor Jesús Resucitado con los Discípulos de Emaús. Este pasaje es un apasionante programa de vida cristiana, en el que el mismo Señor victorioso sale al encuentro del hombre desesperanzado, y lo invita a vivir un horizonte pleno y hermoso. El Resucitado, les enseña las Escrituras y comparte el pan y el vino, trocando la tristeza que agobiaba sus corazones en alegría y gozo.

 

clip_image010Jueves de la octava

Lecturas: Hch 3, 11-26; Sl 8; Lc 24, 35-48

¡Señor Mío y Dios Mío!

Dios, que ha reunido pueblos diversos en la confesión de su Nombre, concede a todos los que han renacido en la fuente bautismal, una misma fe en su espíritu y una misma caridad en su vida. Él nunca nos abandona. Después de su Resurrección, sigue acompañándonos y enseñándonos como debe ser nuestro esfuerzo cotidiano por ser santos. El Buen Pastor, nunca deja a sus ovejas, y lo confirma al salir al encuentro de sus queridos y temerosos amigos, mostrándoles las marcas de la dolorosa y gloriosa cruz, comiendo ante ellos y abriendo sus corazones para que comprendan lo que las Escrituras decían de su Muerte y Resurrección.

 

clip_image012Viernes   de la octava                             Lecturas: Hch 4, 1-12; Sl 117; Jn 21, 1-14

Por el Misterio pascual, Dios ha restaurado su alianza con los hombres. Pidámosle que nos conceda realizar en nuestras vidas todo lo que celebramos en la Fe. Este día el Señor nos invita a crecer en nuestra fe, y a echar las redes para pescar. En el pasaje de la pesca milagrosa, las palabras del Señor Jesús resuenan en las fibras más profundas del corazón de los Apóstoles, disipando toda preocupación y temor existente en sus corazones, y permaneciendo con ellos en un fraternal compartir.

 

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Sábado de la octava                                                   Lecturas: Hch 4, 13-21; Sl 117; Mc 16, 9-15

Dios, que con la abundancia de su gracia no cesa de aumentar el número de sus hijos, mira con amor a los que ha elegido como miembros de su Iglesia, para que, renacidos por el bautismo, obtengamos también la resurrección gloriosa.

El Señor Jesús Resucitado una vez más aparece a sus apóstoles, corrigiendo su incredulidad, y exhortándolos a salir por todo el mundo y anunciar su Evangelio a todas las personas.


II Domingo de la octava : Domingo de la Divina Misericordia.

Lecturas: Hch 5, 12-16; Sl 117; Ap 1, 9-11.12-13.17-19; Jn 20, 19-31

La Resurrección del Señor nos trajo una vida nueva, por la que él vive en nosotros por su Espíritu. Cristo Resucitado, está con nosotros. Creer en Él, es abrirle nuestro corazón. Está presente en la Palabra de Dios, en el servicio fraternal, en el misterio y en la Eucaristía. Con fe, esperanza y caridad, vivamos la vida nueva que nos trae el Señor Jesús Resucitado.

Para reflexionar:

 

Para reflexionar:

El Señor, siendo Dios, se revistió de naturaleza humana, sufrió por nosotros, fue atado, condenado y crucificado por nosotros, que éramos culpables. Resucitó de entre los muertos, victorioso y triunfado sobre el enemigo. Recibimos el perdón de los pecados por Cristo que es el perdón, la salvación, nuestra purificación, vida, resurrección y luz. ¿Qué merece nuestro Redentor? ¿Qué darías a aquel que te amó hasta el extremo dando su vida en muerte de cruz por tu salvación?

Cuando tengamos que ir ante la presencia del Señor, nuestro Salvador y Juez no llevaremos las cosas materiales que tenemos en esta tierra; sino que, hemos de estar revestidos de Dios, de luz; siendo lámparas encendidas y para eso hay que ser santo, llevar una vida santa cumpliendo con todo aquello que Él nos indicó y que está escrito en la Biblia. Cada palabra del Señor será cumplida tal cual las dijo. Nada puede ser cambiado al intentar interpretarlas. La Sagrada Palabra de Dios es precisamente eso: Palabra de Dios y no podemos agregarle palabras nuestras ni cambiar el sentido de cada frase. El mensaje de Su Palabra jamás cambiará de significado, no será modificado ni por la modernidad ni por nadie. Será Su Palabra hasta el final.

En la modernidad muchos actos que realizamos no son agradables a los ojos del Señor y lo único que hacemos es pecar constantemente con esa forma de vida moderna impregnada del mar que muchos estamos viviendo. La vida en amasiato (fuera del sacramento del matrimonio) es uno de esos productos de la modernidad; así como las nuevas formas de noviazgo donde no existe el respeto del novio a la novia y viceversa, al tener relaciones sexuales sin haberse casado. De muchas formas la modernidad solo ha infiltrado los males y hemos caído en las tentaciones cometiendo pecados.

Para ir al encuentro de Dios hay que tener verdadero arrepentimiento de la vida pecaminosa que hemos llevado, pues tan infinita es su misericordia que nos llama, nos pide regresar a Él, vivir la conversión desde lo más profundo de nuestros sentimientos, confesarnos, cumplir la penitencia y no volver a pecar.

Escuchemos el llamado de Dios:

“A pesar de todos vuestros pecados, Mi Padre aún los está llamando para que regresen a Él, pero ustedes no prestan atención a Su llamado.

¡REGRESEN! ¡OH, ISRAEL, PUEBLO MÍO!

Hagan reparación por sus pecados y los pecados que el mundo entero comete contra Mi Padre y contra Mi Preciosa Sangre. ¡YO SOY EL AGONIZANTE JESUCRISTO! ”

Caminemos hacia Jesús guiados por nuestra Madre María respondiendo a la llamada del Padre.

Este mes no olvidemos hacer muchas obras de misericordia en reparación de nuestros pecados:

Dar donativos generosos para las necesidades de la Iglesia todo el tiempo sin que nos cause molestia sino más bien darlo por amor a Dios que nos da tantas cosas: la vida, una familia, trabajo, casa, alimento, todo. Sin su ayuda no tendríamos tanto. Y jamás pagaríamos en ninguna cantidad el precio que Él pagó por nuestra libertad del pecado y nuestra Salvación.

Revístete de humildad reconociendo que todo lo que tenemos es porque Él nos lo da, se caritativo y generoso con los demás. Coopera económicamente para las necesidades de la iglesia y comparte lo que Dios te ha dado con los más necesitados pues Jesús nos dejó dicho que cuando le damos de comer al hambriento, lo alimentamos a Él, cuando vestimos y calzamos a alguien, lo hacemos a Él, de tal manera que todo lo que des a otros lo estas dando a Jesús mismo. Se un instrumento de Dios y da, porque es mejor dar que recibir como lo dice una oración muy hermosa atribuida al Santo Francisco de Asís:

Oración simple
Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Oh, Maestro, que yo no busque tanto
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.
Porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
y muriendo se resucita a la vida eterna.

Pueden disfrutarla en canto gregoriano en

 

Que el precio que pagó nuestro Redentor, el Cristo crucificado no sea menospreciado por ti  y  le otorgues un valor inmerecido, antes bien únete a su sufrimiento y conságrate al Sagrado Corazón de Jesús, a Su Sangre Preciosa,  a la Santísima Trinidad y al Inmaculado Corazón de María.

 

Soneto al crucificado

No me mueve Señor para quererte,

el cielo que me tienes prometido,

ni me mueve el infierno tan temido,

para dejar por eso de ofenderte.

Tu me mueves Señor, muéveme al verte,

clavado en una cruz y escarnecido,

muéveme ver tu cuerpo tan herido,

muéveme tus afrentas y tu muerte,

muéveme al fin tu amor, y en tal manera,

que aunque no hubiera cielo yo te amara,

y aunque no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,

más aun que lo que espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera.

    Jesús dijo a sor Faustina: "(...) La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia" (Diario, 300)

    Confiemos en la Misericordia del Señor y pidámosle lo que dice San Ignacio de Loyola en su oración (Para dar gracias en la mañana y después de comulgar.)

    Oración de entrega

    Tomad, Señor, y recibid
    toda mi libertad,
    mi memoria,
    mi entendimiento
    y toda mi voluntad;
    todo mi haber y mi poseer.
    Vos me disteis,
    a Vos, Señor, lo torno.
    Todo es Vuestro:
    disponed de ello
    según Vuestra Voluntad.
    Dadme Vuestro Amor y Gracia,
    que éstas me bastan.
    Amén.

    Alma de Cristo

    Alma de Cristo, santifícame.
    Cuerpo de Cristo, sálvame.
    Sangre de Cristo, embriágame.
    Agua del costado de Cristo, lávame.
    Pasión de Cristo, confórtame.

    ¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
    Dentro de tus llagas, escóndeme.
    No permitas que me aparte de Ti.
    Del maligno enemigo, defiéndeme.
    En la hora de mi muerte, llámame.

    Y mándame ir a Ti.
    Para que con tus santos te alabe.
    Por los siglos de los siglos.
    Amén.

    Dijo Jesús que “la Caridad es la más grande de las absoluciones. Que la Caridad cancela las culpas y las debilidades del hombre, ya que quien Ama vive en Dios y, al vivir en Dios, peca poco y si peca, al punto se arrepiente y para el que se arrepiente se haya presto el perdón del Altísimo.”

    Practiquemos la caridad en la medida del amor de Dios a nosotros: sin medida.

    Domingo de la Divina Misericordia.

    Fuente: Arciprensa.

    María Faustina Kowalska por varios años, se resistió a dar el "hágase" al Plan de Dios, hasta que en 1924, tuvo una visión del Señor Jesús quien la reprendió por su falta de entrega y amor en su vida espiritual, invitándole a ingresar al convento en Varsovia. Helena fue recibida por las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia el 1 de agosto de 1925, y hasta finales de 1926, fue novicia en dicho convento. Ese año tuvo varias visiones beatíficas en la que el Señor le enseñó todo lo que podía padecer por su santo nombre y su causa misericordiosa.

    El 30 de abril de 1926, Helena tomó los hábitos, y asumió el nombre de María Faustina; dos años más tarde, profesó los votos de pobreza, castidad y obediencia. A los superiores y el confesor personal de la futura santa, conocedores de las experiencias místicas de Faustina, les costaba aceptar la profunda e íntima relación entre ella y el Señor Jesús. Sin embargo, la futura santa no hizo caso a las dudas, y Santa Teresita del Niño Jesús se le apareció en sueños para consolar y premiar su profunda perseverancia, heroicidad y futura santidad. Adoración al Santísimo.

    En una ocasión, mientras María se encontraba en profunda oración, Jesús se le apareció y le pidió que lo adorase en el Santísimo Sacramente por una hora durante nueve días sucesivos: "Reza con todo tu corazón en unión a María e intenta además durante este tiempo realizar las estaciones de la Cruz". Estando en el séptimo día de la novena, la futura santa tuvo una visión de la Madre de Dios, parada entre el cielo y la tierra, vestida con un esplendoroso y luminoso vestido.

    La Virgen tenía sus manos plegadas en oración sobre su pecho y miraba fijamente al cielo. Algunos rayos luminosos, que se desprendía de su corazón ascendían al cielo y otros caían sobre Polonia. Luego de esta visión, una noche María Faustina rezaba en su celda. Jesús vestido de blanco se le apareció, y levantó una de sus manos en señal de bendición, mientras que la otra tocaba su vestido. Debajo de éste, y ligeramente dibujado al lado del pecho, emanaban dos grandes rayos, uno rojo, y el otro de color pálido blanco. María Faustina esperaba en silencio; su corazón se contrajo de temor y alegría a la vez. Entonces Jesús le dijo: "Pinta una imagen según lo que ves con la firma: Jesús, en ti confío. Deseo que esta imagen se venere primero en tu capilla, y luego en todo el mundo. Y prometo que las almas que venerarán esta imagen no perecerán, y la victoria caerá sobre sus enemigos aquí en la tierra, especialmente en la hora de su muerte. Yo los defenderé como Mi propia gloria".

    María Faustina acogió con profundo amor y entrega estas palabras, y a partir de este encuentro trabajó intensamente para lograr este propósito. El camino no fue fácil, y hubo que superar muchos obstáculos. Algunos días más tarde, el Señor se le apareció de nuevo para pedirle que difunda en el mundo la fiesta en honor a su Misericordia. "Yo deseo que esta imagen, que tu pintarás con un cepillo, sea solemnemente homenajeada el primer domingo después de Pascua, que ese domingo sea la fiesta de la Misericordia", fueron las palabras de Cristo a la mística polaca. "También deseo que los sacerdotes proclamen la devoción de la Misericordia a todos los pecadores; que permita que el pecador no tenga miedo en acercarse hacia Mí, en acudir a Mí. Las llamas de mi Misericordia aclaman para ser gastadas a favor de las almas pecadoras; y yo deseo derramarlas sobre ellas", le dijo el Señor.

    María entonces se propuso a trabajar con más ahínco y esfuerzo en esta nueva misión, que finalmente vería sus frutos cuando varias réplicas de la imagen empezaron a pintarse en varios lugares del mundo; primero en Europa, y luego en América. En el último día de su retiro espiritual, preparándose para renovar sus votos en Walendow, Polonia, María Faustina fue de nuevo visitada por el Sagrado Corazón de Jesús en el momento que ella recibió la Sagrada Comunión. En ese momento, mientras María Faustina observaba el corazón misericordioso de Cristo, comprendió su profunda y gran misericordia, que debía ser derramada sobre las miles de almas pecadoras. La última aparición de Cristo a la religiosa polaca ocurrió en la Cuaresma de 1933.

    María Faustina estaba preparándose para su profesión final, coleccionado todos sus sufrimientos interiores y exteriores en un ramillete espiritual para Jesús, y esperando silentemente para ofrecerle el mejor de los sacrificios por su causa y misión. "Yo deseo que sepas cuanto amor arde en mi corazón por las almas más alejadas de Mí. Y tu entenderás lo que te digo cuando medites en mi Pasión", fueron las palabras de Cristo para María, quien le pidió que invocase su Misericordia en nombre de los pecadores, pues Él desea su salvación. Murió en Cracovia el 5 de octubre de 1938, con apenas 33 años. El Señor premió su ardoroso corazón y entrega en la misión diciéndole: "Mi hija, tu corazón es mi paraíso".

    La santa polaca fue canonizada por el Papa Juan Pablo II el 30 de abril del año 2000.

    "Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia" (Sal. 118, 1). Así canta la Iglesia en la octava de Pascua, casi recogiendo de labios de Cristo estas palabras del Salmo; de labios de Cristo resucitado, que en el Cenáculo da el gran anuncio de la misericordia divina y confía su ministerio a los Apóstoles: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. (...) Recibid el Espíritu Santo: a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos." (Jn 20, 21-23)

    Antes de pronunciar estas palabras, Jesús muestra sus manos y su costado. Es decir, señala las heridas de la Pasión, sobre todo la herida de su corazón, fuente de la que brota la gran ola de misericordia que se derrama sobre la humanidad. De este corazón sor Faustina Kowalska, la beata que a partir de ahora llamaremos santa, verá salir dos haces de luz que iluminan el mundo: "Estos dos haces -le explicó Jesús mismo- representan la sangre y el agua" (Diario, 299).

    ¡Sangre y agua! Nuestro pensamiento va al testimonio del evangelista San Juan, quien, cuando un soldado traspasó con su lanza el costado de Cristo en el Calvario, vio salir "sangre y agua" (Jn 19, 34). Y si la sangre evoca el sacrificio de la cruz y el don eucarístico, el agua, en la simbología joánica, no sólo recuerda el bautismo, sino también el don del Espíritu Santo (cf. Jn 3, 5; 4, 14; 7, 37-39).

    La misericordia divina llega a los hombres a través del corazón de Cristo crucificado: "(...) Hija mía, di que soy el Amor y la Misericordia Mismos" pedirá Jesús a sor Faustina (Diario, 1074). Cristo derrama esta misericordia sobre la humanidad mediante el envío del Espíritu que, en la Trinidad, es la Persona-Amor. Y ¿acaso no es la misericordia un "segundo nombre" del amor (cf. Dives in misericordia, 7), entendido en su aspecto más profundo y tierno, en su actitud de aliviar cualquier necesidad, sobre todo en su inmensa capacidad de perdón?

    Hoy es verdaderamente grande mi alegría al proponer a toda la Iglesia, como don de Dios a nuestro tiempo, la vida y el testimonio de sor Faustina Kowalska. La Divina Providencia unió completamente la vida de esta humilde hija de Polonia a la historia del siglo XX, el siglo que acaba de terminar. En efecto, entre la primera y la segunda guerra mundial, Cristo le confió su mensaje de misericordia. Quienes recuerdan, quienes fueron testigos y participaron en los hechos de aquellos años y en los horribles sufrimientos que produjeron a millones de hombres, saben bien cuán necesario era el mensaje de la misericordia.

    Jesús dijo a sor Faustina: "(...) La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia" (Diario, 300). A través de la obra de la religiosa polaca, este mensaje se ha vinculado para siempre al siglo XX, último del segundo milenio y puente hacia el tercero. No es un mensaje nuevo, pero se puede considerar un don de iluminación especial, que nos ayuda a revivir más intensamente el evangelio de la Pascua, para ofrecerlo como un rayo de luz a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

    2 ¿Qué nos depararán los próximos años? ¿Cómo será el futuro del hombre en la tierra? No podemos saberlo. Sin embargo es cierto que, además de los nuevos progresos, no faltarán, por desgracia, experiencias dolorosas. Pero la luz de la misericordia divina, que el Señor quiso volver a entregar al mundo mediante el carisma de sor Faustina, iluminará el camino de los hombres del tercer milenio.

    Pero, como sucedió con los Apóstoles, es necesario que también la humanidad de hoy acoja en el cenáculo de la historia a Cristo resucitado, que muestra las heridas de su crucifixión y repite: "Paz a vosotros". Es preciso que la humanidad se deje penetrar e impregnar por el Espíritu que Cristo resucitado le infunde. El Espíritu sana las heridas de nuestro corazón, derriba las barreras que nos separan de Dios y nos desunen entre nosotros, y nos devuelve la alegría del amor del Padre y la de la unidad fraterna.

    3 Así pues, es importante que acojamos íntegramente el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de "domingo de la Misericordia Divina". A través de las diversas lecturas, la liturgia parece trazar el camino de la misericordia que, a la vez que reconstruye la relación de cada uno con Dios, suscita también entre los hombres nuevas relaciones de solidaridad fraterna. Cristo nos enseñó que "el hombre no sólo recibe y experimenta la misericordia de Dios, sino que está
    llamado a "usar misericordia" con los demás: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia" (Mt 5, 7)" (Dives in misericordia, 14). Y nos señaló, además, los múltiples caminos de la misericordia, que no sólo perdona los pecados, sino que también sale al encuentro de todas las necesidades de los hombres. Jesús se inclinó sobre todas las miserias humanas, tanto materiales como espirituales.
    Su mensaje de misericordia sigue llegándonos a través del gesto de sus manos tendidas hacia el hombre que sufre. Así lo vio y lo anunció a los hombres de todos los continentes sor Faustina, que, escondida en su convento de Lagiewniki, en Cracovia, hizo de su existencia un canto a la misericordia: "Misericordias Domini in aeternum cantabo".

    · 4 La canonización de sor Faustina tiene una elocuencia particular: con este acto quiero transmitir hoy este mensaje al nuevo milenio. Lo transmito a todos los hombres para que aprendan a conocer cada vez mejor el verdadero rostro de Dios y el verdadero rostro de los hermanos.

    · El amor a Dios y el amor a los hermanos son efectivamente inseparables, como nos lo ha recordado la primera carta del apóstol san Juan: "En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos" (1 Jn 5, 2). El Apóstol nos recuerda aquí la verdad del amor, indicándonos que su medida y su criterio radican en la observancia de los mandamientos.

    · En efecto, no es fácil amar con un amor profundo, constituido por una entrega auténtica de sí. Este amor se aprende sólo en la escuela de Dios, al calor de su caridad. Fijando nuestra mirada en él, sintonizándonos con su corazón de Padre, llegamos a ser capaces de mirar a nuestros hermanos con ojos nuevos, con una actitud de gratuidad y comunión, de generosidad y perdón. ¡Todo esto es misericordia!

    · En la medida en que la humanidad aprenda el secreto de esta mirada misericordiosa, será posible realizar el cuadro ideal propuesto por la primera lectura: "En el grupo de los creyentes, todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía" (Hch 4, 32). Aquí la misericordia del corazón se convirtió también en estilo de relaciones, en proyecto de comunidad y en comunión de bienes. Aquí florecieron las "obras de la misericordia", espirituales y corporales. Aquí la misericordia se transformó en hacerse concretamente "prójimo" de los hermanos más indigentes.

    · 5 Sor Faustina Kowalska dejó escrito en su Diario: "Experimento un dolor tremendo cuando observo los sufrimientos del prójimo. Todos los dolores del prójimo repercuten en mi corazón; llevo en mi corazón sus angustias, de modo que me destruyen también físicamente. Desearía que todos los dolores recayeran sobre mí, para aliviar al prójimo". ¡Hasta ese punto de comunión lleva el amor cuando se mide según el amor a Dios!

    · En este amor debe inspirarse la humanidad hoy para afrontar la crisis de sentido, los desafíos de las necesidades más diversas y, sobre todo, la exigencia de salvaguardar la dignidad de toda persona humana. Así el mensaje de la misericordia divina es, implícitamente, también un mensaje sobre el valor de todo hombre. Toda persona es valiosa a los ojos de Dios, Cristo dio su vida por cada uno, y a todos el Padre concede su Espíritu y ofrece el acceso a su intimidad.

    · 6 Este mensaje consolador se dirige sobre todo a quienes, afligidos por una prueba particularmente dura o abrumados por el peso de los pecados cometidos, han perdido la confianza en su vida y han sentido la tentación de caer en la desesperación. A ellos se presenta el rostro dulce de Cristo y hasta ellos llegan los haces de luz que parten de su corazón e iluminan, calientan, señalan el camino e infunden esperanza. ¡A cuántas almas ha consolado ya la invocación "Jesús, en Ti confío" (Diario, 47), que la Providencia sugirió a través de sor Faustina! Este sencillo acto de abandono a Jesús disipa las nubes más densas e introduce un rayo de luz en la vida de cada uno.

    · 7 "Misericordias Domini in aeternum cantabo" (Sal 89,2). A la voz de María santísima, la "Madre de la Misericordia", a la voz de esta nueva santa, que en la Jerusalén celestial canta la misericordia junto con todos los amigos de Dios, unamos también nosotros, Iglesia peregrina, nuestra voz.

    · Y tú, Faustina, don de Dios a nuestro tiempo, don de la tierra de Polonia a toda la Iglesia, concédenos percibir la profundidad de la Misericordia Divina, ayúdanos a experimentarla en nuestra vida y a testimoniarla a nuestros hermanos. Que tu mensaje de luz y esperanza se difunda por todo el mundo, mueva a los pecadores a la conversión, elimine las rivalidades y los odios, y abra a los hombres y las naciones a la práctica de la fraternidad. Hoy, nosotros, fijando, juntamente contigo, nuestra mirada en el rostro de Cristo resucitado, hacemos nuestra tu oración de abandono confiado y decimos con firme esperanza:

    "Cristo, Jesús, en Ti confío".

    Oh Sangre y Agua que brotaste del Santísimo Corazón de Jesús como fuente de misericordia para nosotros en ti confío.

    Oh Jesús, te entregaste por nosotros a tan asombrosa pasión únicamente por amor. La justicia de tu Padre habría sido expiada con un solo suspiro tuyo y todos tus anonadamientos son actos de tu misericordia y tu inconcebible amor (...) Cuando estabas muriendo en la cruz, en aquel momento nos donaste tu vida eterna, al haber permitido abrir tu sacratísimo costado nos abriste una inagotable fuente de tu misericordia; nos ofreciste lo más valioso que tenías, es decir, la sangre y el agua de tu Corazón. He aquí la omnipotencia de tu misericordia, de ella toda gracia fluye a nosotros.

    Oh Jesús extendido sobre la cruz, te ruego concédeme la gracia de cumplir fielmente con la santísima voluntad de tu Padre en todas las cosas, siempre y en todo lugar. Y cuando esta voluntad me parezca pesada y difícil de cumplir, es entonces que te ruego, Jesús, que de tus heridas fluyan sobre mí fuerza y fortaleza y que mis labios repitan constantemente: hágase tu voluntad, Señor.

    Oh Salvador del mundo, Amante de la salvación humana que entre terribles tormentos y dolor, te olvidaste de ti mismo para pensar únicamente en la salvación de las almas. Compasivísimo Jesús, concédeme la gracia de olvidarme de mí misma para que pueda vivir totalmente por las almas, ayudándote en la obra de salvación, según la santísima voluntad de tu Padre.

    Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó para las almas y se abrió el mar de misericordia para el mundo entero. Oh fuente de vida, insondable misericordia de Dios, abarca el mundo entero y derrámate sobre nosotros.

    Oh Sangre y Agua, que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en ti confío!

    Tu expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó inmensamente para las almas, y el océano de Misericordia se abrió por todo el mundo. O fuente de Vida, Oh Misericordia Infinita, envuelve todo el mundo y desocúpate sobre nosotros.

    Oh Sangre y Agua que brotaste del Santísimo Corazón de Jesús como fuente de misericordia para nosotros en ti confío (187).

    Oh Jesús, te entregaste por nosotros a tan asombrosa pasión únicamente por amor. La justicia de tu Padre habría sido expiada con un solo suspiro tuyo y todos tus anonadamientos son actos de tu misericordia y tu inconcebible amor (...) Cuando estabas muriendo en la cruz, en aquel momento nos donaste tu vida eterna, al haber permitido abrir tu sacratísimo costado nos abriste una inagotable fuente de tu misericordia; nos ofreciste lo más valioso que tenías, es decir, la sangre y el agua de tu Corazón. He aquí la omnipotencia de tu misericordia, de ella toda gracia fluye a nosotros (1447).

    Oh Jesús, Verdad eterna, Vida nuestra, te suplico y mendigo tu misericordia para los pobres pecadores. Dulcísimo Corazón de mi Señor, lleno de piedad y de misericordia insondable, te suplico por los pobres pecadores. Oh sacratísimo Corazón, fuente de misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana. Te suplico luz para los pobres pecadores. Oh Jesús, recuerda tu amarga pasión y no permitas que se pierdan las almas redimidas con tan preciosísima, santísima sangre tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de tu sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores (...) Oh, qué alegría arde en mi corazón cuando contemplo tu bondad inconcebible, oh Jesús mío. Deseo traer a todos los pecadores a tus pies para que glorifiquen tu misericordia por los siglos de los siglos (72).

    Oh Jesús extendido sobre la cruz, te ruego concédeme la gracia de cumplir fielmente con la santísima voluntad de tu Padre en todas las cosas, siempre y en todo lugar. Y cuando esta voluntad me parezca pesada y difícil de cumplir, es entonces que te ruego, Jesús, que de tus heridas fluyan sobre mí fuerza y fortaleza y que mis labios repitan constantemente: hágase tu voluntad, Señor.

    Oh Salvador del mundo, Amante de la salvación humana que entre terribles tormentos y dolor, te olvidaste de ti mismo para pensar únicamente en la salvación de las almas. Compasivísimo Jesús, concédeme la gracia de olvidarme de mí misma para que pueda vivir totalmente por las almas, ayudándote en la obra de salvación, según la santísima voluntad de tu Padre (1265).

    Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó para las almas y se abrió el mar de misericordia para el mundo entero. Oh fuente de vida, insondable misericordia de Dios, abarca el mundo entero y derrámate sobre nosotros (1319).

    Cantemos al Señor tenga piedad de nuestras almas conforme a s Misericordia

    Rosario de la Divina Misericordia

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    Promesas a los que veneren la imagen de la Divina Misericordia.

    1. Yo prometo al Alma que venerare esta Imagen de la Misericordia que no perecerá, Yo le prometo ya que aquí en la tierra la Victoria sobre sus enemigos especialmente en la hora de la Muerte. Yo el Señor, la protegeré como mi Propia Gloria".

    2. Estos rayos de Mi Corazón, que significan Sangre y Agua, protegen a las almas de la ira de Mi Padre.

    3. Feliz, el que viva bajo su sombra, pues la mano de la justicia de Dios no le alcanzará. A las almas que propaguen Mi Misericordia yo las protegeré por toda su vida como una Madre a Su niño, y en la hora, de la muerte, para ellos no seré Juez, sino Redentor. En esta última hora el alma no tiene otra protección que Mi Misericordia. Feliz aquella alma, que durante" su vida estuvo hundida en Mi Misericordia, pues la justicia de Dios no le alcanzará.

    4. La humanidad no encontrará Paz hasta que venga con confianza a Mi Misericordioso Corazón y les daré la Paz.

    Jesús manifestó a Santa Faustina su deseo de que cada día se rezase un rosario tal como Él mismo se lo enseñó, para implorar al Padre misericordia para toda la humanidad. En 14 ocasiones le habló el Señor a Santa Faustina de este rosario, lo que nos indica la importancia que Jesús ha dado al rezo de este rosario para recibir su misericordia. La primera vez que Jesús le habló de esta oración fue el 13 de octubre de 1935. Ella nos lo relata así:

    "Por la tarde, estando yo en mi celda, vi al ángel ejecutor de la ira de Dios... me puse a rogar a Dios por el mundo con las palabras que oía dentro de mí y que son estas: "Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero. Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero"

    Dios tiene una gran disposición de acoger en su seno a toda la humanidad. Jesús se desborda en Misericordia, especialmente con aquellos que estando alejados de Él, vuelven a Él sus ojos y su corazón, aquellos que habiéndole ofendido regresan arrepentidos a sus brazos. Siempre los encontrarán abiertos como los de una madre no para reprender ni castigar sino para abrazar y estrechar al hijo contra su corazón, cubrirlo de ternura y de besos y darle todos los tesoros de su casa. Ésa es la esencia del Padre y ésa es la misión del Hijo. Ser Misericordioso como su Padre Celestial es Misericordioso. Sólo pide confianza en su Palabra y abandono en su Misericordia.

    Esta petición se la hizo la santísima virgen, en Fátima a los niños en el tercer secreto que se guardaba en el Vaticano.

    Este secreto se abrió en 1960 donde reveló la segunda guerra mundial y les mando que pidan perdón a Dios por todos los pecadores, ya que se están perdiendo muchas almas, porque nadie pide por ellas, por este motivo se pide perdón en este rosario a nuestro Padre Celestial por la Preciosísima Sangre Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo su hijo que es el mediador entre su padre y Nosotros para a si alcanzar perdón y Misericordia.

    El don de la Gracia Santificante que nos hace hijos de Dios y herederos de su gloria, es maravillo e indispensable para Nuestra Salvación y se obtiene en el Bautismo y en la Confesión, nos hace hermosos y agradables a Dios y de esta forma alcanzaremos la salvación después de nuestra muerte e iremos a gozar de Dios por los siglos de los Siglos. Amen

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    EL ROSARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA

    Revelado a Sor Faustina, para implorar a Dios Misericordia y perdón por todos los pecadores del mundo. Se hace en el mes de abril, mes de la Misericordia del Señor, a las 3:00 PM, los días viernes del año y por deseo de la Virgen se hace todos los días del año.

    Gracias extraordinarias (promesas) que el Señor de la Misericordia quiere  derramar sobre los hombres, y especialmente sobre los pecadores, por medio del rezo de este rosario:

    1. "Reza incesantemente este rosario que te he enseñado. Quienquiera que lo rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte".
    2. "Por medio de este rosario obtendrás todo lo que me pides, si lo que me pides está de acuerdo con mi Voluntad"
    3. "Cuando un pecador, por más grande que sea, rece este rosario con confianza y amor, llenaré su corazón de paz."
    4. "Quiero que mis sacerdotes recomienden el rezo de este rosario como última esperanza de salvación, por los pecadores"
    5. "Cuando se rece este rosario al lado de un moribundo, me pondré entre mi Padre y el alma del agonizante como un Redentor Misericordioso."
    6. "Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen este rosario; las entrañas de Mi Misericordia se estremecen por quienes lo rezan".
    7. "Hija Mía, me son muy agradables las palabras de tu corazón y por el rezo del rosario de la Misericordia acercas a Mí a la humanidad entera".
    8. "Hija Mía, anima a las almas a rezar el rosario de la Misericordia que te he enseñado. A quienes lo recen les daré lo que me pidan. Cuando lo recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz... Proclama que ningún alma que ha invocado mi Misericordia ha quedado defraudada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad".

    Oración inicial

    Ven Espíritu Santo y llena los Corazones de Tus Fieles y enciende en ellos el fuego de Tu Amor, envía Señor Tu Espíritu y se renovará la faz de la tierra; Oh Dios que instruiste los Corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, haz que por ese mismo Espíritu conozcamos el Amor a la Divina Justicia, y llenadnos para siempre de Celestiales consuelos por Cristo Nuestro Señor. AMEN.

    Acto de contrición

    Señor Mío Jesucristo. Dios y Hombre verdadero Creador, Padre y Redentor Mío, por ser Vos quien Sois y porque os Amo sobre todas las cosas, me pesa en el Alma de todo Corazón de haberte ofendido, propongo firmemente la enmienda de mi pecador, confesarme, cumplir la penitencia que me fuera impuesta, ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados así confío en Vuestra bondad infinita que me perdonareis y me daréis gracia para enmendarme en Vuestro Santo servicio hasta el fin de mi vida. AMEN.

    GUIA: Señor abre mis labios

    TODOS; y mi boca pronunciara tu alabanza.

    GUIA: Acude Señor en mi Auxilio

    TODOS; apresúrate Señor a socorrernos.

    GUIA: En los Cielos y en la Tierra sea para siempre alabado.

    TODOS; el Corazón amoroso de Jesús Sacramentado.

    GUIA: Dale señor el descanso eterno.

    TODOS: y luzca para ellos la luz perpetua.

    GUIA: Descansen en paz.

    TODOS: Así sea.

    GUIA: Padre Eterno yo te ofrezco el cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo hijo Nuestro Señor Jesucristo, en desagravio por nuestros pecados, y por los del mundo entero. AMEN.

    TODOS: Jesús aquí estoy para que me utilices como Tú desees.

    GUIA: Jesús aquí estoy para inmolarme contigo y ser agradable a Nuestro Padre Celestial.

    TODOS: Jesús aquí estoy para que me ames y permitas que esta miseria humana te ame, te adore, te alabe, y te glorifique eternamente, por los siglos de los siglos. Amén.

    GUIA: Oh Sangre y agua que brotasteis del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para la humanidad.

    TODOS: YO CONFÍO EN TÍ.

    Primer Misterio

    En este misterio, nos ofrecemos víctimas junto con Tu Divino Hijo en desagravio por nuestros pecados y por los del mundo entero; principalmente por aquéllos pecados de Soberbia y Avaricia, y te ofrecemos nuestros dolores angustias, alegrías, enfermedades, trabajos, nuestras vidas y también ,te ofrecemos, las de todos los hospitalizados, los que van a ser operados este día, de las Madres que van a dar a luz, de los heridos, de los confinados a una silla de ruedas, en muletas, los ciegos, de los ancianos, que no tienen que comer, que no tienen que vestir, que no tienen hogar, que están enfermos de todos los presos hombres, mujeres y niños, de todas aquellas familias que sufren las consecuencias de las guerras. Inundaciones, terremotos, tragedias de todos aquellos niñitos huérfanos, desamparados, abandonados que no tienen que comer, que no tienen que vestir, que sufren los malos tratos de sus Padres o de otras personas que sufren la separación de sus Padres.

    Todo esto te ofrecemos en desagravio por todos los pecados de la humanidad, por la conversión de los pecadores, por todos los Sacerdotes, Religiosas, Religiosos, líbralos del mal y consérvalos en tu Santo servició, te pedimos por las vocaciones Sacerdotales, danos Sacerdote santos que sepan gobernar tu Santa Iglesia, te pedimos por aquellos hermanos que han perdido la confianza en Ti haz que regresen a Ti para que no se pierdan, te pedimos por los misioneros, haz que sea fructífera su labor, por la paz del mundo, por nuestro Santo Padre, por las faltas de nuestro propio corazón, de nuestras familias, hermanos, parientes, conocidos, ahijados bienhechores, padrinos, por toda la jerarquía eclesiástica, danos a todos tu gracia para que por medio de ella nos arreo pintamos de todo lo que te hemos ofendido, humildemente imploramos tu misericordia y así salves nuestras almas.

    TODOS: Mira que te lo pedimos por tu preciosísima Sangre de Tu Divino Hijo por tu Divina Misericordia y por la intercesión del Corazón Inmaculado de María Santísima, te lo pedimos Señor.

    Padre Nuestro

    Ave María (solo en el primer misterio)

    Gloria

    Credo (solo en el primer misterio)

    Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

    GUIA: Por la pasión dolorosa de Jesús.

    TODOS: Ten misericordia de nosotros y del mundo entero. (Se repite diez veces)

    GUIA: Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.

    TODOS: Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. AMEN.

    GUIA: Dale señor el descanso eterno.

    TODOS: y luzca para ellos la luz perpetua.

    GUIA: Descansen en paz.

    TODOS: Así sea.

    TODOS; Padre Eterno yo te ofrezco el cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo hijo Nuestro Señor Jesucristo, en desagravio por nuestros pecados, y por los del mundo entero. AMEN.

    Segundo Misterio

    GUIA: En este misterio nos ofrecemos Víctimas, junto con Tu Divino Hijo en desagravio por nuestros pecados y por los del mundo entero. Principalmente por aquéllos pecados de lujuria y de ira y también te pedimos por todos aquellos hermanos que están agonizando en estos momentos, que están entregando la cuenta de su vida,

    TODOS: ten misericordia de ellos; te pedimos por todos aquellos que vayamos a morir en este día, principalmente aquellos que estemos en peligro de perderte, danos a todos tu gracia para que por medio de ella nos arrepintamos de lo que te hemos ofendido humildemente imploremos tu Misericordia y así salves nuestras almas, te pedimos por el eterno descanso de las almas del purgatorio principalmente por nuestros familiares, sácalos de su cautiverio y llévalos a gozar de Tu Santa Gloria.

    GUIA: Mira que te lo pedimos por la preciosísima Sangre de Tu Divino Hijo por Tu Divina Misericordia y por Intercesión del Corazón Inmaculado de María Santísima.

    TODOS: Te lo pedimos Señor.

    Padre Nuestro

    GUIA: Por la pasión dolorosa de Jesús.

    TODOS: Ten misericordia de nosotros y del mundo entero. (Se repite diez veces)

    GUIA: Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.

    TODOS: Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. AMEN.

    GUIA: Dale señor el descanso eterno.

    TODOS: y luzca para ellos la luz perpetua.

    GUIA: Descansen en paz.

    TODOS: Así sea.

    TODOS; Padre Eterno yo te ofrezco el cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo hijo Nuestro Señor Jesucristo, en desagravio por nuestros pecados, y por los del mundo entero. AMEN.

    Tercer Misterio

    GUIA: En este misterio nos ofrecemos víctimas junto con Tu Divino Hijo en desagravio por nuestros pecados y por los del mundo entero, principalmente por aquellos pecados de Gula y Envidia, y también te pedimos por la conversión de los Herejes, Cismáticos, Ateos, Judíos, Masones, Comunistas, de los Sin Dios, de los desamparados, de todos aquellos hermanos separados de la Iglesia reúnenos a todos para que seamos Un solo rebaño, bajo un solo Pastor, te pedimos por aquellos que están a punto de suicidarse.

    TODOS: Ten misericordia de ellos.

    GUIA: Te pedimos por todos aquellos que te odian, que te aborrecen, que te maldicen, que te ultrajan, nosotros te amamos por ellos y te pedimos que nos des a todos tu gracia para que por medio de ella nos arrepintamos de todo lo que te hemos ofendido humildemente imploremos tu misericordia y así salves nuestras almas, te pedimos por las autoridades civiles, militares, y religiosas, dales un Corazón Bueno sencillo prudente y sabio para que gobiernen al mundo según tu Corazón.

    GUIA: Mira que te lo pedimos por la preciosísima Sangre de Tu Divino Hijo por Tu Divina Misericordia y por Intercesión del Corazón Inmaculado de María Santísima.

    TODOS: Te lo pedimos Señor.

    Padre Nuestro

    GUIA: Por la pasión dolorosa de Jesús.

    TODOS: Ten misericordia de nosotros y del mundo entero. (Se repite diez veces)

    GUIA: Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.

    TODOS: Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. AMEN.

    GUIA: Dale señor el descanso eterno.

    TODOS: y luzca para ellos la luz perpetua.

    GUIA: Descansen en paz.

    TODOS: Así sea.

    TODOS; Padre Eterno yo te ofrezco el cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo hijo Nuestro Señor Jesucristo, en desagravio por nuestros pecados, y por los del mundo entero. AMEN.

    Cuarto Misterio

    GUIA: En este misterio, nos ofrecemos víctimas junto con Tu Divino Hijo en, desagravio por nuestros pecados y por los del mundo entero, principalmente por aquellos pecados de Pereza, de Vanidad, y de Impureza, y te pedimos por todos aquellos que no te conocen permite que llegue hasta ellos la luz de tu Santo Evangelio para que te conozcan, te amen, te adoren te den su corazón, y te pidan perdón por lo que te hayan ofendido y así salven sus almas, te pedimos por los rateros, asesinos, secuestradores, terroristas que no tienen compasión de sus víctimas, por todos aquellos Padres de familia que matan a sus Hijos por las prostitutas, por los adúlteros, por todos los pecadores de homosexualidad, por todos aquellos hermanos que viven alejados de Tí, por todos los que propician el aborto, por todos los que manejan vehículos, marítimos, terrestres, y aéreos, por los estudiantes, por los viajeros, por los profesionistas, por los trabajadores en general, especialmente te pedimos por aquellas familias que hoy no tienen que comer, que vestir que no tienen hogar, que están enfermos que no tienen trabajo, socórrelos Señor para que no desfallezcan de hambre, y de miseria y Danos a todos tu gracia para que por medio de ella nos arrepintamos de lo que te hemos ofendido humildemente imploremos tu misericordia y así salves nuestras almas.

    GUIA: Mira que te lo pedimos por la preciosísima Sangre de Tu Divino Hijo por Tu Divina Misericordia y por Intercesión del Corazón Inmaculado de María Santísima.

    TODOS: Te lo pedimos Señor.

    Padre Nuestro

    GUIA: Por la pasión dolorosa de Jesús. (En l cuenta sola)

    TODOS: Ten misericordia de nosotros y del mundo entero. (en las diez cuentas del misterio)

    GUIA: Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.

    TODOS: Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. AMEN.

    GUIA: Dale señor el descanso eterno. TODOS: y luzca para ellos la luz perpetua.

    GUIA: Descansen en paz. TODOS: Así sea.

    TODOS; Padre Eterno yo te ofrezco el cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo hijo Nuestro Señor Jesucristo, en desagravio por nuestros pecados, y por los del mundo entero. AMEN.

    Quinto Misterio

    GUIA: En este misterio nos ofrecemos víctimas junto con Tu Divino Hijo en desagravio por nuestros pecados y por los del mundo entero, principalmente por aquellos pecados de Blasfemia, de Ultraje, pecados sacrílegos y por todos los pecados que vayamos a cometer en este día o que se vayan a cometer humildemente te pedimos perdón por todas esas faltas con que ofendemos a Tu Divina Majestad ten misericordia de Nosotros, ten piedad de la humanidad, te pedimos por toda la juventud, que anda descarriada, principalmente por aquellos hijos pródigos para que regresen a sus casas, no se pierdan y dejen de sufrir sus Padres, ayúdalos Señor, te pedimos por los matrimonios separados, por los que viven en amasiato, en adulterio, que viven mal, por las viudas, por los viudos por las Madres solteras, las Madres abandonadas, por los Padres abandonados por todos los indigentes, los alcohólicos, drogadictos, pandilleros, rateros y delincuentes, danos a todos tu gracia para que por medio de ella nos arrepintamos de los que te hemos ofendido, humildemente imploremos tu misericordia y así salves nuestras almas.

    GUIA: Mira que te lo pedimos por la preciosísima Sangre de Tu Divino Hijo por Tu Divina Misericordia y por Intercesión del Corazón Inmaculado de María Santísima.

    TODOS: Te lo pedimos Señor.

    Padre Nuestro

    GUIA: Por la pasión dolorosa de Jesús. (En l cuenta sola)

    TODOS: Ten misericordia de nosotros y del mundo entero. (en las diez cuentas del misterio)

    GUIA: Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.

    TODOS: Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen.

    GUIA: Dale señor el descanso eterno.

    TODOS: y luzca para ellos la luz perpetua.

    GUIA: Descansen en paz.

    TODOS: Así sea.

    TODOS; Padre Eterno yo te ofrezco el cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo hijo Nuestro Señor Jesucristo, en desagravio por nuestros pecados, y por los del mundo entero. Amen.

    GUIA: Señor Mío Jesucristo, te doy gracias por tu inmenso amor, porque nos habéis permitido entrara tu Corazón, y morar en él porque habéis fundido nuestro Corazón al Tuyo y porque solo vivimos con Tu propio Corazón, por eso queremos aclamar al Dios Santo y Eterno.

    GUIA: Padre Celestial que eres Dios.

    TODOS: Te amo, te amo, te amo.

    GUIA: Hijo Redentor del mundo que eres Dios.

    TODOS: Te amo, te amo, te amo.

    GUIA: Espíritu Santo que eres Dios.

    TODOS: Te amo, te amo, te amo.

    GUIA: Santísima Trinidad que eres un solo Dios.

    TODOS: Te amo, te amo, te amo.

    GUIA: Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.

    TODOS: Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. AMEN.

    GUIA: Vamos a rezar un Padre Nuestro al Sagrado Corazón de Jesús, para que si tiene a bien damos un buen día, darnos permiso de amanecer, y todos los que andamos fuera de nuestra casa, nos libre de los peligros tanto materiales como espirituales nos lo conceda.

    GUIA: Nos unimos a la intención de la Santísima Virgen María y te damos gracias porque nos has conservado la vida y nos has dado Tu gracia, te pedimos que nos asistas en el último momento y nos concedas preservar. Te pedimos que nos concedas el Don del Latido.

    Padre Nuestro

    Ave María

    Gloria

    GUIA: JESÚS, JOSÉ Y MARÍA.

    TODOS: Os doy el Corazón y el Alma Mía•

    GUIA: JESÚS, JOSÉ Y MARÍA.

    TODOS: Asistidme en mi última agonía.

    GUIA: JESÚS, JOSÉ Y MARÍA

    TODOS: Con Vos descanse en paz el Alma Mía

    GUIA: SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.

    TODOS: En Ti Confío (Se repite Tres Veces)

    GUIA: Santa María Reina de México.

    TODOS: Salva Nuestra Patria y conserva Nuestra Fe.

    GUIA: Corazones de Jesús y de María.

    TODOS: Sean ustedes la Salvación Mía.

    GUIA: Tu Divina Providencia se extienda a cada Momento

    TODOS: Para que nunca nos falte Tu Gracia, Paz, Casa, Vestido y Sustento y a la hora de la muerte, el Divino Sacramento.

    Oración del latido

    Oh Jesús Yo te pido humildemente me concedas la gracia de salvar una alma por cada latido de mí Corazón, unido a los latidos del Tuyo y a los del Corazón Inmaculado de María Santísima, Te lo suplico por Tu Preciosísima Sangre y por Tu Divina Misericordia. AMEN.

    Oración a la Santísima Llaga de la espalda

    Jesucristo Mansísimo Cordero de Dios, Yo pobre pecador, saludo y Reverencio Tu Santísima Llaga que padeciste en la Espalda llevando Tu pesada Cruz, y que por causa de los huesos que de ella salían sentías grandísimo dolor, sobre todas las otras de Tu Santísimo Cuerpo, Te Adoro, dolorido Señor Mío, Te Reverencio y Te Glorifico desde lo intimo de mi Corazón, y te doy gracias por aquella Santísima muy profunda y dolorosa Llaga de Tu Espalda, Te Suplico humildemente por aquel duro peso de Tu Cruz, que tengas Misericordia de Mi, y me perdones todos mis pecados tanto veniales como mortales y me acompañes en el camino de la Cruz por las sangrientas pisadas Tuyas, alabada sea la Santísima Llaga de la Espalda de Nuestro Señor Jesucristo. AMEN.

    PADRE NUESTRO.

    AVE MARIA

    GLORIA. (TRES VECES)

    GUIA: Oh Santísima Cruz, oh Inocente y Piadoso Cordero, oh Pena Grave y Cruel, oh Pobreza de Cristo Mi Redentor, oh Llagas muy lastimadas, oh Corazón Traspasado oh Sangre de Cristo Derramada, oh Muerte de Cristo Amargada, oh Dignidad de Dios Digna de ser Reverenciada, ayúdanos Señor para alcanzar la vida eterna. AMEN.

    Te ofrecemos Señor estas Indulgencias por todos aquellos hermanos que están muriendo en estos momentos y que las necesitan para Su Salvación.

    TODOS: Recíbelas Señor.

    GUIA: Señor por Tu Santísima Llaga de Tu Espalda, yo te pido por todos los que están muriendo en estos momentos y los que vayamos a morir, especialmente los que estamos en peligro de perderte, danos a todos Tu Gracia para que por medio de ella nos arrepintamos de lo que te hemos ofendido, humildemente Imploremos Tu Misericordia y salves Nuestras Almas. Te lo pedimos SEÑOR. AMEN.

    Oración al Padre Eterno

    Padre Eterno por la pasión de Tu Hijo por lo que El sufrió, por esos dolores tan inmensos, Yo me uno a esa Cruz, Oh! Padre Mío, Oh! Padre Celestial, mira las Llagas de Tu Hijo y dígnate recibirlas para que las Almas se abran a los toques de Tu Gracia, que los clavos que traspasaron Sus manos y sus pies traspasen los Corazones endurecidos por el pecado, que Su Sangre los ablande y los mueva a hacer penitencia, que el peso de la Cruz sobre los hombros de Tu Divino Hijo, mueva las Almas al descargar el peso de sus Delitos en el tribunal de la penitencia, por la Pasión de Tu Hijo, te ofrezco oh! Padre Celestial está Corona de Espinas de Tu Amado Hijo, por los Sacerdotes que su vocación sea más grande, que sean puros, que sean Santos, que sean buenos hijos Tuyos, dignos de consagrar los misterios en la Santa Misa, que de sus bocas solo salgan palabras dulces y tiernas. También te ofrezco todo lo que sufrió Tu Hijo Clavado en esa Cruz, Su Ardiente Sed, y todos los demás por todos los pecadores para que nos arrepintamos de Nuestras culpas por esa perseverancia con que Tu Hijo te rogó por los mismos .que lo estaban crucificando, y con esa humildad te pedía, "PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN" te pido que nos concedas un gran amor al prójimo y que seamos fieles a Tu Hijo, si Dios Mío mira que todo esto te lo ofrecemos y te lo pedimos por Tu Divino Hijo por Tu Preciosísima Sangre y por Tu Divina Misericordia que contigo vive y reina en la unidad con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. AMEN.

    Letanías al Sagrado Corazón de Jesús

    GUIA: Señor, ten piedad de nosotros.

    TODOS: Señor, ten piedad de nosotros.

    GUIA: Cristo, ten piedad de nosotros.

    TODOS: Cristo, ten piedad de nosotros.

    GUIA: Señor, ten piedad de nosotros.

    TODOS: Señor, ten piedad de nosotros.

    GUIA: Jesucristo, óyenos.

    TODOS: Jesucristo óyenos

    GUIA:Jesucristo escúchanos.

    TODOS: Jesucristo escúchanos

    GUIA: Dios Padre Celestial.

    TODOS: Ten piedad de nosotros.

    GUIA: Dios Hijo, Redentor del mundo.

    TODOS: Ten piedad de nosotros.

    GUIA: Dios Espíritu Santo.

    TODOS: Ten piedad de nosotros.

    GUIA: Santísima Trinidad, que sois Un solo y verdadero Dios.

    TODOS:  ten piedad de nosotros.

    * CONFIAMOS EN TI (Después de cada invocación)

    GUIA: Jesús, Rey de Misericordia, que has redimido el mundo.*

    Jesús, Rey de Misericordia, por quien todas las cosas fueron creadas.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que nos has santificado.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que nos revelasteis el misterio de La Santísima Trinidad.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que nos manifestasteis la Omnipotencia de Dios.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que te manifiestas en la creación de los espíritus celestiales.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que nos formasteis de la nada.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que abrazas todo el universo.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que nos das la vida eterna.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que nos proteges del castigo merecido.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que nos libras de la miseria del pecado.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que nos concedes la justificación en el verbo encarnado.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que nos concedes misericordia por Tus Santas llagas.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que brota de Tu Santísimo Corazón.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que nos distes a la Santísima Virgen como Madre de Misericordia.*

    Jesús, Rey de Misericordia, por la cual has sufrido Tu encarnación, Pasión y Muerte.*

    Jesús, Rey de Misericordia, por medio de la cual ayudas a todos, en todas partes y siempre.*

    Jesús, Rey de Misericordia, por la cual nos has prevenido con Tus Gracias.*

    Jesús, Rey de Misericordia, la que nos has manifestado revelándonos los Misterios Divinos.*

    Jesús, Rey de Misericordia, la que manifestaste instituyendo Tu Santa Iglesia.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que habiendo instituido los Santos Sacramentos, nos abriste los torrentes de Tus Gracias.*

    Jesús, Rey de Misericordia, por la que nos has obsequiado con los Santos Sacramentos del Bautismo y de la Penitencia.*

    Jesús, Rey de Misericordia, por la que nos has obsequiado con la Santísima Eucaristía y el Sacerdocio*

    Jesús, Rey de Misericordia, que nos has llamado a Nuestra Santa Fe.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que la manifiestas por la conversión de los pecadores.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que la manifiestas iluminando a los fieles.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que la revelas por la santificación de los justos.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que llevas a los santos a la cumbre de la santidad.*

    Jesús, Rey de Misericordia, la que brota de Tus Santas llagas.*

    Jesús, Rey de Misericordia, la que brota de Tu Santísimo Corazón.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que eres consuelo de los enfermos y afligidos.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que eres el único consuelo de los corazones afligidos.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que das esperanzas a las almas que se hallan en desesperación.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que acompañas a todos los hombres siempre y en todas partes.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que nos colmas con el torrente de Tus Gracias.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que eres el refugio de los moribundos.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que eres el consuelo de las almas del purgatorio.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que eres la Corona de todos los Santos.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que eres el gozo celestial de los que se salvan.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que eres la fuente inagotable de los milagros.*

    Jesús, Rey de Misericordia, que eres la salvación del mundo entero.*

    Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Perdónanos Señor.

    Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Escúchanos Señor.

    Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Ten piedad de nosotros.

    Las Misericordias de Dios, son más grandes que todas sus obras.

    TODOS Por eso cantaré las Misericordias de Dios para siempre.

    ORACIÓN:

    Oh Dios cuya Misericordia es infinita y cuyos tesoros de compasión no tienen limite, míranos con Tu favor y aumenta Tu Misericordia, dentro de Nosotros para que en nuestras ansiedades no desesperemos, sino que siempre con gran confianza nos conformemos con Tu Santísima Voluntad, la cuál es igual que Tu Misericordia, por Nuestro Señor Jesucristo Rey de Misericordia quien Contigo y el Espíritu Santo manifiesta Misericordia hacia nosotros por siempre. Amén.

    Jesús yo deseo consagrarme a Tu Corazón Amantísimo y acepto darte mi voluntad, recibiendo en cambio la Tuya, para que así llegue a reinar Mi Padre Celestial y que el Espíritu Santo me ilumine junto con mi Madre Santísima para que te sea yo fiel en todos los instantes de mi vida y persevere hasta la muerte. AMEN.

    Consagración al Inmaculado Corazón de María (Todos)

    Yo Hijo tuyo me consagro a Tu Corazón adolorido e Inmaculado, Madre Mía yo seré fiel con Tu ayuda y protección, a Ti te doy mi Corazón para que este junto al de Tu Divino Hijo y sea yo librado del fuego eterno, yo rechazo a Satanás y a todas sus pompas porque Madre Mía siendo yo Tu Hijo no podre nunca servir al enemigo de Jesús toma mi libertad Tú serás mi guía, yo te entrego mi vida, mi Sangre y todo cuanto soy, dame tu gracia Madre Mía para que muera para el mundo y solo viva para Ti y así ame los Corazones de Jesús y de María hasta la muerte mía. AMEN.

    GUIA: Madre Mía, María Madre de Jesús, salva a las Almas del mundo por  Tu Sangre .

    TODOS: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal ten misericordia de nosotros y del mundo entero. (Se repite tres veces).

    GUIA: Oh Sangre y agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para la humanidad.

    TODOS.= YO CONFÍO EN TÍ.

    Padre Eterno; te damos gracias por los beneficios que hemos recibido de tu. infinita Misericordia, por conservarnos la vida, por darnos tu Corazón, por darnos tu Gracia, y por permitir que tu Santísima Madre esté entre nosotros y sea mediadora entre él y nosotros y para pedir su Santa bendición.

    Oh Señora Mía, Oh Madre Mía, yo me ofrezco todo a Ti y en prueba de que te amo te consagro en este día (o noche) mis ojos mis oídos, mi lengua mi Corazón en una palabra todo mi ser, ya que soy todo tuyo Oh Madre de bondad cuídame, defiéndeme, en este día y en la hora de mi muerte. AMEN.

    Bendita sea Tu pureza y eternamente lo sea, pues todo en Dios se recrea en tan grandiosa belleza, a Ti Celestial Princesa Virgen Sagrada María yo te ofrezco en este día Alma Vida y Corazón míranos con compasión. No nos dejes Madre Mía sin Tu Santa Bendición.

    Dulce Madre no te alejes Tu vista de Mi no apartes, ven conmigo a todas partes, y sólo nunca me dejes, ya que me proteges tanto como verdadera Madre has que me Bendiga el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.

    CANTO EUCARÍSTICO

    Cantemos al Amor de los Amores.

    Cantemos al Señor, Dios está aquí.

    Venid Adoradores Adoremos.

    A Cristo Redentor.

    Gloria a Cristo Jesús, cielo y tierra

    Bendecid al Señor, Honor y Gloria a Ti.

    Rey de la Gloria, amor por siempre a Ti, Dios de Amor.

    Nuestra Madre Santísima nos pide, dirigiéndose muy especialmente a las personas que comulgan a diario o, mínimo, semanalmente, que ofrezcan por amor su vida a las intenciones de Su Inmaculado Corazón. Quien realice esta entrega total, dará gloria a Dios y salvará innumerables almas para que no se pierdan para siempre, sino que al menos a la hora de su muerte, alcancen la gracia de la eterna salvación.

    OFRECIMIENTO DE VIDA

    Mi amado Jesús, delante de las personas de la santísima trinidad delante de nuestra madre del cielo y toda la corte celestial, ofrezco según las intenciones de tu corazón eucarístico y las del inmaculado corazón de María santísima toda mi vida y mientras viva, todas mis santas misas, comuniones, buenas obras, sacrificios, sufrimientos, uniéndolos a los méritos de tu santísima sangre y tu muerte de cruz, para adorar a la gloriosa santísima trinidad, para ofrecerle reparación por nuestras ofensas, por la unión de nuestra santa madre iglesia por nuestros sacerdotes, por buenas, vocaciones sacerdotales, y por todas las almas hasta el fin del mundo recibe, Jesús mío, mi ofrecimiento de vida y concédeme gracia para perseverar en el fielmente hasta el fin di mi vida amen.

    GUIA: Señor de la Divina Misericordia

    TODOS: En Ti confío

    Señal de la cruz.

    CINCO PROMESAS DE LA SMA. VIRGEN PARA LOS QUE HACEN EL OFRECIMIENTO DE VIDA.

    l. - Sus nombres estarán inscritos en el Corazón Inmaculado de la Virgen María.

    2. - Por su ofrecimiento de vida, unido a los méritos de Jesús salvarán a muchas almas de la condenación. El mérito de sus sacrificios beneficiará a las almas hasta el fin del mundo.

    3. - Nadie de entre los miembros de su familia se condenará aun cuando, las apariencias externas lo harían suponer, porque antes de que su alma' abandone el cuerpo, recibirán, en lo profundo de su alma la gracia del perfecto arrepentimiento

    4- En el día de su ofrecimiento los miembros de su familia que estuvieran en el Purgatorio, saldrán de ahí.

    5. - En la hora de su muerte estaré a su lado y llevaré sus almas sin pasar por el purgatorio, a la Presencia de la Gloriosa Santísima Trinidad donde, en la casa hecha por el Señor, se alegrarán eternamente junto conmigo.

    El ofrecimiento hay que hacerlo con intención seria y pura y con espíritu humilde. Cada oración, buena obra, sufrimiento y el trabajo realizado con intención pura, posee gran valor, porque es ofrecido en unión con la Preciosa Sangre de Cristo y con su dolorosa Pasión.

    Hagamos cuanto antes nuestro ofrecimiento v renovémoslo de tiempo en tiempo.

    La Virgen María nos pide '''Hijos Míos que han hecho el Ofrecimiento de Vida. Arrepiéntanse todos los días hagan lo mismo cada día por los pecados de todos los hombres esto debilita continuamente el poder del espíritu maligno para tentarles y ayuda a la liberación de las almas que languidecen prisioneras del pecado.

    Si practican sin interrupción el arrepentimiento por los pecados de los demás, es como un proceso que impide la propagación de un virus destructor. Detiene la infección del alma, su enfermedad y hasta su muerte. Admiren, ¡qué fuerza sobrenatural se esconde en el arrepentimiento que brota de lo hondo del corazón!. Sana, purifica y salva la vida. Junto al arrepentimiento por los pecados de la humanidad entera, ¡supliquen en unión con Mi Corazón Inmaculado con clamor que llegue hasta el cielo, el perdón! Así serán ustedes unidos a Mi, verdaderos e íntimos colaboradores de Jesús en la pesca de hombres. Para que se realice esta promesa de Ofrenda de Vida se debe comulgar primer Sábado de cada Mes.

    Divina Misericordia

    (Domingo 7 de abril)

    La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal hacer llegar a los corazones de cada persona el mensaje:

    Dios es Misericordioso y nos ama a todos ... "y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia"(Diario, 723).

    Una noche María Faustina rezaba en su celda. Jesús vestido de blanco se le apareció, y levantó una de sus manos en señal de bendición, mientras que la otra tocaba su vestido. Debajo de éste, y ligeramente dibujado al lado del pecho, emanaban dos grandes rayos, uno rojo, y el otro de color pálido blanco. María Faustina esperaba en silencio; su corazón se contrajo de temor y alegría a la vez. Entonces Jesús le dijo: "Pinta una imagen según lo que ves con la firma: Jesús, en ti confío. Deseo que esta imagen se venere primero en tu capilla, y luego en todo el mundo. Y prometo que las almas que venerarán esta imagen no perecerán, y la victoria caerá sobre sus enemigos aquí en la tierra, especialmente en la hora de su muerte. Yo los defenderé como Mi propia gloria". Jesús Misericordioso pide a la vidente difunda en el mundo la fiesta en honor a su Misericordia. "Yo deseo que esta imagen, que tu pintarás con un cepillo, sea solemnemente homenajeada el primer domingo después de Pascua, que ese domingo sea la fiesta de la Misericordia", fueron las palabras de Cristo a la mística polaca. "También deseo que los sacerdotes proclamen la devoción de la Misericordia a todos los pecadores; que permita que el pecador no tenga miedo en acercarse hacia Mí, en acudir a Mí. Las llamas de mi Misericordia aclaman para ser gastadas a favor de las almas pecadoras; y yo deseo derramarlas sobre ellas", le dijo el Señor.

    "Yo deseo que sepas cuanto amor arde en mi corazón por las almas más alejadas de Mí. Y tu entenderás lo que te digo cuando medites en mi Pasión", fueron las palabras de Cristo para María, quien le pidió que invocase su Misericordia en nombre de los pecadores, pues Él desea su salvación.

    Aún es tiempo, confiésate, cumple tu penitencia y NO VUELVAS A PECAR, vuelve a Cristo que te espera con su infinita Misericordia. Haz obras de misericordia para salvar tu alma.

    Cuando tenemos verdadero arrepentimiento lo sentimos en lo profundo de nuestro corazón, luego hacemos un examen de conciencia, nos confesamos y cumplimos la penitencia y luego volvemos a pecar! Para nos ser débiles pidamos a la Divina Misericordia que nos haga fuertes para rechazar las tentaciones y entonces ya no volvamos a caer en pecado. Con cada pecado que cometemos insultamos (con malas palabras) a Cristo, lo flagelamos insensiblemente(al hablar mal del prójimo) …y lo volvemos a crucificar cada vez que golpeamos a otro, cada vez que hacemos cosas para herir a los demás ya sea con la palabra, con los actos o con los gestos. Todo lo que hacemos y es contrario a lo que Jesús sus mandó hacer lacera su alma, son dolores que le damos sobre sus llagas, sobre su cuerpo flagelado y crucificado. ¿Es así como amas a Tu Señor, a tu Salvador? Posiblemente no pero lo cierto es que NO LO AMAMOS DE CORAZÓN porque si cumpliéramos tan solo el mandamiento número uno y número dos que Él nos dejó:

    1. “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”´
    2. “Ama a tu prójimo como a ti mismo”

    Entonces no podríamos caer en pecado. Pero nos gana la debilidad y Dios nos hace fuerte si le pedimos, quien no pide no recibe, pidámosle nos de fortaleza para mantenernos fuertes en la fe y no caer en pecado.

    Recuerda que en la segunda venida Dios viene como nuestro Juez y Rey, Él ya nos salvó, ahora nos toca salvarnos a nosotros y eso según su palabra será por nuestras obras. No regresará para que lo volvamos a crucificar, Él regresará con toda su gloria para GOBERNAR y cada uno de nosotros seremos llamados al juicio de nuestros actos.

    Tengamos un diálogo con Dios en la oración.

    En estos últimos tiempos es necesario por deseo de Jesús y María, revelado a María Faustina, a Bernabé Nwoye y a otros videntes hacer diario el Rosario Mariano, el Rosario de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y la Coronilla a la Divina Misericordia. Al hacerlo recibes las promesas que los corazones unidos de Jesús y María han prometido.

    "Oh Sangre y Agua, que brotasteis del Sagrado Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, yo confío en vos"." Por el rezo de este Rosario, me complace dar todo lo que me pidan. Quien lo rece, alcanzará gran Misericordia en la hora de su muerte. Aunque sea un pecador empedernido, si reza este Rosario, aunque sea una sola vez, logrará la gracia de mi infinita Misericordia".

    “Alienta a las personas a decir la Coronilla que te he dado… Quien la recite recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes la recomendaran a los pecadores como su último refugio de salvación. Aun si el pecador mas empedernido hubiese recitado esta Coronilla al menos una vez, recibirá la gracia de Mi infinita Misericordia. Deseo conceder gracias inimaginables a aquellos que confían en Mi Misericordia.”

    Coronilla a la Divina Misericordia

    Se reza con un Rosario de cinco misterios y diez cuentas por misterio. La mitad de las cuentas del rosario son rojas y la otra mitad blancas.

    Señal de la cruz, Padre Nuestro, una Avemaría y el Credo.

    Oración inicial:

    “Falleciste Jesús pero el manantial de la vida brotó para las almas y se abrió el océano de tu infinita misericordia para el mundo entero, o fuente de vida insondable misericordia de Dios envuelve el mundo entero y viértete sobre nosotros”.

    Cantar en cada misterio:

    GUIA “Padre Eterno, yo te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,

    TODOS para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero”.

    Decenarios:

    GUIA “Por Su dolorosa Pasión,

    TODOS ten misericordia de nosotros y del mundo entero”.

    Al finalizar las cinco decenas de la Coronilla diremos tres veces:

    GUIA “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

    TODOS ten piedad de nosotros y del mundo entero.”

    Oración final:

    “Oh Dios, cuya Misericordia es infinita y cuyos tesoros de compasión no tienen límites, míranos con Tu favor y aumenta Tu Misericordia dentro de nosotros, para que en nuestras grandes ansiedades no desesperemos, sino que siempre, con gran confianza, nos conformemos con Tu Santa Voluntad, la cual es idéntica con Tu Misericordia, por Nuestro Señor Jesucristo, Rey de Misericordia, quien con Vos y el Espíritu Santo manifiesta Misericordia hacia nosotros por siempre. Amén”.

    Salve y la señal de la cruz.

    martes, 2 de abril de 2013

    La humildad

    Fuente: Corazones.org

    No hay mayor alegría que dar y servir a los demás y un hermoso ejemplo a imitar y hacer de él una práctica diaria de nuestra existencia es la que nos da el Papa Francisco, quién rebosante su corazón de humildad lo derrama con amor en las criaturas del Señor.

    Que Dios nos llene de humildad. pero mejor aún que nosotros tengamos el deseo intensos de ser humildes y mansos de corazón como Jesús y muchos de los santos que como San Francisco de Asis vivamos la humildad como un impulso de nuestros corazones y como nos lo afirma Santa Teresita, “amemos nuestra pequeñez” ante nuestro Creador y sirvamos con humildad a los demás para gloria de Dios.

    Comenzamos un nuevo tiempo con el Papa Francisco y en este tiempo es necesario y urgente vivir con humildad, sencillez y caridad. Tener una vida diaria de hermandad donde todas las creaturas de Dios nos llevemos como hermanos, nos amemos los unos a los otros y ayudemos al más necesitado. Entre más humildad tengamos presente en nuestros actos más cerca de Dios estaremos. Caminemos con el Papa en la humildad y la caridad. Hagamos cuanta obra de misericordia sea posible, desprendámonos de las cosas materiales que no nos son necesarias para entrar al reino de los cielos.

    HUMILDAD del latín humilitas, abajarse; de humus (tierra): Es la virtud moral por la que el hombre reconoce que de si mismo solo tiene la nada y el pecado. Todo es un don de Dios de quien todos dependemos y a quien se debe toda la gloria. El hombre humilde no aspira a la grandeza personal que el mundo admira porque ha descubierto que ser hijo de Dios es un valor muy superior. Va tras otros tesoros. No está en competencia. Se ve a sí mismo y al prójimo ante Dios. Es así libre para estimar y dedicarse al amor y al servicio sin desviarse en juicios que no le pertenecen.

    La humildad no solo se opone al orgullo sino también a la auto abyección (auto humillación) en la que se dejaría de reconocer los dones de Dios y la responsabilidad de ejercitarlos según su voluntad.

    "La humildad es la verdad" -Santa Teresa de Avila.
    El humilde ve las cosas como son, lo bueno como bueno, lo malo como malo. En la medida en que un hombre es más humilde crece una visión mas correcta de la realidad.
    "El grado mas perfecto de humildad es complacerse en los menosprecios y humillaciones. Vale mas delante de Dios un menosprecio sufrido pacientemente por su amor, que mil ayunos y mil disciplinas." -San Francisco de Sales, 1567

    Humildad
    Tomado de numerosas fuentes
    La humildad perfecta es Jesús.
    Jesús es la humildad encarnada. Perfecto en todas las virtudes, nos enseña en cada momento en cada palabra. Siendo Dios, vivió 30 de sus 33 años en vida oculta, ordinaria, tenido por uno de tantos. Lo extraordinario fue la perfección en que vivió lo ordinario. También sus 3 años de vida pública son perfecta humildad. En todo hacía, como siempre la voluntad de su Padre. Nunca busco llamar la atención sobre si mismo sino dar gloria al Padre. Al final murió en la Cruz. Nos dijo: "Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón".
    Jesús repara el daño de Adán que es rebeldía ante Dios y de todo el orgullo posterior. Otros modos de llamar a este veneno: amor propio, egoísmo y soberbia.

    Nadie tuvo jamás dignidad comparable a la de Él, nadie sirvió con tanta solicitud a los hombres: yo estoy en medio de vosotros como quien sirve. Sigue siendo ésa su actitud hacia cada uno de nosotros. Dispuesto a servirnos, a ayudarnos, a levantarnos de las caídas. ¿Servimos nosotros a los demás, en la familia, en el trabajo, en esos favores anónimos que quizá jamás van a ser agradecidos?
    Ejemplo os he dado -dice el Señor después de lavarles los pies a sus discípulos - para que como yo he hecho con vosotros, así hagáis vosotros -Cf. Jn 13, 15. Nos deja una suprema lección para que entendamos que si no somos humildes, si no estamos dispuestos a servir, no podemos seguir al Maestro.
    El Señor nos invita a seguirle y a imitarle, y nos deja una regla sencilla, pero exacta, para vivir la caridad con humildad y espíritu de servicio: Todo lo que queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos -Cf Mt 7, 12. La experiencia de lo que me agrada o me molesta, de lo que me ayuda o me hace daño, es una buena norma de aquello que debo hacer o evitar en el trato con los demás.

    Lo que todos deseamos:

    Todos deseamos una palabra de aliento cuando las cosas no han ido bien,
    y comprensión de los demás cuando, a pesar de la buena voluntad, nos hemos vuelto a equivocar;
    y que se fijen en lo positivo más que en los defectos;
    y que haya un tono de cordialidad en el lugar donde trabajamos o al llegan a casa;
    y que se nos exija en nuestro trabajo, pero de buenas maneras;
    y que nadie hable mal a nuestras espaldas; y que haya alguien que nos defienda cuando se nos critica y no estamos presentes; y que se preocupen de verdad por nosotros cuando estamos enfermos;
    y que se nos haga la corrección fraterna de las cosas que hacemos mal, en vez de comentarlas con otros;
    y que recen por nosotros
    y...
    Estas son las cosas que, con humildad y espíritu de servicio, hemos de hacer por los demás. Discite benefacere. Si nos comportamos así, entonces: Aunque vuestros pecados fueran como la grana, quedarán blancos como la nieve. Aunque fueren rojos como la púrpura quedarán como la blanca lana. Is 1,18.

    Lo que todos debemos cambiar: la soberbia

    Por el orgullo buscamos la superioridad ante los demás.
    La soberbia consiste en el desordenado amor de la propia excelencia. -Santo Tomás.
    La soberbia es la afirmación aberrante del propio yo.
    El hombre humilde, cuando localiza algo malo en su vida puede corregirlo, aunque le duela. El soberbio al no aceptar , o no ver, ese defecto no puede corregirlo, y se queda con él. El soberbio no se conoce o se conoce mal.

    La soberbia lo inficiona todo. Donde hay un soberbio, todo acaba maltratado: la familia, los amigos, el lugar donde trabaja... Exigirá un trato especial porque se cree distinto, habrá que evitar con cuidado herir su susceptibilidad... Su actitud dogmática en las conversaciones, sus intervenciones irónicas -no le importa dejar en mal lugar a los demás por quedar él bien-, la tendencia a poner punto final a las conversaciones que surgieron con naturalidad, etcétera, son manifestaciones de algo más profundo: un gran egoísmo que se apodera de la persona cuando ha puesto el horizonte de la vida en sí misma.
    "El primero entre vosotros sea vuestro servidor" -Mt 23, 11. Para eso hemos de dejar nuestro egoísmo a un lado y descubrir esas manifestaciones de la caridad que hacen felices a los demás. Si no lucháramos por olvidarnos cada vez más de nosotros mismos, pasaríamos una y otra vez al lado de quienes nos rodean y no nos daríamos cuenta de que necesitan una palabra de aliento, valorar lo que hacen, animarles a ser mejores y servirles.
    El egoísmo ciega y nos cierra el horizonte de los demás; la humildad abre constantemente camino a la caridad en detalles prácticos y concretos de servicio. Este espíritu alegre, de apertura a los demás, y de disponibilidad es capaz de transformar cualquier ambiente. La caridad cala, como el agua en la grieta de la piedra, y acaba por romper la resistencia más dura. “Amor saca amor” -SANTA TERESA, Vida, 22, 14. San Juan de la Cruz aconsejaba: “Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor” -SAN JUAN DE LA CRUZ, Carta a la M. M.0 de la Encarnación, en Vida, BAC, Madrid 1950, p. 1322.


    Los grados de la humildad:
    1 conocerse, 2 aceptarse, 3 olvido de si, 4 darse.

    1 Conocerse. Primer paso: conocer la verdad de uno mismo.
    Ya los griegos antiguos ponían como una gran meta el aforismo: "Conócete a ti mismo". La Biblia dice a este respecto que es necesaria la humildad para ser sabios: Donde hay humildad hay sabiduría . Sin humildad no hay conocimiento de sí mismo y, por tanto, falta la sabiduría.

    Es difícil conocerse. La soberbia, que siempre está presente dentro del hombre, ensombrece la conciencia, embellece los defectos propios, busca justificaciones a los fallos y a los pecados. No es infrecuente que, ante un hecho, claramente malo, el orgullo se niegue a aceptar que aquella acción haya sido real, y se llega a pensar: "no puedo haberlo hecho", o bien "no es malo lo que hice", o incluso "la culpa es de los demás".

    Para superar: examen de conciencia honesto. Para ello: primero pedir luz al Espíritu Santo, y después mirar ordenadamente los hechos vividos, los hábitos o costumbres que se han enraizado más en la propia vida - pereza o laboriosidad, sensualidad o sobriedad, envidia...

    2 Aceptarse. Una vez se ha conseguido un conocimiento propio más o menos profundo viene el segundo escalón de la humildad: aceptar la propia realidad. Resulta difícil porque la soberbia se rebela cuando la realidad es fea o defectuosa.
    Aceptarse no es lo mismo que resignarse. Si se acepta con humildad un defecto, error, limitación, o pecado, se sabe contra qué luchar y se hace posible la victoria. Ya no se camina a ciegas sino que se conoce al enemigo. Pero si no se acepta la realidad, ocurre como en el caso del enfermo que no quiere reconocer su enfermedad: no podrá curarse. Pero si se sabe que hay cura, se puede cooperar con los médicos para mejorar. Hay defectos que podemos superar y hay límites naturales que debemos saber aceptar.

    Dentro de los hábitos o costumbres, a los buenos se les llama virtudes por la fuerza que dan a los buenos deseos; a los malos los llamamos vicios, e inclinan al mal con más o menos fuerza según la profundidad de sus raíces en el actuar humano. Es útil buscar el defecto dominante para poder evitar las peores inclinaciones con más eficacia. También conviene conocer las cualidades mejores que se poseen, no para envanecerse, sino para dar gracias a Dios, ser optimista y desarrollar las buenas tendencias y virtudes.
    Es distinto un pecado, de un error o una limitación, y conviene distinguirlos. Un pecado es un acto libre contra la ley de Dios. Si es habitual se convierte en vicio, requiriendo su desarraigo, un tratamiento fuerte y constante. Para borrar un pecado basta con el arrepiento y el propósito de enmienda unidos a la absolución sacramental si es un pecado mortal y con acto de contrición si es venial. El vicio en cambio necesita mucha constancia en aplicar el remedio pues tiende a reproducir nuevos pecados.

    Los errores son más fáciles de superar porque suelen ser involuntarios. Una vez descubiertos se pone el remedio y las cosas vuelven al cauce de la verdad. Si el defecto es una limitación, no es pecado, como no lo es ser poco inteligente o poco dotado para el arte. Pero sin humildad no se aceptan las propias limitaciones. El que no acepta las propias limitaciones se expone a hacer el ridículo, por ejemplo, hablando de lo que no sabe o alardeando de lo que no tiene.
    Vive según tu conciencia o acabarás pensando como vives. Es decir, si tu vida no es fiel a tu propia conciencia, acabarás cegando tu conciencia con teorías justificadoras.
    3 Olvido de sí. El orgullo y la soberbia llevan a que el pensamiento y la imaginación giren en torno al propio yo. Muy pocos llegan a este nivel. La mayoría de la gente vive pensando en si mismo, "dándole vuelta" a sus problemas. El pensar demasiado en uno mismo es compatible con saberse poca cosa, ya que el problema consiste en que se encuentra un cierto gusto incluso en la lamentación de los propios problemas. Parece imposible pero se puede dar un goce en estar tristes, pero no es por la tristeza misma sino por pensar en sí mismo, en llamar la atención.
    El olvido de sí no es lo mismo que indiferencia ante los problemas. Se trata más bien de superar el pensar demasiado en uno mismo. En la medida en que se consigue el olvido de sí, se consigue también la paz y alegría. Es lógico que sea así, pues la mayoría de las preocupaciones provienen de conceder demasiada importancia a los problemas, tanto cuando son reales como cuando son imaginarios. El que consigue el olvido de sí está en el polo opuesto del egoísta, que continuamente esta pendiente de lo que le gusta o le disgusta. Se puede decir que ha conseguido un grado aceptable de humildad. El olvido de sí conduce a un santo abandono que consiste en una despreocupación responsable. Las cosas que ocurren -tristes o alegres- ya no preocupan, solo ocupan.
    4 -Darse. Este es el grado más alto de la humildad, porque más que superar cosas malas se trata de vivir la caridad, es decir, vivir de amor. Si se han ido subiendo los escalones anteriores, ha mejorado el conocimiento propio, la aceptación de la realidad y la superación del yo como eje de todos los pensamientos e imaginaciones. Si se mata el egoísmo se puede vivir el amor, porque o el amor mata al egoísmo o el egoísmo mata al amor.
    En este nivel la humildad y la caridad llevan una a la otra. Una persona humilde al librarse de las alucinaciones de la soberbia ya es capaz de querer a los demás por sí mismos, y no sólo por el provecho que pueda extraer del trato con ellos.

    Cuando la humildad llega al nivel de darse se experimenta más alegría que cuando se busca el placer egoístamente. La única vez que se citan palabras de Nuestro Señor del Evangelio en los Hechos de los Apóstoles dice que se es mas feliz en dar que en recibir . La persona generosa experimenta una felicidad interior desconocida para el egoísta y el orgulloso.
    La caridad es amor que recibimos de Dios y damos a Dios. Dios se convierte en el interlocutor de un diálogo diáfano y limpio que sería imposible para el orgulloso ya que no sabe querer y además no sabe dejarse querer. Al crecer la humildad la mirada es más clara y se advierte más en toda su riqueza la Bondad y la Belleza divinas.

    Dios se deleita en los humildes y derrama en ellos sus gracias y dones con abundancia bien recibida. El humilde se convierte en la buena tierra que da fruto al recibir la semilla divina.
    La falta de humildad se muestra en la susceptibilidad, quiere ser el centro de la atención en las conversaciones, le molesta en extremo que a otra la aprecien más que a ella, se siente desplazada si no la atienden. La falta de humildad hace hablar mucho por el gusto de oirse y que los demás le oigan, siempre tiene algo que decir, que corregir, Todo esto es creerse el centro del universo. La imaginación anda a mil por hora, evitan que su alma crezca.
    -Que me conozca; que te conozca. Así jamás perderé de vista mi nada”. Solo así podré seguirte como Tú quieres y como yo quiero: con una fe grande, con un amor hondo, sin condición alguna.
    Se cuenta en la vida de San Antonio Abad que Dios le hizo ver el mundo sembrado de los lazos que el demonio tenía preparados para hacer caer a los hombres. El santo, después de esta visión, quedó lleno de espanto, y preguntó: “Señor, ¿Quién podrá escapar de tantos lazos?”. Y oyó una voz que le contestaba: “Antonio, el que sea humilde; pues Dios da a los humildes la gracia necesaria, mientras los soberbios van cayendo en todas las trampas que el demonio les tiende"
    Nos ayudará a desearla de verdad el tener siempre presente que el pecado capital opuesto, la soberbia, es lo más contrario a la vocación que hemos recibido del Señor, lo que más daño hace a la vida familiar, a la amistad, lo que más se opone a la verdadera felicidad... Es el principal apoyo con que cuenta el demonio en nuestra alma para intentar destruir la obra que el Espíritu Santo trata incesantemente de edificar.
    Con todo, la virtud de la humildad no consiste sólo en rechazar los movimientos de la soberbia, del egoísmo y del orgullo. De hecho, ni Jesús ni su Santísima Madre experimentaron movimiento alguno de soberbia y, sin embargo, tuvieron la virtud de la humildad en grado sumo. La palabra humildad tiene su origen en la latina humus, tierra; humilde, en su etimología, significa inclinado hacia la tierra; la virtud de la humildad consiste en inclinarse delante de Dios y de todo lo que hay de Dios en las criaturas (6). En la práctica, nos lleva a reconocer nuestra inferioridad, nuestra pequeñez e indigencia ante Dios. Los santos sienten una alegría muy grande en anonadarse delante de Dios y en reconocer que sólo Él es grande, y que en comparación con la suya, todas las grandezas humanas están vacías y no son sino mentira.
    ¿Cómo he de llegar a la humildad? Por la gracia de Dios. Solamente la gracia de Dios puede darnos la visión clara de nuestra propia condición y la conciencia de su grandeza que origina la humildad. Por eso hemos de desearla y pedirla incesantemente, convencidos de que con esta virtud amaremos a Dios y seremos capaces de grandes empresas a pesar de nuestras flaquezas...
    Quien lucha por ser humilde no busca ni elogios ni alabanzas porque su vida esta en Dios; y si llegan procura enderezarlos a la gloria de Dios, Autor de todo bien. La humildad se manifiesta en el desprecio sino en el olvido de sí mismo, reconociendo con alegría que no tenemos nada que no hayamos recibido, y nos lleva a sentirnos hijos pequeños de Dios que encuentran toda la firmeza en la mano fuerte de su Padre.
    Aprendemos a ser humildes meditando la Pasión de Nuestro Señor, considerando su grandeza ante tanta humillación, el dejarse hacer “como cordero llevado al matadero”.

    Visitándolo en la Sagrada Eucaristía, donde espera que vayamos a verle y hablarle,

    Meditando la Vida de la Virgen María y uniéndonos a ella en oración. La mujer mas humilde y por eso también la escogida de Dios, la mas grande. La Esclava del Señor, la que no tuvo otro deseo que el de hacer la voluntad de Dios.

    También acudimos a San José, que empleó su vida en servir a Jesús y a María, llevando a cabo la tarea que Dios le había encomendado.


    EL BIEN DEL HOMBRE ES LA VIDA HUMILDE Y FIEL;
    NO LA VIDA FACIL.

    Dios nos creó para vivir plenamente en El. Esta es la santidad de vida que nos enseña el Evangelio.

    El Papa Juan Pablo II (2 sept. 2001) enseñó que «la superficialidad, el arribismo, aunque obtengan algún éxito inmediato, no constituyen sin embargo el auténtico bien del hombre y de la sociedad».

    El mismo Papa reconoció que esta verdad del Evangelio es «claramente contra corriente». Citando palabras de san Pablo, añadió que, por el contrario, «el Reino de Dios ha sido preparado eficazmente por las personas que desempeñan seria y honestamente su actividad, que no aspiran a cosas demasiado elevadas, sino que se pliegan con fidelidad cotidiana en las humildes».

    «La mentalidad del mundo, de hecho --continuó diciendo el Papa--, lleva a emerger, a abrirse camino quizá con picardía y sin escrúpulos, afirmándose a sí mismos y los propios intereses. Las consecuencias están ante los ojos de todos: rivalidades, abusos, frustraciones». Por el contrario, «En el Reino de Dios se premia la modestia y la humildad».
    El Papa aconsejó a los cristianos iluminar su vida con la Palabra de Dios, que «ayuda a mirar las cosas en su justa medida, la de la eternidad». Jesús «recorrió con coherencia el camino de la humildad, transcurriendo la mayor parte de su existencia terrena en el escondrijo de Nazaret, junto a la Virgen María y san José, realizando el trabajo de carpintero». Ahí está el secreto, concluyó el Papa, «para que toda actividad profesional o en el hogar pueda desempeñarse en un clima de auténtica humanidad, gracias a la humilde y concreta contribución de cada uno».


    HUMILDAD Y ESPIRITU DE SERVICIO
    Adaptado de IESVS.ORG
    Los escribas y fariseos se buscaban ellos mismos en todo lo que hacían. Cfr. Mt 9, 36; Mt 23, 1-12
    Cristo advierte a sus discípulos: Vosotros, en cambio, no queráis que os llamen maestros: ... el mayor entre vosotros sea vuestro servidor Cfr. Mt 23, 8-11. Él es el ejemplo perfecto. Porque ¿quién es el mayor, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Sin embargo, yo estoy en medio de vosotros como quien sirve Lc 22, 27
    Sin humildad y espíritu de servicio no es posible la caridad ni la santidad.
    “los instrumentos de Dios son siempre los humildes” -SAN JUAN CRISOSTOMO, Homilías sobre San Mateo, 15.
    En el apostolado y en los pequeños servicios que prestamos a los demás no hay motivo de complacencia ni de altanería, ya que es el Señor quien hace verdaderamente las cosas.
    -
    Cuando servimos, nuestra capacidad no guarda relación con los frutos sobrenaturales que buscamos. Sin la gracia, de nada servirían los mayores esfuerzos: nadie, si no es por el Espíritu Santo, puede decir Señor Jesús -1 Cor 12, 3.
    -La gracia es lo único que puede potenciar nuestros talentos humanos para realizar obras que están por encima de nuestras posibilidades. Y Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes Sant 4, 6.
    Cuando luchamos por alcanzar la humildad somos eficaces y fuertes.
    “La humildad nos empujará a que llevemos a cabo grandes labores; pero a condición de que no perdamos de vista la conciencia de nuestra poquedad, con un convencimiento de nuestra pobre indigencia que crezca cada día” -J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios, 106. “Arremete (la soberbia) por todos los flancos y su vencedor la encuentra en todo cuanto le circunda” -CASIANO, Instituciones, 11, 3.
    Servir como una madre
    "Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos. Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas" -1 Tes 2, 7-8.
    De modo particular hemos de vivir este espíritu del Señor con los más próximos, en la propia familia: “el marido no busque únicamente sus intereses, sino también los de su mujer, y ésta los de su marido; los padres busquen los intereses de sus hijos y éstos a su vez busquen los intereses de sus padres.
    “El respeto de esta norma fundamental explica, como enseña el mismo Apóstol, que no se haga nada por espíritu de rivalidad o por vanagloria, sino con humildad, por amor. Y este amor, que se abre a los demás, hace que los miembros de la familia sean auténticos servidores de la "iglesia doméstica", donde todos desean el bien y la felicidad a cada uno; donde todos y cada uno dan vida a ese amor con la premurosa búsqueda de tal bien y tal felicidad” -JUAN PABLO II, Homilía en la Misa para las familias, Madrid 2-XI-1982.
    Si actuamos así no veremos, como en tantas ocasiones sucede, la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio -Cf. Mt 7, 3-5.3. Las faltas más pequeñas del otro se ven aumentadas, las mayores faltas propias tienden a disminuirse ya justificarse.
    Por el contrario, la humildad nos hace reconocer en primer lugar los propios errores y las propias miserias. Estamos en condiciones entonces de ver con comprensión los defectos de los demás y de poder prestarles ayuda. También estamos en condiciones de quererles y aceptarlos con esas deficiencias.
    La Virgen, Nuestra Señora, Esclava del Señor, nos enseñará a entender que servir a los demás es una de las formas de encontrar la alegría en esta vida y uno de los caminos más cortos para encontrar a Jesús. Para eso hemos de pedirle que nos haga verdaderamente humildes.

    Oraciones para alcanzar la humildad

    Altísimo y Glorioso Dios, desciende tu luz a esta oscuridad de mi corazón.
    Dame fe correcta, firme esperanza, caridad perfecta y profunda humildad,
    conocimiento y sabiduría para siempre observar tu santa verdad y voluntad.


    Letanías de la Humildad
    del Cardenal Merry del Val

    -Jesús manso y humilde de Corazón, ...Óyeme.
    -Del deseo de ser estimado
    *,...Líbrame Jesús (se repite)
    -Del deseo de ser alabado,
    -Del deseo de ser honrado,
    -Del deseo de ser aplaudido,
    -Del deseo de ser preferido a otros,
    -Del deseo de ser consultado,
    -Del deseo de ser aceptado,
    -Del temor de ser humillado,
    -Del temor de ser despreciado,
    -Del temor de ser reprendido,
    -Del temor de ser calumniado,
    -Del temor de ser olvidado,
    -Del temor de ser puesto en ridículo,
    -Del temor de ser injuriado,
    -Del temor de ser juzgado con malicia,
    -Que otros sean más estimados que yo,...Jesús dame la gracia de desearlo (se repite)
    -Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,
    -Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
    -Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,
    -Que otros sean preferidos a mí en todo,
    -Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda,
    ORACIÓN
    Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo. Amén.
    *lisonjeado: El original: "Del deseo de ser lisonjeado....". Lisonja = alabanza para ganar la voluntad de una persona.