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domingo, 26 de mayo de 2013

Oración de las llagas

 

imageORACIÓN DE LA SANGRE DERRAMADA POR LAS 5 LLAGAS DE CRISTO.

(Inspirada por el Rosario de la Preciosísima Sangre de Jesucristo escribí esta oración para compartirla a los lectores de este blog)

Señor por la Preciosísima Sangre que derramaste de tu mano derecha

te pedimos la conversión de toda la humanidad

para que vuelva a Ti, escuche tus llamados y cumpla tus mandatos.

 

Señor por la Preciosísima Sangre que derramaste de tu mano izquierda

te pedimos la caída, destrucción y castigo del maligno y sus agentes;

para que nos libres de todos los males y volvamos a Ti.

 

Señor por la Preciosísima Sangre que derramaste de tu pie derecho

te pedimos la unidad de la iglesia, la fortaleza del Papa Francisco

para que cumpla fielmente tus encargos, la santificación de los sacerdotes,

diáconos, seminaristas, religiosas y religiosos y de tu pueblo;

para que seamos dignos de entrar a tu reino.

 

Señor por la Preciosísima Sangre que derramaste de tu pie izquierdo

Te pedimos nos protejas de todo mal y de todas las tentaciones

que nos pone el enemigo.

 

Señor por la Preciosísima Sangre que derramaste de tu costado

Limpia nuestras impurezas, nuestras enfermedades

Del alma y del cuerpo, sánanos y llénanos de tu amor

Por tu infinita misericordia.

Amén.

Acude al llamado de la Virgen

 

Hagamos el Santo Rosario Mariano, con las oraciones dadas a los videntes de Fátima y la jaculatoria a Guadalupe, Reina y Madre de nuestra patria mexicana.

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Nuestra Madre del Cielo nos llama en familia a hacer el santo Rosario Mariano, nos insiste en ello en muchos mensajes que ha dado a varios videntes en diversos momentos.  Ella misma es como si nos suplicara a nosotras las madres que dejemos a nuestros hijos pequeños hacer el rosario pues si ellos, que son inocentes y libres de cualquier mancha de pecado, ofrecen el rosario los efectos de hacerlos son milagrosos, En el cielo serían más prontamente escuchadas las tiernas voces de los niños que las de los adultos pecadores, que como tales nos toca formarnos a esperar nuestro turno para ser atendidos. En cambio los niños hacen que Dios y María los reciban al momento y escuchan las súplicas que se hacen a través de ellos. Si fuéramos obedientes y evangelizáramos a los hijos desde el vientre (desde ese momento los bebés escuchan y mantienen lo que escucharon en el vientre), ellos nacerían santos (conozco un caso de un niño que desde que lo conocí a la edad de 6 años ya tenía ese gusto por ir a misa, a las peregrinaciones, leer la biblia y cuando su madre se embarazó de su último hermanito hace como año y medio le hablaba de Dios al bebe estando en el vientre, desde que nació le lee la biblia y ese bebé que tiene como seis u ocho meses se pone a platicar con la virgen, con el Cristo, le invita de comer, cada domingo se desespera si no lo llevan a misa y el día que no lo llevan le ponen la misa en la radio, ese bebé siente una enorme alegría ir a misa. Bendito sea Dios por esto y ojalá las mujeres embarazadas lean la biblia, vayan a misa cada vez que puedan en la semana, hagan el rosario y le hablen de Dios a sus hijos en su seno, así nacerán hijos santos y con el gusto por las cosas de Dios).

 

La juventud está perdida, la niñez avanza también a lo mismo, porque nosotros los padres a ese camino los conducimos por desconocer a Dios que nos da todo.  Las guerras pararían,  los odios, la maldad y reinaría la paz si hiciéramos con fervor y diariamente el santo rosario. Esto es una promesa de María en Fátima, es una promesa que Ella repite en los lugares donde se ha aparecido y tanto nos insiste pero nosotros seguimos como que somos sordos pero ciertamente somos desobedientes, demasiado desobedientes y por eso los males nos asfixian. Dijo Jesús: “quien quiera oír, oiga, quien quiera ver, que vea”  Quien quiera obedecer pues que obedezca, que obedeciendo al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo y a María será salvado. “Quien me ´reconoce aquí, yo lo reconoceré ante mi Padre”, así nos lo confirma Jesús. Si oigo lo que dice Jesús y María, obedezco y hago lo que me piden, ellos me reconocerán en el cielo y alcanzaré la salvación eterna; pero si no quiero conocerlos y me hago sorda y ciega a sus mandatos, será invisible ante Dios, jamás me verán, jamás me oirán porque me porté sorda y ciega ante ellos me condeno y quedo como muda e invisible, no existo en Dios si no dejo a Dios habitar en mí, estar en mi corazón, en mi vida, en mis actos.

 

Si quiero la salvación acudiré al llamado de Dios y a la insistencia de María.

Acudan quien quiera entrar al reino de Dios, escuchen el llamado del cielo y cumplan.

Jesús lavó nuestros pecados en su crucifixión, después de ese momento quien ha pecado debe limpiar por sí mismo sus pecados porque Cristo Rey ya no viene a ser crucificado, viene a Juzgar nuestros actos y a reinar.  Lean la Biblia porque Jesús mismo lo dijo: “La verdad los hará libres” Él es la Verdad y si no conocemos a Dios no quedaremos libres de pecado, y solo limpios podemos entrar al reino de los cielos.

HAGAMOS EL ROSARIO, LEAMOS LA BILIA, CUMPLAMOS LOS SACRAMENTOS, AYUNEMOS, HAGAMOS OBRAS DE MISERICORDIA. Esto es el pase al cielo.

 

!OREMOS!

Dones del Espíritu Santo

El Espíritu Santo es Dios, es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. nos ayuda a cumplir nuestro compromiso de vida con Jesús. El Espíritu Santo es una fuerza invisible y poderosa que habita en nosotros y nos purifica de nuestro egoísmo para dejar paso al amor. El Espíritu Santo nos lleva a la verdad plena, nos fortalece para que podamos ser testigos del Señor, Desde la fundación de la Iglesia el día de Pentecostés, el Espíritu Santo es quien la construye, anima y santifica, le da vida y unidad y la enriquece con sus dones.

Pidamos al Espíritu Santo nos llene de sus siete Dones.

Los siete dones del Espíritu Santo:
Estos dones son regalos de Dios y sólo con nuestro esfuerzo no podemos hacer que crezcan o se desarrollen. Necesitan de la acción directa del Espíritu Santo para poder actuar con ellos.

1. SABIDURÍA: Nos permite entender, experimentar y saborear las cosas divinas, para poder juzgarlas rectamente.

2. ENTENDIMIENTO: Por él, nuestra inteligencia se hace apta para entender intuitivamente las verdades reveladas y las naturales de acuerdo al fin sobrenatural que tienen. Nos ayuda a entender el por qué de las cosas que nos manda Dios.

3. CIENCIA: Hace capaz a nuestra inteligencia de juzgar rectamente las cosas creadas de acuerdo con su fin sobrenatural. Nos ayuda a pensar bien y a entender con fe las cosas del mundo.

4. CONSEJO: Permite que el alma intuya rectamente lo que debe de hacer en una circunstancia determinada. Nos ayuda a ser buenos consejeros de los demás, guiándolos por el camino del bien.

5. FORTALEZA: Fortalece al alma para practicar toda clase de virtudes heroicas con invencible confianza en superar los mayores peligros o dificultades que puedan surgir. Nos ayuda a no caer en las tentaciones que nos ponga el demonio.

6. PIEDAD: Es un regalo que le da Dios al alma para ayudarle a amar a Dios como Padre y a los hombres como hermanos, ayudándolos y respetándolos.

7. TEMOR DE DIOS: Le da al alma la docilidad para apartarse del pecado por temor a disgustar a Dios que es su supremo bien. Nos ayuda a respetar a Dios, a darle su lugar como la persona más importante y buena del mundo, a nunca decir nada contra Él. El temor de Dios es un inmenso AMOR  a Dios, es cumplir el primer mandamiento que nos dejó el Señor: Amar a Dios por sobre todas las cosas.

Dios nos permite tener todo lo que tenemos y ser todo lo que somos. a Él debemos todo. Cuando alguien está estudiando, por ejemplo; Dios le ilumina su entendimiento para que pueda comprender el conocimiento en estudio, le infunde al mismo tiempo inteligencia para aprender y dar a conocer lo aprendido; finalmente lleva a este estudiante a terminar una carrera, ser un profesionista, un técnico o tener un oficio. Pero es Dios quien nos permite lograr todo estoy. Quienes encomiendan en la oración para ser iluminados por Dios a través del Espíritu Santo con los dones de ciencia, entendimiento, sabiduría o inteligencia, son ayudados superan muy bien todas las dificultades y dan buenos frutos.

´De esa misma forma cada vez que alguien se encomienda a Dios pidiendo algún don del Espíritu Santo en particular, lo recibe y supera los obstáculos. Confiados en las promesas del Señor pidamos sus dones y seremos bendecidos con el logro de aquello que queremos alcanzar. Quien no solicita estos dones tiene mayor dificultad en sus necesidades.

Cree en Dios Padre, en Dios Hijo y en Dios Espíritu Santo; pues Dios Uno y Trino es quien nos socorre.

Oración al Espíritu Santo para estudiantes

Oh Espíritu de Verdad prometido por Dios Hijo;

con toda la confianza infundida por Jesús

te suplico me llenes del don de inteligencia

para ser un buen estudiante guiado por Dios

para servicio de su pueblo.

No hay mayor interés en mí

que aprender bien todo aquello

que compete a la carrera que elegí

pues no quiero errar cuando trabaje,

ni quiero dañar con mis errores.

Dame Sabiduría para ser sabio,

Entendimiento para entender lo difícil,

Ciencia para pensar y hacer bien las cosas,

Fortaleza para no desanimarme nunca

y esforzarme siempre que sea necesario,

Consejo para hacer bien las cosas

Piedad para ayudar a quien lo necesite,

Amor a Dios para siempre honrarlo con mis actos

y resplandecer en los frutos de sus dones.

Amén

jueves, 23 de mayo de 2013

Visitación de la Virgen

Fuente: ACI Prensa

Fiesta, 31 de mayo

Visitación de la VirgenFiesta Litúrgica

Luego que María Santísima oyó del ángel Gabriel que su prima Isabel también esperaba un hijo, sintióse iluminada por el Espíritu Santo y comprendió que debería ir a visitar a aquella familia y ayudarles y llevarles las gracias y bendiciones del Hijo de Dios que se había encarnado en Ella. San Ambrosio anota que fue María la que se adelantó a saludar a Isabel puesto que es la Virgen María la que siempre se adelanta a dar demostraciones de cariño a quienes ama.
Por medio de la visita de María llevó Jesús a aquel hogar muchos favores y gracias: el Espíritu Santo a Isabel, la alegría a Juan, el don de Profecía, etc., los cuales constituyen los primeros favores que nosotros conocemos que haya hecho en la tierra el Hijo de Dios encarnado. San Bernardo señala aquí que desde entonces María quedó constituida como un "Canal inmenso" por medio del cual la bondad de Dios envía hacia nosotros las cantidades más admirables de gracias, favores y bendiciones.
Además, nuestra Madre María recibió el mensaje más importante que Dios ha enviado a la tierra: el de la Encarnación del Redentor en el mundo, y en seguida se fue a prestar servicios humildes a su prima Isabel. No fue como reina y señora sino como sierva humilde y fraterna, siempre dispuesta a atender a todos que la necesitan.
Este fue el primero de los numerosos viajes de María a ayudar a los demás. Hasta el final de la vida en el mundo, Ella estará siempre viajando para prestar auxilios a quienes lo estén necesitando. También fue la primera marcha misionera de María, ya que ella fue a llevar a Jesús a que bendijera a otros, obra de amor que sigue realizando a cada día y cada hora. Finalmente, Jesús empleó a su Madre para santificar a Juan Bautista y ahora ella sigue siendo el medio por el cual Jesús nos santifica a cada uno de nosotros que somos también hijos de su Santa Madre.

En la visitación María nos invita a visitar al necesitado y ofrecernos humildes a servirles. Cumplamos pues esta hermosa misión de nuestra Madre y vayamos visitando a los más necesitados para ayudarles.

Novena a María Auxiliadora

(Propagada por San Juan Bosco)

1. Rezad durante nueve días seguidos tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias con la jaculatoria "Sea alabado en todo momento el Santísimo Sacramento", y tres salves con la jaculatoria "María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros".

El cristiano ora al Señor y también a la que es su Auxiliadora

2. Recibid los Sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía.

El cristiano vive unido a Cristo, a la Auxiliadora de los cristianos y a la Iglesia por los Sacramentos.

3. Os recomiendo que prometáis vuestro donativo o vuestro trabajo personal para sostener obras de apostolado, preferentemente salesianas.

El cristiano, siente que la Auxiliadora le anima a ser apóstol y a sostener las obras de apostolado de la Iglesia de Cristo.

Oración de súplica

Santísima Virgen, Madre de Dios, yo aunque indigno pecador postrado a vuestros pies en presencia de Dios omnipotente os ofrezco este mi corazón con todos sus afectos. A vos lo consagro y quiero que sea siempre vuestro y de vuestro hijo Jesús.

Aceptad esta humilde oferta vos que siempre habéis sido la auxiliadora del pueblo cristiano.

Oh María, refugio de los atribulados, consuelo de los afligidos, ten compasión de la pena que tanto me aflige, del apuro extremo en que me encuentro.

Reina de los cielos, en vuestras manos pongo mi causa. Se bien que en los casos desesperados se muestra más potente vuestra misericordia y nada puede resistir a vuestro poder. Alcanzadme Madre mía la gracia que os pido si es del agrado de mi Dios y Señor. Amén.

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN

¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.

Tú, pues, ¡oh Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra.

Te suplicamos ¡oh dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo.

Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas.

Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea

OFRECIMIENTO

Enséñame, oh María Auxiliadora, a ser dulce y bueno en todos los acontecimientos de mi vida; en los desengaños, en el descuido de otros, en la falta de sinceridad de aquellos en quienes creí, en la deslealtad de aquellos en quienes confié.

Ayúdame a olvidarme de mí mismo para pensar en la felicidad de otros; a ocultar mis pequeños sufrimientos de tal modo que sea yo el único que los padezca.

Enséñame a sacar provecho de ellos, a usarlos de tal modo que me suavicen, no me endurezcan ni me amarguen; que me hagan paciente y no irritable; que me hagan amplio en mi clemencia y no estrecho y despótico. Que nadie sea menos bueno, menos sincero, menos amable, menos noble, menos santo por haber sido mi compañero de viaje en el camino hacia la vida eterna. Amén.

NOVENA DE CONFIANZA

Madre amable de mi vida auxilio de los cristianos, la pena que me atormenta, pongo en tus divinas manos. Dios te salve María...

Tú que sabes mis congojas, pues todas te las confío, da la paz a los turbados y alivia el corazón mío. Dios te salve María...

Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a Ti en vano, pues eres madre de Dios y auxilio de los cristianos. Dios te salve María...

Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección haya sido abandonado; animado con esta confianza, me presento a ti. ¡Oh Madre de Dios!, no desoigas mis súplicas; escúchalas y acógelas benignamente, ¡oh clemente, oh dulce Virgen María! (Pedir la gracia que se desea y rezar una Salve)


1. Con este titulo el pueblo cristiano rinde tributo a la eficaz ayuda que siempre ha recibido de la Virgen María en situaciones difíciles, especialmente en la batalla de Lepanto y en la liberación de Pío VII después de estar detenido cinco años por Napoleón. Pío V introdujo en la letanías lauretanas la invocación de "auxilio de los cristianos". Por su parte Pío VII coronó solemnemente una estatua de la Madre Dios en Savona, y estableció que se celebrase todos los años el día 24 de mayo la fiesta de María Auxiliadora. Apóstol destacado de esta devoción mariana fue San Juan Bosco (1815-1888), fundador de los salesianos, que tanta ayuda recibió de María.

DÍA PRIMERO

¡Oh, María, poderoso Auxilio de los Cristianos que confiados de tu misericordia, acuden a tu trono lleno de confianza! Oye los ruegos de tus hijos que suplicantes imploramos tu poderoso patrocinio, para poder huir del pecado y de las ocasiones de pecar. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

DÍA SEGUNDO

¡Oh, María Santísima, Madre de bondad y de misericordia! tú que siempre libraste al pueblo cristiano, con tu poderoso patrocinio, de los asaltos e insidias del enemigo, protege nuestras almas, te lo suplicamos, de las acometidas del demonio, del mundo y de la carne, para que alcancemos completa victoria sobre los enemigos de nuestra salvación. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

DÍA TERCERO

¡Oh, poderosísima Reina del Cielo, que sola triunfaste de las herejías, que intentaron arrancar a tantos hijos del regazo de nuestra Madre la Iglesia! Ayúdanos ¡oh María! a guardar firme nuestra fe y puros nuestros corazones, en medio de tantas insidias para no contaminarnos con el veneno de tantas perversas doctrinas. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

DÍA CUARTO

¡Oh dulcísima Madre nuestra María, tú que eres Reina de los Mártires por los heroicos actos de valor y fortaleza que practicaste en la tierra! Dígnate infundir en nuestro corazón la fuerza necesaria para mantenernos constantes en tu servicio para que, venciendo todo respeto humano cumplamos sin rubor nuestros deberes religiosos y nos comportemos siempre como devotos hijos tuyos hasta la muerte. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

DÍA QUINTO

Querida Madre mía, tú que en el triunfo del Papa Pío VII mostraste tu eficaz patrocinio, desplegaste tu manto protector sobre toda la Iglesia y especialmente sobre su augusto jefe el Sumo Pontífice, defiéndelo en todo momento de los ataques de los enemigos, líbralo de las aflicciones, asístelo siempre para que pueda dirigir al puerto de salvación la navecilla de San Pedro, triunfando de las oleadas embravecidas que amenazan de sumergirla. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

 

DÍA SEXTO

¡Oh, María, Reina de los Apóstoles! toma bajo tu protección a los sagrados ministros y todos los fieles de la Iglesia Católica: alcánzales espíritu de unión, de perfecta obediencia al Romano Pontífice, y de celo ferviente por la salvación de las almas; especialmente te suplicamos extiendas tu amorosa asistencia sobre los misioneros, para que consigan atraer a la verdadera fe de Jesucristo a todas las almas, para formar del mundo entero un solo Rebaño bajo la guía de un solo Pastor. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

DÍA SÉPTIMO

No seas, Madre de misericordia, insensible a los dolores de la Iglesia menospreciada en su doctrina y en sus Sacramentos. No permitas sea derramada en balde la sangre preciosísima de tu divino Hijo, ilumina a los ciegos que la persiguen, fortalece a los débiles que no la defienden. Brille ¡oh María! tu poder sobre la tierra; sea glorificada y acatada la religión, observada la ley divina y eclesiástica, para que todos te alaben y alcance la humanidad los goces eternos. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

DÍA OCTAVO

Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra amantísima, de Ti se ha dicho: todo poder se le ha dado en la tierra y en el cielo; te presentas al trono del Altísimo, no como quien pide, sino como quien manda, a Ti clamamos desde el abismo de nuestras miserias, aleja de nosotros todo mal; bajo tu protección ponemos nuestros bienes, nuestros corazones, almas, potencias, sentidos, vida y todo lo que tenemos; sé nuestro amparo y nuestra defensa durante toda la vida. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

DÍA NOVENO

¡Oh, piadosísima Madre!, Tú que en todo tiempo te mostraste verdaderamente la Auxiliadora de los cristianos asístenos con tu poderosísimo patrocinio en vida y especialmente en el terrible trance de la muerte, y alcánzanos la perseverancia final. ¡Ah! no nos dejes un solo instante hasta que felices cantemos tus glorias y las misericordias de tu Hijo en el cielo, por los siglos de los siglos. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

ORACIONES FINALES PARA TODOS LOS DÍAS

Invocación. ¡Oh María! Virgen poderosa, grande e ilustre defensora de la Iglesia... Singular Auxilio de los Cristianos, terrible como un ejército ordenado en batalla... Tú sola has triunfado en todas las herejías del mundo. ¡Oh Madre!, en nuestras angustias, en nuestras luchas, en nuestros apuros, líbranos del enemigo, y en la hora de nuestra muerte, llévanos al Paraíso. Amén.

Súplica a María Auxiliadora. Necesitando un favor especial, y confiando en tu bondad, a Ti recurro, poderoso Auxilio de los Cristianos. Conocedor de las innumerables gracias que diariamente concedes a tus devotos, he puesto siempre en Ti toda mi confianza; y hoy, humildemente postrado a tus plantas, te suplico, con todo el fervor de mi alma, remedies mi necesidad... (pídase aquí la gracia que se desea obtener). Bien sé, Madre querida que yo no merezco nada; y aún temo que mis culpas sean un obstáculo a tu bondad. Mas Tú puedes, dulcísima Señora, sacarme de este lastimoso estado y hacer que sirva con fidelidad a Ti y a tu divino Hijo, a fin de que yo también pueda experimentar la maravillosa eficacia de tu santo Auxilio.

sábado, 18 de mayo de 2013

Pentecostés

 

Ve y evangeliza!

Jesús antes de ascender prometió regresar y dijo:

"Mirad yo voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre...permaneced en la ciudad hasta que   seáis revestidos de poder desde lo alto" (Lc 24,49). "Mientras estaba comiendo con ellos les mandó  que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesa del Padre (Hch 1,4).

“Yo pediré al Padre que os de un Paráclito, un defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de Verdad” Jn. 14,16

 

pente“Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo”.
Hechos de los Apóstoles 2, 1-5

"Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes y serán mis testigos" Act: 1, 5-8. El Espíritu Santo hace misioneros con el testimonio y con la palabra. Somos elegidos de Dios para llevar su "anuncio" hasta los confines de la tierra. Es una elección personal y un envío intransferible.

El día de Pentecostés nace nuestra iglesia. Es la fiesta en la que se conmemora el descendimiento del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles, a los cincuenta días después de la Resurrección de Cristo; razón por la cuál es una fecha movible.

Cada año, después de la Resurrección de Cristo debemos prepararnos para esperar su Promesa: la venida del Espíritu Santo cada día de Pentecostés. Esta preparación la podemos hacer con:

  • El Rosario de la Santa Octava de Consagración a Dios Padre Eterno Yahvé, durante la Octava de Pascua (primeros ocho días después de la Resurrección de Cristo).
  • El Rosario de la Divina Misericordia.
  • Obras de Misericordia.
  • Ayunos
  • El Rosario de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.
  • El Rosario Mariano (previo a cualquier rosario y durante los cincuenta días posteriores a la Resurrección de Cristo).
  • El Rosario al Espíritu Santo (durante los doce días anteriores a Pentecostés)
  • Vigilia al Espíritu Santo (culmen de la preparación para recibirlo)
  • El Rosario de los Dones del Espíritu Santo
  • Misa de Pentecostés (implorándole descienda el Espíritu Santo sobre nosotros, nos llene de sus siete dones y disponernos con ardiente pasión a evangelizar, sin olvidar pedirle nos una fuertemente a María para cumplir fielmente, como ella lo hizo, todos los deseos de Dios).
  • Leer la Sagrada Escritura pidiendo previamente al Espíritu Santo nos permita interpretar los mensajes de Dios iluminados por el Don de Sabiduría.
  • El Rosario de la llama de Amor de Nuestra Madre María Santísima.

Como Pueblo-Iglesia de Dios estamos invitados (porque Dios nos da esa Libertad de elegir) a permanecer en oración y sobre todo haciendo el Santo Rosario, educándonos en la Fe y Amar a Dios sobre todas las cosas para que libremente sin que nadie nos obligue , sino por amor al que dio su vida por salvarnos, hagamos la voluntad de Dios y no la nuestra. Ser verdaderos hijos de Dios, verdaderos discípulos, verdaderos y fervientes evangelizadores. Vayamos pues a cumplir con ardiente pasión el mandato de nuestro Señor, comuniquemos que Cristo vive y que Él muy pronto viene: el Juez Justo, el Cristo Rey, el Rey de Reyes.

Que el Espíritu Santo nos ilumine con la Verdad y la comuniquemos a los demás. Amén.

Rosario del Espíritu Santo

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El collar tiene un Espíritu Santo (paloma) blanco con diez cuentas en forma de llamas de fuego o de gotas de Sangre por misterio y lleva siete misterios. El Ave María (medalla en la que se cierra el círculo de la corona del collar) es un Espíritu Santo, en forma de Paloma o de Medalla y al final una cruz con el Espíritu Santo, con Cristo o solo. Se debe hacer durante los doce días anteriores al Día de Pentecostés y puede hacerse en cualquier día del año en que quiera pedirse por el crecimiento de nuestra Fe y para tener o conservar el amor de Dios en nuestro corazón.

 

Rosario del Espíritu Santo

Ofrecimiento: Bendito Espíritu Santo te ofrecemos este Santo Rosario el crecimiento de nuestra Fe según la Voluntad de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu y todo será de nuevo creado. Y renovarás la faz de la tierra.

Todos: Oh Dios, que instruiste los corazones de Tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos que animados y guiados por este mismo Espíritu, aprendamos a obrar rectamente siempre y gocemos de la dulzura del Bien y de Sus divinos consuelos. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

CREDO DE LOS APÓSTOLES

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí va a venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Guía: Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo

Todos: Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así también como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. Amén

Guía: Gloria (Lentamente) al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo

Todos: como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

PRIMER MISTERIO

Honremos al Espíritu Santo y adoremos al amor sustancial que procede del Padre y del Hijo y los une en una Caridad infinita y eterna.

Guía: ¡Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor!

(Diez veces):

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Al terminar el misterio:

Guía: Envía tu Espíritu y todo será creado.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra

Guía: Oh Dios que has iluminado el mundo, con las luces del Espíritu Santo

Todos: llévanos a gustar lo que es recto según Tú mismo Espíritu.

SEGUNDO MISTERIO. Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle, porque hizo Inmaculada a María en su Concepción y la santificó con la plenitud de su gracia.

Guía: ¡Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor!

(Diez veces):

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Al terminar el misterio:

Guía: Envía tu Espíritu y todo será creado.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra

Guía: Oh Dios que has iluminado el mundo, con las luces del Espíritu Santo

Todos: llévanos a gustar lo que es recto según Tú mismo Espíritu.

TERCER MISTERIO.. Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle, porque hizo a la Santísima Virgen Madre del Verbo divino en el Misterio de la Encarnación.

Guía: ¡Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor!

(Diez veces):

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Al terminar el misterio:

Guía: Envía tu Espíritu y todo será creado.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra

Guía: Oh Dios que has iluminado el mundo, con las luces del Espíritu Santo

Todos: llévanos a gustar lo que es recto según Tú mismo Espíritu.

CUARTO MISTERIO

Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle, porque dio la vida a la Iglesia en el día glorioso de Pentecostés.

Guía: ¡Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor!

(Diez veces):

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Al terminar el misterio:

Guía: Envía tu Espíritu y todo será creado.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra

Guía: Oh Dios que has iluminado el mundo, con las luces del Espíritu Santo

Todos: llévanos a gustar lo que es recto según Tú mismo Espíritu.

QUINTO MISTERIO

Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle, porque reside de una manera permanente en la Iglesia y la asiste, según la promesa divina, hasta la consumación de los siglos.

Guía: ¡Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor!

(Diez veces):

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Al terminar el misterio:

Guía: Envía tu Espíritu y todo será creado.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra

Guía: Oh Dios que has iluminado el mundo, con las luces del Espíritu Santo

Todos: llévanos a gustar lo que es recto según Tú mismo Espíritu.

SEXTO MISTERIO

Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle, porque creó en la Iglesia al nuevo Cristo, que es el sacerdote, y confirió la plenitud del sacerdocio a los Obispos.

Guía: ¡Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor!

(Diez veces):

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Al terminar el misterio:

Guía: Envía tu Espíritu y todo será creado.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra

Guía: Oh Dios que has iluminado el mundo, con las luces del Espíritu Santo

Todos: llévanos a gustar lo que es recto según Tú mismo Espíritu.

SEPTIMO MISTERIO

Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle en la virtud heroica de los santos en la Iglesia, obra secreta y maravillosa del .Santificador Omnipotente.

Guía: ¡Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor!

(Diez veces):

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Al terminar el misterio:

Guía: Envía tu Espíritu y todo será creado.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra.´

Guía: Oh Dios que has iluminado el mundo, con las luces del Espíritu Santo

Todos: llévanos a gustar lo que es recto según Tú mismo Espíritu.

Oremos. Oh Dios que con la luz del Espíritu Santo enseñaste a los fieles la verdad, concédenos conocerla en el mismo Espíritu y gozar siempre de sus consuelos celestiales. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

PRECES AL ESPIRITU SANTO EN FORMA DE LETANIA

Guía: Todos:

Señor, ten piedad de nosotros. …………………………………….. Ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros. ……………………………………. Ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros. ……………………………………. Ten piedad de nosotros.

Padre omnipotente, ten piedad de nosotros. ……………………….Ten piedad de nosotros.

Jesús, Hijo eterno del Padre y Redentor del mundo……………….Sálvanos.

Espíritu del Padre y del Hijo y Amor infinito del Uno y del Otro….. Santifícanos.

Trinidad Santísima, óyenos.

Responder: ven a nosotros.

Espíritu Santo, que procedes del Padre y del Hijo.

Promesa del Padre,

Don de Dios Altísimo,

Rayo de luz celeste,

Fuente de agua viva,

Espíritu de amor y de verdad,

Fuego abrasador,

Autor de todo bien,

Unción espiritual,

Caridad ardiente

Espíritu de sabiduría,

Espíritu de entendimiento,

Espíritu de consejo y fortaleza,

Espíritu de ciencia y de piedad,

Espíritu de temor del Señor,

Espíritu de gracia y de oración,

Espíritu de paz y de dulzura,

Espíritu de modestia y de inocencia,

Espíritu consolador,

Espíritu santificador,

Espíritu que gobiernas la Iglesia,

Espíritu que llenas el universo,

Espíritu de adopción de los hijos de Dios.

Responder: Te rogamos óyenos

Espíritu Santo, imprime en nosotros el horror al pecado,

Espíritu Santo, ven a renovar la faz de la tierra,

Espíritu Santo, derrama tus luces en nuestra inteligencia,

Espíritu Santo, graba tu ley en nuestros corazones,

Espíritu Santo, abrásanos en el fuego de tu amor,

Espíritu Santo, ábrenos el tesoro de tus gracias,

Espíritu Santo, enséñanos a orar como se debe,

Espíritu Santo, ilumínanos con tus inspiraciones celestiales,

Espíritu Santo, concédenos la única ciencia necesaria.

Espíritu Santo, inspíranos la práctica de tus virtudes.

Espíritu Santo, haz que perseveremos en tu justicia.

Espíritu Santo, se Tu mismo nuestra recompensa.

Guía: Cordero de Dios que borras los pecados del mundo

Todos: envíanos tu Espíritu Santo.

Guía Cordero de Dios que borras los pecados del mundo

Todos: derrama en nuestras almas los dones del Espíritu Santo.

Guía Cordero de Dios que borras los pecados del mundo

Todos: infúndenos el Espíritu de sabiduría y devoción.

Guía: Ven ¡Oh Espíritu Santo! llena con tus dones los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

OREMOS

Señor, que la fortaleza del Espíritu Santo venga en nuestra ayuda para que se digne lavar las manchas de nuestros corazones y protegernos contra nuestros enemigos. Por Cristo Nuestro Señor Amén.

CONSAGRACION AL ESPIRITU SANTO

Recibe ¡Oh Espíritu Santo de amor!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser que te hago en este día, para que te digne ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida y en cada una de mis acciones: mi Director, mi luz, mi Guía, mi Fuerza, y todo el amor de mi corazón.

Yo me abandono sin reservas a tus operaciones divinas y quiero ser siempre dócil a tus santas inspiraciones.

Oh Santo Espíritu, dígnate formarme con María, y en María, según el modelo de nuestro Divino Jesús. Y que al igual que ella, en absoluta obediencia sea fiel testigo del evangelio y participe ardientemente en tu obra de evangelización.

Gloria al Padre Creador, Gloria al Hijo Redentor, Gloria al Espíritu Santificador.

Oración de Juan Pablo II al Espíritu Santo

(Compuesta con ocasión del segundo año de preparación al Jubileo del año 2000).

Espíritu Santo, dulce huésped del alma, muéstranos el sentido profundo del gran Jubileo y prepara nuestro espíritu para celebrarlo con la fe, en la esperanza que no defrauda, en la caridad que no espera recompensa.

Espíritu de verdad, que conoces las profundidades de Dios, memoria y profecía de la Iglesia, dirige la Humanidad para que reconozca en Jesús de Nazaret el Señor de la gloria, el Salvador del mundo, la culminación de la Historia.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

Espíritu creador, misterioso artífice del Reino, guía la Iglesia con la fuerza de tus santos dones para cruzar con valentía el umbral del nuevo milenio y llevar a las generaciones venideras la luz de la Palabra que salva.

Espíritu de santidad, aliento divino que mueve el universo, ven y renueva la faz de la tierra. Suscita en los cristianos el deseo de la plena unidad, para ser verdaderamente en el mundo signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

Espíritu de comunión, alma y sostén de la Iglesia, haz que la riqueza de los carismas y ministerios contribuya a la unidad del Cuerpo de Cristo, y que los laicos, los consagrados y los ministros ordenados colaboren juntos en la edificación del único Reino de Dios.

Espíritu de consuelo, fuente inagotable de gozo y de paz, suscita solidaridad para con los necesitados, da a los enfermos el aliento necesario, infunde confianza y esperanza en los que sufren, acrecienta en todos el compromiso por un mundo mejor.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

Espíritu de sabiduría, que iluminas la mente y el corazón, orienta el camino de la ciencia y la técnica al servicio de la vida, de la justicia y de la paz. Haz fecundo el diálogo con los miembros de otras religiones. y que las diversas culturas se abran a los valores del Evangelio.

Espíritu de vida, por el cual el Verbo se hizo carne en el seno de la Virgen, mujer del silencio y de la escucha, haznos dóciles a las muestras de tu amor y siempre dispuestos a acoger los signos de los tiempos que Tú pones en el curso de la Historia.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

A Ti, Espíritu de amor, junto con el Padre omnipotente y el Hijo unigénito, alabanza, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Invoquemos al Espíritu Santo:

VEN, ESPÍRITU CREADOR
Rezada a diario por el Papa JPII *

Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fíeles
y llena de la divina gracia los corazones,
que Tú mismo creaste.

Tú eres nuestro Consolador,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego, caridad
y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú, el dedo de la mano de Dios;
Tú, el prometido del Padre;
Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.

Enciende con tu luz nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y, con tu perpetuo auxilio,
fortalece nuestra débil carne,

Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé Tú mismo nuestro guía,
y puestos bajo tu dirección,
evitaremos todo lo nocivo.

Por Ti conozcamos al Padre,
y también al Hijo;
y que en Ti, Espíritu de entrambos,
creamos en todo tiempo.,

Gloria a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos infinitos. Amén.

V. Envía tu Espíritu y serán creados.
R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos.
Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo.

Por Jesucristo Nuestro Señor.
R. Amén.

¡Ven, Espíritu Divino!

(El himno mas antiguo al ES)

Ven, Espíritu Divino
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.