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sábado, 6 de julio de 2013

Santa Verónica

Fiesta 12 de julio.

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La hemorroisa de los evangelios, a la que el Señor curó de una enfermedad de flujos de sangre (Mt 9, 20-22) Es la mujer compasiva que secó la sangre de Jesús, en su camino al Calvario en la sexta estación del Via Crucis. Unos le agredían, otros permanecían indiferentes ante tanta crueldad. Ella se le acercó y le enjugó el rostro con su velo. Aquel divino rostro, cruelmente golpeado, ensangrentado y sudoroso suscitó en el corazón de Santa Verónica la misericordia. La fuente de Misericordia recibe de ella en aquel momento un amor que casi todos le negaron.

Santa Verónica es mujer de gran valentía, ya que su acto de amor le podría haber causado una peligrosa reacción por parte de los romanos o de las turbas. Es mujer de gran compasión, ya que venció todo miedo y decidió amar a Jesús en medio de una multitud movida por odio o la indiferencia.

12veronicaSanta Verónica, supo en ese momento consolar a Cristo en el Via Crucis y en premio a su compasión y amor al secarle la sangre con su velo, Él quiso quedarse impreso en esa tela, a la que se le conoce como el Velo de la Verónica que se encuentra en Manoppello. En él se describe “la efigie de un hombre de cabello largo, con la cara tumefacta, la frente ensangrentada, la nariz contusa (Mr 15:17 - Mt 27:29) y una mejilla hinchada (Jn 18:22).” El Santo Rostro impreso ha sido estudiado por 13 años También incluye estudios por el P. Heinrich Pfeiffer, quién dice podría ser además el “sudarium” de Jesús que se encontró en un lugar diferente que las vendas mencionadas en el Evangelio de S. Juan (Jn. 20, 7). El origen no es el único misterio del Santo Rostro. Según Donato Vittore, catedrático en la Universidad de Bari, que usó un analizador digital de muy alta resolución para estudiar el Velo, afirma que “No es una pintura“:

“En el espacio entre el hilo del urdido y el de la trama no hay residuos de color. […]Tenemos que excluir también el uso de la acuarela porque los contornos de la imagen son tan limpios en el ojo y en la boca. Observaciones bajo luz ultravioleta han confirmado que no hay pintura sobre el Velo. Hna. Blandina Paschalis Schlomer afirma que el Velo: “tiene una particularidad excepcional: parece una diapositiva estampada en la tela o un negativo fotográfico que se convierte en una pintura transparente. El estudio concluye que la imagen del Velo es la misma imagen de Cristo que se ve en la Sábana Santa de Turín. Tiene más de diez puntos de convergencia: caverna ocular izquierda, caverna ocular derecha con la “pequeña gota” confinada en el ámbito del iris, parte derecha de la nariz sobre el lado vertical, el pequeño círculo encima del labio superior etc. hasta que obtuve la perfecta superposición.” P. Andreas Resch llega a la misma conclusión, Jan S. Jaworski y Giulio Fanti comprobaron que la Sábana Santa de Turín y el Santo Rostro del Velo son la misma imagen.

Más importante aún que las reliquias y la imagen del Santo Rostro de Jesús es el mismo Rostro del Señor, presente en cada partícula de la Sagrada Eucaristía. ¿Cómo tratamos el Rostro de Jesús en el Santísimo Sacramento? ¿Le escupimos y abofeteamos con nuestros pecados? ¿Hacemos reparación adorándole debidamente? Es el espejo al que se refiere Sta. Clara: “Feliz ciertamente aquella a quien se le concede gozar de este banquete sagrado, para que se adhiera con todas la fibras del corazón a Aquel cuya hermosura admiran sin cesar todos los bienaventurados ejércitos celestiales…”(Carta IV a Sta. Inés de Praga). Como dijo Jesús a Sto. Tomás cuando se le apareció tras Su Resurrección: “Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto.” (Jn. 20, 29)

Verónica creyó en Jesús y fue sanada, en agradecimiento fue compasiva con el Señor camino al Calvario donde le seca la sangre de su rostro y es premiada quedando su Santo Rostro impreso en su velo. Jesús, fuente de Misericordia, sigue recibiendo las mismas ofensas que recibió camino al su crucifixión. Adorémosle dignamente, ofrezcámosle actos de reparación y consolación, seamos la Verónica de estos tiempos.

Consolemos a Cristo como lo hizo Verónica: consolemos al necesitado brindándole lo que necesita, consolemos al dolido, al entristecido, al solitario. Pero sobre todo hoy consolemos a Cristo saliendo a  evangelizar en este mundo donde hay tantos incrédulos, vayamos a convencerlos que Cristo viene ya, pidamos a Santo Tomás que interceda ante Dios para ayudarnos a convencerlos. Consolemos a Cristo mostrándole nuestro amor predicando que creemos en Él, en su existencia y en su pronto regreso. Unámonos en un ejército de evangelizadores y salgamos al mundo con la misma valentía de Santa Verónica y hagamos labor evangelizadora.

No esperemos ser como Santo Tomás cuando resucitó Jesús que creyó en su resurrección hasta que lo vio con sus propios ojos y metió sus dedos en la llaga del costado. Creer en Cristo es decirle que lo amamos y que valoramos el precio de nuestra salvación.  Tratemos al rostro de Jesús con mucho amor.

Mes de la Preciosa Sangre de Cristo

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Julio es el Mes de la Preciosa Sangre de Cristo

Jesús ha pedido que hagamos tres novenas muy importantes durante el mes de julio:

1ª. Del 1 al 9 de julio: Novena de la Preciosa Sangre, en honor de los nueve coros de los Ángeles.

2ª. Del 13 al 15 de julio: En honor a la Santísima Trinidad.

3ª. Del 20 al 31 de julio: Por Israel (México y el mundo entero)

ORACIONES QUE DEBEN REZARSE

1. Santo Rosario a la Santísima Virgen María.

2. Santo Rosario a la Preciosa Sangre / Letanías.

3. Oración de Consagración a la Preciosa Sangre.

4. Oraciones de Consolación y Adoración.

5. Oración de Reparación a Jesucristo Agonizante (Llamados Angustiosos)

6. Otras oraciones místicas de Nuestro Señor Jesucristo.

Jesús ha pedido a todos sus hijos que vayan con Él a Getsemaní (Huerto de los Olivos). Jesús dijo al pequeño Bernabé:

“Hijos Míos, Yo estoy en Getsemaní por ustedes y por la gente del mundo entero. Yo siempre estoy en Getsemaní debido a la hora que se acerca, la hora de terror, muy temible y terrible.

Hijos Míos, ¿cuántos sobrevivirán? Por el amor que les tengo a ustedes y a todos los hombres, Yo estoy aquí en Getsemaní, llamándoles para que vengan y velen Conmigo. Permanezcan en Getsemaní Conmigo, de manera que ustedes no se rindan cuando llegue la hora”.

LA HORA DE GETSEMANÍ

Cada jueves, de 11:00 PM, hasta las 3:00 AM del viernes es la hora de Getsemaní. Las siguientes oraciones se deben rezar durante ese tiempo:

1. Rosario de la Santa Virgen María.

2. Santo Rosario de la Preciosa Sangre / Letanías.

3. Oración de Consagración a la Preciosa Sangre.

4. Oraciones de Consolación y Adoración.

5. Oración de Reparación a Jesucristo Agonizante (Los Siete Llamados Angustiosos).

6. Otras oraciones místicas de Nuestro Señor Jesucristo.

7. La Misa Votiva de la Preciosa Sangre y exposición del Santísimo Sacramento (cuando sea posible).

Para los que lleven a cabo la Hora de Getsemaní hay promesas de gracias. Además, Jesús ha dicho que aquéllos que son fieles a esta Hora no tendrán nada que temer del Anticristo.

DOCE PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO A QUIEN DEVOTAMENTE RECE EL ROSARIO DE LA PRECIOSA SANGRE

1. Yo prometo proteger de los ataques del maligno a quien devotamente rece este Rosario.

2. Yo preservaré sus cinco sentidos.

3. Yo lo protegeré de una muerte súbita.

4. Doce horas antes de su muerte, beberá Mi Preciosa Sangre y comerá Mi Cuerpo.

5. Veinticuatro horas antes de su muerte, le mostraré Mis cinco Llagas, para que sienta un profundo arrepentimiento por todos sus pecados y tenga perfecto conocimiento de ellos.

6. Quien rece este Rosario como novena, conseguirá lo que pide. Su oración será contestada.

7. Yo realizaré muchos milagros maravillosos a través del rezo de este Rosario.

8. A través de esta oración destruiré muchas sociedades secretas y liberaré muchas almas atadas, por medio de Mi Misericordia.

9. A través de esta oración salvaré muchas Almas del Purgatorio.

10. Yo le mostraré Mi camino a quien honre Mi Preciosa Sangre con este Rosario.

11. Yo tendré Misericordia de aquéllos que tengan misericordia de Mis Preciosas Llagas y Sangre.

12. Quienquiera que enseñe esta oración a otra persona ganará una indulgencia de cuatro años.

“Hijos míos, este Rosario de la Preciosa Sangre de mi Hijo combina todas las devociones de su Pasión.” (Santísima Virgen María, 29 de enero de 1997)

PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR SOBRE LA CORONA DE ESPINAS

1. Yo sanaré las heridas de los corazones de aquéllos que adoren Mi Sagrada Cabeza a través de esta Corona.

2. Yo consolaré a los que Me consuelen con estas oraciones.

3. Yo derramaré el océano de la Divina Misericordia sobre aquéllos que adoren las Heridas de Mi Sagrada Cabeza a través de estas oraciones.

4. Todos los que adoren la Preciosísima Sangre de Mi Sagrada Cabeza a través de esta Corona, recibirán la gracia de la Divina Sabiduría.

5. Yo custodiaré sus cinco sentidos.

6. Cuando toquen esta Corona con amor, Yo permitiré que una gota de Mi Sangre caiga sobre sus cabezas.

7. Yo renovaré el amor de un pecador arrepentido que adore misericordiosamente Mi Sagrada Cabeza con esta Corona.

8. Siempre hay un rocío de Mi Preciosísima Sangre dondequiera que estén estas Espinas. No estoy lejos, estoy cerca.

9. Yo coronaré la cabeza de los que adoren las Sagradas Heridas y la Sangre de Mi Sagrada Cabeza a través de esta Corona, con una corona de victoria.

10. Yo prometo mostrar Mi Sagrada Cabeza un día antes de su muerte a todos los que amen su Corona y adoren Mi Sagrada Cabeza por medio de ella, de manera que tengan perfecto conocimiento de sus pecados y se arrepientan.

El 15 de septiembre de 2001, Nuestra Madre dijo que Ella le había pedido a su Hijo Jesús bendecir la Corona de Espinas con poder sanador.

PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR A AQUÉLLOS QUE VENEREN EL CRUCIFIJO AGONIZANTE

1. En preparación para la batalla, les entrego Mi Crucifijo Agonizante. Yo prometo proteger contra las fuerzas del mal a cualquiera que tenga este Crucifijo Agonizante.

2. A través de este Crucifijo, Yo salvaré a muchos del cautiverio.

3. Cuando se levante este crucifijo en contra del poder del maligno, Yo abriré el Cielo y dejaré fluir Mi Preciosa Sangre para vencer así el poder maligno.

4. Yo dejaré fluir Mi Preciosa Sangre de todas Mis Sagradas Llagas y cubriré a todos los que veneren Mis Llagas y Sangre a través de este Crucifijo.

5. Yo prometo proteger las casas donde esté el Crucifijo Agonizante, de todo poder destructivo en la hora de la oscuridad.

6. Yo prometo realizar numerosos milagros a través de este Crucifijo.

7. Yo quebrantaré los corazones de piedra y derramaré Mi amor en los que veneren Mi Crucifijo Agonizante.

8. Yo prometo también atraer las almas descarriadas hacia Mí a través de este Crucifijo.

9. Hijos, en los días del maligno, ustedes podrán andar libremente sin peligro debido a este Crucifijo.

Finalmente, Nuestro Señor enfatizó: “Hijos, por medio de esta Cruz, Yo venceré. Estas Cruz pronto será una Cruz victoriosa.”

PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR A LOS QUE RECEN O ESCUCHEN LAS ORACIONES DE REPARACIÓN (LLAMADOS ANGUSTIOSOS)

1. Hijos, cada vez que las Oraciones de Reparación se recen con amor, Yo prometo convertir 12 de los más empedernidos pecadores en el mundo.

2. Yo permitiré que Mi Sangre Preciosa se derrame sobre cada alma que escuche decir estas Oraciones. Su amor por Mí crecerá.

3. Yo perdonaré los pecados de una nación que se vuelva a Mí a través de estas oraciones.

4. Ellos no sufrirán el peso de la condena debida por sus pecados.

(Por favor, envíen testimonios de favores recibidos a través de esta Devoción al apostolado de Nigeria)

PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR A AQUÉLLOS QUE DEVOTAMENTE RECEN LAS ORACIONES DE CONSOLACIÓN Y ADORACIÓN

1. Hijos Míos, Yo prometo proteger contra los ataques del mal a quien devotamente Me consuele y adore con estas oraciones. No morirá de muerte súbita. No será quemado por el fuego.

2. Hijos Míos, Yo prometo proteger contra los ataques de los espíritu malignos a quien devotamente Me consuele y adore.

3. Cualquier soldado que rece esta oración antes de entrar al campo de batalla, no será derrotado. Ninguna bala tendrá efecto en él.

4. Si una mujer en labores de parto reza esta oración, sus dolores serán disminuidos. La mujer que rece devotamente esta oración tendrá un parto seguro.

5. Ponga esta oración sobre la cabeza de cualquier niño perturbado por los malos espíritus. Mis Querubines lo protegerán.

6. Yo prometo proteger a las familias de los efectos de rayos y truenos; y la casa donde esté esta oración será protegida de las tormentas.

7. Si esta oración se reza ante un moribundo, Yo prometo que su alma no se perderá.

8. Cualquier pecador que Me consuele y adore a través de esta oración, obtendrá la conversión.

9. Yo prometo proteger con mi Preciosa Sangre y esconder dentro de Mis Llagas a todos los que Me consuelen y adoren. El veneno no tendrá efecto sobre ellos. Yo guardaré sus cinco sentidos.

10. Yo prometo bautizar a los niños abortados que son asesinados diariamente en el mundo, y conceder un profundo arrepentimiento y contrición en los corazones de sus padres a través del poder de Mi Preciosa Sangre.

11. Todos los que Me consuelen y adoren con esta oración hasta su muerte se unirán a los Ejércitos y Coros Celestiales. Les concederé la Estrella de la Mañana.

ORACIÓN DE REPARACIÓN POR LA CORONA DE ESPINAS

Dada a Bernabé por Santa Cecilia el 14 de julio de 2000)

HIMNO

Estoy solo, estoy abandonado

me han dejado con la corona de espinas

que penetran Mi cabeza

y Mi pueblo me ha abandonado.

Amados Míos, ¿dónde estáis?

Esta corona de espinas ha penetrado Mi alma.

Retiren las espinas, tengan misericordia de Mí.

Por amor a vosotros

Morí en la Cruz con la corona de espinas.

Estoy nuevamente viviendo con las espinas.

Yo Soy el Agonizante Jesucristo.

ORACIÓN

¡Mi amado Jesucristo Agonizante, Hijo del Altísimo! Me postro a Tus pies en medio de mi nada. Recuerdo todas mis ofensas hacia Ti. Te ruego, Señor, ten misericordia de mí. Mis pecados te han mantenido en agonía por estos miles de años.

Te contemplo aún vivo, colgado en la Cruz, con esa terrible corona de espinas, la sangre bañando Tu Rostro y las espinas punzando Tu Santa Faz. Me arrepiento por ese regalo que te di: la corona de espinas. Deseo quitarte la corona de espinas y ofrecerte con amor una corona de oro.

(Besando la corona y apretándola contra su corazón Santa Cecilia oró así:)

Jesús mío, yo laceré Tu Sagrada Cabeza con una corona de espinas…

Ten misericordia de mí, y perdona al mundo.

Jesús mío, que sufres místicamente el dolor y la agonía de mi terrible corona de espinas en Tu Sagrado Corazón…

Ten misericordia de mí, y perdona al mundo.

Jesús mío, que sufres la ignominia de mi terrible corona de espinas…

Ten misericordia de mí, y perdona al mundo.

(Apretando la corona de espinas contra su cabeza, Santa Cecilia besó los pies de Jesucristo Agonizante en la Cruz, y oró:)

Mi Agonizante Jesús, recuerdo cómo yo golpeé Tu Sagrada Cabeza con varilla de hierro para que te penetraran aún más las espinas en Tu cerebro. Sentiste un dolor como si fuera un rayo que estremeciera todo Tu Cuerpo virginal. ¡Oh cuánto te ha hecho sufrir mi maldad!

Cuando medito en Tu terrible caminar hacia el Calvario, lloro amargamente porque mi maldad colocó esa corona de espinas en Tu Sagrada Cabeza, sede de la Divina Sabiduría. Te veo cayéndote bajo el peso de la Cruz, que hacía que las espinas penetraran más profundamente en Tu Cabeza.

Me veo arrastrándote y golpeándote la Cabeza con una vara. ¡No hubiera querido ser yo quien hizo todo esto a mi amado Salvador!

Jesús mío, te he tratado cruelmente, perdóname, perdóname, perdona a Tu pueblo. Haré todo lo que pueda para retirar esas espinas, cambiando de vida de ahora en adelante.

Mi maldad mantuvo la corona de espinas en Tu cabeza hasta Tu muerte para que así no pudieras tener ni un poco de alivio en Tu Pasión. ¡Señor, ten misericordia de mí! ¡Cristo, ten misericordia de mi maldad!

Contemplo Tu Sagrada Cabeza recostada sobre el regazo de Tu Madre dolorosa estando ya muerto. Puedo ver las manos de Juan el amado, de María Magdalena y de Tu Madre dolorosa desprendiendo, con lágrimas de amor, la corona de espinas de Tu Sagrada Cabeza. Desearía ser uno de ellos para retirar la corona y ofrecerte a cambio una corona de oro, como muestra de mi amor hacia Ti.

(Sosteniendo la corona de espinas y meditando en silencio,

Santa Cecilia oró así:)

Te ofrezco todo mi ser y te prometo cargar mi cruz tras de Ti, con alegría y amor, todos los días de mi vida. Recibe los méritos de mis sufrimientos y persecuciones que prometo aceptar con amor en reparación por mis pecados y los pecados del mundo entero. Queridísimo Jesús Agonizante, con este humilde ofrecimiento, deseo retirar la corona de espinas que te coloqué y ofrecerte una corona de oro. Recibe con amor esta corona de oro que te ofrezco. Amén.

Padre Eterno, te he ofendido gravemente al lacerar la Sagrada Cabeza de Tu Hijo Unigénito a Quién tanto amas. Ten misericordia de mí. Perdóname y perdona al mundo. Amén. (Tres veces)

MENSAJES DADOS A BERNABÉ

LA DEVOCIÓN DE DEVOCIONES: “Hijos Míos, este Rosario de la Sangre Preciosa de Mi Hijo combina todas las devociones sobre Su Pasión. En el Cielo, esta oración es una de las más grandes plegarias, que aplaca la Ira del Padre Eterno y trae misericordia al mundo.” Nuestra Madre Santísima, 29 de enero, 1997.

MEDITACIÓN SOBRE LA AGONÍA: “Hijos Míos, durante vuestra hora de meditación, piensen acerca de Mi Crucifixión, el sudor de Sangre, la Flagelación, la Corona de espinas, Mi Cuerpo traspasado y las tres horas que colgué en la Cruz. Si me aman, tengan Misericordia de Mí.” Jesucristo, 4 de febrero, 1997.

PIENSEN CUÁNTO LOS AMO:“Hijos Míos, cuando el mundo sujetó Mi mano derecha y la atravesó con un largo clavo, Yo grité con gran dolor. Con amor, pensé en ustedes y ofrecí Mi dolor por vuestra sanación y salvación. Mediten en Mi agonía, que soporté por vosotros, Piensen cuánto los amo.” Jesucristo, 4 de julio, 1998. 44

LA AGONÍA SE ACRECIENTA “Hijos Míos, ¿saben que cada minuto que pasa crece rápidamente la iniquidad? Al aumentar los pecados en el mundo, Mi agonía se acrecienta. Es por esto que busco a alguien que Me consuele.” Jesucristo, 24 de julio, 1998.

ABORTOS: “El número de bebés inocentes abortados diariamente es muy grande. La sangre de estos niños conmueve Mi Corazón agonizante e incrementa Mi agonía. Consuélenme hablando y enseñando estos mensajes.” Jesucristo, 29 de julio, 1998.

ABANDONO EN EL TABERNÁCULO: “Hijo Mío. Yo permanezco por ti en el Sacramento del Amor, prisionero por ti, esperando pacientemente. Tú, raramente te acercas a Mí, porque no recuerdas que estoy prisionero por ti. Hijo Mío, Mi agonía aumenta enormemente cuando veo la frialdad, la negligencia y el descuido con que te acercas a la Santísima Trinidad, cuya presencia llena el Santuario.” Jesucristo, 10 de diciembre, 1998, en uno de los Angustiosos Llamados que componente las Oraciones de Reparación.

VENGAN A GETSEMANÍ: “Hijos, Yo estoy en Getsemaní por vosotros y por Mi Pueblo en el mundo entero. Estoy en Getsemaní siempre, por la hora que se aproxima, la hora dolorosa, tan terrible y aterradora. Hijos, ¿cuántos sobrevivirán? Por el amor que siento por vosotros y por todos los hombres, estoy aquí en Getsemaní, pidiéndoles que vengan y velen Conmigo. Permanezcan en Getsemaní Conmigo para que no se den por vencidos cuando llegue la hora.” Jesucristo, 15 de marzo, 199, llamando a todos Sus hijos a permanecer un tiempo en Él cada jueves de las 11:00 PM a las 3:00 AM del viernes, en la “Hora de Getsemaní”.

ÚNANSE A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA: “Mi sufrimiento es grande. Únanse a Mí en la batalla contra el dragón infernal, todos aquellos que están sellados con la Sangre del Cordero. Luchen Conmigo contra las herejías que destruyen la Iglesia. No teman si son muchos. A través de la Sangre del Cordero sin mancha, la Fe de la verdadera Iglesia, su verdadera doctrina y su santidad serán pronto restauradas.” Santísima Virgen María, 7 de mayo, 1999.

ADOREN MI SANGRE: “Hijos, muchos están invocando la Sangre, pero no la están adorando. Todos los que adoran Mi Sangre Preciosa consuelan a Mi Padre, que tanto ama a Su Hijo. Cuando ustedes adoran Mi Sangre, atenúan los dolores de Mi Sagrado Corazón. El Corazón adolorido de Mi Madre también será consolado.” Jesucristo, 22 de julio, 1999.

PERMANEZCAN FIELES A JESÚS Cuando se enfrenten a algo que puede hacerlos caer, manténganse firmes en la Fe. Ese tiempo puede ser un tiempo de decepción y resequedad. Sepan que Jesús ha abierto la puerta y nadie tiene el poder de cerrarla, excepto Él. Cuando llegue ese tiempo, oren más fervorosamente. Sepan también que el tiempo de alegría y gozo está cerca.” San Miguel Arcángel, 28 de julio, 1999.

MI MADRE HA VENIDO MUCHAS VECES para advertirles acerca de la hora que se aproxima. Ella ha visto los desastres que vendrán sobre ustedes. Ha llorado por ustedes. Ha llorado lágrimas de sangre por ustedes, y todavía no entienden lo que se aproxima. Yo he sudado sangre en gran agonía por ustedes. También he vertido lágrimas y sangre por amor a ustedes. Y todavía no entienden el tiempo que viven.” Jesucristo, 7 de abril, 2000.

LA CRUZ DE LA VERDAD: “Vuestro nombre está escrito en el Libro de la Vida. Yo reduciré millones de años en vuestro Purgatorio por cada verdad que salga de vuestra boca. De la misma manera, millones de años serán agregados a vuestro Purgatorio por cada mentira que salga de vuestra boca. Hijos, les hago este llamado: reciban de Mí la Real Cruz de la Verdad.” Jesucristo, 24 de julio, 2000.

USTEDES ESTÁN LLAMADOS A VENIR: “Aunque sea la hora de la Gran Confusión, la hora del desamparo, los llamo: Vengan a Mí. Aunque sean días dolorosas. Yo los llamo para que vengan a Mí. Hijos, oren para que puedan venir. Tengan todo preparado antes que vengan esos días. La hora está próxima.” Jesucristo, 7 de agosto, 2000.

15 oraciones de Sta. Brígida

Oraciones Aprobadas por El Papa Pío IX

En la Basílica de San Pablo Extramuros en Roma todavía se puede contemplar, en la capilla del Santísimo Sacramento, el Crucifijo Milagroso ante el cual estuvo arrodillada Santa Brígida cuando recibió estas 15 Oraciones de Nuestro Señor. Allí hay una inscripción conmemorando este evento, en latín: “Pendentis. Pendente Dei verba a accepit aure accipit et verbum corde Brigitta Deum. Anno Jubilei MCCCL”
Por mucho tiempo, Santa Brígida había deseado saber cuántos latigazos había recibido Nuestro Señor en Su Pasión. Cierto día se le apareció Jesucristo, diciéndole: “Recibí en Mi Cuerpo cinco mil, cuatrocientos ochenta latigazos; son 5.480 azotes. Si queréis honrarlos en verdad, con alguna veneración, decid 15 veces el Padre Nuestro; también 15 veces el Ave María, con las siguientes oraciones, durante un año completo. Al terminar el año, habréis venerado cada una de Mis Llagas”. (Nuestro Señor mismo le dictó las oraciones a la santa.)
Primera Oración

Padrenuestro - Ave Maria.
¡Oh Jesucristo ¡Sois la eterna dulzura de todos los que Os aman; la alegría que sobrepasa todo gozo y deseo; la salvación y esperanza de todos los pecadores. Habéis manifestado no tener mayor deseo que el de permanecer en medio de los hombres, en la tierra. Los amáis hasta el punto de asumir la naturaleza humana, en la plenitud de los tiempos, por amor a ellos. Acordaos de todos los sufrimientos que habéis soportado desde el instante de Vuestra Concepción y especialmente durante Vuestra Sagrada Pasión; así como fue decretado y ordenado desde toda la eternidad, según el plan divino.
Acordaos, Oh Señor, que durante la última cena con Vuestros discípulos les habéis Lavado los pies; y después, les distéis Vuestro Sacratísimo Cuerpo, y Vuestra Sangre Preciosísima. Luego, confortándolos con dulzura, les anunciasteis Vuestra próxima Pasión.
Acordaos de la tristeza y amargura que habéis experimentado en Vuestra Alma, como Vos mismo lo afirmasteis, diciendo
”Mi Alma está triste hasta la muerte.”
Acordaos de todos los temores, las angustias y los dolores que habéis soportado, en Vuestro Sagrado Cuerpo, antes del suplicio de la crucifixión. Después de haber orado tres veces, todo bañado de sudor sangriento, fuisteis traicionado por Vuestro discípulo. Judas; apresado por los habitantes de una nación que habíais escogido y enaltecido. Fuisteis acusado por falsos testigos e injustamente juzgado por tres jueces; todo lo cual sucedió en la flor de Vuestra madurez, y en la solemne estación pascual.
Acordaos que fuisteis despojado de Vuestra propia vestidura, y revestido con manto de irrisión. Os cubrieron los Ojos y la Cara infligiendo bofetadas. Después, coronándoos de espinas, pusieron en Vuestras manos una caña. Finalmente, fuisteis atado a la columna, desgarrado con azotes y agobiado de oprobios y ultrajes.
En memoria de todas estas penas y dolores que habéis soportado antes de Vuestra Pasión en la Cruz concededme antes de morir, una contrición verdadera, una confesión sincera y completa, adecuada satisfacción; y la remisión de todos mis pecados. Amén.
Segunda Oración.

Padrenuestro - Ave Maria
¡Oh Jesús, la verdadera libertad de los ángeles y paraíso de delicias! Acordaos del horror y la tristeza con que fuisteis oprimido, cuando Vuestros enemigos como leones furiosos, os rodearon con miles de injurias: salivazos, bofetadas, laceraciones, arañazos y otros suplicios inauditos. Os atormentaron a su antojo. En consideración a estos tormentos y a las palabras injuriosas, Os suplico. ¡Oh mi Salvador, y Redentor! que me libréis de todos mis enemigos visibles e invisibles y que bajo Vuestra protección, hagáis que yo alcance la perfección de la salvación eterna. Amén.
Tercera Oración.

Padrenuestro - Ave Maria.
¡Oh Jesús, Creador del Cielo y de la Tierra, al que nada puede contener ni limitar! Vos abarcáis todo; y todo es sostenido bajo Vuestra amorosa potestad. Acordaos del dolor muy amargo que sufristeis cuando los judíos, con gruesos clavos cuadrados, golpe a golpe clavaron Vuestras Sagradas Manos y Pies a la Cruz. Y no viéndoos en un estado suficientemente lamentable para satisfacer su furor, agrandaron Vuestras Llagas, agregando dolor sobre dolor. Con indescriptible crueldad. Extendieron Vuestro Cuerpo en la Cruz. Y con jalones y estirones violentos, en toda dirección, dislocaron Vuestros Huesos.
¡Oh Jesús!, en memoria de este santo dolor que habéis soportado con tanto amor en la Cruz, Os suplico concederme la gracia de temeros y amaros. Amén.
Cuarta Oración.

Padrenuestro - Ave María.
O Jesús, Médico Celestial! elevado en la Cruz para curar nuestras llagas con las Vuestras! Acordaos de las contusiones y los desfallecimientos que habéis sufrido en todos Vuestros Miembros; y que fueron distendidos a tal grado, que no ha habido dolor semejante al Vuestro. Desde la cima de la cabeza hasta la planta de los pies, ninguna parte de Vuestro Cuerpo estaba exenta de tormentos. Sin embargo, olvidando todos Vuestros sufrimientos, no dejasteis de pedir por Vuestros enemigos, a Vuestro Padre Celestial, diciéndole: “ Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.”
Por esta inmensa misericordia, y en memoria de estos sufrimientos, Os hago esta súplica: conceded que el recuerdo de Vuestra muy amarga Pasión, nos alcance una perfecta contrición, y la remisión de todos nuestros pecados. Amén.

Quinta Oración.

Padrenuestro - Ave María.
¡Oh Jesús!, ¡Espejo de Resplandor Eterno! Acordaos de la tristeza aguda que habéis sentido al contemplar con anticipación, las almas que habían de condenarse. A la luz de Vuestra Divinidad, habéis vislumbrado la predestinación de aquellos que se salvarían, mediante los méritos de Vuestra Sagrada Pasión. Simultáneamente habéis contemplado tristemente la inmensa multitud de réprobos que serian condenados por sus pecados; y Os habéis quejado amargamente de esos desesperados, perdidos y desgraciados pecadores.
Por este abismo de compasión y piedad y principalmente por la bondad que demostrasteis hacia el buen ladrón, diciéndole: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”, hago esta súplica, Dulce Jesús. Os pido que a la hora de mi muerte tengáis misericordia de mí. Amén.
Sexta Oración.

Padrenuestro - Ave Maria.
¡Oh Jesús. Rey infinitamente amado y deseado! Acordaos del dolor que habéis sufrido, cuando, desnudo y como un crimina! común y corriente, fuisteis clavado y elevado en la Cruz. También! fuisteis abandonado de todos Vuestros parientes y amigos con la excepción de Vuestra muy amada Madre. En Vuestra agonía, Ella permaneció fiel junto a Vos; luego, la encomendasteis a Vuestro fiel discípulo, Juan, diciendo a Maria: “mujer, he aquí a tu hijo!” Y a Juan: “ He aquí a tu Madre!
Os suplico, Oh mi Salvador, por la espada de dolor que entonces traspasó el alma de Vuestra Santísima Madre, que tengáis compasión de mí. Y en todas mis aflicciones y tribulaciones, tanto corporales como espirituales, ten piedad de mí. Asistidme en todas mis pruebas, y especialmente en la hora de mi muerte. Amén.
Séptima Oración.

Padrenuestro - Ave Maria
¡Oh Jesús, inagotable Fuente de compasión, ten compasión de mí! En profundo gesto de amor, habéis exclamado en la Cruz: “Tengo sed” Era sed por la salvación del género humano. Oh mi Salvador os ruego que inflaméis nuestros corazones con el deseo de dirigirnos a la perfección, en todas nuestras obras. Extinguid en nosotros la concupiscencia carnal y el ardor de los apetitos mundanos. Amén.
Octava Oración.

Padrenuestro - Ave María.
¡Oh Jesús, Dulzura de los corazones y Deleite del espíritu! Por el vinagre y la hiel amarga que habéis probado en la Cruz, por amor a nosotros, oíd nuestros ruegos. Concedednos la gracia de recibir dignamente Vuestro Sacratísimo Cuerpo y Sangre Preciosísima durante nuestra vida, y también a la hora de la muerte para servir de remedio y consuelo a nuestras almas. Amén.
Novena Oración
Padrenuestro - Ave María.
¡Oh Jesús, Virtud real y gozo del alma! Acordaos del dolor que habéis sentido, sumergido en un océano de amargura, al acercarse la muerte, insultado y ultrajado por los judíos. Clamasteis en alta voz que habíais sido abandonado por Vuestro Padre Celestial, diciéndole: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Por esta angustia, Os suplico, Oh mi Salvador, que no me abandonéis en los terrores y dolores de mi muerte. Amén.
Décima Oración

Padrenuestro -Ave Maria.
¡Oh Jesús. Principio y Fin de todas las cosas. Sois la Vida y la Virtud plena! Acordaos que por causa nuestra fuisteis sumergido en un abismo de penas, sufriendo dolor desde la planta de los Pies hasta la cima de la Cabeza. En consideración a la enormidad de Vuestras Llagas, enseñadme a guardar, por puro amor a Vos, todos Vuestros Mandamientos; cuyo camino de Vuestra Ley Divina es amplio y agradable para aquellos que Os aman, Amén.
Undécima Oración

Padrenuestro - Ave Maria.
¡Oh Jesús! ¡Abismo muy profundo de Misericordia! En memoria de las llagas que penetraron hasta la médula de Vuestros Huesos y Entrañas, para atraerme hacia Vos, presento esta súplica. Yo, miserable pecador, profundamente sumergido en mis ofensas, pido que me apartéis del pecado. Ocultadme de Vuestro Rostro tan justamente irritado contra mí. Escondedme en los huecos de Vuestras Llagas hasta que Vuestra cólera y justìsíma indignación hayan cesado. Amén.
Duodécima Oración
Padrenuestro - Ave Maria.
¡Oh Jesús! Espejo de la Verdad, Sello de la Unidad. y Vínculo de la Caridad! Acordaos de la multitud de Llagas con que fuisteis herido, desde la Cabeza hasta los Pies. Esas Llagas fueron laceradas y enrojecidas, Oh dulce Jesús, por la efusión de Vuestra adorable Sangre. ¡Oh, qué dolor tan grande y repleto habéis sufrido por amor a nosotros, en Vuestra Carne virginal! ¡Dulcísimo Jesús! ¿Qué hubo de hacer por nosotros que no habéis hecho? Nada falta. ¡Todo lo habéis cumplido! ¡Oh amable y adorable Jesús! Por el fiel recuerdo de Vuestra Pasión, que el Fruto meritorio de Vuestros sufrimientos sea renovado en mi alma. Y que en mi corazón, Vuestro Amor aumente cada día hasta que llegue a contemplaros en la eternidad. ¡Oh Amabilísimo Jesús! Vos sois el Tesoro de toda alegría y dicha verdadera, que Os pido concederme en el Cielo. Amén.
Décima-Tercera Oración
Padrenuestro - Ave María.
¡Oh Jesús! ¡Fuerte León, Rey inmortal e invencible! Acordaos del inmenso dolor que habéis sufrido cuando, agotadas todas Vuestras fuerzas, tanto morales como físicas, inclinasteis la Cabeza y dijisteis: “Todo está consumado”. Por esta angustia y dolor, os suplico, Señor Jesús, que tengáis piedad de mí en la hora de mi muerte cuando mi mente estará tremendamente perturbada y mi alma sumergida en angustia. Amén.
Décima-Cuarta Oración.

Padrenuestro - Ave María.
¡Oh Jesús! ¡Unico Hijo del Padre Celestial! esplendor y semejanza de su Esencia! Acordaos de la sencilla y humilde recomendación que hicisteis de Vuestra Alma, a Vuestro Padre Eterno, diciéndole: “¡Padre en Tus Manos encomiendo Mi Espíritu!” Desgarrado Vuestro Cuerpo, destrozado Vuestro Corazón, y abiertas las Entrañas de Vuestra misericordia para redimirnos, habéis expirado. Por Vuestra Preciosa Muerte, Os suplico, Oh Rey de los santos, confortadme. Socorredme para resistir al demonio, la carne y al mundo. A fin de que, estando muerto al mundo, viva yo solamente para Vos. Y a la hora de mi muerte, recibid mi alma peregrina y desterrada que regresa a Vos. Amén.
Décima-Quinta Oración.

Padrenuestro-Ave María.
¡Oh Jesús! ¡Verdadera y fecunda Vid! Acordaos de la abundante efusión de Sangre que tan generosamente habéis derramado de Vuestro Sagrado Cuerpo. Vuestra preciosa Sangre fue derramada como el jugo de la uva bajo el lagar.
De Vuestro Costado perforado por un soldado, con la lanza, ha brotado Sangre y agua, hasta no quedar en Vuestro Cuerpo gota alguna. Finalmente, como un haz de mirra, elevado a lo alto de la Cruz., la muy fina y delicada Carne Vuestra fue destrozada; la Substancia de Vuestro Cuerpo fue marchitada; y disecada la médula de Vuestros Huesos. Por esta amarga Pasión, y por la efusión de Vuestra preciosa Sangre, Os suplico, Oh dulcísimo Jesús, que recibáis mi alma, cuando yo esté sufriendo en la agonía de mi muerte. Amén.
Conclusión.

¡Oh Dulce Jesús! Herid mi corazón, a fin de que mis lágrimas de amor y penitencia me sirvan de pan, día y noche. Convertidme enteramente, Oh mi Señor, a Vos. Haced que mi corazón sea Vuestra Habitación perpetua. Y que mi conversación Os sea agradable. Que el fin de mi vida Os sea de tal suerte loable, que después de mi muerte pueda merecer Vuestro Paraíso; y alabaros para siempre en el Cielo con todos Vuestros santos. Amén.

Sta. Brígida de Suecia

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(1302-1373)
Madre, viuda, fundadora de la Orden del Santísimo Salvador
Mística, Patrona de Suecia
Proclamada por Juan Pablo II:
Patrona de Europa
Fiesta: 23 de Julio

Jesús le dice:
“Brígida, te hablo no solamente a ti sino también a todos los cristianos. Tú serás mi esposa... y por medio de ti hablaré al mundo. Mi espíritu permanecerá en ti hasta tu muerte”

Sta. Brígida:
"La verdadera sabiduría, entonces consiste en obras, no en grandes talentos que el mundo admira; pues los sabios en la estima del mundo . . . son necedad que hacen nada de la voluntad de Dios, y no saben como controlar sus pasiones"

AMOR MEUS
CRUCIFIXUS EST
Lema oficial de la Orden del Santísimo Salvador. Encierra lo que Dios quiere de nosotros: Crucificados con el amado, amándolo. Inspirado por Santa Brígida, quien conformó a sus hijos espirituales como hijos de la pasión del Señor.

SANTA BRIGIDA era hija de Birgerio, gobernador de Uplandia, la principal provincia de Suecia. La madre de Brígida, Ingerborg; era hija del gobernador de Gotlandia oriental. Ingerborg murió hacia 1315 y dejó varios hijos. Brígida, que tenía entonces doce años aproximadamente, fue educada por una tía suya en Aspenas. A los tres años, hablaba con perfecta claridad, como si fuese una persona mayor, y su bondad y devoción fueron tan precoces como su lenguaje. Sin embargo, la santa confesaba que de joven había sido inclinada al orgullo y la presunción.

La Pasión: centro de su vida
A los siete años tuvo una visión de la Reina de los cielos. A los diez, a raíz de un sermón sobre la Pasión de Cristo que la impresionó mucho, soñó que veía al Señor clavado en la cruz y oyó estas palabras: "Mira en qué estado estoy, hija mía." "¿Quién os ha hecho eso, Señor?", preguntó la niña. Y Cristo respondió: "Los que me desprecian y se burlan de mi amor." Esa visión dejó una huella imborrable en Brígida y, desde entonces, la Pasión del Señor se convirtió en el centro de su vida espiritual.

Matrimonio
Antes de cumplir catorce años, la joven contrajo matrimonio con Ulf Gudmarsson, quien era cuatro años mayor que ella. Dios les concedió veintiocho años de felicidad matrimonial. Tuvieron cuatro hijos y cuatro hijas, una de las cuales es venerada con el nombre de Santa Catalina de Suecia. Durante algunos años, Brígida llevó la vida de la época, como una señora feudal, en las posesiones de su esposo en Ulfassa, con la diferencia de que cultivaba la amistad de los hombres sabios y virtuosos.

En la Corte
Hacia el año 1335, la santa fue llamada a la corte del joven rey Magno II para ser la principal dama de honor de la reina Blanca de Namur. Pronto comprendió Brígida que sus responsabilidades en la corte no se limitaban al estricto cumplimiento de su oficio. Magno era un hombre débil que se dejaba fácilmente arrastrar al vicio; Blanca tenía buena voluntad, pero era irreflexiva y amante del lujo. La santa hizo cuanto pudo por cultivar las cualidades de la reina y por rodear a ambos soberanos de buenas influencias. Pero, aunque Santa Brígida se ganó el cariño de los reyes, no consiguió mejorar su conducta, pues no la tomaban en serio.

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Santa Brígida
Cortesía de
Miniature Stories of the Saints

Las Visiones
La santa empezó tener por entonces las visiones que habían de hacerla famosa. Estas versaban sobre las más diversas materias, desde la necesidad de lavarse, hasta los términos del tratado de paz entre Francia e Inglaterra. "Si el rey de Inglaterra no firma la paz -decía-- no tendrá éxito en ninguna de sus empresas y acabará por salir del reino y dejar a sus hijos en la tribulación y la angustia." Pero tales visiones no impresionaban a los cortesanos suecos, quienes solían preguntar con ironía: "¿Qué soñó Doña Brígida anoche?"

Problemas familiares y peregrinaciones
Por otra parte, la santa tenía dificultades con su propia familia. Su hija mayor se había casado con un noble muy revoltoso, a quien Brígida llamaba "el Bandolero" y, hacia 1340, murió Gudmaro, su hijo menor. Por esa pérdida la santa hizo una peregrinación al santuario de San Olaf de Noruega, en Trondhjem. A su regreso, fortalecida por las oraciones, intentó con más ahinco que nunca volver al buen camino a sus soberanos. Como no lo lograse, les pidió permiso de ausentarse de la corte e hizo una peregrinación a
Compostela con su esposo. A la vuelta del viaje, Ulf cayó gravemente enfermo en Arras y recibió los últimos sacramentos ya que la muerte parecía inminente. Pero Santa Brígida, que oraba fervorosamente por el restablecimiento de su esposo, tuvo un sueño en el que San Dionisio le reveló que no moriría. A raíz de la curación de Ulf, ambos esposos prometieron consagrarse a Dios en la vida religiosa.

Viuda, vida religiosa, aumentan las visiones
Según parece, Ulf murió en 1344 en el monasterio cisterciense de Alvastra, antes de poner por obra su propósito. Santa Brígida se quedó en Alvastra cuatro años apartada del mundo y dedicada a la penitencia. Desde entonces, abandonó los vestidos lujosos, solo usaba lino para el velo y vestía una burda túnica ceñida con una cuerda anudada. Las visiones y revelaciones se hicieron tan insistentes, que la santa se alarmó, temiendo ser víctima de ilusiones del demonio o de su propia imaginación. Pero en una visión que se repitió tres veces, se le ordenó que se pusiese bajo la dirección del maestre Matías, un canónigo muy sabio y experimentado de Linkoping, quien le declaró que sus visiones procedían de Dios. Desde entonces hasta su muerte, Santa Brígida comunicó todas sus visiones al prior de Alvastra, llamado Pedro, quien las consignó por escrito en latín. Ese período culminó con una visión en la que el Señor ordenó a la santa que fuese a la corte para amenazar al rey Magno con el juicio divino; así lo hizo Brígida, sin excluir de las amenazas a la reina y a los nobles. Magno se enmendó algún tiempo y dotó liberalmente el monasterio que la santa había fundado en Vadstena, impulsada por otra visión.

En Vadstena había sesenta religiosas. En un edificio contiguo habitaban trece sacerdotes (en honor de los doce apóstoles y de San Pablo), cuatro diáconos (que representaban a los doctores de la Iglesia) y ocho hermanos legos. En conjunto había ochenta y cinco personas. Santa Brígida redactó las constituciones; según se dice, se las dictó el Salvador en una visión. Pero ni Bonifacio IX con la bula de canonización, ni Martín V, que ratificó los privilegios de la abadía de Sión y confirmó la canonización, mencionan ese hecho y sólo hablan de la aprobación de la regla por la Santa Sede, sin hacer referencia a ninguna revelación privada.

En la fundación de Santa Brígida, lo mismo que en la orden de Fontevrault, los hombres estaban sujetos a la abadesa en lo temporal, pero en lo espiritual, las mujeres estaban sujetas al superior de los monjes. La razón de ello es que la orden había sido fundada principalmente para las mujeres y los hombres sólo eran admitidos en ella para asegurar los ministerios espirituales. Los conventos de hombres y mujeres estaban separados por una clausura inviolable; tanto unos como las otras, asistían a los oficios en la misma iglesia, pero las religiosas se hallaban en una galería superior, de suerte que ni siquiera podían verse unos a otros.

El monasterio de Vadstena fue el principal centro literario de Suecia en el siglo XV. A raíz de una visión; Santa Brígida escribió una carta muy enérgica a Clemente VI, urgiéndole a partir de Aviñón a Roma y establecer la paz entre Eduardo III de Inglaterra y Felipe IV de Francia. El Papa se negó a partir de Aviñón pero, en cambio envió a Hemming, obispo de Abo, a la corte del rey Felipe, aunque la misión no tuvo éxito. Entre tanto, el rey Magno, que apreciaba más las oraciones que los consejos de Santa Brígida, trató de hacerla intervenir en una cruzada contra los paganos letones y estonios. Pero en realidad se trataba de una expedición de pillaje. La santa no se dejó engañar y trató de disuadir al monarca. Con ello perdió el favor de la corte, pero no le faltó el amor del pueblo, por cuyo bienestar se preocupaba sinceramente durante sus múltiples viajes por Suecia.

En Roma e Italia
Había todavía en el país muchos paganos, y Sarta Brígida ilustraba con milagros la predicación de sus capellanes. En 1349, a pesar de que la "muerte negra" hacía estragos en toda Europa, Brígida decidió ir a Roma con motivo del jubileo de 1350. Acompañada de su confesor, Pedro de Skeninge y otros, se embarcó en Stralsund, en medio de las lágrimas del pueblo, que no había de volver a verla. En efecto, la santa se estableció en Roma, donde se ocupó de los pobres de la ciudad, en la espera de la vuelta del Pontífice a la Ciudad Eterna. Asistía diariamente a misa a las cinco de la mañana, se confesaba todos los días y comulgaba varias veces por semana (según era permitido en aquella época). El brillo de su virtud contrastaba con la corrupción de costumbres que reinaba entonces en Roma: el robo y la violencia hacían estragos, el vicio era cosa normal, las iglesias estaban en ruinas y lo único que interesaba al pueblo era escapar de sus opresores. La austeridad de la santa, su devoción a los santuarios, su severidad consigo misma, su bondad con el prójimo, su entrega total al cuidado de los pobres y los enfermos, le ganaron el cariño de muchos. Santa Brígida atendía con particular esmero a sus compatriotas y cada día daba de comer a los peregrinos suecos en su casa que estaba situada en las cercanías de San Lorenzo in Damaso.

Pero su ministerio apostólico no se reducía a la práctica de las buenas obras ni a exhortar a los pobres y a los humildes. En cierta ocasión, fue al gran monasterio de Farfa para reprender al abad, "un hombre mundano que no se preocupaba absolutamente por las almas". Hay que decir que, probablemente, la reprensión de la santa no produjo efecto. Más éxito tuvo su celo por la reforma de otro convento de Bolonia. Allí se hallaba Brígida cuando fue a reunirse con ella su hija, Santa Catalina, quien se quedó a su lado y, fue su fiel colaboradora hasta el fin de su vida. Dos de las iglesias romanas más relacionadas con nuestra santa son la de San Pablo extramuros y la de San Francisco de Ripa. En la primera se conserva todavía el bellísimo crucifijo, obra de Cavallini, ante el que Brígida acostumbraba orar y que le respondió más de una vez; en la segunda iglesia se le apareció San Francisco y le dijo: "Ven a beber conmigo en mi celda". La santa interpretó aquellas palabras como una invitación para ir a Asís. Visitó la ciudad y de allí partió en peregrinación por los principales santuarios de Italia, durante dos años.

Profecías y revelaciones
Las profecías y revelaciones Santa Brígida se referían a las cuestiones mas candentes de su época. Predijo, por ejemplo, que el Papa y el emperador se reunirían amistosamente en Roma. Al poco tiempo así lo hicieron (El Papa Beato Urbano V y Carlos IV, en 1368). La profecía de que los partidos en que estaba dividida la Ciudad Eterna recibirían el castigo que merecían por sus crímenes, disminuyeron un tanto la popularidad de la santa y aun le atrajeron persecuciones. Brígida fue arrojada de su casa y tuvo que ir con su hija a pedir limosna al convento de las Clarisas.Por otra parte, ni siquiera el Papa escapaba a sus severas admoniciones proféticas.

El gozo que experimentó la santa con la llegada de Urbano a Roma fue de corta duración, pues el Pontífice se retiró poco después a Viterbo, luego a Montesfiascone y aun se rumoró que se disponía a volver a Aviñón.

Al regresar de una peregrinación, a Amalfi, Brígida tuvo una visión en la que Nuestro Señor la envió a avisar al Papa que se acercaba la hora de su muerte, a fin de que diese su aprobación a la regla del convento de Vadstena. Brígida había ya sometido la regla a la aprobación de Urbano V, en Roma, pero el Pontífice no había dado respuesta alguna. Así pues, se dirigió a Montefiascone montada en su mula blanca. Urbano aprobó, en general, la fundación y la regla de Santa Brígida, que completó con la regla de San Agustín. Cuatro meses más tarde, murió el Pontífice. Santa Brígida escribió tres veces a su sucesor, Gregorio XI, que estaba en Aviñón, conminándole a trasladase a Roma. Así lo hizo el Pontífice cuatro años después de la muerte de la santa.

En 1371, a raíz de otra visión, Santa Brígida emprendió una peregrinación a los Santos Lugares, acompañada de su hija Catalina, de sus hijos Carlos y Bingerio, de Alfonso de Vadaterra y otros personajes. Ese fue el último de sus viajes. La expedición comenzó mal, ya que en Nápoles, Carlos se enamoró de la reina Juana I, cuya reputación era muy dudosa. Aunque la esposa de Carlos vivía aún en Suecia y el marido de Juana estaba en España; ésta quería contraer matrimonio con él y la perspectiva no desagradaba a Carlos. Su madre, horrorizada ante tal posibilidad, intensificó sus oraciones. Dios resolvió la dificultad del modo más inesperado y trágico, pues Carlos enfermó de una fiebre maligna y murió dos semanas después en brazos de su madre. Santa Brígida prosiguió su viaje a Palestina embargada por la más profunda pena. En Jaffa estuvo a punto de perecer ahogada durante un naufragio Sin embargo durante, la accidentada peregrinación la santa disfrutó de grandes consolaciones espirituales y de visiones sobre la vida del Señor.

A su vuelta de Tierra Santa, en el otoño de 1372, se detuvo en Chipre, donde clamó contra la corrupción de la familia real y de los habitantes de Famagusta quienes se habían burlado de ella cuando se dirigía a Palestina. Después pasó a Nápoles, donde el clero de la ciudad leyó desde el púlpito las profecías de Santa Brígida, aunque no produjeron mayor efecto entre el pueblo.

La comitiva llegó a Roma en marzo de 1373. Brígida, que estaba enferma desde hacía algún tiempo, empezó a debilitarse rápidamente, y falleció el 23 de julio de ese año, después de recibir los últimos sacramentos de manos de su fiel amigo, el Padre Pedro de Alvastra. Tenía entonces setenta y un años. Su cuerpo fue sepultado provisionalmente en la iglesia de San Lorenzo in Panisperna. Cuatro meses después, Santa Catalina y Pedro de Alvastra condujeron triunfalmente las reliquias a Vadstena, pasando por Dalmacia, Austria, Polonia y el puerto de Danzig.

Santa Brígida, cuyas reliquias reposan todavía en la abadía por ella fundada, fue canonizada en 1391 y es la patrona de Suecia.

Visiones y escritos

Uno de los aspectos más conocidos en la vida de Santa Brígida, es el de las múltiples visiones con que la favoreció el Señor, especialmente las que se refieren a los sufrimientos de la Pasión y a ciertos acontecimientos de su época. Por orden del Concilio de Basilea, el Juan de Torquemada, quien fue más tarde cardenal, examinó el libro de las revelaciones de la santa y declaró que podía ser muy útil para la instrucción de los fieles; pero tal aprobación encontró muchos opositores. Por lo demás; la declaración de Torquemada significa únicamente que la doctrina del libro es ortodoxa y que las revelaciones no carecen de probabilidad histórica. El Papa Bcnedicto XIV, entre otros, se refirió a las revelaciones de Santa Brígida en los siguientes términos: "Aunque muchas de esas revelaciones han sido aprobadas, no se les debe el asentimiento de fe divina; el crédito que merecen es puramente humano, sujeto al juicio de la prudencia, que es la que debe dictarnos el grado de probabilidad de que gozan para que crearnos píamente en ellas."

Santa Brígida, con gran sencillez de corazón, sometió siempre sus revelaciones a las autoridades eclesiásticas y, lejos de gloriarse por gozar de gracias tan extraordinarias, las aprovechó como una ocasión para manifestar su obediencia y crecer en amor y humildad. Si sus revelaciones la han hecho famosa, ello se debe en gran parte a su virtud heroica, consagrada por el juicio de la Iglesia.

El libro de sus revelaciones fue publicado por primera vez en 1492.

Las brigidinas tienen unas lecciones de maitines tomadas de sus revelaciones sobre las glorias de María, conocidas con el nombre de "Sermo Angelicus", en recuerdo de las palabras del Señor a la santa: "Mi ángel te comunicará las lecciones que las religiosas de tus monasterios deben leer en maitines, y tú las escribirás tal como él te las dicte".

domingo, 16 de junio de 2013

Adora la Sangre de Cristo

 En junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús hacemos el Rosario al Sagrado Corazón de Jesús  y en julio, mes de la Sangre de Cristo también se debe hacer todos los días el Rosario de la Preciosa Sangre de Cristo y por deseo de Jesucristo Agonizante primero empezar con el Rosario Mariano e inmediatamente después el de la Sangre de Cristo pues juntos esos dos rosarios son un arma poderosísima contra el mal, un medio poderoso de conversión, protección y sanación.

En el mes de marzo encontrarás el Rosario de la Preciosa Sangre de Cristo y otras oraciones del Devocionario de la Preciosa Sangre de Cristo (Devocionario original de la Diócesis de Nigeria, si quieres el Devocionario completo deja tu correo en comentarios de este tema y te lo envío)

EL GRAN MES DE JULIO - PEDIDO DE NOVENAS

Jesús también ha pedido que hagamos tres novenas muy importantes durante el mes de julio. Las mismas son como sigue:

1. Del 1 al 9 de julio: Novena de la Preciosa Sangre, en honor de los nueve coros de los Ángeles.

2. Del 13 al 15 de julio: En honor a la Santísima Trinidad.

3. Del 20 al 31 de julio: Por Israel.

ORACIONES QUE DEBEN REZARSE

1. Santo Rosario a la Santísima Virgen María (Rosario Mariano) que incluye las oraciones dadas a los videntes de Fátima

2. Santo Rosario a la Preciosa Sangre  con Letanías.

3. Oración de Consagración a la Preciosa Sangre.

4. Oraciones de Consolación y Adoración.

5. Oración de Reparación a Jesucristo Agonizante (Llamados Angustiosos)

6. Otras oraciones místicas de Nuestro Señor Jesucristo

 

La hora del Sello de la Sangre de Cristo es de 12:00 a 15:00 hrs , mejor momento para hacer el Rosario de la sangre de Cristo y todas las oraciones del  devocionario. Si las haces el día jueves a las 23:00 hrs(11 de la noche)  el poder de este rosario aumenta pues de las 11: 00 PM a 04:00 AM es la Hora de Getsemaní, tiempo en el cual Jesús estuvo orando hasta que llegaron los soldados romanos y le tomaron preso. A Jesús le agrada mucho sentirse acompañado en esta hora,

Si no es posible hacer el rosario a las 12:00 hrs entonces puedes hacerlo a la hora que dispongas.

sábado, 8 de junio de 2013

La Armada Blanca

 

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“Me doy a ti”

Ejército de María” El ejército de la inocencia integrado por niños que se convierten en el arma más poderosa al hacer el Santo Rosario para ayudar a la Virgen María a destruir el mal y lograr la paz del mundo.

En Fátima, Portugal la Virgen Nuestra Señora del Rosario, conocida por su aparición como la Virgen de Fátima pide a Lucía, Jacinta y Francisco, tres niños pastorcitos; hacer el rosario y ellos preparados previamente por el ángel y a imitación de María dicen SÍ. Cuánta alegría sería para María que en cada parroquia del mundo existiera una Armada Blanca que hiciera el rosario todos los días del año y no solo durante el mes de mayo. Esa es la insistencia de María: que los niños recen el santo Rosario Mariano con las oraciones dadas a los videntes de Fátima, todos los días.

La Armada Blanca es un movimiento eclesiástico que tiene como objetivo principal el cuidado espiritual de los niños por medio de la Consagración a Dios Padre en María, conformando Nidos de oración y preparándolos para la Primera Comunión al primer uso de razón. Armada Blanca actúa también en defensa de la vida, así como en dar a conocer el Rostro Misericordioso de Dios Padre y la Evangelización misionera. Para el Padre Pío el rosario era su arma.

Goliat es el campeón de Satanás fuerte en sus armas y en su soberbia, David es el campeón de Dios, fuerte en su fe: “Tú vienes a mí armado de espada, de lanza y de jabalina, yo vengo a ti en el nombre del Señor de los ejércitos de Israel a quien tú has desafiado (1Sam 17,45).

El Goliat de estos tiempos ha tomado demasiada fuerza, tiene en sus manos el mundo. La salvación puede venir sólo de María, quien “terrible como ejército en formación para la batalla” (Ct 6,4), lo enfrenta desde sus niños, como nuevos David, armados con el Rosario: «Recen el Rosario todos los días para obtener la Paz y el fin de la guerra» (Fátima 13 de Mayo de 1917).

Cada pequeño que se consagra a María y reza el Rosario es un nuevo David y su rosario es su honda, es la “Armada” de María; “Blanca” porque blanco es el color de la inocencia.

El primer nido de oración es por naturaleza la familia en la cual el papá y la mamá deben nutrir a los hijos, no solo con el alimento material sino también con el alimento espiritual, transmitiendo la fe sobre todo con el ejemplo.
Constituyendo un Nido de Oración en casa se queda salvaguardada la unidad de la familia como dijo Pío XII: “Familia que reza unida, permanece unida”. –(www.armatabianca.org)

Intentemos en estos momentos de nuestra vida consagrar a los niños al Inmaculado Corazón de María para que sean parte de su ejército de inocentes: la Armada Blanca de nuestras parroquias, de nuestra casa y de la localidad donde vivimos. Consagremos a los hijos desde el vientre es importante hablarles de Dios y hacer el rosario por la embarazada y el hijo nacerá santo´y con el deseo de hacer el Santo Rosario con un gusto tiernamente hermoso.

Nuestra Madre del cielo llama a los niños a hacer el rosario y ellos lograrán la conversión del mundo. Consagremos los niños a María

La Consagración es el ofrecimiento que los niños - en edad y en espíritu - hacen de sí a Dios Padre y a María, en respuesta a este ofrecimiento, “también María se da a ellos sin reservas” (Tratado de la Verdadera Devoción num. 181) comunicándoles toda su Potencia de gracia y haciendo de ellos sus “apóstoles de los últimos tiempos fuego ardiente, que llevarán a donde quiera el fuego del Amor Divino” (id. 56) (Armata Bianca).

Corazones Unidos de Jesús y María

 

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CONSAGRACIÓN A LOS CORAZONES UNIDOS
Dignísimos Corazones Unidos de Jesús y María, deseo consagrarme este día a Ustedes. Les rindo todo lo que poseo, tanto interior como exteriormente. Permitan que mi vida sea un continuo himno de alabanza a Sus Santísimos Corazones Unidos. Lleven a lo profundo de Sus Corazones, las victorias y las derrotas de este momento. Úsenlas como sea necesario para lograr la victoria de Su Reino Triunfante. Amén.

Mensajes de Jesús a Bernabé Nwoye:

ADOREN MI SANGRE

“Hijos, muchos están invocando la Sangre, pero no la están adorando. Todos los que adoran Mi Sangre Preciosa consuelan a Mi Padre, que tanto ama a Su Hijo. Cuando ustedes adoran Mi Sangre, atenúan los dolores de Mi Sagrado Corazón. El Corazón adolorido de Mi Madre también será consolado.” Jesucristo, 22 de julio, 1999.

— “Cuando se rece este Rosario( de la Sangre de Cristo), Mi Sangre Preciosa convertirá a todo Israel que significa el mundo entero”—le dijo Jesús—. Cada vez que se rezan el Padre Nuestro y el Ave María en el Rosario, se honran las Llagas místicas, los dolores y la Sangre Preciosa de los agonizantes y adoloridos corazones del Hijo y de Su Madre. La misericordia del Padre se multiplicará. El Espíritu Santo descansará sobre vosotros y Mi Sangre Preciosa fluirá”.

Jesús y María a través del vidente nigeriano nos dan a conocer algunas formas de atenuar y honrar a sus Corazones Unidos. En el amor que Cristo nos concedió y amando a los corazones adoloridos de Jesús y María ofrezcamos nuestras oraciones.

NOVENA A LOS DOS CORAZONES
(Madre Adela Galindo, Fundadora Sagrados Corazones Traspasados de Jesús y María)

Oh, Sagrado Corazón de Jesús,
que por amor te dejaste traspasar derramando sangre y agua,
te pedimos nos liberes, purifiques y nos concedas la gracia
de que nuestros corazones sean transformados
de corazones de piedra a corazones de carne.

Que al contemplar el amor y sacrificio de Tu Corazón,
seamos movidos a pasar del egoísmo al amor;
del orgullo a la humildad; de la rebeldía a la mansedumbre.

Oh, Inmaculado Corazón de María,
que por tu perfecta comunión de amor con el Corazón de tu Hijo,
recibiste espiritualmente la misma espada que le traspaso Su Corazón,
te pedimos nos enseñes a alcanzar esa misma comunión de amor.
Que nuestros corazones a imitación del tuyo, Madre,
sean dóciles a la acción del Espíritu Santo,
para que así sean instrumentos de paz, luz, vida, verdad y amor.

Oh, Corazones de Jesús y de María, cuyo triunfo y reinado espiritual
esperamos y anhelamos, pedimos nos concedan
la gracia de:................................................................

Manifiesten su Reinado en nuestros corazones a través de una vida
de santidad y virtud, para que así podamos en estos tiempos
cumplir la misión de ser apóstoles de Sus Dos Corazones.

Amén

 

CONSAGRACIÓN A LA LLAMA DEL AMOR SANTO
Inmaculado Corazón de María, humildemente te pido que lleves mi corazón a la Llama del Amor Santo, que es el refugio espiritual de toda la humanidad. No veas mis faltas ni mis fallas, más bien permite que estas iniquidades sean quemadas por esta Llama purificadora. A través del Amor Santo, ayúdame a ser santificado en el momento presente, y al hacerlo, darte a Ti, querida Madre, cada uno de mis pensamientos, palabras y obras. Tómame y úsame de acuerdo a lo que te sea agradable. Permíteme ser Tu instrumento en el mundo, todo para la mayor gloria de Dios hacia Tu victorioso Reino. Amén.

CONSAGRACIÓN AL AMOR DIVINO
Mi Jesús, el mismo Amor Divino, me consagro completamente a Ti. En y por medio de esta consagración uno mi alma al Amor Divino, comprendiendo que al hacerlo seré un mártir de amor. Elijo buscar únicamente complacerte en el momento presente, Jesús. Así pues, te entrego mi salud, mi apariencia e incluso lo que me conforta. Por esta entrega suplico que el Amor Divino pueda alcanzar la victoria en cada corazón. Cubierto por esta consagración a Tu Amor Divino, dulce Jesús, recibe mi “sí” a Tu Divina Voluntad en cada momento y en cada respiro. No busco nada que Tú no quieras que busque. No amo persona, lugar o cosa alguna más allá de Tu Voluntad para mí. Abrazo cada cruz que permites para mí y aprecio cada gracia que me das. Amén.


ORACIÓN PARA AYUDAR A VIVIR LA CONSAGRACIÓN AL AMOR DIVINO
Padre Celestial, Señor Jesucristo y Espíritu Santo de Dios, vengo delante de Ti al haber consagrado mi cuerpo y mi alma al Amor Divino. Pido Tu ayuda para vivir esta consagración en cada momento presente. Ayúdame a entregarme a cada cruz, y a reconocer y corresponder a cada preciosa gracia que das en mi vida. A través de mi consagración al Amor Divino, suplico Tu ayuda para aniquilar mi propia voluntad y así vivir en Tu Divina Voluntad. Amén.

 

CORONA DE LOS CORAZONES UNIDOS
Meditación en Honor al Sagrado Corazón de Jesús
Yo invito a Mis hijos a comprender la inmensa profundidad y perfección contenida en el Corazón de Mi Hijo Querido. Permítanse ser atraídos a este Vaso de perfecto Amor, Misericordia y Verdad. Dejen que la Llama de Su Corazón los consuma y los lleve a la más alta unión con la Santísima Trinidad. ¡A Él todo el honor y la gloria! Jesús, otorga a Mis hijos hambre de salvación a través de la devoción a Tu Sacratísimo Corazón.
Un Padrenuestro... tres Avemarías...


Meditación en Honor al Inmaculado Corazón de María
Inmaculado Corazón de María, eres el vaso más puro de la gracia, la definición misma de la santidad y una señal del Apocalipsis. María, Tu Corazón es el Refugio del Amor Santo, una señal de contradicción en esta era de maldad. Querido Corazón de María, ha sido ordenado que la conversión y la paz del mundo sean confiadas a Ti. Sólo a través del Amor Santo se podrá ganar la batalla. Como Tú, Corazón de María, fuiste traspasado por muchas espadas, atraviesa nuestros corazones con la flecha encendida del Amor Santo. Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros.
Un Padrenuestro... tres Avemarías...


Meditación sobre la Pasión de Nuestro Señor
Jesús estuvo dispuesto a morir por los pecados de la humanidad. Él murió por todos y cada uno de nosotros. De Su costado, aún hoy, fluye una fuente inagotable de Amor y Misericordia. No sean renuentes, como lo fue Simón, en abrazar las cruces que les son dadas. Muchos sufren las llamas eternas del infierno porque no hubo alguien dispuesto a sufrir por ellos. Víctima Eterna, verdaderamente presente en los sagrarios del mundo, ruega por nosotros.
Un Padrenuestro... tres Avemarías...


Meditación sobre los Dolores de María
Así como Mi Hijo sufrió por ustedes, Yo sufrí también, en Mi entendimiento, en Mi Corazón y en Mi cuerpo. Mi cruz física quedó escondida. Mis cruces emocionales e intelectuales sólo pudieron suponerse, con intensidad ardían dentro de Mí. Igualmente, su sufrimiento debe permanecer oculto, siempre que sea posible, para ganar méritos para las almas y gracias para el mundo.
Un Padrenuestro... tres Avemarías...


En Expiación a los Corazones de Jesús y de María
Yo los invito a comprender que su “sí” en el momento presente al Amor Santo es expiación para Nuestros Corazones Unidos. Les digo esto, pequeños, porque vivir en Amor Santo en cada momento requiere una autodisciplina heroica y un rendirse a la Divina Voluntad de Dios a través del Amor Santo. Se pueden sacrificar muchas y grandes cosas: las posesiones, los acontecimientos y más, pero ninguna tan grande como la voluntad propia. Ésta es la mayor expiación.
Un Padrenuestro... tres Avemarías...


ORACIÓN A LOS CORAZONES UNIDOS DE JESÚS Y MARÍA
¡Oh Corazones Unidos de Jesús y María!, son toda gracia, toda misericordia, todo amor. Permitan que mi corazón esté unido a los Suyos, para que cada necesidad mía esté presente en Sus Corazones Unidos. Sobre todo, viertan Sus gracias sobre esta necesidad en particular: por el bienestar de todos los miembros de la Confraternidad, vivos y difuntos. Ayúdenme a reconocer y a aceptar Su amorosa Voluntad en mi vida. Amén. Santas y Sagradas Heridas de los Corazones Unidos de Jesús y María, atiendan mi oración.

ORACIÓN DE CONFIANZA
Querido Jesús, enséñame a confiar sólo en Tu poder, en el de Tu Padre y en el del Espíritu Santo. Te rindo mi voluntad. En esta rendición acepto que Tu gracia controle el futuro. Entiendo que Tú me amas y quieres sólo mi bien, mi salvación. Decido vivir en el presente y esperar lo que Tú hayas planeado para mí en el futuro. Confiaré en Tus planes y en Tu Divina Voluntad para mí. Amén.


ORACIÓN DE PEQUEÑEZ ESPIRITUAL
Querido Jesús, deseo llegar a Ti como un niño pequeño. Como niño, deseo solamente agradarte. En este esfuerzo, rechazo las pompas del mundo. Abrazo la verdad de la humildad que me revela mi estado ante los Ojos de Dios. Busco solamente la aprobación de Dios en cada momento presente. Por lo tanto, rindo mi propia voluntad y mi naturaleza humana a la Divina Voluntad de Dios. Al hacerlo, no persigo placeres ni reconocimientos ante los ojos humanos. Autorizo que Dios tome dominio completo sobre mi corazón, confiando siempre en Sus planes para mí. Amén.


ORACIÓN DE PERFECCIÓN EN LA VIRTUD
Querido Jesús, a través del Inmaculado Corazón de María, abre mi corazón a la gracia que necesito para ser perfeccionado en la virtud el día de hoy en cada momento presente. Amén.