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martes, 20 de agosto de 2013

Nuestra Sra. de las Nieves

Fuente: Corazones.org

Nuestra Señora, Protectora de Roma o Auxilio del Pueblo Romano
Fiesta: 5 de agosto.

zvirgen_sta_maria_magiore_thumb_thum  Nuestra Señora se apareció a un matrimonio en Roma y al Santo Padre.

Según una tradición, en el siglo IV vivía en Roma una piadosa pareja. Él se llamaba Juan Patricio mientras que el  nombre de su esposa se desconoce. Habían sido bendecidos con abundancia de bienes y también de fe. Sin embargo, su gran dolor era no tener hijos con los que pudieran compartir sus dones. Durante años habían rezado por un hijo y heredero. En esta situación pasaron muchos años sin ningún resultado. Por fin decidieron nombrar como heredera a la Santísima Virgen y le rezaron con devoción para que los guiara en la asignación de la herencia.

Nuestra Señora les agradeció sobremanera y la noche del 4 de agosto, se le apareció a Juan Patricio y a su esposa, diciéndoles que deseaba que construyeran una basílica en el Monte Esquilino (una de las siete colinas de Roma), en el punto preciso que ella señalaría con una nevada. También se le apareció al Papa Liberio con el mismo mensaje. En la mañana siguiente, el 5 de agosto, mientras brillaba el sol en pleno verano, la ciudad quedó sorprendida al ver un terreno nevado en el Monte Esquilino. La pareja, feliz, se apresuró al lugar y el Papa Liberio marchó hacia el mismo en solemne procesión. La nieve cubrió exactamente el espacio que debía ser utilizado para la basílica y desapareció una vez señalado el lugar. Pronto se construyó la Basílica de Santa María la Mayor.

Grandes devotos de la Santísima Virgen

El Papa Liberio buscaba una imagen de la Santísima Virgen que fuera digna de esta espléndida Basílica de Sta. María la Mayor. El mismo donó la famosísima Madonna, Nuestra Señora y el Niño, la cual, según una tradición había sido pintada por San Lucas sobre una gruesa tabla de cedro de casi cinco pies de alta y tres y un cuarto de ancha, y llevada a Roma por Santa Helena. Esta obra es venerada en el oratorio pontificio.

A lo largo de los años, el pueblo de Roma ha sido muy devoto de la Madonna. Cada vez que Roma se encontraba en peligro de calamidades o de pestilencia, corría en bandadas al santuario de Nuestra Señora para pedirle auxilio. La imagen era llevada en procesión solemne, con gran devoción. La Virgen Santísima les demostró ser una poderosa protectora con grandes milagros.

Durante el pontificado de San. Gregorio el Grande, una peste terrible arrasó con la ciudad de Roma. El Pontífice ordenó que se hiciera una procesión penitencial desde Santa María la Mayor, en la cual el mismo llevaba una estatua de la Virgen. Durante la procesión 80 personas murieron, pero el pontífice continuaba sus oraciones. Cuando llegaron al puente que cruza el río Tiber, oyeron cantos de ángeles en el cielo. De pronto sobre el castillo (que hoy se llama "de San Ángelo"), se apareció el arcángel San Miguel. En su mano derecha llevaba una espada que metió en su vaina. En ese mismo momento ceso la peste.

En la actualidad, esta advocación se le llama Nuestra Señora, Protectora de Roma o Auxilio del Pueblo Romano. El Señor también ha obrado milagros --por medio de la Stma. Virgen-- a través de numerosas réplicas, particularmente sobre una que pertenecía a los Padres Jesuitas.

Los Papas siempre han sentido una tierna devoción por esta imagen de la Virgen María. Algunos han pasado incluso noches enteras en oración ante él. Benedicto XIV hizo el compromiso de hacerse presente para el canto de las letanías de Sta. María la Mayor todos los sábados. El Papa Pablo V, la noche en que iba a morir, manifestó el deseo de que lo llevaran a la capilla de Nuestra Señora para así poder morir a sus pies.

Instauración de la fiesta de María, Reina

El 1º de noviembre, de 1954, al final del Año Mariano, el Santo Padre Pío XII colocó una corona enjoyada sobre la pintura de Nuestra Señora, Protectora de Roma. En ese momento, se levantó un fuerte llanto de entre la gran multitud congregada en Sta. María la Mayor: "¡Viva la Reina!". El Papa nombró a la Virgen Reina de cielos y tierra y decretó que se celebrara una fiesta especial para honrarla bajo ese título.

No era éste un nuevo privilegio para la Madre de Dios. Ella siempre ha sido considerada nuestra Reina, como lo testifica el arte Mariano desde los primeros siglos y las oraciones, especialmente la Letanía de Loreto. Sin embargo, no había hasta entonces fiesta en particular que lo conmemorara. En la actualidad esta fiesta se celebra el 22 de agosto.

La fiesta de Nuestra Señora de las Nieves, 5 de agosto, se celebraba, en principio, solamente en la basílica, se extendió en el siglo XIV a toda Roma y, finalmente, San Pío V la declaró fiesta de la Iglesia universal en el siglo XVII.

 

En Santa María la Mayor.
Reina de la Paz
Instalada por Pio XII
en agradecimiento por el final
de la II Guerra Mundial

domingo, 11 de agosto de 2013

Mensajes del Cura de Ars

San Juan-María Vianney dice:

“Mis hermanos y hermanas, todos los sacerdotes deberían tener como su prioridad el proveer los sacramentos a su rebaño, pero en segundo lugar y también muy importante, es que ellos deberían ser devotos al Santo Rosario y difundir esta devoción.  Si los sacerdotes siguieran este plan, no habría malos sacerdotes.”

“Les extiendo mi Bendición Sacerdotal.” (7 de Octubre del 2010)

 

“Los sacerdotes necesitan tomar seriamente su cargo, el cual es la salvación de cada alma que Jesús les asignó.  Mucho se hace en trabajo social, en psicología moderna y cosas por el estilo.  No se hace suficiente énfasis en el pecado, en la salvación, en el Cielo ni en el Infierno.” 4 de Agosto de 1998

Oración

“Hija Mía, deseo que todos los sacerdotes reciban y recen con el corazón esta oración cada día.  Esto fortalecerá vocaciones y levantará espíritus decaídos.”


Querido Jesús, me pongo bajo la Bendición Completa de los Corazones Unidos.  Con esta Bendición, deseo un entendimiento profundo de mis faltas.  Con tu ayuda, no me defenderé, sino que por Tu asistencia, trabajaré para vencer cada obstáculo y debilidad que me detiene en el sendero de la santidad.”

“Imprime en mi corazón un gran amor por las virtudes, muy especialmente por el Amor Santo y la Santa Humildad, a fin de que cada virtud pueda crecer en mí.  Yo deseo ser santo y deseo la santificación viviendo en la Divina Voluntad de Dios.  Amén.”

“Los sacerdotes que recen fielmente esta oración, recibirán Mi protección especial sobre sus vocaciones.  Por Mi mano, ellos serán guiados hacia el Corazón Paternal del Padre."  La Santísima Virgen, 18 de Agosto del 2007

viernes, 2 de agosto de 2013

ADORACIÓN NOCTURNA

Sábados de 8:00 pm a 12: 00 pm

Parroquia de Nuestra Sra. de San Juan de los Lagos

Col. Santa Fe, Tuxtepec

 

Jesús, el cordero inmolado, el Salvador, nuestro Redentor, aceptó ser crucificado por limpiar nuestros pecados y salvarnos en su primera venida. En la segunda venida vendrá como el novio, como el Juez Justo, el Cristo Rey y viene para juzgarnos, ya fue crucificado ahora nos pedirá cuentas de nuestra vida, AHORA nos toca a nosotros hacer lo necesario para salvarnos:

¿Has cargado tu cruz y sigues a Cristo?

¿Cumples los mandamientos del Señor?

¿Llevas una vida santa?

¿Haces obras de misericordia?

¿Te arrepientes de tus pecados y tratas de no pecar nuevamente después de confesarte y cumplir la penitencia?

¿Haces el Santo Rosario Mariano y el de la Preciosa Sangre de Cristo en familia diariamente?

¿Vives en sencillez y humildad?

VEN y adora a tu Señor el que te salvó, el que te amó hasta dar su vida por ti. Ven cada sábado a las 8 de la noche a adorarlo con cantos, oraciones, escuchando un tema que alimentará tu espíritu y participa al final de la Santa Misa. Ven a amar a tu Señor que está solo en Getsemaní por nuestros pecados. Acompáñalo tan siquiera una hora. Ven que Él te está esperando. Escucha su llamado y asiste.

INVITACIÓN: ORAR POR LOS SACERDOTES

 

INVITACIÓN

a orar por nuestros  los sacerdotes

Al inicio del año sacerdotal, el sacerdote de la parroquia de mi colonia nos invitó a tomar una papelito de una canastita, el cuál tenía escrito el nombre de un sacerdote y nos invitó a orar por el sacerdote que decía el papelito. Entonces se me ocurrió pedirle a San Juan Vianney por nuestros sacerdotes. Ahora les invito a unirnos en oración por los sacerdotes del mundo, de nuestra patria, diócesis y parroquia haciendo esta oración y otras que he escrito recientemente para consagrarlos al Sagrado Corazón de Jesús, al Inmaculado Corazón de María y ponerles la Armadura de Dios para que puedan resistir a los ataques del enemigo como los resistió este Santo Cura. Recordemos que el demonio quiere desprestigiar nuestra Iglesia al desprestigiar a nuestros sacerdotes por eso debemos unirnos siempre en oración. Es por nuestra Iglesia que es el Cuerpo de Cristo.

Unámonos en oración este 4 de agosto a las 8:00 pm

 Santo cura de Ars Juan María Vianney
Patrón de los sacerdotes, ejemplo de humildad, caridad y gran amor a Dios.

Te pedimos intercedas ante Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo y ante nuestra Sagrada Madre María para que nos den sacerdotes santos que llenos de:

Sabiduría juzguen las cosas humanas según la medida y a la luz de Dios.

Inteligencia comprendan la Palabra de Dios y profundicen las verdades reveladas.

Ciencia para descubrir la infinita distancia que separa a las cosas del Creador, su intrínseca limitación.

Consejo sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma.

Fortaleza para permanecer coherentes con los propios principios; soportando ofensas y ataques injustos; en la perseverancia valiente, entre incomprensiones y hostilidades, en el camino de la verdad y de la honradez.

Piedad para sanar sus corazones de todo tipo de dureza y abrirlo a la ternura para con Dios y para con los hermanos.

Temor a Dios como humilde reconocimiento de la infinita grandeza del Creador; para no disgustarlo orientando sus acciones a las cosas que agradan al Señor, evitando las tentaciones y el pecado, permanecer y crecer en la caridad.

Tu que contra muchos obstáculos y contradicciones tuviste que luchar y sufrir para llegar a ser el perfecto cura que fuiste, con tu espíritu de profunda fe que te sostuvo en todas estas batallas; queremos servir mejor a Dios. Por esto, obtén para el Papa y los sacerdotes de tu patria mexicana y del mundo entero más valor y especialmente una profunda fe. Ayúdalos a ser buenos sacerdotes como tú.
Tú, que siempre confiabas enteramente en el corazón de Dios, obtén para ellos, una confianza filial y profunda en su Providencia. Así como la esperanza de bienes divinos llene sus corazones, dales valor y ayúdalos a obedecer siempre los mandamientos de Dios.

Por causa de tu amor a Dios mostraste una gran caridad hacia tu prójimo. Así te sacrificaste a ti mismo por tu prójimo mediante el consuelo, la absolución y santificándoles hasta el límite de tus fuerzas. Que tu caridad nos inspire a nosotros, al Papa y sacerdotes a un mayor amor a Dios, un amor que se muestre más por los hechos que por las palabras. Ayúdanos a amar a nuestro prójimo con igual generosidad que como Cristo nos ama.

Tú fuiste tan inflexible contra el pecado, y sin embargo, tan amable y dispuesto a acoger al pecador. Acudimos a ti para que nos escuches como confidentes arrepentidos por las debilidades y acciones miserables y obtén para nosotros, para el Papa y sacerdotes el horror al pecado para que evitemos las ocasiones de pecar. Ayúdanos a romper con los malos hábitos y evitar las ocasiones peligrosas de pecar. Ayúdanos hoy a examinar nuestra conciencia y liberarnos del pecado, a reconocer la importancia de una buena confesión y confesarnos cada vez que cometamos pecado, a tener siempre arrepentimiento de nuestros pecados, para que así la gracia de la final perseverancia y también la santificación de las almas de nuestros sacerdotes sean aseguradas. Te pedimos también para ellos esta gracia.
Tu único consuelo en este mundo era la presencia real de Jesús en el tabernáculo, Tú negabas la comunión a las almas que se negaban a reformarse, pero a las almas de buena voluntad les abrías de par en par las puertas de la fiesta de la eucaristía. Tú, que cada día en la Santa Misa recibías la Santa Comunión con gran amor, danos algo de tu fervor. Libre de pecado mortal, obtén para nosotros un sincero deseo de beneficiarnos al recibir la Santa Comunión.

Los infames ataques del demonio que tuviste que sufrir y las pruebas que te desalentaban hasta la fatiga no te hicieron abandonar la sublime tarea de convertir las almas. Aunque el demonio iba contra ti, gracias a la mortificación y las oraciones Dios te ayudaba a ganar esas batallas. Poderoso protector, tu conoces bien el deseo del tentador por dañar nuestra alma bautizada y creyente. El quisiera vernos pecar rechazando los Santos Sacramentos y la vida de virtud. Buen santo de Ars ahuyenta de nosotros, del Papa y de todos los sacerdotes toda interferencia del enemigo.

Tú que fuiste considerado un “ ángel en un cuerpo mortal", que edificaste a tantos otros; la modestia y la exquisita pureza radiaban de tu cuerpo. Con ese encanto y con ese entusiasmo predicaste a otros acerca de esas bellas virtudes que tu decías se asemejaban al perfume de un viñedo en flor. Por favor te imploramos que unas tus súplicas a las de María Inmaculada y Santa Filomena para que siempre guardemos, tal y como Dios nos pide, la pureza de nuestros corazones, del Papa y de los sacerdotes. Tú, que has dirigido a tantas almas hacia las alturas de la virtud, defiéndenos en las tentaciones y obtén para nosotros la fortaleza para conquistarlas.
Siempre esperaste el descanso en la otra vida y lo has logrado, queremos seguirte y enséñanos a trabajar por la salvación de nuestras almas, a difundir la buena nueva, el buen ejemplo y a hacer el bien a los que nos rodean y así poder recibir la felicidad de los elegidos contigo.

Santo Cura de Ars, tenemos confianza en tu intercesión. Ruega por todos el Santo Papa y los sacerdotes para que cultiven las gracias que obtuviste de Dios por tu gran amor y obediencia a sus mandatos, que siendo tú su ejemplo, imiten tus cualidades y se santifiquen. Enséñales todas tus virtudes y todas aquellas que se requieren para que salven muchas almas para Dios y ganen muchas batallas contra el enemigo. Que el amor de Cristo, la dulzura y ternura de su voz se trasmita en las voces del Papa y los sacerdotes, Amén.

Jesucristo tu mismo dijiste que la mies es mucha y los obreros son pocos, que pidamos más obreros. En los mensajes que diste a Bernabé le pides que oremos por los sacerdotes y el Santo Papa; por eso confiados en tu amor te pedimos cubras con tu Sangre preciosa al Papa y a todos los sacerdotes, únelos como una fortaleza impenetrable por el enemigo, santifícalos y hazlos buenos pastores de tu pueblo, ayúdales a enfrentar todas las dificultades con tu sabiduría y que confiados en Ti caminen firmes para ganar la batalla contra el mal y venga tu reino. Apártalos de las tentaciones para que permanezcan fieles a Ti. No permitas que alguno de nosotros pelee contra el clero ni los critiquemos pues tu los elegiste y los pusiste donde los tienes, antes bien haznos obedientes a tu iglesia, no al maligno. Únenos a Ti y a tu Santísima Madre en la batalla contra el enemigo y las herejías. Danos fortaleza para orar diario por tu Santa Iglesia que es Tu Cuerpo y por el Papa hagamos el rosario para que se mantenga firme en su Fe y cumpla fielmente tu encargo. Amén.

Madonna

Consagración de los sacerdotes al Inmaculado Corazón de María

Madre Misericordiosa que siempre estas pendiente de tus hijos  en esta tierra, con inmenso amor acudo a tu llamado de orar por nuestros sacerdotes a quienes te consagro este día y para siempre, tómalos como Hijos Tuyos, igual que tomaste a Juan como hijo al pie de la cruz .

Enséñales la dulzura de tu tierno y amantísimo corazón; para que dirigiéndose con inmenso amor al prójimo puedan convertir muchos pecadores que habitamos en este mundo.

En sus lenguas pon palabras sabias y dulces, en sus corazones pon una llama de tu ardiente amor, en su mirada pon tu dulce ternura, en sus acciones pon el celo del santo sacerdote, que tenga una casta fidelidad a Dios, en sus pensamientos la alegría del evangelio y en la eternidad la unión en Dios. Amén.

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Consagración de los sacerdotes al Sagrado Corazón de Jesús

Sagrado Corazón de Jesús, yo humilde sierva tuya no tengo más deseo  que orar desde mi corazón, cumplir tus santos deseos y tu sagrada voluntad, suplicante te pido escuches mi oración:

Te consagro a los sacerdotes que Tú mismo elegiste para ser los pastores de Tu pueblo, tómalos como posesión Tuya y parte de Tu Ser, habita en sus corazones para que latan unidos al Tuyo; si en sus corazones hay frialdad o tibieza, hazlos ardiente como el Tuyo, si en sus corazones hay aflicciones dales Tu confianza, si en sus corazones hay desamor llénalos de Tu amor, en sus corazones frágiles o débiles pon Tu firmeza y fortaleza, y que así como fueron unidos tus pies en la cruz y por la sangre que manó de Tu pie derecho une fuertemente a todos los sacerdotes con el Papa para que caminen juntos en la humildad, la sencillez, la caridad y el amor al prójimo con tierna dulzura para que puedan cumplir fielmente la misión de ir a evangelizar a tu pueblo tal como lo ordenaste a los apóstoles guiados por Ti a través de San Pedro, en quien edificaste Tu Iglesia e hiciste Primer Papa; ponles Tu armadura. Cubre sus cabezas con el yelmo de la salvación, ponles un corazón semejante al Tuyo, cíñelos con el cinto de la verdad, calza sus pies con el apresto del evangelio de paz, dales la coraza de justicia, el escudo de la fe y la espada del Espíritu para que apaguen todos los dardos de fuego con que los ataca el maligno.

Si tomas como tuyos a todos los sacerdotes y les pones tu armadura se santificarán, Tu pueblo se convertirá y seguirá a María, Tu misericordiosa Madre, quien con maternal acompañamiento nos conducirá a Ti y entraremos a Tu reino. Amén.

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Consagración al Inmaculado Corazón de María, Madre de todos. 

Yo, humilde sierva Tuya, con el corazón desbordante de alegría porque en el momento más doloroso de tu vida cuando perdías a Tu Hijo amado al pie de la Cruz por nuestros pecados, nuevamente dijiste Sí y aceptaste ahora la solicitud de Tu Hijo de tomarnos como Hijos Tuyos; me consagro servicial y amorosamente a tu Inmaculado Corazón, porque quiero así hacerlo por libre voluntad, porque creo en Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo y porque creo en Ti que eres Madre de Dios Hijo y Madre Nuestra, por amor de Jesús a nosotros que nos ama como hermanos. Me consagro con corazón sincero y te entrego mi voluntad para que guíes mis pasos y mis acciones, para que seas dueña absoluta de todo mi ser y hagas de mí lo que sea necesario para Gloria de Dios. Te consagro mi vida entera, a mi familia y a toda mi descendencia para que dispongas de ella a tu servicio. Te consagro a mi Patria y al mundo entero y te pido que ofrezcas a Tu Hijo todas mis oraciones, sacrificios y ayunos por la conversión de los pecadores que tanto ofenden a Tu Inmaculado Corazón y que siguen flagelando y crucificando a Cristo nuestro Redentor.

Yo prometo ser siempre fiel a tus deseos y solo te pido fortaleza para no caer ante las dificultades y ayudarte en la batalla contra el maligno y todos sus agentes  por medio del santo Rosario. Amén

Preces por los sacerdotes

A nuestro Santísimo Padre el Papa,

-Dale Señor tu corazón de buen pastor

A los sucesores de los apóstoles

-Dales Señor solicitud paternal, por sus sacerdotes.

A los obispos puestos por el Espíritu Santo

-Compromételos con sus ovejas Señor.

A los párrocos

-Enséñales a servir y no a ser servidos, Señor.

A los confesores y directores espirituales

-Hazlos Señor, instrumentos dóciles de tu espíritu.

A los que anuncian tu palabra

-Que comuniquen espíritu y vida Señor.

A los asistentes de apostolado seglar

-Que los impulsen con tu testimonio Señor.

A los que trabajan por la juventud

-Que la comprometan contigo Señor.

A los trabajan entre los pobres

-Haz que te vean y te sirvan en ellos Señor.

A los que atienden a los enfermos

-Que les enseñen el valor del sufrimiento, Señor.

A los sacerdotes pobres

-Socórrelos Señor

A los sacerdotes enfermos

-Sánalos Señor

A los sacerdotes ancianos

-Dales alegre enseñanza Señor.

A los tristes y afligidos

-Consuélalos Señor.

A los sacerdotes turbados

-Dales tu paz Señor.

 

A los sacerdotes que están en crisis

-Muéstrales tu camino Señor.

A los calumniados y perseguidos

-Defiende su casa, Señor.

A los sacerdotes tibios

-Inflámalos Señor.

A los sacerdotes desalentados

-Reanímalos Señor

A los sacerdotes caídos

-Levántalos Señor.

A los que han dejado el ministerio sacerdotal

-Perdónalos y que sigan my unidos a ti Señor

A los sacerdotes difuntos

-Dales el eterno descanso en tu reino, Señor.

A los que aspiran el sacerdocio

-Dales la perseverancia Señor

A todos los sacerdotes

-Dales fidelidad a ti y a tu iglesia Señor.

A todos los sacerdotes

Dales obediencia y amor al Papa, Señor.

A todos los sacerdotes

Que vivan en comunión con su Obispo, Señor.

Que todos los sacerdotes

-Sean uno como tu y el Padre, Señor.

Que todos los sacerdotes

Promuevan la justicia con que eres justo, Señor.

Que todos los sacerdotes

Colaboren en la unidad del presbiterio, Señor.

Que todos los sacerdotes llenos de Ti

-Vivan con alegría en el celibato, Señor.

A todos los sacerdotes

-Dales la plenitud de tu espíritu y transfórmalos en ti, Señor

Todos:

De manera especial te ruego por aquellos sacerdotes por quienes he recibido tus gracias: el sacerdote que me bautizó, los que han absuelto mis pecados reconciliándome contigo y con tu iglesia. Aquellos en cuyas misas he participado y que me han dado tu cuerpo en alimento. Los que me han transmitido tu palabra y los que me han ayudado y conducido hacia Ti

Oración:

Divino corazón de Jesús, Corazón lleno de celo por la gloria de tu Padre, te rogamos por todos los sacerdotes. Señor por tu Espíritu Santo llénalos de fe, de celo y de amor. Así sea.

Fórmula breve:

A los sacerdotes transfórmalos en Ti Señor. Que el Espíritu Santo los posea. Y que por ellos renueve la faz de la tierra.

Por las vocaciones:

Oh, Jesús, pastor eterno de las almas, dígnate mirar con ojos de misericordia a esta porción de tu gray amada.

Señor, gemimos en la orfandad, danos vocaciones, danos sacerdotes y religiosos santos.

Te lo pedimos por la intercesión de Santa María de Guadalupe, tu dulce y Santa Madre.

Oh, Señor, danos sacerdotes religiosos, según tu corazón. Amen.

Jesús dijo: “La mies es mucha y los obreros pocos, rueguen al dueño de la mies que envíe obreros a su campo…”

-Te rogamos Señor mándanos sacerdotes santos

AMEN

Orar por los sacerdotes, es responder al llamado apremiante del Señor y a una necesidad urgente de la iglesia. Unámonos en oración para que el Señor nos conceda muchas vocaciones sacerdotales y religiosas.

 

En 1997Jesús pide a Bernabé orar por los sacerdotes: “…reza siempre el santo rosario, tal como mi Madre te lo ha ordenado, inmediatamente después reza el Santo Rosario de Mi Sangre Preciosa. Debes hacer esto porque la hora de la salvación es corta” Hagamos oración como Él nos lo pide y seamos obedientes a sus deseos, que son órdenes para nosotros: “Orar por los sacerdotes, obedecer a la Iglesia, no al maligno. Cualquiera que trate de destruir la Iglesia está contra ella. La Iglesia es Mi Cuerpo. Les ruego que no peleen contra mi clero. Más bien, oren por ellos. Yo soy Quién los escogió y los puso donde están.” (2000)En la iglesia el sacerdote es el enviado de Jesús para evangelizarnos, es su representante y debemos obedecerle. Los grupos que sirven en cada iglesia hay que unirse al sacerdote y apoyarlo en las actividades que él organice para el bien de la iglesia y del pueblo, no ir contra él, más bien, obedecerle como Jesús nos manda. Si vamos contra un sacerdote estamos en contra de Jesús mismo.

Santo Cura de Ars

SAN JUAN MARIA VIANEY

Fiesta 4 de agosto 

Patrón de los sacerdotes, ejemplo de humildad, caridad y gran amor a Dios

Vianney_tam_tabloideCura de Ars, nacido en Dardilly, cerca de Lyon, Francia, el 8 de Mayo de 1786; muerto en Ars el 4 de Agosto de 1859.; hijo de Matthieu Vianney y Marie Beluze.

Era de inteligencia mediana y sus maestros nunca parecen haber dudado de su vocación, sus conocimientos eran extremadamente limitados, Uno de sus compañeros le ayudaba en sus lecciones de latín.

La guerra de España le obligó a incorporarse como recluta. Después de 14 meses de vivir como desertor fue sustituido por u hermano menor en el regimiento. Vianney reanudó entonces sus estudios en Ecully. En 1812 fue enviado al seminario de Verrieres; estaba tan mal en latín que se vio forzado a seguir el curso de filosofía en francés. Suspendió el examen de ingreso al seminario, a los tres meses aprobó. El 13 de Agosto de 1815 fue ordenado sacerdote por Monseñor Simón, obispo de Grenoble. Sus dificultades en los estudios preparatorios parecen haberse debido a una falta de flexibilidad mental al tratar con la teoría como algo distinto de la práctica - una falta justificada por la insuficiencia de su primera escolarización, la avanzada edad a la que comenzó a estudiar, el hecho de no tener más que una inteligencia mediana, y que estuviera muy adelantado en ciencia espiritual y en la práctica de la virtud mucho antes de que llegara a estudiarla en abstracto. Fue enviado a Ecully como ayudante de M. Balley, quien fue el primero en reconocer y animar su vocación, que le instó a perseverar cuando los obstáculos en su camino le parecían insuperables, que intercedió ante los examinadores cuando suspendió el ingreso en el seminario mayor, y que era su modelo tanto como su preceptor y protector. En 1818, tras la muerte de M. Balley, Vianney fue hecho párroco de Ars, una aldea no muy lejos de Lyon. Fue en el ejercicio de las funciones de párroco en esta remota aldea francesa en las que el "cura de Ars" se hizo conocido en toda Francia y el mundo cristiano. Algunos años después de llegar a Ars, fundó una especie de orfanato para jóvenes desamparadas. Se le llamó "La Providencia" y fue el modelo de instituciones similares establecidas más tarde por toda Francia. El propio Vianney instruía a las niñas de "La Providencia" en el catecismo, y estas enseñanzas catequéticas llegaron a ser tan populares que al final se daban todos los días en la iglesia a grandes multitudes. "La Providencia" fue la obra favorita del "cura de Ars", pero, aunque tuvo éxito, fue cerrada en 1847, porque el santo cura pensaba que no estaba justificado mantenerla frente a la oposición de mucha buena gente. Su cierre fue una pesada prueba para él.

Pero la principal labor del Cura de Ars fue la dirección de almas. No llevaba mucho tiempo en Ars cuando la gente empezó a acudir a él de otras parroquias, luego de lugares distantes, más tarde de todas partes de Francia, y finalmente de otros países. Ya en 1835, su obispo le prohibió asistir a los retiros anuales del clero diocesano porque "las almas le esperaban allí". Durante los últimos diez años de su vida, pasó de dieciséis a dieciocho horas diarias en el confesionario. Su consejo era buscado por obispos, sacerdotes, religiosos, jóvenes y mujeres con dudas sobre su vocación, pecadores, personas con toda clase de dificultades y enfermos. En 1855, el número de peregrinos había alcanzado los veinte mil al año. Las personas más distinguidas visitaban Ars con la finalidad de ver al santo cura y oír su enseñanza cotidiana. El Venerable Padre Colin se ordenó diácono al mismo tiempo, y fue su amigo de toda la vida, mientras que la Madre Marie de la Providence fundaba las hermanas auxiliadoras de las ánimas del purgatorio por su consejo y con su constante aliento. Su dirección se caracterizaba por el sentido común, su notable perspicacia, y conocimiento sobrenatural. A veces adivinaba pecados no revelados en una confesión imperfecta. Sus instrucciones se daban en lenguaje sencillo, lleno de imágenes sacadas de la vida diaria y de escenas campestres, pero que respiraban fe y ese amor de Dios que era su principio vital y que infundía en su audiencia tanto por su modo de comportarse y apariencia como por sus palabras, pues al final, su voz era casi inaudible.

Los milagros registrados son de tres clases:

Ø La obtención de dinero para sus limosnas y alimento para sus huérfanos;

Ø Conocimiento sobrenatural del pasado y del futuro;

Ø Curación de enfermos, especialmente niños.

El mayor milagro de todos fue su vida. Practicó la mortificación desde su primera juventud, y durante cuarenta años su alimentación y su descanso fueron insuficientes, humanamente hablando, para mantener su vida. Y aun así, trabajaba incesantemente, con inagotable humildad, amabilidad, paciencia, y buen humor, hasta que tuvo más de setenta y tres años.

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El 3 de Octubre de 1874 Juan Bautista María Vianney fue proclamado Venerable por Pío IX y el 8 de Enero de 1905, fue inscrito entre los Beatos. El Papa Pío X lo propuso como modelo para el clero parroquial. En 1925, el Papa Pío XI lo canonizó.

La oración para Vianney es una hermosa obligación del hombre: orar y amar.

El tesoro del hombre cristiano no está en la tierra, sino en el cielo. Por esto, nuestro pensamiento debe estar siempre orientado hacia allí donde está nuestro tesoro.
El hombre tiene un hermoso deber y obligación: orar y amar. Si oras y amas, habrás hallado la felicidad en este mundo.

1. “La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Criador". (Sermón sobre la oración).

2. "Con la oración todo lo podéis, sois dueños, por decirlo así, del querer de Dios". (Sermón sobre la perseverancia).

3. "La oración abre los ojos del alma, le hace sentir la magnitud de su miseria, la necesidad de recurrir a Dios y de temer su propia debilidad". (Sermón sobre la oración).

4. "Todos los males que nos agobian en la tierra vienen precisamente de que no oramos o lo hacemos mal". (Sermón sobre la oración).

5. "Todos los santos comenzaron su conversión por la oración y por ella perseveraron; y todos los condenados se perdieron por su negligencia en la oración que es absolutamente necesaria para perseverar". (Sermón sobre la perseverancia).

6. "¡Cuántas veces venimos a la iglesia sin saber a qué venimos ni qué queremos pedir! Sin embargo, cuando se va a casa de cualquiera, se sabe muy bien por qué uno se dirige a ella. Los hay que parecen decirle a Dios: «Vengo a decirte dos palabras para cumplir contigo...». Con frecuencia pienso que, cuando venimos a adorar a nuestro Señor, conseguiríamos todo lo que quisiéramos, con tal de pedirle con fe viva y un corazón puro". (Sobre la oración).

7. "Nuestras oraciones han de ser hechas con confianza, y con una esperanza firme de que Dios puede y quiere concedernos lo que le pedimos, mientras se lo supliquemos debidamente". (Sermón sobre la oración).

8. "Hemos de orar con frecuencia, pero debemos redoblar nuestras oraciones en las horas de prueba, en los momentos en que sentimos el ataque de la tentación". (Sermón sobre la oración).

9.Por muchas que sean las penas que experimentemos, si oramos, tendremos la dicha de soportarlas enteramente resignados a la voluntad de Dios; y por violentas que sean las tentaciones, si recurrimos a la oración, las dominaremos (Sermón sobre la oración).

10. "La tercera condición que debe reunir la oración para ser agradable a Dios, es la perseverancia. Vemos muchas veces que el Señor no nos concede enseguida lo que pedimos; esto lo hace para que lo deseemos con más ardor, o para que apreciemos mejor lo que vale. Tal retraso no es una negativa, sino una prueba que nos dispone a recibir más abundantemente lo que pedimos". (Sermón sobre la oración).

Tengamos muy presente las consecuencias que producen la soberbia y la humildad: El Cura de Ars al hablar de la Soberbia dice: “por un pecado que tal vez durará un solo momento, un castigo durará toda una eternidad. Lo más terrible de ese pecado es que cuanto más domina al hombre, menos culpable se cree este del mismo: en efecto jamás el orgulloso querrá convencerse de que lo es, ni jamás reconocerá de que no anda bien, y cree que todo cuanto hace y todo cuanto habla está bien hecho y bien dicho…

Al referirse a la humildad explica: “ aunque tuvieras todas las demás virtudes, si te falta la humildad, nada tendrías. Abandona toda tu fortuna a los pobres, llora los pecados durante todas tu vida, sométete a todas las penitencias que el cuerpo pueda soportar, pasa lo años de tu existencia en el desierto, pero si no tienes humildad te condenaras…”

El espíritu de mortificación, su humildad, el gran amor que tuvo por Dios y la oración diaria permitieron al cura enfrentar con valentía todos los ataques que tuvo del demonio, entre los cuales se cuenta de que estando oficiando misa el demonio prendió fuego a su cama y éste no interrumpió la misa, hasta que terminó ayudado por los fieles apagaron el fuego. En otra ocasión

La taberna, declaró el santo en uno de sus sermones, es la tienda del demonio, el mercado donde las almas se pierden, donde se rompe la armonía familiar, donde comienzan las peleas y los asesinatos se cometen. En cuanto a los dueños de las tabernas, el demonio no les molesta tanto, sino que los desprecia y les escupe". Con mucho más ahínco se propuso eliminar la costumbre de los bailes como distracción, porque bien sabía que eran fuente de caer en pecado grave. Para esto, revivió la costumbre de rezar las Vísperas del Domingo. Era tan estricto en contra de esto que hasta llegaba a negar la absolución a las personas que no desistían de tal costumbre.

clip_image002ATACADO POR LAS FUERZAS DEL INFIERNO

El triunfo tan grande de la religión así como la santidad del cura, trajese la furia del infierno. Por un periodo de 35 años el santo Cura de Ars fue asaltado y molestado, de una manera física y tangible, por el demonio. Lo asedió, intentó aterrorizarlo por medio de apariciones horribles o por medio de ruidos pero el santo cura venció con ayuda de Dios todas las batallas contra el demonio. Los ataques del demonio comenzaron en el invierno de 1824. Ruidos horribles y gritos estrepitosos se oían fuera de la puerta del presbiterio, viniendo aparentemente del pequeño jardín de enfrente. Al principio el Padre Vianney pensó que eran salteadores que venían a robar, y a la siguiente noche le pidió a un señor que se quedase con él. Después de medianoche se comenzó a escuchar grandes ruidos y golpes contra la puerta de enfrente, parecía como si varios carros pesados estaban siendo llevados por los cuartos. El señor André buscó su pistola, miró por la ventana, pero no vio nada, solo la luz de la luna. Decía: "por 15 minutos la casa retembló y mis piernas también", nunca más quiso quedarse en la casa.

Esto ocurría casi todas las noches. Aún ocurría cuando el santo cura no estaba en el pueblo. Una mañana el demonio incendió su cama. El santo se disponía a revestirse para la Santa Misa cuando se oyó el grito de "fuego, fuego". El solo le dio las llaves del cuarto a aquellos que iban a apagar el fuego. Sabía que el demonio quería parar la Santa Misa y no se lo permitió.

Lo único que dijo fue "El villano, al no poder atrapar al pájaro le prende fuego a su jaula". Hasta el día de hoy los peregrinos pueden ver, sobre la cabecera de la cama, un cuadro con su cristal con las marcas de las llamas de fuego. El demonio por espacio de horas haría ruidos como de cristal, o silbidos o ruidos de caballo y hasta gritaba debajo de la ventana del santo: "Vianney, Vianney, come papas".

clip_image004El propósito de todo esto era el de no dejar dormir al Santo Cura para que se cansara y no pudiese estar horas en el confesionario, donde le arrancaba muchas almas de sus garras. Pero para el 1845 estos ataques cesaron casi por completo. La constancia de nuestro santo ante estas pruebas fue recompensada por el Señor con un poder extraordinario que le concedió de expulsar demonios de las personas poseídas.

El santo sacerdote se puede decir que pasó su vida en una continua batalla con el pecado a través de su trabajo en el confesionario. El gran milagro de Ars era el confesionario. Miles de personas acudían al pueblo de Ars para ver al Santo Cura, pero especialmente para confesarse con él.

También tenía una gran devoción a Santa Filomena. La llamaba "mi agente con Dios". Le construyó una capilla en su honor y también un santuario. En una ocasión cayó tan enfermo, que parecía ser su final y prometió a la santa ofrecer 100 misas en su honor en su santuario. Cuando la primera Misa estaba siendo ofrecida, entró en éxtasis, durante el cual se le escuchaba murmurar: "Filomena", repetidas veces. Cuando salió de su éxtasis exclamó: "estoy sanado" , y le atribuyó su sanación a Santa Filomena.

El 2 de agosto su enfermedad estaba muy avanzada y llamó a un confesor. Recibió los últimos sacramentos y murió el 4 de agosto de 1859. Su cuerpo permanece incorrupto en la iglesia de Ars

El 8 de Enero de 1905, el Papa Pío X, Beatificó al Cura de Ars; y en la fiesta de Pentecostés Mayo 31 de 1925, en presencia de una gran multitud, el Papa Pío XI pronunció la solemne sentencia: "Nosotros declaramos a Juan María Bautista Vianney que sea santo y sea inscrito en el catálogo de los santos".

Pidamos a Dios nos de sacerdotes santos tanto como este Santo Cura.

VIRGEN DEL MAGNIFICAT

Segundo sábado 10 de agosto

En el Magníficat (Lc 1, 46-55) María celebra la obra admirable de Dios.

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María visitó a su prima Isabel quién la saludó: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; Lc. 1, 42 ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!" Lc. 1, 45 ella le respondió con el Magníficat:

46 Y dijo María: "Engrandece mi alma al Señor
47 y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador
48 porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,
49 porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre
50
y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.
51
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.
52
Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.
54
Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
55 como había anunciado a nuestros padres en favor de Abraham y de su linaje por los siglos."

María, celebra con el cántico del Magníficat las maravillas que Dios realizó en ella. Ese cántico es la respuesta de la Virgen al misterio de la Anunciación: el ángel la había invitado a alegrarse; ahora María expresa el júbilo de su espíritu en Dios, su salvador. Su alegría nace de haber experimentado personalmente la mirada benévola que Dios le dirigió a ella, criatura pobre y sin influjo en la historia.

Con la expresión Magníficat, se celebra la grandeza de Dios, que con el anuncio del ángel revela su omnipotencia, superando las expectativas y las esperanzas del pueblo de la alianza e incluso los más nobles deseos del alma humana.

Frente al Señor, potente y misericordioso, María manifiesta el sentimiento de su pequeñez: «Proclama mi alma la grandeza del Señor; se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava» (Lc 1,46-48). María presenta su situación de pobreza y la conciencia de su pequeñez ante Dios que, con decisión gratuita, puso su mirada en ella, joven humilde de Nazaret, llamándola a convertirse en la madre del Mesías.

Las palabras «desde ahora me felicitaran todas las generaciones» (Lc 1, 48) toman como punto de partida la felicitación de Isabel, que fue la primera en proclamar a María «dichosa» (Lc 1,45). El cántico, predice que esa proclamación se irá extendiendo y ampliando con un dinamismo incontenible. Al mismo tiempo, testimonia la veneración especial que la comunidad cristiana ha sentido hacia la Madre de Jesús desde el siglo I. El Magníficat constituye la primicia de las diversas expresiones de culto, transmitidas de generación en generación, con las que la Iglesia manifiesta su amor a la Virgen de Nazaret.

«El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación» (Lc 1,49-50).

Las «obras grandes» realizadas en María por el Poderoso mencionada en el Magníficat se refiere al acontecimiento misterioso de la concepción virginal de Jesús, después del anuncio del ángel.

«Él hace proezas con su brazo; dispersa a los soberbios de corazón; derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos» (Lc 1,51-53).

Con su lectura sapiencial de la historia, María nos lleva a descubrir los criterios de la misteriosa acción de Dios. El Señor, trastrocando los juicios del mundo, viene en auxilio de los pobres y los pequeños, en perjuicio de los ricos y los poderosos, y, de modo sorprendente, colma de bienes a los humildes, que le encomiendan su existencia (cf. Redemptoris Mater, 37).

Estas palabras del cántico, a la vez que nos muestran en María un modelo concreto y sublime, nos ayudan a comprender que lo que atrae la benevolencia de Dios es sobre todo la humildad del corazón.

Por ultimo, el cántico exalta el cumplimiento de las promesas y la fidelidad de Dios hacia el pueblo elegido: «Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre» (Lc 1,54-55).

María, colmada de dones divinos, no se detiene a contemplar solamente su caso personal, sino que comprende que esos dones son una manifestación de la misericordia de Dios hacia todo su pueblo. En ella Dios cumple sus promesas con una fidelidad y generosidad sobreabundantes.

Cada vez que Dios nos concede algo: vida, salud, resolver nuestros problemas, etc. Él está haciendo maravillas en nosotros también y es hermoso agradecerle  con la hermosa oración del Magníficat. Oración que podemos usar también  para implorar su misericordia sobre nosotros así como lo prometió a Abraham, el Padre del que descendemos.

Alégrese nuestro espíritu en Dios porque siendo tan terriblemente pecadores Dios nos abre sus brazos y nos llama, pide que volvamos a Él. !Qué misericordia tan grande tiene el Señor con nosotros. No seamos como el ciego y el sordo que ni ven ni oyen y no corren a sus brazos.

La Asunción de la Virgen María

Fiesta 15 de agosto

Es un dogma de fe que María Santísima fue llevada al cielo en cuerpo y alma.

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La Asunción es un mensaje de esperanza que nos hace pensar en la dicha de alcanzar el Cielo, la gloria de Dios y en la alegría de tener una madre que ha alcanzado la meta a la que nosotros caminamos.

Este día, recordamos que María es una obra maravillosa de Dios. Concebida sin pecado original, el cuerpo de María estuvo siempre libre de pecado. Era totalmente pura. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado.
También, tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre María y cómo ella supo responder a éstas. Ella alcanzó la Gloria de Dios por la vivencia de las virtudes. Se coronó con estas virtudes.

La maternidad divina de María fue el mayor milagro y la fuente de su grandeza, pero Dios no coronó a María por su sola la maternidad, sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su pureza, su paciencia, su mansedumbre, su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento.
María cumplió perfectamente con la voluntad de Dios en su vida y eso es lo que la llevó a llegar a la gloria de Dios.

En la Tierra todos queremos llegar a Dios y en esto trabajamos todos los días. Esta es nuestra esperanza. María ya ha alcanzado esto. Lo que ella ha alcanzado nos anima a nosotros. Lo que ella posee nos sirve de esperanza.

María tuvo una enorme confianza en Dios y su corazón lo tenía lleno de Dios.

Ella es nuestra Madre del Cielo y está dispuesta a ayudarnos en todo lo que le pidamos. Es nuestro modelo a imitar para alcanzar la Gloria de Dios.

El día de la fiesta puedes:

Tener una imagen de la Virgen María en el momento de la Asunción y poner junto de ésta un florero para repartir una flor con un letrero de una virtud propia de la Virgen para que cada uno medite en esta virtud y deposite la flor.

Coronar a la virgen María poniéndole una corona y explicando al mismo tiempo por que llegó al Cielo en cuerpo y alma.

Llevar y ofrecer flores a la Virgen.
Rezar el Rosario en familia con mucha devoción.

Cantar a la Virgen María

Reflexionar en la obediencia y humildad de María y en todas sus virtudes como virtudes a cultivar en nosotros para también poder alcanzar la Gloria del Cielo.