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lunes, 2 de septiembre de 2013

Rosario de los 7 Dolores de María

CORONA DE LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN MARIA

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Los sufrimientos de la Madre de Dios no pueden ser comprendidos, son inconcebibles. Toda su vida fue, como la de su Divino Hijo, una continua serie de sufrimientos y tribulaciones.

El objeto de la devoción a Nuestra Señora de los Dolores consiste en una compasión sincera desde el fondo de nuestro corazón por los Dolores que la Santísima Virgen soportó a lo largo de toda su vida.

La Devoción a los dolores de María debe de ser practicada especialmente por aquellas almas que deseen deshacerse de hábitos pecaminosos.

Esta devoción alimenta el espíritu de compunción, nos da gran consuelo, fortalece la confianza en la misericordia de Dios, nos da la especial protección de Nuestra Santísima Madre a la hora de la tentación y preserva al pecador convertido de volver a caer.

La Madre de Dios le dijo en una ocasión a Santa Brígida: "No importa que tan numerosos sean los pecados de una persona. Si se vuelve a mi con un sincero propósito de enmienda, Estoy preparada para recibirle con mis gracias, porque Yo no tomo en cuenta el numero de pecados que ha cometido, sino que me fijo únicamente en la disposición con que viene a mi; Yo ya no siento aversión en curar sus heridas, porque Yo soy llamada y soy en realidad la Madre de la Misericordia".

En recompensa a su fidelidad en permanecer cerca de Jesús cuando murió en la Cruz, Nuestra Señora de los Dolores ha recibido de Él un poder especial para asistir a las almas en su última agonía y sin duda ella ejercitará este poder especialmente por aquellos que han llorado con ella y que le han tenido compasión.

La Iglesia honra con dos fiestas los Siete Dolores de María; una de ellas es el Viernes anterior al Viernes Santo, y la otra es el 15 de Septiembre.

La Santísima Virgen concede siete gracias a las almas que la honren diariamente rezando siete Aves Marías y que mediten en sus lágrimas y dolores. Esta devoción fue dictada a Santa Brígida por Nuestra Señora.

Las Siete Gracias

  1. Les concederé paz a sus familias.
  2. Serán iluminados sobre los Divinos Misterios.
  3. Los consolaré en sus dolores y los acompañaré en su trabajo.
  4. Les concederé todo lo que me pidan siempre y cuando esto no se oponga a la adorable voluntad de Mi Divino Hijo o a la santificación de sus almas.
  5. Los defenderé en sus batallas espirituales con el enemigo infernal y los protegeré en cada instante de su vida.
  6. Los ayudaré visiblemente en la hora de su muerte; verán la cara de Su Madre.
  7. He obtenido de mi Divino Hijo, que todos aquellos que propagan esta devoción a mis lágrimas y dolores, serán llevados directamente de esta vida terrenal a la eterna felicidad ya que todos sus pecados serán perdonados y mi Hijo y Yo seremos su eterno consuelo y alegría.
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Corona a la Virgen de los Dolores

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Se reza el dolor seguido de un Padre Nuestro, siete Ave Marías de la Dolorosa y Gloria. El collar de cuentas tiene 7 misterios de 7 cuentas moradas oscuras separadas de una medalla de cada dolor.

Primer dolor: La profecía del santo anciano Simeón

Te contemplamos, Dolorida María, en la profecía del Santo Anciano Simeón. Por este dolor te pedimos... (y aquí uno dice su petición)

Padre Nuestro

(7 VECES) Ave María de la Dolorosa:

Dios te salve, María, llena de dolores, el Crucificado está contigo, afligida tú eres entre todas las mujeres y dolorido es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre del Crucificado: danos lágrimas a los que hemos crucificado a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria

Segundo dolor: La huida a Egipto
Te contemplamos, Dolorida María, en la huida a Egipto. Por este dolor te pedimos... (y aquí uno dice su petición)

Tercer dolor: La pérdida del niño Jesús en el templo
Te contemplamos, Dolorida María, en la pérdida del Niño Jesús. Por este dolor te pedimos... (y aquí uno dice su petición)

Cuarto dolor: María encuentra a Jesús con la cruz a cuestas
Te contemplamos, Dolorida María, en el encuentro de Jesús mi Redentor, con la cruz. Por este dolor te pedimos... (y aquí uno dice su petición)

Quinto dolor: Crucifixión y muerte de Jesús
Te contemplamos, Dolorida María, en la crucifixión y muerte de mi Divino Maestro. Por este dolor te pedimos... (y aquí uno dice su petición)
Sexto dolor: Descendimiento de Jesús
Te contemplamos, Dolorida María, en el descendimiento de Jesús. Por este dolor te pedimos... (y aquí uno dice su petición)

Séptimo dolor: La sepultura de Jesús
Te contemplamos, Dolorida María, en la sepultura de Jesús y tu amarga soledad. Por este dolor te pedimos... (y aquí uno dice su petición)

Al final: Por las intenciones de las Hermanas de Bethania, Consoladoras de la Virgen Dolorosa: Tres Avemarías de la Dolorosa.

ORACIÓN

Virgen Santísima de los Dolores, mírame cargando la cruz de mi sufrimiento, acompáñame, como acompañaste a tu Hijo Jesús; eres mi Madre y te necesito. Ayúdame a sufrir con amor y esperanza, para que mi dolor se convierta en un gran bien en las manos de Dios. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

ORACIÓN FINAL

Te suplicamos, Señor Jesucristo, que ante tu clemencia interceda por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte, la bienaventurada Virgen María, cuya alma sacratísima fue traspasada por una espada de dolor en la hora de tu Pasión. Por ti, Jesucristo Salvador del mundo, que con el Padre vives y reinas en unión con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén

Indulgencias: 300 días cada vez.

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Rosario a la Virgen de los Dolores

se reza al finalizar tres Avemarías en honor a las lágrimas derramadas por Nuestra Santísima Madre.

Acto de contrición

Oh, único y amabilísimo Señor mío, aquí me tienes en vuestra Divina Presencia, lleno de confusión, al considerar las muchas gravísimas injurias que te he hecho. Te pido perdón de ellas con todo mi corazón, arrepentido sólo por amor vuestro, y reflexionando sobre vuestra infinita bondad, las detesto y abomino sobre todo mal... Quisiera haber muerto mil veces antes de haberte ofendido; estoy resuelto a perder la vida de mil maneras, antes de volver a ofenderte. Oh Jesús mío Crucificado, propongo lavar mi alma, cuanto antes, con vuestra preciosa sangre, por medio de la confesión sacramental. Y Vos piadosísima Virgen, Madre de Misericordia y refugio de pecadores, por vuestros acerbos Dolores, alcanzadme el suspirado perdón de mis culpas, mientras que yo, rogando a intención de los Sumos Pontífices, para ganar las santas indulgencias concedidas a vuestra Corona, espero alcanzar con ella, la remisión de las penas debidas por mis pecados.

1.- Se comienza con el primer dolor.

2.- Un Padrenuestro.

3.- Siete Avemarías.

4.- Se recuerda el siguiente dolor y se hace lo mismo, un Padrenuestro y siete avemarías (para cada dolor)

Con esta confianza en el corazón, comienzo meditando el Primer Dolor:

Los Siete Dolores y su meditación

1er. Dolor: La Profecía de Simeón, en la presentación del Niño Jesús.

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo corredentora sería a base de dolor, te acompañamos en este dolor ... Y, por los méritos del mismo, has que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes

Dios te Salve, María .................

2º. Dolor: La huída a Egipto con Jesús y José.

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor .... Y, por los méritos del mismo, has que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.

Dios te Salve, Maria ...............

3er. Dolor: La pérdida de Jesús.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor .... Y, por los méritos del mismo, has que los jóvenes no se pierdan por los malos caminos.

Dios te Salve, María ...................

4º. Dolor: El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino al Calvario.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu hijo cargando la cruz, como cargando con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; ¨ Él que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor ... Y, por los méritos del mismo, has que seamos dignos vasallos de tan gran Rey t sepamos ser humildes como Él lo fue.

Dios te Salve, María ................

5º. Dolor: La crucifixión y la agonía de Jesús.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor .... Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y has que podamos recibir los frutos de la redención.

Dios te Salve, María .................

6º. Dolor: La lanzada y el recibir en brazos a Jesús muerto.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirás como si la hubiera dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor ... Y, por los méritos del mismo, has que sepamos amar a Jesús como Él nos amó.

Dios te Salve, María ..................

7º. Dolor: El entierro de Jesús y la Soledad de María.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; Él, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento: y aunque tú supieras que al tercer día resucitaría , el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pago nuestro rescate por nuestros pecados; y tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor ... Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos ( .......)

Al terminar los siete dolores con sus 49 Avemarías, se reza tres Avemarías en honor a las lágrimas derramadas por Nuestra Santísima Madre.

Letanías

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,….. ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo…. ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo…. ten piedad de nosotros.
Santa Trinidad y un solo Dios…. ten piedad de nosotros


Santa María…. Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios…. Ruega por nosotros
Santa Virgen de las Vírgenes…. Ruega por nosotros
Madre crucificada… Ruega por nosotros
Madre dolorosa…. Ruega por nosotros
Madre lacrimosa… Ruega por nosotros
Madre afligida… Ruega por nosotros
Madre abandonada… Ruega por nosotros
Madre desolada…. Ruega por nosotros
Madre privada de Hijo… Ruega por nosotros
Madre traspasada por la espada …Ruega por nosotros
Madre abrumada de dolores… Ruega por nosotros
Madre llena de angustias… Ruega por nosotros
Madre clavada a la cruz en su corazón… Ruega por nosotros
Madre tristísima… Ruega por nosotros
Fuente de lágrimas…. Ruega por nosotros
Cúmulo de sufrimientos… Ruega por nosotros
Espejo de paciencia… Ruega por nosotros
Roca de constancia… Ruega por nosotros
Ancora del que confía… Ruega por nosotros
Refugio de los abandonados… Ruega por nosotros
Escudo de los oprimidos… Ruega por nosotros
Derrota de los incrédulos… Ruega por nosotros
Consuelo de los míseros… Ruega por nosotros
Medicina de los enfermos… Ruega por nosotros
Fortaleza de los débiles… Ruega por nosotros
Puerto de los náufragos… Ruega por nosotros
Apaciguadora de las tormentas… Ruega por nosotros
Auxiliadora de los necesitados… Ruega por nosotros
Terror de los que incitan al mal… Ruega por nosotros
Tesoro de los fieles… Ruega por nosotros
Inspiración de los profetas… Ruega por nosotros
Sostén de los apóstoles …Ruega por nosotros
Corona de los mártires… Ruega por nosotros
Luz de los confesores… Ruega por nosotros
Flor de las vírgenes… Ruega por nosotros
Consuelo de las viudas… Ruega por nosotros
Alegría de todos los Santos …Ruega por nosotros


Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo…..perdónanos Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo…. escúchanos Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo…..ten piedad de nosotros


Oración
Oh Dios, en cuya Pasión fue traspasada de dolor el alma dulcísima de la gloriosa Virgen y Madre María, según la profecía de Simeón; concédenos propicio, que cuantos veneramos sus dolores y hacemos memoria de ellos, consigamos el feliz efecto de tu sagrada Pasión. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén

Stabat Mater

(Estaba la Madre)

Firme junto a la Cruz Sacrosanta

En pié estaba la Madre doliente,

Contemplando de aquella pendiente,

A Jesús, su delicia y amor.

Y en profundo sollozos y en tanta,

fiera angustia apenada gemía,

que pasado su pecho sentía

por la espada cruel del dolor.

Cuál sería el horrible tormento,

de aquella alma tan cándida y pura,

como el cáliz de atroz amargura

del Dios Hijo, la Madre agotó.

Ver a un Hijo y a un Dios el aliento,

con fatiga exhalando y que expira,

de esta Madre el penar que le mira,

decid madres ¿qué madre probó?

¿Quién el raudo llorar contendría,

aunque el pecho de tigre encerrara,

si a la Madre de Cristo observara

abismada en tan hondo sufrir?

Vio la Madre a Jesús en tortura,

por las culpas de un pueblo, que ingrato,

a su Dios sacrifica insensato,

viole objeto de llanto y pesar.

Viole sobre el Calvario, por dura

mano vil en el leño clavado,

el aliento exhalar desolado

y la Faz moribunda inclinar.

Madre dulce, Purísima fuente,

de magnánimo amor, de amor santo,

por piedad no desdeñes mi llanto,

llegue al mar tu fiero dolor.

Sienta al menos mi pecho ferviente,

en la Llama Divina abrasarse,

y del fango brutal despegarse,

para ser agradable al Señor.

Las heridas del Hijo cruentas

en mi fiel corazón ¡ay! imprime;

que las penas sin fin en que gime,

todas juntas se deben a mí.

Yo merezco las crudas afrentas,

fieros golpes, agudos garfios,

si los yerros, oh Madre son míos,

¿no podré yo llorar junto a Ti?

A tu lado podré dolorido

y pegada a la tierra mi frente,

ya que no condolerme inocente,

adorar al que expira en la Cruz.

Y expiar en contrito gemido,

cabe Ti mis injustas ofensas,

y plañir en tus penas inmensas,

la agonía cruel de Jesús.

Y ora Tú, que de vírgenes santas,

en los cielos el coro presides,

no en tu gloria, a este mísero olvides

que desea contigo gemir.

Haz que siempre, postrado a las plantas,

del pendiente Jesús, yo suspire,

y que siempre presente le mire,

en su leño sangriento sufrir.

De sus llagas, mi pecho llagado,

por su Cruz Sacrosanta oprimido,

de su Sangre Divina teñido,

haz que parta con el penar.

Para que por tu ruego, aplacado

pueda hallarle en el último día,

cuando el mundo estará en agonía,

pueda entonces en Él esperar.

Oh Jesús, al salir del desierto,

no abandones un alma que llora,

para quien piadosa te implora,

tu fiel Madre, la palma inmortal.

Cuando salga por fin de su encierro,

mi alma pobre, y remonte su vuelo,

no le niegues su entrada en el cielo,

y el gozar de tu gloria eternal.

Gloria al Padre ....

Por la señal de …

 

Indulgencias:

1.- Se concede por el Papa Benedicto XIII, en su breve "Redentoris" del 26 de Septiembre de 1724, 200 días de indulgencia por cada Padrenuestro y 200 días por cada Avemaría, si se reza en alguna Iglesia de la Orden de los Siervos de María. La misma indulgencia en cualquier lugar en los siguiente días:

a) Los viernes.

b) Cualquier día durante la Cuaresma.

c) En la Fiesta y Octava de los Siete Dolores de la Santísima Virgen.

En cualquier día del año y en cualquier lugar: 100 días.

Finalmente al que la rece sólo o acompañado, le concede 7 años y las cuarentenas.

2.- El Papa Clemente XII, con el objeto de que los fieles se acordasen de los Dolores de la Santísima Virgen y le fuesen agradecidos, el 12 de diciembre de 1734, ratifica las indulgencias de Benedicto XIII y agrega lo siguiente:

Indulgencia Plenaria y remisión de todos los pecados, a quienes recen la Corona diariamente por un mes continuo y luego confesado y comulgado. rogase por la Santa Iglesia, al que verdaderamente arrepentido y confesado, o al menos con firme propósito de confesarse, rezare esta Corona, por cada vez 100 años de indulgencia. Al que confesado y comulgando, la rezase los lunes, miércoles y viernes y en las fiestas de preceptos de la Iglesia; 150 años de indulgencia. Y al que acostumbrase rezarla cuatro veces por semana, indulgencia plenaria, en un día del año a su elección, confesando y comulgando y rezándola en aquel mismo día ( es decir, confesión, comunión y la corona, todo en el mismo día, una vez en el año).

3.- 100 días de indulgencia, cada vez que se recite en honor de los dolores, el Stabat Mater compuesto por el Papa Inocencio III. El mismo otorga la indulgencia.

Lectura de la Biblia

Fuente: Lectio Divina, la Biblia, Catholic.net

“LA VERDAD OS HARÁ LIBRES”

“IGNORAR LA BIBLIA, ES IGNORAR A CRISTO JESÚS”

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Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la practican

Lucas. 11: 28.

Jesús en sus enseñanzas nos invita constantemente a conocerlo:

“Yo les diré a quién se parece todo aquel que viene a mí, escucha mis palabras y las practica. Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la creciente, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida. En cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que sobrevino a esa casa fue grande». Lc 5, 47-49

Jesús le respondió: «Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican». Lc. 11: 28

Jesús es la felicidad, nos afirma San Agustín, pues él mismo en su búsqueda de la verdad y la felicidad rindió su espíritu a Dios al conocerlo y para ello fue necesario hacerlo por medio de la lectura de Su Palabra.

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Lámpara es a mis pies Tu Palabra y lumbrera a mi camino.

Salmo 119:105

Cristo mismo es fuente de Sabiduría, es la Luz que alumbra nuestras tinieblas, nuestro entendimiento. Solo iluminados por Él podemos ver la Verdad, Él mismo es la Verdad y la Luz que ilumina a las naciones.

Leer la Biblia Católica

No se debe leer cualquier Biblia porque puede contener errores doctrinales o morales. Para evitar esos errores, un católico sólo debe leer Biblias con notas y explicaciones aprobadas por la Iglesia Católica, es decir, que tengan "Nihil Obstat" e "Imprimatur".

La Iglesia recomienda la lectura de la Biblia porque es alimento constante para la vida del alma; produce frutos de santidad, es fuente de oración, gran ayuda para la enseñanza de la doctrina cristiana y para la predicación. El Concilio Vaticano II "exhorta a todos los fieles con insistencia a que, por la frecuente lectura de las Escrituras, aprendan la ciencia eminente de Cristo" (Constitución Dei Verbum, n. 25). Las disposiciones que se deben tener para leer y estudiar la Biblia son: fe y amor a la Palabra de Dios, intención recta, piedad y humildad para aceptar lo que Dios dice. Es recomendable leer los Evangelios diariamente durante unos cuantos minutos. San Jerónimo dice "Lee con mucha frecuencia las divinas Escrituras; es más, nunca abandones la lectura sagrada". A la luz de las enseñanzas de la Iglesia, la Biblia nos permite conocer el modo de sálvanos y reconciliarnos, y eso sólo puede lograrse conociendo, amando y encarnando la vida de Jesucristo.

La Hermenéutica Bíblica

Es la ciencia que trata de las normas para interpretar rectamente los Libros Sagrados. La Iglesia Católica es la única capacitada para interpretar auténticamente (con pleno derecho y sin posibilidad de equivocarse) la Sagrada Escritura porque Dios le confió solamente a Ella la misión de guardar, enseñar y aclarar a los fieles su Palabra.

Interpretación de la Biblia

Leer, meditar e interpretar la Biblia no significa interpretar al pie de la letra el texto, sino tratar de buscar el sentido que le dio el autor mismo de ese texto, teniendo en cuenta su intención, el auditorio a quien se dirigía, la situación de su tiempo y el género literario empleado.

Este sentido literal requiere del uso de la crítica en sus dos vertientes: literaria e histórica.

La lectura Bíblica debe ser una lectura espiritual, centrada en Cristo, una lectura interiorizada que vaya transformando interiormente a quien lee la Biblia.

Las disposiciones que se deben tener para estudiar y vivir la Palabra de Dios.

La Biblia es un Libro Sagrado, es la Palabra de Dios. En ella están las enseñanzas que Dios quiso darnos. Por esta razón leer la lectura bíblica también ha de ser un acto sagrado  guiado por el Espíritu Santo.

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Antes de leer la Biblia hacer lo siguiente:

1. La señal de la Cruz

2. Credo

3. Invocación al Espíritu Santo el Don del Entendimiento:

Señor, te damos gracias
porque nos reúnes una vez más
en tu presencia.
Señor, tú nos pones frente a tu Palabra,
ayúdanos a acercarnos a ella
con reverencia, con atención, con humildad.
Envíanos tu Espíritu
para que podamos acogerla
con verdad, con sencillez,
para que ella transforme nuestra vida.
Que tu Palabra penetre en nosotros
como espada de dos filos.
Que nuestro corazón esté abierto,
como el de María, Madre tuya y Madre nuestra.
Y como en ella la Palabra se hizo carne,
también en nosotros esta Palabra tuya
se transforme en obras de vida
según tu voluntad. Amén.

Leer la Biblia

4. Leer la lectura elegida o la sugerida en la Guía de lectura de la Biblia correspondiente al Antiguo Testamento (AT)

Leer el texto con corazón humilde y respetuoso poniéndonos en el lugar del personaje o situación porque, Dios nos habla a través de Su Palabra de manera personal y única.

Después de leer el Texto Bíblico:

1. Meditar el texto para encontrar la verdad para aplicar a mi vida personal. Reflexionar el mensaje que Dios nos transmite. ¿Qué nos dice en ese texto?

2. Contemplar lo aprendido saboreando la dulzura eterna de Dios y recibir el don del discernimiento que nos permitirá distinguir claramente dónde obra el Espíritu Santo y dónde actúa el espíritu del mal.

Establecer propósitos para vivir el mensaje de la Palabra de Dios.

3. Orar abriendo el corazón a Dios con alguna frase que nos haya llegado al alma.

Leer la Biblia

4. Leer la lectura correspondiente a la elegida según la Guía de lectura de la Biblia correspondiente al Nuevo Testamento (NT)

Seguir nuevamente el método de Meditar y contemplar el texto leído y Orar.

Al final:

Dar gracias a Dios por el don de entendimiento y santiguarse.

Tratar con la mayor fidelidad posible cumplir los propósitos establecidos puesto que es una alianza (pacto) que haces con Dios en ese momento.

 

«Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican».Lc 5, 21

Los siete dolores de María

1er Dolor
La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús

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Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor... Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.

Ave María

2º Dolor
La huida a Egipto con Jesús y José

Nicolas Poussin, La Huida a Egipto, 1657

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.

Ave María

3º Dolor
La pérdida de Jesús

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.

Ave María

4º Dolor
El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvarioimage

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Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.

Ave María

5º Dolor
La crucifixión y la agonía de Jesús

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Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.

Ave María

6º Dolor
La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto

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Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor... Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como Él nos amó.

Ave María

7º Dolor
El entierro de Jesús y la soledad de María

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Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…

Ave María
Gloria al Padre

Promesas a quienes recen los siete dolores de María

1. La Santísima Virgen María manifestó a Sta. Brígida que concedía siete gracias a quienes diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y dolores y rezando siete Avemarías:

  • Pondré paz en sus familias.
  • Serán iluminados en los Divinos Misterios.
  • Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
  • Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
  • Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de su vida.
  • Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte; verán el rostro de su Madre.
  • He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría.

Estaba la Madre Dolorosa (Stabat mater)

Estaba la Madre dolorosa
junto a la Cruz llorando,
mientras su Hijo pendía.
Su alma llorosa,
triste y dolorida,
traspasada por una espada.
¡Oh cuán triste y afligida
estuvo aquella bendita
Madre del Unigénito!
Estaba triste y dolorosa,
como madre piadosa,
al ver las penas de su Divino Hijo.
¿Qué hombre no lloraría,
si viese a la Madre de Cristo
en tan atroz suplicio?
¿Quién no se contristaría,
al contemplar a la Madre de Cristo
dolerse con su Hijo?
Por los pecados de su pueblo,
vio a Jesús en los tormentos,
y sometido a los azotes.
Vio a su dulce Hijo
morir abandonado,
cuando entregó su espíritu.
¡Oh, Madre, fuente de amor!
Haz que sienta tu dolor
para que contigo llore.
Haz que arda mi corazón
en amor de Cristo mi Dios,
para que así le agrade.
¡Oh santa Madre! Haz esto:
graba las llagas del Crucificado
en mi corazón hondamente.
De tu Hijo lleno de heridas,
que se dignó padecer tanto por mi,
reparte conmigo las penas.
Haz que yo contigo piadosamente llore,
y que me con duela del Crucificado,
mientras yo viva.
Haz que esté contigo
junto a la Cruz;
pues deseo asociarme en el llanto.
¡Oh Virgen la más ilustre de todas las vírgenes!
no seas ya dura para mí;
haz que contigo llore.
Haz que lleve la muerte de Cristo;
hazme socio de su Pasión
y que venere sus llagas.
Haz que, herido con sus heridas,
sea yo embriagado con la Cruz
y con la Sangre de tu Hijo.
Para que no me queme y arda en las llamas,
por ti, oh Virgen, sea defendido
en el día del juicio.
¡Oh Cristo! Cuando hubiere de salir de aquí,
dame, por tu Madre,
que llegue a la palma de la victoria.
Cuando el cuerpo feneciere,
haz que al alma se le de
la gloria del Paraíso.

Amén. Aleluya
.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=eQcl5wAIXJA

martes, 20 de agosto de 2013

Nuestra Sra. de las Nieves

Fuente: Corazones.org

Nuestra Señora, Protectora de Roma o Auxilio del Pueblo Romano
Fiesta: 5 de agosto.

zvirgen_sta_maria_magiore_thumb_thum  Nuestra Señora se apareció a un matrimonio en Roma y al Santo Padre.

Según una tradición, en el siglo IV vivía en Roma una piadosa pareja. Él se llamaba Juan Patricio mientras que el  nombre de su esposa se desconoce. Habían sido bendecidos con abundancia de bienes y también de fe. Sin embargo, su gran dolor era no tener hijos con los que pudieran compartir sus dones. Durante años habían rezado por un hijo y heredero. En esta situación pasaron muchos años sin ningún resultado. Por fin decidieron nombrar como heredera a la Santísima Virgen y le rezaron con devoción para que los guiara en la asignación de la herencia.

Nuestra Señora les agradeció sobremanera y la noche del 4 de agosto, se le apareció a Juan Patricio y a su esposa, diciéndoles que deseaba que construyeran una basílica en el Monte Esquilino (una de las siete colinas de Roma), en el punto preciso que ella señalaría con una nevada. También se le apareció al Papa Liberio con el mismo mensaje. En la mañana siguiente, el 5 de agosto, mientras brillaba el sol en pleno verano, la ciudad quedó sorprendida al ver un terreno nevado en el Monte Esquilino. La pareja, feliz, se apresuró al lugar y el Papa Liberio marchó hacia el mismo en solemne procesión. La nieve cubrió exactamente el espacio que debía ser utilizado para la basílica y desapareció una vez señalado el lugar. Pronto se construyó la Basílica de Santa María la Mayor.

Grandes devotos de la Santísima Virgen

El Papa Liberio buscaba una imagen de la Santísima Virgen que fuera digna de esta espléndida Basílica de Sta. María la Mayor. El mismo donó la famosísima Madonna, Nuestra Señora y el Niño, la cual, según una tradición había sido pintada por San Lucas sobre una gruesa tabla de cedro de casi cinco pies de alta y tres y un cuarto de ancha, y llevada a Roma por Santa Helena. Esta obra es venerada en el oratorio pontificio.

A lo largo de los años, el pueblo de Roma ha sido muy devoto de la Madonna. Cada vez que Roma se encontraba en peligro de calamidades o de pestilencia, corría en bandadas al santuario de Nuestra Señora para pedirle auxilio. La imagen era llevada en procesión solemne, con gran devoción. La Virgen Santísima les demostró ser una poderosa protectora con grandes milagros.

Durante el pontificado de San. Gregorio el Grande, una peste terrible arrasó con la ciudad de Roma. El Pontífice ordenó que se hiciera una procesión penitencial desde Santa María la Mayor, en la cual el mismo llevaba una estatua de la Virgen. Durante la procesión 80 personas murieron, pero el pontífice continuaba sus oraciones. Cuando llegaron al puente que cruza el río Tiber, oyeron cantos de ángeles en el cielo. De pronto sobre el castillo (que hoy se llama "de San Ángelo"), se apareció el arcángel San Miguel. En su mano derecha llevaba una espada que metió en su vaina. En ese mismo momento ceso la peste.

En la actualidad, esta advocación se le llama Nuestra Señora, Protectora de Roma o Auxilio del Pueblo Romano. El Señor también ha obrado milagros --por medio de la Stma. Virgen-- a través de numerosas réplicas, particularmente sobre una que pertenecía a los Padres Jesuitas.

Los Papas siempre han sentido una tierna devoción por esta imagen de la Virgen María. Algunos han pasado incluso noches enteras en oración ante él. Benedicto XIV hizo el compromiso de hacerse presente para el canto de las letanías de Sta. María la Mayor todos los sábados. El Papa Pablo V, la noche en que iba a morir, manifestó el deseo de que lo llevaran a la capilla de Nuestra Señora para así poder morir a sus pies.

Instauración de la fiesta de María, Reina

El 1º de noviembre, de 1954, al final del Año Mariano, el Santo Padre Pío XII colocó una corona enjoyada sobre la pintura de Nuestra Señora, Protectora de Roma. En ese momento, se levantó un fuerte llanto de entre la gran multitud congregada en Sta. María la Mayor: "¡Viva la Reina!". El Papa nombró a la Virgen Reina de cielos y tierra y decretó que se celebrara una fiesta especial para honrarla bajo ese título.

No era éste un nuevo privilegio para la Madre de Dios. Ella siempre ha sido considerada nuestra Reina, como lo testifica el arte Mariano desde los primeros siglos y las oraciones, especialmente la Letanía de Loreto. Sin embargo, no había hasta entonces fiesta en particular que lo conmemorara. En la actualidad esta fiesta se celebra el 22 de agosto.

La fiesta de Nuestra Señora de las Nieves, 5 de agosto, se celebraba, en principio, solamente en la basílica, se extendió en el siglo XIV a toda Roma y, finalmente, San Pío V la declaró fiesta de la Iglesia universal en el siglo XVII.

 

En Santa María la Mayor.
Reina de la Paz
Instalada por Pio XII
en agradecimiento por el final
de la II Guerra Mundial

domingo, 11 de agosto de 2013

Mensajes del Cura de Ars

San Juan-María Vianney dice:

“Mis hermanos y hermanas, todos los sacerdotes deberían tener como su prioridad el proveer los sacramentos a su rebaño, pero en segundo lugar y también muy importante, es que ellos deberían ser devotos al Santo Rosario y difundir esta devoción.  Si los sacerdotes siguieran este plan, no habría malos sacerdotes.”

“Les extiendo mi Bendición Sacerdotal.” (7 de Octubre del 2010)

 

“Los sacerdotes necesitan tomar seriamente su cargo, el cual es la salvación de cada alma que Jesús les asignó.  Mucho se hace en trabajo social, en psicología moderna y cosas por el estilo.  No se hace suficiente énfasis en el pecado, en la salvación, en el Cielo ni en el Infierno.” 4 de Agosto de 1998

Oración

“Hija Mía, deseo que todos los sacerdotes reciban y recen con el corazón esta oración cada día.  Esto fortalecerá vocaciones y levantará espíritus decaídos.”


Querido Jesús, me pongo bajo la Bendición Completa de los Corazones Unidos.  Con esta Bendición, deseo un entendimiento profundo de mis faltas.  Con tu ayuda, no me defenderé, sino que por Tu asistencia, trabajaré para vencer cada obstáculo y debilidad que me detiene en el sendero de la santidad.”

“Imprime en mi corazón un gran amor por las virtudes, muy especialmente por el Amor Santo y la Santa Humildad, a fin de que cada virtud pueda crecer en mí.  Yo deseo ser santo y deseo la santificación viviendo en la Divina Voluntad de Dios.  Amén.”

“Los sacerdotes que recen fielmente esta oración, recibirán Mi protección especial sobre sus vocaciones.  Por Mi mano, ellos serán guiados hacia el Corazón Paternal del Padre."  La Santísima Virgen, 18 de Agosto del 2007

viernes, 2 de agosto de 2013

ADORACIÓN NOCTURNA

Sábados de 8:00 pm a 12: 00 pm

Parroquia de Nuestra Sra. de San Juan de los Lagos

Col. Santa Fe, Tuxtepec

 

Jesús, el cordero inmolado, el Salvador, nuestro Redentor, aceptó ser crucificado por limpiar nuestros pecados y salvarnos en su primera venida. En la segunda venida vendrá como el novio, como el Juez Justo, el Cristo Rey y viene para juzgarnos, ya fue crucificado ahora nos pedirá cuentas de nuestra vida, AHORA nos toca a nosotros hacer lo necesario para salvarnos:

¿Has cargado tu cruz y sigues a Cristo?

¿Cumples los mandamientos del Señor?

¿Llevas una vida santa?

¿Haces obras de misericordia?

¿Te arrepientes de tus pecados y tratas de no pecar nuevamente después de confesarte y cumplir la penitencia?

¿Haces el Santo Rosario Mariano y el de la Preciosa Sangre de Cristo en familia diariamente?

¿Vives en sencillez y humildad?

VEN y adora a tu Señor el que te salvó, el que te amó hasta dar su vida por ti. Ven cada sábado a las 8 de la noche a adorarlo con cantos, oraciones, escuchando un tema que alimentará tu espíritu y participa al final de la Santa Misa. Ven a amar a tu Señor que está solo en Getsemaní por nuestros pecados. Acompáñalo tan siquiera una hora. Ven que Él te está esperando. Escucha su llamado y asiste.

INVITACIÓN: ORAR POR LOS SACERDOTES

 

INVITACIÓN

a orar por nuestros  los sacerdotes

Al inicio del año sacerdotal, el sacerdote de la parroquia de mi colonia nos invitó a tomar una papelito de una canastita, el cuál tenía escrito el nombre de un sacerdote y nos invitó a orar por el sacerdote que decía el papelito. Entonces se me ocurrió pedirle a San Juan Vianney por nuestros sacerdotes. Ahora les invito a unirnos en oración por los sacerdotes del mundo, de nuestra patria, diócesis y parroquia haciendo esta oración y otras que he escrito recientemente para consagrarlos al Sagrado Corazón de Jesús, al Inmaculado Corazón de María y ponerles la Armadura de Dios para que puedan resistir a los ataques del enemigo como los resistió este Santo Cura. Recordemos que el demonio quiere desprestigiar nuestra Iglesia al desprestigiar a nuestros sacerdotes por eso debemos unirnos siempre en oración. Es por nuestra Iglesia que es el Cuerpo de Cristo.

Unámonos en oración este 4 de agosto a las 8:00 pm

 Santo cura de Ars Juan María Vianney
Patrón de los sacerdotes, ejemplo de humildad, caridad y gran amor a Dios.

Te pedimos intercedas ante Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo y ante nuestra Sagrada Madre María para que nos den sacerdotes santos que llenos de:

Sabiduría juzguen las cosas humanas según la medida y a la luz de Dios.

Inteligencia comprendan la Palabra de Dios y profundicen las verdades reveladas.

Ciencia para descubrir la infinita distancia que separa a las cosas del Creador, su intrínseca limitación.

Consejo sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma.

Fortaleza para permanecer coherentes con los propios principios; soportando ofensas y ataques injustos; en la perseverancia valiente, entre incomprensiones y hostilidades, en el camino de la verdad y de la honradez.

Piedad para sanar sus corazones de todo tipo de dureza y abrirlo a la ternura para con Dios y para con los hermanos.

Temor a Dios como humilde reconocimiento de la infinita grandeza del Creador; para no disgustarlo orientando sus acciones a las cosas que agradan al Señor, evitando las tentaciones y el pecado, permanecer y crecer en la caridad.

Tu que contra muchos obstáculos y contradicciones tuviste que luchar y sufrir para llegar a ser el perfecto cura que fuiste, con tu espíritu de profunda fe que te sostuvo en todas estas batallas; queremos servir mejor a Dios. Por esto, obtén para el Papa y los sacerdotes de tu patria mexicana y del mundo entero más valor y especialmente una profunda fe. Ayúdalos a ser buenos sacerdotes como tú.
Tú, que siempre confiabas enteramente en el corazón de Dios, obtén para ellos, una confianza filial y profunda en su Providencia. Así como la esperanza de bienes divinos llene sus corazones, dales valor y ayúdalos a obedecer siempre los mandamientos de Dios.

Por causa de tu amor a Dios mostraste una gran caridad hacia tu prójimo. Así te sacrificaste a ti mismo por tu prójimo mediante el consuelo, la absolución y santificándoles hasta el límite de tus fuerzas. Que tu caridad nos inspire a nosotros, al Papa y sacerdotes a un mayor amor a Dios, un amor que se muestre más por los hechos que por las palabras. Ayúdanos a amar a nuestro prójimo con igual generosidad que como Cristo nos ama.

Tú fuiste tan inflexible contra el pecado, y sin embargo, tan amable y dispuesto a acoger al pecador. Acudimos a ti para que nos escuches como confidentes arrepentidos por las debilidades y acciones miserables y obtén para nosotros, para el Papa y sacerdotes el horror al pecado para que evitemos las ocasiones de pecar. Ayúdanos a romper con los malos hábitos y evitar las ocasiones peligrosas de pecar. Ayúdanos hoy a examinar nuestra conciencia y liberarnos del pecado, a reconocer la importancia de una buena confesión y confesarnos cada vez que cometamos pecado, a tener siempre arrepentimiento de nuestros pecados, para que así la gracia de la final perseverancia y también la santificación de las almas de nuestros sacerdotes sean aseguradas. Te pedimos también para ellos esta gracia.
Tu único consuelo en este mundo era la presencia real de Jesús en el tabernáculo, Tú negabas la comunión a las almas que se negaban a reformarse, pero a las almas de buena voluntad les abrías de par en par las puertas de la fiesta de la eucaristía. Tú, que cada día en la Santa Misa recibías la Santa Comunión con gran amor, danos algo de tu fervor. Libre de pecado mortal, obtén para nosotros un sincero deseo de beneficiarnos al recibir la Santa Comunión.

Los infames ataques del demonio que tuviste que sufrir y las pruebas que te desalentaban hasta la fatiga no te hicieron abandonar la sublime tarea de convertir las almas. Aunque el demonio iba contra ti, gracias a la mortificación y las oraciones Dios te ayudaba a ganar esas batallas. Poderoso protector, tu conoces bien el deseo del tentador por dañar nuestra alma bautizada y creyente. El quisiera vernos pecar rechazando los Santos Sacramentos y la vida de virtud. Buen santo de Ars ahuyenta de nosotros, del Papa y de todos los sacerdotes toda interferencia del enemigo.

Tú que fuiste considerado un “ ángel en un cuerpo mortal", que edificaste a tantos otros; la modestia y la exquisita pureza radiaban de tu cuerpo. Con ese encanto y con ese entusiasmo predicaste a otros acerca de esas bellas virtudes que tu decías se asemejaban al perfume de un viñedo en flor. Por favor te imploramos que unas tus súplicas a las de María Inmaculada y Santa Filomena para que siempre guardemos, tal y como Dios nos pide, la pureza de nuestros corazones, del Papa y de los sacerdotes. Tú, que has dirigido a tantas almas hacia las alturas de la virtud, defiéndenos en las tentaciones y obtén para nosotros la fortaleza para conquistarlas.
Siempre esperaste el descanso en la otra vida y lo has logrado, queremos seguirte y enséñanos a trabajar por la salvación de nuestras almas, a difundir la buena nueva, el buen ejemplo y a hacer el bien a los que nos rodean y así poder recibir la felicidad de los elegidos contigo.

Santo Cura de Ars, tenemos confianza en tu intercesión. Ruega por todos el Santo Papa y los sacerdotes para que cultiven las gracias que obtuviste de Dios por tu gran amor y obediencia a sus mandatos, que siendo tú su ejemplo, imiten tus cualidades y se santifiquen. Enséñales todas tus virtudes y todas aquellas que se requieren para que salven muchas almas para Dios y ganen muchas batallas contra el enemigo. Que el amor de Cristo, la dulzura y ternura de su voz se trasmita en las voces del Papa y los sacerdotes, Amén.

Jesucristo tu mismo dijiste que la mies es mucha y los obreros son pocos, que pidamos más obreros. En los mensajes que diste a Bernabé le pides que oremos por los sacerdotes y el Santo Papa; por eso confiados en tu amor te pedimos cubras con tu Sangre preciosa al Papa y a todos los sacerdotes, únelos como una fortaleza impenetrable por el enemigo, santifícalos y hazlos buenos pastores de tu pueblo, ayúdales a enfrentar todas las dificultades con tu sabiduría y que confiados en Ti caminen firmes para ganar la batalla contra el mal y venga tu reino. Apártalos de las tentaciones para que permanezcan fieles a Ti. No permitas que alguno de nosotros pelee contra el clero ni los critiquemos pues tu los elegiste y los pusiste donde los tienes, antes bien haznos obedientes a tu iglesia, no al maligno. Únenos a Ti y a tu Santísima Madre en la batalla contra el enemigo y las herejías. Danos fortaleza para orar diario por tu Santa Iglesia que es Tu Cuerpo y por el Papa hagamos el rosario para que se mantenga firme en su Fe y cumpla fielmente tu encargo. Amén.

Madonna

Consagración de los sacerdotes al Inmaculado Corazón de María

Madre Misericordiosa que siempre estas pendiente de tus hijos  en esta tierra, con inmenso amor acudo a tu llamado de orar por nuestros sacerdotes a quienes te consagro este día y para siempre, tómalos como Hijos Tuyos, igual que tomaste a Juan como hijo al pie de la cruz .

Enséñales la dulzura de tu tierno y amantísimo corazón; para que dirigiéndose con inmenso amor al prójimo puedan convertir muchos pecadores que habitamos en este mundo.

En sus lenguas pon palabras sabias y dulces, en sus corazones pon una llama de tu ardiente amor, en su mirada pon tu dulce ternura, en sus acciones pon el celo del santo sacerdote, que tenga una casta fidelidad a Dios, en sus pensamientos la alegría del evangelio y en la eternidad la unión en Dios. Amén.

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Consagración de los sacerdotes al Sagrado Corazón de Jesús

Sagrado Corazón de Jesús, yo humilde sierva tuya no tengo más deseo  que orar desde mi corazón, cumplir tus santos deseos y tu sagrada voluntad, suplicante te pido escuches mi oración:

Te consagro a los sacerdotes que Tú mismo elegiste para ser los pastores de Tu pueblo, tómalos como posesión Tuya y parte de Tu Ser, habita en sus corazones para que latan unidos al Tuyo; si en sus corazones hay frialdad o tibieza, hazlos ardiente como el Tuyo, si en sus corazones hay aflicciones dales Tu confianza, si en sus corazones hay desamor llénalos de Tu amor, en sus corazones frágiles o débiles pon Tu firmeza y fortaleza, y que así como fueron unidos tus pies en la cruz y por la sangre que manó de Tu pie derecho une fuertemente a todos los sacerdotes con el Papa para que caminen juntos en la humildad, la sencillez, la caridad y el amor al prójimo con tierna dulzura para que puedan cumplir fielmente la misión de ir a evangelizar a tu pueblo tal como lo ordenaste a los apóstoles guiados por Ti a través de San Pedro, en quien edificaste Tu Iglesia e hiciste Primer Papa; ponles Tu armadura. Cubre sus cabezas con el yelmo de la salvación, ponles un corazón semejante al Tuyo, cíñelos con el cinto de la verdad, calza sus pies con el apresto del evangelio de paz, dales la coraza de justicia, el escudo de la fe y la espada del Espíritu para que apaguen todos los dardos de fuego con que los ataca el maligno.

Si tomas como tuyos a todos los sacerdotes y les pones tu armadura se santificarán, Tu pueblo se convertirá y seguirá a María, Tu misericordiosa Madre, quien con maternal acompañamiento nos conducirá a Ti y entraremos a Tu reino. Amén.

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Consagración al Inmaculado Corazón de María, Madre de todos. 

Yo, humilde sierva Tuya, con el corazón desbordante de alegría porque en el momento más doloroso de tu vida cuando perdías a Tu Hijo amado al pie de la Cruz por nuestros pecados, nuevamente dijiste Sí y aceptaste ahora la solicitud de Tu Hijo de tomarnos como Hijos Tuyos; me consagro servicial y amorosamente a tu Inmaculado Corazón, porque quiero así hacerlo por libre voluntad, porque creo en Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo y porque creo en Ti que eres Madre de Dios Hijo y Madre Nuestra, por amor de Jesús a nosotros que nos ama como hermanos. Me consagro con corazón sincero y te entrego mi voluntad para que guíes mis pasos y mis acciones, para que seas dueña absoluta de todo mi ser y hagas de mí lo que sea necesario para Gloria de Dios. Te consagro mi vida entera, a mi familia y a toda mi descendencia para que dispongas de ella a tu servicio. Te consagro a mi Patria y al mundo entero y te pido que ofrezcas a Tu Hijo todas mis oraciones, sacrificios y ayunos por la conversión de los pecadores que tanto ofenden a Tu Inmaculado Corazón y que siguen flagelando y crucificando a Cristo nuestro Redentor.

Yo prometo ser siempre fiel a tus deseos y solo te pido fortaleza para no caer ante las dificultades y ayudarte en la batalla contra el maligno y todos sus agentes  por medio del santo Rosario. Amén

Preces por los sacerdotes

A nuestro Santísimo Padre el Papa,

-Dale Señor tu corazón de buen pastor

A los sucesores de los apóstoles

-Dales Señor solicitud paternal, por sus sacerdotes.

A los obispos puestos por el Espíritu Santo

-Compromételos con sus ovejas Señor.

A los párrocos

-Enséñales a servir y no a ser servidos, Señor.

A los confesores y directores espirituales

-Hazlos Señor, instrumentos dóciles de tu espíritu.

A los que anuncian tu palabra

-Que comuniquen espíritu y vida Señor.

A los asistentes de apostolado seglar

-Que los impulsen con tu testimonio Señor.

A los que trabajan por la juventud

-Que la comprometan contigo Señor.

A los trabajan entre los pobres

-Haz que te vean y te sirvan en ellos Señor.

A los que atienden a los enfermos

-Que les enseñen el valor del sufrimiento, Señor.

A los sacerdotes pobres

-Socórrelos Señor

A los sacerdotes enfermos

-Sánalos Señor

A los sacerdotes ancianos

-Dales alegre enseñanza Señor.

A los tristes y afligidos

-Consuélalos Señor.

A los sacerdotes turbados

-Dales tu paz Señor.

 

A los sacerdotes que están en crisis

-Muéstrales tu camino Señor.

A los calumniados y perseguidos

-Defiende su casa, Señor.

A los sacerdotes tibios

-Inflámalos Señor.

A los sacerdotes desalentados

-Reanímalos Señor

A los sacerdotes caídos

-Levántalos Señor.

A los que han dejado el ministerio sacerdotal

-Perdónalos y que sigan my unidos a ti Señor

A los sacerdotes difuntos

-Dales el eterno descanso en tu reino, Señor.

A los que aspiran el sacerdocio

-Dales la perseverancia Señor

A todos los sacerdotes

-Dales fidelidad a ti y a tu iglesia Señor.

A todos los sacerdotes

Dales obediencia y amor al Papa, Señor.

A todos los sacerdotes

Que vivan en comunión con su Obispo, Señor.

Que todos los sacerdotes

-Sean uno como tu y el Padre, Señor.

Que todos los sacerdotes

Promuevan la justicia con que eres justo, Señor.

Que todos los sacerdotes

Colaboren en la unidad del presbiterio, Señor.

Que todos los sacerdotes llenos de Ti

-Vivan con alegría en el celibato, Señor.

A todos los sacerdotes

-Dales la plenitud de tu espíritu y transfórmalos en ti, Señor

Todos:

De manera especial te ruego por aquellos sacerdotes por quienes he recibido tus gracias: el sacerdote que me bautizó, los que han absuelto mis pecados reconciliándome contigo y con tu iglesia. Aquellos en cuyas misas he participado y que me han dado tu cuerpo en alimento. Los que me han transmitido tu palabra y los que me han ayudado y conducido hacia Ti

Oración:

Divino corazón de Jesús, Corazón lleno de celo por la gloria de tu Padre, te rogamos por todos los sacerdotes. Señor por tu Espíritu Santo llénalos de fe, de celo y de amor. Así sea.

Fórmula breve:

A los sacerdotes transfórmalos en Ti Señor. Que el Espíritu Santo los posea. Y que por ellos renueve la faz de la tierra.

Por las vocaciones:

Oh, Jesús, pastor eterno de las almas, dígnate mirar con ojos de misericordia a esta porción de tu gray amada.

Señor, gemimos en la orfandad, danos vocaciones, danos sacerdotes y religiosos santos.

Te lo pedimos por la intercesión de Santa María de Guadalupe, tu dulce y Santa Madre.

Oh, Señor, danos sacerdotes religiosos, según tu corazón. Amen.

Jesús dijo: “La mies es mucha y los obreros pocos, rueguen al dueño de la mies que envíe obreros a su campo…”

-Te rogamos Señor mándanos sacerdotes santos

AMEN

Orar por los sacerdotes, es responder al llamado apremiante del Señor y a una necesidad urgente de la iglesia. Unámonos en oración para que el Señor nos conceda muchas vocaciones sacerdotales y religiosas.

 

En 1997Jesús pide a Bernabé orar por los sacerdotes: “…reza siempre el santo rosario, tal como mi Madre te lo ha ordenado, inmediatamente después reza el Santo Rosario de Mi Sangre Preciosa. Debes hacer esto porque la hora de la salvación es corta” Hagamos oración como Él nos lo pide y seamos obedientes a sus deseos, que son órdenes para nosotros: “Orar por los sacerdotes, obedecer a la Iglesia, no al maligno. Cualquiera que trate de destruir la Iglesia está contra ella. La Iglesia es Mi Cuerpo. Les ruego que no peleen contra mi clero. Más bien, oren por ellos. Yo soy Quién los escogió y los puso donde están.” (2000)En la iglesia el sacerdote es el enviado de Jesús para evangelizarnos, es su representante y debemos obedecerle. Los grupos que sirven en cada iglesia hay que unirse al sacerdote y apoyarlo en las actividades que él organice para el bien de la iglesia y del pueblo, no ir contra él, más bien, obedecerle como Jesús nos manda. Si vamos contra un sacerdote estamos en contra de Jesús mismo.