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domingo, 1 de junio de 2014

Rosario del Espíritu Santo

El collar tiene un Espíritu Santo (paloma) blanco con diez cuentas en forma de llamas de fuego o de gotas de Sangre por misterio y lleva siete misterios. El Ave María (medalla en que se cierra el círculo de la corona del collar) es un Espíritu Santo, en forma de Paloma o de Medalla y al final una cruz con el Espíritu Santo, con Cristo o solo. Se debe hacer durante los doce días anteriores al Día de Pentecostés y puede hacerse en cualquier día del año en que quiera pedirse por el crecimiento de nuestra Fe y para tener o conservar el amor de Dios en nuestro corazón.

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Ofrecimiento: Bendito Espíritu Santo te ofrecemos este Santo Rosario el crecimiento de nuestra Fe según la Voluntad de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu y todo será de nuevo creado. Y renovarás la faz de la tierra.

Todos: Oh Dios, que instruiste los corazones de Tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos que animados y guiados por este mismo Espíritu, aprendamos a obrar rectamente siempre y gocemos de la dulzura del Bien y de Sus divinos consuelos. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

CREDO DE LOS APÓSTOLES

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí va a venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Guía: Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo

Todos: Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así también como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. Amén

Guía: Gloria (Lentamente) al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo

Todos: como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

PRIMER MISTERIO

Honremos al Espíritu Santo y adoremos al amor sustancial que procede del Padre y del Hijo y los une en una Caridad infinita y eterna.

Guía: ¡Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor!

(Diez veces):

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Al terminar el misterio:

Guía: Envía tu Espíritu y todo será creado.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra

Guía: Oh Dios que has iluminado el mundo, con las luces del Espíritu Santo

Todos: llévanos a gustar lo que es recto según tu mismo Espíritu.

SEGUNDO MISTERIO. Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle, porque hizo Inmaculada a María en su Concepción y la santificó con la plenitud de su gracia.

Guía: ¡Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor!

(Diez veces):

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Al terminar el misterio:

Guía: Envía tu Espíritu y todo será creado.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra

Guía: Oh Dios que has iluminado el mundo, con las luces del Espíritu Santo

Todos: llévanos a gustar lo que es recto según Tú mismo Espíritu.

TERCER MISTERIO. Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle, porque hizo a la Santísima Virgen Madre del Verbo divino en el Misterio de la Encarnación.

Guía: ¡Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor!

(Diez veces):

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Al terminar el misterio:

Guía: Envía tu Espíritu y todo será creado.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra

Guía: Oh Dios que has iluminado el mundo, con las luces del Espíritu Santo

Todos: llévanos a gustar lo que es recto según Tú mismo Espíritu.

CUARTO MISTERIO

Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle, porque dio la vida a la Iglesia en el día glorioso de Pentecostés.

Guía: ¡Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor!

(Diez veces):

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Al terminar el misterio:

Guía: Envía tu Espíritu y todo será creado.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra

Guía: Oh Dios que has iluminado el mundo, con las luces del Espíritu Santo

Todos: llévanos a gustar lo que es recto según Tú mismo Espíritu.

QUINTO MISTERIO

Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle, porque reside de una manera permanente en la Iglesia y la asiste, según la promesa divina, hasta la consumación de los siglos.

Guía: ¡Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor!

(Diez veces):

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Al terminar el misterio:

Guía: Envía tu Espíritu y todo será creado.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra

Guía: Oh Dios que has iluminado el mundo, con las luces del Espíritu Santo

Todos: llévanos a gustar lo que es recto según Tú mismo Espíritu.

SEXTO MISTERIO

Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle, porque creó en la Iglesia al nuevo Cristo, que es el sacerdote, y confirió la plenitud del sacerdocio a los Obispos.

Guía: ¡Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor!

(Diez veces):

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Al terminar el misterio:

Guía: Envía tu Espíritu y todo será creado.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra

Guía: Oh Dios que has iluminado el mundo, con las luces del Espíritu Santo

Todos: llévanos a gustar lo que es recto según Tú mismo Espíritu.

SEPTIMO MISTERIO

Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle en la virtud heroica de los santos en la Iglesia, obra secreta y maravillosa del Santificador Omnipotente.

Guía: ¡Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor!

(Diez veces):

Guía: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Al terminar el misterio:

Guía: Envía tu Espíritu y todo será creado.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra.´

Guía: Oh Dios que has iluminado el mundo, con las luces del Espíritu Santo

Todos: llévanos a gustar lo que es recto según Tú mismo Espíritu.

Oremos. Oh Dios que con la luz del Espíritu Santo enseñaste a los fieles la verdad, concédenos conocerla en el mismo Espíritu y gozar siempre de sus consuelos celestiales. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

PRECES AL ESPIRITU SANTO EN FORMA DE LETANIA

Guía: Todos:

Señor, ten piedad de nosotros. …………………………………….. Ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros. ……………………………………. Ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros. ……………………………………. Ten piedad de nosotros.

Padre omnipotente, ten piedad de nosotros. ……………………….Ten piedad de nosotros.

Jesús, Hijo eterno del Padre y Redentor del mundo……………….Sálvanos.

Espíritu del Padre y del Hijo y Amor infinito del Uno y del Otro….. Santifícanos.

Trinidad Santísima, óyenos.

Responder: ven a nosotros.

Espíritu Santo, que procedes del Padre y del Hijo.

Promesa del Padre,

Don de Dios Altísimo,

Rayo de luz celeste,

Fuente de agua viva,

Espíritu de amor y de verdad,

Fuego abrasador,

Autor de todo bien,

Unción espiritual,

Caridad ardiente

Espíritu de sabiduría,

Espíritu de entendimiento,

Espíritu de consejo y fortaleza,

Espíritu de ciencia y de piedad,

Espíritu de temor del Señor,

Espíritu de gracia y de oración,

Espíritu de paz y de dulzura,

Espíritu de modestia y de inocencia,

Espíritu consolador,

Espíritu santificador,

Espíritu que gobiernas la Iglesia,

Espíritu que llenas el universo,

Espíritu de adopción de los hijos de Dios.

Responder: Te rogamos óyenos

Espíritu Santo, imprime en nosotros el horror al pecado,

Espíritu Santo, ven a renovar la faz de la tierra,

Espíritu Santo, derrama tus luces en nuestra inteligencia,

Espíritu Santo, graba tu ley en nuestros corazones,

Espíritu Santo, abrásanos en el fuego de tu amor,

Espíritu Santo, ábrenos el tesoro de tus gracias,

Espíritu Santo, enséñanos a orar como se debe,

Espíritu Santo, ilumínanos con tus inspiraciones celestiales,

Espíritu Santo, concédenos la única ciencia necesaria.

Espíritu Santo, inspíranos la práctica de tus virtudes.

Espíritu Santo, haz que perseveremos en tu justicia.

Espíritu Santo, se Tu mismo nuestra recompensa.

Guía: Cordero de Dios que borras los pecados del mundo

Todos: envíanos tu Espíritu Santo.

Guía Cordero de Dios que borras los pecados del mundo

Todos: derrama en nuestras almas los dones del Espíritu Santo.

Guía Cordero de Dios que borras los pecados del mundo

Todos: infúndenos el Espíritu de sabiduría y devoción.

Guía: Ven ¡Oh Espíritu Santo! llena con tus dones los corazones de tus fieles.

Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.

OREMOS

Señor, que la fortaleza del Espíritu Santo venga en nuestra ayuda para que se digne lavar las manchas de nuestros corazones y protegernos contra nuestros enemigos. Por Cristo Nuestro Señor Amén.

CONSAGRACION AL ESPIRITU SANTO

Recibe ¡Oh Espíritu Santo de amor!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser que te hago en este día, para que te digne ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida y en cada una de mis acciones: mi Director, mi luz, mi Guía, mi Fuerza, y todo el amor de mi corazón.

Yo me abandono sin reservas a tus operaciones divinas y quiero ser siempre dócil a tus santas inspiraciones.

Oh Santo Espíritu, dígnate formarme con María, y en María, según el modelo de nuestro Divino Jesús. Y que al igual que ella, en absoluta obediencia sea fiel testigo del evangelio y participe ardientemente en tu obra de evangelización.

Gloria al Padre Creador, Gloria al Hijo Redentor, Gloria al Espíritu Santificador.

Oración de Juan Pablo II al Espíritu Santo

(Compuesta con ocasión del segundo año de preparación al Jubileo del año 2000).

Espíritu Santo, dulce huésped del alma, muéstranos el sentido profundo de la santidad y prepara nuestro espíritu para hacer crecer nuestra fe, en la esperanza que no defrauda, en la caridad que no espera recompensa.

Espíritu de verdad, que conoces las profundidades de Dios, memoria y profecía de la Iglesia, dirige la Humanidad para que reconozca en Jesús de Nazaret el Señor de la gloria, el Salvador del mundo, la culminación de la Historia.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

Espíritu creador, misterioso artífice del Reino, guía la Iglesia con la fuerza de tus santos dones para cruzar con valentía el umbral del nuevo milenio y llevar a las generaciones venideras la luz de la Palabra que salva.

Espíritu de santidad, aliento divino que mueve el universo, ven y renueva la faz de la tierra. Suscita en los cristianos el deseo de la plena unidad, para ser verdaderamente en el mundo signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

Espíritu de comunión, alma y sostén de la Iglesia, haz que la riqueza de los carismas y ministerios contribuya a la unidad del Cuerpo de Cristo, y que los laicos, los consagrados y los ministros ordenados colaboren juntos en la edificación del único Reino de Dios.

Espíritu de consuelo, fuente inagotable de gozo y de paz, suscita solidaridad para con los necesitados, da a los enfermos el aliento necesario, infunde confianza y esperanza en los que sufren, acrecienta en todos el compromiso por un mundo mejor.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

Espíritu de sabiduría, que iluminas la mente y el corazón, orienta el camino de la ciencia y la técnica al servicio de la vida, de la justicia y de la paz. Haz fecundo el diálogo con los miembros de otras religiones. y que las diversas culturas se abran a los valores del Evangelio.

Espíritu de vida, por el cual el Verbo se hizo carne en el seno de la Virgen, mujer del silencio y de la escucha, haznos dóciles a las muestras de tu amor y siempre dispuestos a acoger los signos de los tiempos que Tú pones en el curso de la Historia.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

A Ti, Espíritu de amor, junto con el Padre omnipotente y el Hijo unigénito, alabanza, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

¡Ven, Espíritu Divino!
(Secuencia de Pentecostés)

El himno más antiguo al ES

Ven, Espíritu Divino
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

Rosario al Sagrado Corazón

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DADO POR  JESÚS A LA VIDENTE SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE

"Mira este corazón mío, que a pesar de consumirse en amor abrasador por los hombres, no recibe de los cristianos otra cosa que sacrilegio, desprecio, indiferencia e ingratitud, aún en el mismo sacramento de mi amor. Pero lo que traspasa mi Corazón más desgarradamente es que estos insultos los recibo de personas consagradas especialmente a mi servicio." - Jesús a Santa Margarita de Alacoque

Se compone de cinco cuentas mayores(blancas) y cincuenta y tres menores (rojas).

Las promesas hechas por el Sagrado Corazón de Jesús:
1º A las almas consagradas a mi Corazón, les daré las gracias necesarias para su estado.
2º Daré paz a sus familias.
3º Las consolaré en todas sus aflicciones.
4º Seré su amparo y refugio seguro durante la vida, y principalmente en la hora de la muerte.
5º Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.
6º Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano de la misericordia.
7º Las almas tibias se harán fervorosas.
8º Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.
9º Bendeciré las casas en que la imagen de mi Sagrado Corazón se exponga y sea honrada.
10º Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones más empedernidos.
11º Las personas que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él. (Esta primera es considerada como la GRAN PROMESA dada por Jesús)

Inicia con la siguiente oración:

Alma de Cristo, santifícame!.

Corazón de Cristo, enciéndeme!,

Cuerpo de Cristo, sálvame!,
Sangre de Cristo, embriágame!

Agua del Costado de Cristo, lávame!

Pasión de Cristo, confórtame!

Oh! buen Jesús, óyeme!

Dentro tus Llagas, escóndeme!

No permitas que me separe de Ti!

Del enemigo maligno, defiéndeme!

En la hora de mi muerte, llámame!

Y mándame que venga a Ti,

Para alabarte con tus Santos,

Por los siglos de los siglos. Amén.

Oraciones para iniciar el Rosario

1. Oración Preparatoria.- Oh Dios, que por medio del Corazón de tu Hijo, herido por nuestras culpas, te dignas, en tu misericordia infinita, darnos los tesoros de tu amor; te pedimos nos concedas que, al presentarte el devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos también el homenaje de una digna satisfacción. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

2. Consideración del día.

Consideraciones del día. Primera decena del mes: del 1 al 10

Día 1. La Cruz es el árbol en que quiso redimirnos Jesús. Quiso morir con los brazos extendidos para abrazar a todos los hombres. Amemos a quien tanto nos ha amado, dando su vida por nosotros.

Día 2. La Cruz es la escalera por la cual podemos subir al Cielo. Quien pretenda salvarse por otro camino, se equivoca y va a su eterna ruina. Abracémonos con la Cruz.

Día 3. La Cruz es la balanza con que Jesús paga el precio de nuestro rescate. Nuestros méritos son nulos; los de Jesús son infinitos. Confiemos en Jesús Crucificado.

Día 4. La Cruz es la espada con la cual venceremos a los enemigos de nuestra salvación. Sin ella seremos vencidos. Sin Jesús nada podemos; con Él podemos todo.

Día 5. La Cruz es la palanca que, apoyándose en los méritos de Jesús, nos da fuerzas para levantar la pesadez de nuestra naturaleza caída y elevarla a lo sobrenatural.

Día 6. La Cruz es el puente que, al atravesar el abismo de la muerte, nos trasladará a las orillas ciertas y placenteras de una eternidad feliz. i Ay del que no se vale de ella ¡

Día 7. La Cruz es el martillo que aplastará un día a cuantos van contra ella. De Dios nadie se burla. Ahora calla; pero vendrá un día en que hablará y... Premiará o castigará.

Día 8. La Cruz es la llave con que Jesús ha querido abrirnos las puertas de la gloria y cerrarnos las del infierno. Llevémosla siempre sobre nuestro pecho y tengámosla en la cabecera de nuestro lecho.

Día 9. La Cruz es el áncora que nos salvará de las tempestades del mar proceloso de este mundo y nos conducirá al puerto seguro de salvación. Sin ella pereceremos infaliblemente.

Día 10. La Cruz es el faro que ilumina nuestra inteligencia, nos habla del infinito amor de un Dios y nos muestra el término de nuestra vida. Pensemos en lo que nos espera.

Segunda decena: del 11 al 20

Día 11. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la blasfemia, o la proferida por labios inmundos, o la declamada en la tribuna, o la impresa en el libro herético o impío. iAborrezcámosla!

Día 12. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la inmoralidad que a tantas almas seduce y que se manifiesta en el hablar y vestir, en la playa y en los espectáculos, en la novela y aún en el deporte. iAlerta con ella!

Día 13. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la impiedad, el desprecio que se hace de las cosas sagradas; la burla y el sarcasmo contra las mismas; la negación de las verdades y doctrinas de Jesús.

Día 14. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la profanación que se hace impune y públicamente de los días del Señor; la omisión de la Santa Misa; el convertir los días santos en días de pecado.

Día 15. Lanzada contra el Corazón de Cristo son los odios que reinan hoy en el mundo, tan contrario a Aquel que vino a enseñarnos las dulzuras de la divina Caridad y amor entre todos.

Día 16. Lanzada contra el Corazón de Cristo son las persecuciones que sufre la Iglesia, salida del Costado del Divino Redentor, sobre todo los que sufre de parte de las naciones anticristianas.

Día 17. Lanzada contra el Corazón de Cristo es el ateísmo materialista que pretende hoy dominar el mundo, borrar de las inteligencias todo el orden sobrenatural y sumirlo en el abismo de toda maldad.

Día 18. Lanzada contra el Corazón de Cristo son los tantos sacrilegios como se cometen contra todo lo más santo y sagrado y en la recepción de los santos Sacramentos indignamente recibidos.

Día 19. Lanzada contra el Corazón de Cristo es el desconocimiento que reina de la vida y doctrina de Jesús, aun por parte de muchos cristianos, que lo son solamente de nombre, pero no en realidad.

Día 20. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la condenación eterna de tantos hombres, que no han querido aprovecharse de la Divina Sangre, derramada para su salvación.

Tercera decena: del 21 al 30

Día 21. Espina para el Corazón de Jesús es la falta de una fe viva por parte de muchos que le aman y sirven, y le sirven casi a la fuerza y arrastrándose más que caminando, en la vida espiritual.

Día 22. Espina es la falta de conformidad con la voluntad de Dios, que hace murmurar de la Divina Providencia, cuando las cosas no suceden según el propio gusto o capricho.

Día 23. Espina es la falta de caridad que tienen los pudientes con los menesterosos. Siempre habrá pobres en el mundo; pero no habría de haber miserables. Jesús impone la caridad como ley suya.

Día 24. Espina es la falta de devoción que manifiestan muchos cristianos en sus mismas oraciones; y las irreverencias que cometen en los templos con su porte poco cristiano.

Día 25. Espina es para el Corazón de Jesús la falta de paciencia y dominio propio de muchos cristianos, que no saben sufrir la menor contrariedad sin quejarse o incomodarse.

Día 26. Espina es para el Corazón de Jesús la sobra de comodidades de aquellos cristianos que se espantan al solo nombre del sacrificio y nada hacen por amor de Jesús, que tanto sufrió por ellos.

Día 27. Espina es la sobra de amor propio que domina en tantos corazones que no pueden soportar el menor aviso o corrección, viviendo por otra parte llenos de defectos.

Día 28. Espina es la sobra de negligencia con que se hacen las cosas de Dios. Mientras algunos son todo actividad y energía para las cosas puramente temporales.

Día 29. Espina es la sobra de frialdad, causa de que muchos cristianos, por otra parte buenos, cometan muchos pecados veniales sin que traten de enmendarse de ellos.

Día 30. Espina es para el Corazón de Jesús ver la falta de cristianos en los templos y la sobra de ellos en los centros de mundanas diversiones. El Corazón de Jesús ama, y no es amado. ¿Qué haces tú?

En la cuenta mayor (en vez del Padre nuestro) se dice:

Dulcísimo Jesús! Haz mi corazón semejante al tuyo.
Te adoramos Cristo afligido en el Huerto, despreciado todavía de los hombres ingratos en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía. Tu sólo Santo; tu sólo Señor, tu sólo Altísimo Jesús.

En las 10 cuentas menores (en vez del Ave María) se dice:
Te adoramos Corazón sacratísimo de Jesús: enciende mi corazón con el divino fuego en que te abrasas.
Al final de las 3 decenas se dice: Padre nuestro y Ave María

ORACIÓN

Oh! Jesús, que con inefable milagro del amor de tu Corazón te dignaste darte todo en manjar a nosotros en el Sacramento del Altar, concede que todos los que detestamos y lloramos de todo corazón las injurias y sacrilegios cometidos por los mortales ingratos contra Ti en este sagrado misterio, seamos encendidos con los afectos del mismo sacrosanto Corazón, y ensalcemos la misericordia del mismo Divino Corazón con dignas alabanzas por toda la eternidad. Amén.

Oración final 1.- Oh Señor Jesús tus santos misterios infundan en nosotros un fervor divino, conque, recibida la suavidad de tu dulcísimo Corazón, aprendamos a despreciar lo terreno y amar lo celestial. Tu que vives y reinas por siglos infinitos. Amén

Oración final 2: Omnipotente y sempiterno Dios, mira al Corazón de tu muy amado Hijo y a las alabanzas y satisfacciones que te tributa en nombre de los pecadores; concede benigno el perdón a los que invocamos tu misericordia, en el nombre del mismo Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unión del Espíritu Santo Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

Oraciones y afectos piadosos al Corazón de Jesús

Corazón de Jesús, Templo dignísimo del Padre Eterno, Inflama mi corazón con el amor divino en que te abrasas.
Corazón de Jesús, asiento del Verbo Divino, Inflama….
Corazón de Jesús, morada del Espíritu Santo, Inflama….
Corazón de Jesús, Sagrario de la Santísima Trinidad, Inflama…
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la Divinidad, Inflama…
Corazón de Jesús, en quien están depositados los tesoros de la Sabiduría eterna, Inflama…
Corazón de Jesús, en quien se encierran las riquezas del amor increado, Inflama...
Corazón de Jesús, afligido por nosotros, Inflama...

Corazón de Jesús, injuriado con nuestras ingratitudes, Inflama…
Corazón de Jesús, herido con la lanza por nuestros pecados, Inflama…
Corazón de Jesús, fuente de toda consolación, Inflama…
Corazón de Jesús, refugio de los atribulados, Inflama…
Corazón de Jesús, amparo y defensa de los que te adoran, Inflama…
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, Inflama…
Jesús manso y humilde de Corazón, haced mi corazón según el vuestro

ORACIÓN

Señor Jesucristo, que te dignaste descubrir las inefables riquezas de tu Corazón con nuevo beneficio de tu Iglesia; concede que podamos corresponder al amor de este Corazón sacratísimo, y compensar con dignos obsequios las injurias hechas por los hombres ingratos al mismo afligidísimo Corazón. Amén.
(Fórmulas y piadosos afectos que pueden ejercitarse para devoción amante al divino Corazón, según él mismo las inspirare.)
Alabanza y adoración al Corazón de Jesús

Oh! Corazón Divino de Jesús, digno de la adoración de los hombres y de los ángeles! Oh! Corazón inefable y verdaderamente incomprensible, digno de ser adorado con infinitas alabanzas por ser fuente de todos los bienes, por ser origen de todas las virtudes, por ser el objeto en quien más se agrada toda la Santísima Trinidad entre todas las criaturas! Oh! Corazón dulcísimo de Jesús! Yo profundamente te adoro con todos los sentidos de mi pobre corazón, yo te alabo, yo te ofrezco las alabanzas todas de los más amantes serafines, de toda tu corte celestial y todas las que te puede dar el Corazón de vuestra Madre Santísima.

Ejercicio de amor al Corazón de Jesús

Oh! Corazón amantísimo de Jesús! Corazón nobilísimo, generosísimo, liberalísimo, mansísimo, humildísimo, ardentísimo en el amor de los hombres! Oh! Corazón de mi Redentor, de mi Padre, de mi Esposo! Oh! Corazón, refugio de mi alma, víctima por mis pecados, descanso de las almas castas! Oh! Corazón amabilísimo, herido con la lanza por mi  amor! Yo os amo con todo mi corazón, con toda mi alma, con todas mis fuerzas; y deseo continuar este amor todos los instantes de mi vida y que os amen con igual amor todos los hombres.

Invocación al Corazón de Jesús

Oh! Corazón poderosísimo, Señor de todos los corazones! Sujeta nuestros corazones a tu imperio; ejercítale en las almas justas y oblígale con tu poder a que te sirvan los corazones ingratos y rebeldes. Oh! Corazón, ejemplar perfectísimo de todos los corazones! Haz los nuestros semejantes al tuyo en la humildad y en la mansedumbre, que quisiste aprendiéramos de Ti.
Dolor por las injurias cometidas contra el Corazón de Jesús
Oh! Corazón de Jesús amantísimo de los hombres, y al mismo tiempo sumamente ultrajado por el olvido de vuestro amor! Yo ingrato pecador, conmovido vehementemente con las injurias y ofensas que padecéis de nuestra ingratitud, especialmente en el Santísimo Sacramento de Amor, llego a Ti, reconociéndome reo, y pidiendo perdón por mí y por todos los hombres. ¡Oh! Corazón dulcísimo, si yo pudiera borrar con mis lágrimas y sangre todos los sacrilegios y ofensas cometidas contra Ti!
Ofrecimiento al Corazón de Jesús, de San Caludio de la Colombière

"Oh! Corazón de mi amantísimo Jesús! Corazón dignísimo de toda mi adoración y amor! Yo [nombre.] inflamado en el deseo de compensar y borrar tantas y tan graves injurias cometidas contra vos, y para huir cuanto está de mi parte el vicio de ingrato, os entrego y consagro del todo mi corazón con todos sus afectos, y a mí mismo con todo cuanto soy enteramente. Protesto que es mi deseo puro y sincero de olvidarme del todo desde esta hora y momento, de mí mismo y de todas mis cosas, para que, quitados todos los impedimentos, pueda entrar en vuestro Sacrosanto Corazón, que con singular misericordia me habéis abierto, y habitar en él vivo y muerto con vuestros fieles siervos.
Encendido, pues, todo en vuestro amor, ofrezco gustoso a este Divinísimo Corazón todo el mérito y satisfacción que puedo tener en los santos sacrificios de la Misa, oraciones, obras de penitencia, humildad, obediencia y de todas las demás virtudes que ejercitare por todo el tiempo de mi vida hasta el último aliento de ella. No sólo quiero hacer todo esto en alabanza y honra del Corazón de Jesús, sino que también le pido humilde e instantemente, se digne de admitir esta perfecta donación de todas mis cosas, que hago a este Santísimo Corazón: de suerte que pueda disponer de todas ellas a su arbitrio, aplicándolas a quien fuere servido, o destinándolas al fin que más le agradare. Y porque ya tengo cedida a las ánimas del Purgatorio toda la satisfacción que pueda tener en mis obras, deseo se les aplique, según el beneplácito del Corazón de Jesús.
Pero no debiendo impedir esta mi donación que yo pueda ofrecer las Misas y oraciones según lo pidieren algunas veces la obediencia y caridad, habiendo de valerme entonces de los bienes ajenos y que ya pertenecen al Corazón de Jesús, es mi intención que todas las obras de virtud que ejercitare entonces, queden dedicadas y consagradas al Corazón de Jesús, como bienes propios suyos.
¡Oh! Corazón Santísimo! Enseñadme, os ruego, el camino que debo tomar para que, olvidado enteramente de mí mismo, llegue a conseguir la pureza de vuestro amor, cuyo deseo me

habéis infundido. Abrásame en vehementes deseos de agradaros; pero siento que de ningún modo podré llegar a conseguir lo que deseo sin aquel grande auxilio, que Vos solamente podéis darme.
Perfeccionad, pues, en mí, Oh! Corazón santísimo, todo lo que os es agradable y conforme a vuestra voluntad. Conozco ciertamente que yo repugno y resisto; pero, si no me engaño, no quisiera resistir: a Vos os toca dar y perfeccionarlo todo. A vos sólo, Oh! Corazón santísimo, se deberá toda la gloria de mi santidad, si mereciere finalmente el conseguirla: ni yo quiero aspirar en adelante a la misma santidad con otro fin, sino el de vuestra gloria y alabanza. Amén.

OH PADRE, TODOPODEROSO Y ETERNO

Oh Padre, Todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores y te ofrece y concede el perdón a éstos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amen.

Acto de consagración y desagravio al Sagrado Corazón de Jesús

¡Oh Corazón de Jesús! Yo quiero consagrarme a ti con todo el fervor de mi espíritu. Sobre el ara del altar en que te inmolas por mi amor, deposito todo mi ser; mi cuerpo que respetaré como templo en que tú habitas; mi alma que cultivaré como jardín en que te recreas; mis sentidos, que guardaré como puertas de tentación; mis potencias, que abriré a las inspiraciones de tu gracia; mis pensamientos, que apartaré de las ilusiones del mundo; mis deseos, que pondré en la felicidad del Paraíso; mis virtudes que florecerán a la sombra de tu protección; mis pasiones, que se someterán al freno de tus mandamientos; y hasta mis pecados, que detestaré mientras haya odio en mi pecho, y que lloraré sin cesar mientras haya lágrimas en mis ojos. Mi corazón quiere desde hoy ser para siempre todo tuyo, así como tú, ¡oh Corazón divino! has querido ser siempre todo mío. Tuyo todo, tuyo siempre; no más culpas, no más tibieza. Yo te serviré por los que te ofenden; pensaré en ti por los que te olvidan; te amaré por los que te odian; y rogaré y gemiré, y me sacrificaré por los que te blasfeman sin conocerte. Tú, que penetras los corazones, y sabes la sinceridad de mi deseo, comunícame aquella gracia que hace al débil omnipotente, dame el triunfo del valor en las batallas de la tierra, y cíñeme la oliva de la paz en las mansiones de la gloria.
Amén.

ACTO DE DESAGRAVIO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago sino ingratitud y olvido, negligencia y menosprecio! Mírame postrado ante Ti, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren tu amantísimo Corazón.

Pero he de reconocer que yo también y en muchas ocasiones me he manchado con tal indignidad, de lo cual me arrepiento ahora vivamente. Te pido perdón e imploro para mi alma tu divina misericordia; estoy dispuesto a reparar, con voluntaria expiación, no solo mis propios pecados, sino también los de quienes, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, te ignoran, despreciándote como pastor y guía, y hacen caso omiso de las promesas del bautismo.

Te pido perdón porque me he dejado arrastrar por la ignominia del mundo actual: Desconocimiento de los derechos de mi prójimo, indiferencia ante la necesidad y el dolor ajenos, despreocupación por el calvario de quienes, por su indefensión, sufren sin encontrar apoyo: los pobres, los desprotegidos, los perseguidos, los enfermos, los niños, los huérfanos, las viudas y los adultos mayores. Te pido perdón porque, con mis actitudes, he contribuido al resquebrajamiento de mi familia como institución, porque con mi silencio he estado al lado de los corruptos, en fin, te pido perdón porque en mi se han ido perdiendo todos los valores, dejando mi pobre alma en completa languidez espiritual.

Para expiar mis faltas, Señor, me uno a las oraciones y súplicas de la Iglesia universal. Pido a María, tu purísima Madre, a los ángeles, a los santos y a toda la comunidad celestial, su intercesión ante Ti para bien mío y el de todos los pecadores. Te ofrezco la satisfacción que Tu mismo ofreciste un día sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en todos los altares de la tierra, prometiendo de todo corazón que , en cuanto me sea posible y mediante el auxilio de tu gracia, repararé los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia tu amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, con el compromiso de impedir, con mi ejemplo y la palabra, que seas injuriado y por atraer a cuantos yo pueda para que vayan en pos de Ti.

¡Oh benignísimo Jesús! Pido a la Santísima Virgen María su intercesión para que, en mi nombre, te ofrezca este voluntario acto de reparación; concédeme ser fie a tus mandatos y permanecer firme en tu servicio hasta la muerte. Como complemento regálame el don de la perseverancia, con el cual podré llegar felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén.

PETICIONES AL SAGRADO CORAZÓN

Oh Jesús mío que dijiste: “ en verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. He aquí que confiado en tu palabra divina, llamo, busco y te pido el favor de…(haz tu petición)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús en ti confío.

Oh Jesús mío que dijiste: “ en verdad os digo, todo lo que pidieres a mi Padre en m Nombre, Él os lo concederá” He aquí que, confiado en tu Palabra divina, pido al Eterno Padre en Tu Nombre el favor de …(petición)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús en ti confío.

Oh Jesús mío que dijiste: “ en verdad os digo, los cielos y la tierra pasarán, más mis palabras no pasarán”. He aquí que yo confiado en la infalibilidad de Tu Palabra divina, te pido el favor de……(haz tu petición)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús en ti confío.

Oh Sagrado Jesús, infinitamente compasivo con los desamparados, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos las gracias que te pedimos por medio del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre!

San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón, ruega por nosotros.

Ave María.

ORACIÓN AL CORAZON DE JESUS
Corazón de Jesús,
dulce como el corazón de una madre,
el más dulce de todos los corazones,
lléname de dulzura, de paciencia,
de afabilidad, de caridad.
Corazón de Jesús,
humilde como el corazón de un niño,
líbrame del orgullo,
enséñame la pequeñez de corazón y de espíritu
que hace a uno digno del Reino de los cielos...
Finalmente, dulce y tierno corazón,
estamos todos postrados a tus pies;
recíbenos a todos por las manos
de nuestro bueno y venerado Fundador.
Divino Corazón,
a él le inspiraste la idea de esta obra,
a él le encargaste
la dura tarea de comenzarla,
de continuarla en medio
de todos los obstáculos.
Recíbenos,
bendícenos,
llénanos de tu fuerza,
llénanos de tu dulzura,
llénanos de tu Espíritu,
llénanos de tu amor.

Inmaculado Corazón de María

Fiesta 28 de junio 2013 (fecha movible)

sagrado_corazon_mariaCon la Devoción al Inmaculado Corazón de nuestra Madre se busca la poderosa fuente de amor y sabiduría, que ella encierra.

El modo más seguro de llegar a Jesús es por medio de su Madre. Por ello, nos consagramos al Corazón de Jesús por medio del Corazón de María. Santa María, Mediadora de todas las gracias, nos invita a confiar en su amor maternal, a dirigir nuestras plegarias pidiéndole a su Inmaculado Corazón que nos ayude a conformarnos con su Hijo Jesús.

En la tercera aparición de Fátima, Nuestra Madre le dijo a Lucía: "Nuestro Señor quiere que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado. Si se hace lo que te digo se salvarán muchas almas y habrá paz; terminará la guerra.... Quiero que se consagre el mundo a mi Corazón Inmaculado y que en reparación se comulgue el primer sábado de cada mes.... Si se cumplen mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz.... Al final triunfará mi Corazón Inmaculado y la humanidad disfrutará de una era de paz."

En un diálogo entre Lucía y Jacinta, ella, de diez años, dijo a Lucía: “Nuestro Señor desea que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María".

"Diles a todos que pidan esta gracia por medio de ella y que el Corazón de Jesús desea ser venerado juntamente con el Corazón de su Madre. Insísteles en que pidan la paz por medio del Inmaculado Corazón de María, pues el Señor ha puesto en sus manos la paz del mundo."

“Queridos hijos: Vengo entre vosotros porque deseo ser vuestra Madre, vuestra intercesora. Deseo ser un vínculo entre vosotros y el Padre celestial, vuestra mediadora. Deseo tomaros de las manos y caminar con vosotros en la lucha contra el espíritu impuro. Hijos míos: consagraos totalmente a mí. Yo tomaré vuestras vidas en mis manos maternas y os enseñaré la paz y el amor, y entonces las entregaré a Mi Hijo. A vosotros os pido que oréis y ayunéis, porque solamente así sabréis testimoniar, de manera correcta, a mi Hijo por medio de mi Corazón materno. Orad por vuestros pastores: para que unidos en mi Hijo puedan siempre, anunciar alegremente, la Palabra de Dios. ¡Os lo agradezco! (Mensaje anual de María dado el 18 de Marzo de 2012 a la vidente Mirjana)

Oración de Consagración

Oh, Corazón Inmaculado de María, desbordante de bondad, muestra tu amor por nosotros. Que la llama de tu corazón, oh María, descienda sobre todos los pueblos. Te amamos inmensamente.

Imprime en nuestros corazones un verdadero amor. Que nuestro corazón suspire por ti. Oh María, dulce y humilde de corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en el pecado. Tú sabes que nosotros, los hombres, somos pecadores.

Con tu santísimo y maternal corazón, sánanos de toda enfermedad espiritual. Haznos capaces de contemplar la bondad de tu maternal corazón, para que así nos convirtamos a la llama de tu corazón. Amén.

Consagración al Inmaculado Corazón de María, Madre de todos.    

Yo, humilde sierva Tuya, con el corazón desbordante de alegría porque en el momento más doloroso de tu vida cuando perdías a Tu Hijo amado al pie de la Cruz por nuestros pecados, nuevamente dijiste Sí y aceptaste ahora la solicitud de Tu Hijo de tomarnos como Hijos Tuyos; me consagro servicial y amorosamente a tu Inmaculado Corazón, porque quiero así hacerlo por libre voluntad, porque creo en Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo y porque creo en Ti que eres Madre de Dios Hijo y Madre Nuestra, por amor de Jesús a nosotros que nos ama como hermanos. Me consagro con corazón sincero y te entrego mi voluntad para que guíes mis pasos y mis acciones, para que seas dueña absoluta de todo mi ser y hagas de mí lo que sea necesario para Gloria de Dios. Te consagro mi vida entera, a mi familia y a toda mi descendencia para que dispongas de ella a tu servicio. Te consagro a mi Patria y al mundo entero y te pido que ofrezcas a Tu Hijo todas mis oraciones, sacrificios y ayunos por la conversión de los pecadores que tanto ofenden a Tu Inmaculado Corazón y que siguen flagelando y crucificando a Cristo nuestro Redentor.

Yo prometo ser siempre fiel a tus deseos y solo te pido fortaleza para no caer ante las dificultades y ayudarte en la batalla contra el maligno y todos sus agentes  por medio del santo Rosario. Amén

Consagración de los sacerdotes al Inmaculado Corazón de María

Madre Misericordiosa que siempre estas pendiente de tus hijos  en esta tierra, con inmenso amor acudo a tu llamado de orar por nuestros sacerdotes a quienes te consagro este día y para siempre, tómalos como Hijos Tuyos, igual que tomaste a Juan como hijo al pie de la cruz y enséñales la dulzura de tu tierno y amantísimo corazón; para que dirigiéndose con inmenso amor al prójimo puedan convertir muchos pecadores que habitamos en este mundo.

En sus lenguas pon palabras sabias y dulces,

en sus corazones pon una llama de tu ardiente amor,

en su mirada pon tu dulce ternura,

en sus acciones pon el celo del santo sacerdote,

que tenga una casta fidelidad a Dios,

en sus pensamientos la alegría del evangelio

y en la eternidad la unión en Dios.

Amén.

Sagrado Corazón de Jesús

27 de junio 2014 (fecha movible.

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La Iglesia celebra la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús el viernes posterior al II domingo de pentecostés y todo el mes de Junio está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús.

Del Corazón de Jesús nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo. La devoción a su Sagrado Corazón nos lleva a amar a Jesús que nos ama tanto; pagar amor con amor. Más aún, cuando lo despreciamos y airamos, sobre todo en la Eucaristía. Para reparar ese desamor nuestro hacia quién por amor dio su vida por nosotros hacemos los actos de desagravio, como la comunión de reparación, y la compasión por Jesús sufriente. Todo el tiempo estamos ofendiendo al corazón de Jesús con nuestros actos, al hacer aquellas cosas que no son agradables a los ojos de Dios, al no cumplir fielmente las leyes y mandamientos que Él mismo vino a explicarnos y en especial el mandamiento más importante que nos dejó: “Ámense los unos a los otros”, el cual no cumplimos y al tiempo le provocamos el mayor dolor de su corazón. Reflexionemos en los dolores que Jesús sufrió en su corazón cuando estuvo entre nosotros y evitemos seguir dándole más dolores, démosle lo que Él nos dio: amor.

z_margarita_al_jesus2Jesús siempre nos insiste en ir hacia Él, siempre nos espera, fiel testigo de este llamado fue la vidente y ahora Santa María Margarita de Alacoque. En el siguiente texto del blog evangelizacionencr  encontramos ese llamado:

Así nos habla y llama el Sagrado Corazón de Jesús:

Ah! ¡Si las almas supiesen como las espero lleno de misericordia! ¡Soy el amor de los amores, y no puedo descansar sino perdonando!
¡Siempre estoy esperando con amor que las almas vengan a Mí! ¡Vengan!... ¡Échense en mis brazos! ¡No tengan miedo! Conozco el fondo de las almas, sus pasiones, su atracción por el mundo y los placeres. Sé desde toda la eternidad cuántas almas me han de llenar el corazón de amargura, y que para gran número, ¡mis sufrimientos y mi sangre serán inútiles! Mas, como las amé, así las amo...
No es el pecado lo que más hiere mi Corazón... Lo que lo despedaza es que ellas no quieran refugiarse en Mí después de haberlo cometido. Sí, deseo perdonar, y quiero que mis almas escogidas den a conocer al mundo, cómo mi Corazón espera a los pecadores, transbordando de amor y de misericordia.
También quiero mostrar a las almas que nunca rechazo mi gracia a ellas, ni aun cuando están cargadas de los más graves pecados, y que no las separo, entonces, de aquellas a quienes amo con predilección. A todas las guardo en mi Corazón, para dar a cada una los socorros que su estado reclama. Quiero darles a comprender que no es por el hecho de estar en pecado mortal, que deben apartarse de Mí. ¡No juzguen que ya no hay remedio para ellas y que nunca más serán amadas como lo fueron otrora! ¡No, pobres almas, no son éstos los sentimientos de un Dios que derramó toda su sangre por vosotros!
¡Venid a Mí y no temáis, porque Yo os amo! Os purificaré en mi Sangre y os tornaréis más blancas que la nieve. Vuestros pecados serán sumergidos en las aguas de mi misericordia, y no será posible arrancar de mi corazón el amor que os tengo.
Vosotros que estáis sumergidos en el mal y que hace más o menos tiempo vivís errantes y fugitivos por causa de vuestros crímenes... Si los pecados de que sois culpados os endurecieron y cegaron el corazón; si para satisfacer vuestras pasiones, caísteis en los peores escándalos... ¡ah! Cuando vuestra alma reconociere su estado, y los motivos o los cómplices de vuestras faltas os abandonaren, no dejéis que de vosotros se apodere el desespero. Mientras el hombre tuviere un soplo de vida, podrá acudir aún a la misericordia e implorar perdón. Vuestro Dios no consentirá que vuestra alma sea presa del infierno.
Por el contrario, desea y con ardor, que de Él os aproximéis para perdonaros. Si no osáis hablarle, dirigidle a Él vuestras miradas y los suspiros de vuestro corazón, y en breve veréis que su mano bondadosa y paternal os conduce a la fuente del perdón y de la Vida!
Deseo que las almas crean en mi misericordia, esperen todo en mi bondad y no duden nunca de mi perdón. ¡Soy Dios, mas Dios de amor! Soy Padre, mas Padre que ama con ternura y no con severidad.
Mi corazón es infinitamente sabio, pero también infinitamente santo, y como conoce la miseria y la fragilidad humanas, se inclina hacia los pobres pecadores con misericordia infinita. Amo a las almas después de que cometieron el primer pecado, si humildemente vienen a pedir perdón. Las amo aún cuando lloraron su segundo pecado, y si esto se repitiere, no digo un billón de veces, sino millones de billones, las amo y les perdono siempre, ¡y lavo en la misma sangre tanto el último como el primer pecado!
No me canso de las almas, y mi Corazón siempre espera que vengan a refugiarse en Él por más miserables que sean. ¿No tiene un padre más cuidado con el hijo enfermo, que con los que tienen buena salud? Para con este hijo, no son mayores sus delicadezas y su desvelo. De igual manera, mi Corazón derrama sobre los pecadores su compasión y ternura, con más liberalidad que sobre los justos.
Denme su amor y nunca desconfíen del mío, y sobre todo, denme su confianza y no duden de mi misericordia. Es fácil esperar todo de mi Corazón!” (1)
Así habló el Divino Redentor. Así continúa hablándonos con el mismo entrañado e infinito amor de Padre y de Dios. Procuremos oírlo, esforcémonos por seguir su cariñoso llamamiento, de depositar en Él esa confianza completa de hijos que todo lo pueden alcanzar de las misericordias de un Corazón omnipotente.
Roguemos a María Santísima, Madre de este Sagrado Corazón, que interceda por nosotros junto a Él, a fin de que ese horno ardiente de caridad “nunca cese de iluminar el horizonte de la vida de cada uno de nosotros, encienda nuestros propios corazones y nos haga abrir las almas para su amor que es eterno y nunca se consume. El único amor capaz de transformar el mundo y la vida humana” (Juan Pablo II, Meditaciones de la Letanía del Sagrado Corazón de Jesús, Junio de 1985).

Una hermosa oración que podemos ofrecer al Sagrado Corazón de Jesús:

Los siete dolores del Corazón de Jesús

Primer dolor: Comunión indigna y traición de Judas: Estando ellos cenando, tomó Jesús el pan y lo bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo: Tomad y comed: este es mi cuerpo (Mat., cap 26), dándoselo al traidor de Judas quién la recibió indignamente. Acercándose Judas a Jesús, le dijo: Dios te guarde, Maestro, y le beso. Díjole Jesús: amigo ¿a qué has venido?

Propósitos

Prepararse cuidadosamente a la comunión y examinar a menudo los frutos que sacan de ella para recibir el la hostia con el corazón purificado por la gracias de la absolución.

Recordar siempre la bondad de Jesús, al recibir el ósculo del traidor Judas; compadecerse del acerbo dolor que sintió entonces el amante Corazón del que experimenta aun parte de los que le traicionan de nuevo en el sacramento de la Eucaristía.

Segundo dolor: Previsión

Comenzó a atemorizarse y a angustiarse, diciendo: Triste está mi alma hasta la muerte… Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz… Mas no se haga mi voluntad sino la tuya… (Mateo, cap. 26).

Propósito. Ir varias veces al día, por lo menos de corazón, al pie del tabernáculo a hacer actos de desagravio para reparar la ingratitud de los hombres y corresponder en cierto modo a las excesivas finezas del amantísimo Corazón de Jesús.

Tercer dolor: Huída de los apóstoles

Meditación

Entonces todos los discípulos abandonándolo, huyeron (Mat. C. 26)

Propósito: En la tentación, procurarme unirme fuertemente a Jesús para alcanzar la gracia de serle constantemente fiel.

Cuarto dolor: La negación de Pedro

Y Pedro le iba siguiendo de lejos hasta llegar al palacio del Sumo Pontífice. Y Habiendo entrado, estaba sentado con los sirvientes para ver el fin (Mat. C. 26)

Propósito. Rogar a menudo a Jesús, que penetre nuestras almas de la verdadera compunción, y que las anime del espíritu de penitencia.

Quinto dolor: Su doloroso encuentro con su santísima madre

Propósito. Rogar a menudo a Jesús, que penetre nuestras almas de la verdadera compunción, y que las anime del espíritu de penitencia.

Sexto dolor: María al pie de la Cruz

Y la madre de Jesús estaba en pie cerca de cruz (Juan cap 19)

Propósito: Fijar constantemente nuestra vista en modelos de perfección; consagrar a su servicio  lo que nos queda de vida y persuadirnos que para ser agradables a Dios, es preciso imitar a Jesús y María.

Séptimo dolor: Abandono y desamparo de su Eterno Padre

Y cerca de la hora nona, exclamó Jesús en alta voz, diciendo Eloí, Eloí, Lamma sabacthani? Esto es, Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (Mat 27).

Propósito. En las penas interiores, en el olvido y abandono de las criaturas, unirnos estrechamente a Jesús y soportar con él sobre la cruz este abandono de Dios y de los hombres

Texto completo en http://www.aciprensa.com/fiestas/sagradocorazon/index.html

En una de las apariciones de Jesús (16 de junio de 1675) a la monja María Margarita de Alacoque le dijo: "Mira el Corazón que tanto ha amado a los hombres... en vez de gratitud, de gran parte de ellos yo no recibo sino ingratitud". Ese mismo dolor lo vuelve Jesús a mencionar al vidente nigeriano Bernabé wone en el segundo llamado angustioso: “Hijo Mío, ¿sabes tú lo que sufro cuando entro en el santuario de tu corazón a través de la Sagrada Comunión? Tus pecados me amarran y me flagelan sin misericordia. En tu corazón no hay nadie que Me consuele. Luego de haberme flagelado insensiblemente, Me arrastras fuera y cierras con llave la puerta de tu corazón con iniquidad. Esto es lo que Me haces con tu vida de pecado. Yo Soy el Pan de Vida para todos los hombres que me reciben en estado de santidad. Vengo a darles vida, no muerte. Limpia las iniquidades de tu corazón. Ábreme la puerta de tu corazón. Haz de tu corazón un tabernáculo de consuelo para Mí.

Hijo, que Yo viva en tu santuario de una Comunión a otra. ¡Acógeme, hazme sentir bienvenido!

Hijo Mío, todos los que Me acogen, acogen a Mi Padre y al Espíritu Santo que viven en Mí. Todos los que Me rechazan, ¡rechazan a la Santísima Trinidad!

Hijo, aun cuando otros Me rechacen, haz de tu corazón un tabernáculo de consuelo para Mí. ¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, llamándote para que REGRESES!”. En el tercer llamado angustioso Jesús nos sigue insistiendo: “Hijo Mío: Yo estoy en tu corazón, un Getsemaní solitario donde estoy velando y nadie viene a velar Conmigo, ni siquiera por una hora. Te prefieres ir tras la posesión de bienes terrenales, aun a riesgo de tu perdición, dejándome sufrir solo.

El enemigo se aproxima rápidamente…, está conquistando terreno para ganar muchas almas, mientras tú duermes…. Mi hijo amado, porque te amo y deseo que me muestres amor, te suplico me ofrezcas todo tu ser, que lo guardes para Mí y solamente para Mí. Que él me glorifique siempre, que me consuele siempre. No hago este llamado al mundo, sino a ti a quien amo. Ofrécemelo… Ofrécelo para salvación. ¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, llamándote para que REGRESES!”

Acto de consagración y desagravio al Sagrado Corazón de Jesús

¡Oh Corazón de Jesús! Yo quiero consagrarme a ti con todo el fervor de mi espíritu. Sobre el ara del altar en que te inmolas por mi amor, deposito todo mi ser; mi cuerpo que respetaré como templo en que tú habitas; mi alma que cultivaré como jardín en que te recreas; mis sentidos, que guardaré como puertas de tentación; mis potencias, que abriré a las inspiraciones de tu gracia; mis pensamientos, que apartaré de las ilusiones del mundo; mis deseos, que pondré en la felicidad del Paraíso; mis virtudes que florecerán a la sombra de tu protección; mis pasiones, que se someterán al freno de tus mandamientos; y hasta mis pecados, que detestaré mientras haya odio en mi pecho, y que lloraré sin cesar mientras haya lágrimas en mis ojos. Mi corazón quiere desde hoy ser para siempre todo tuyo, así como tú, ¡oh Corazón divino! has querido ser siempre todo mío. Tuyo todo, tuyo siempre; no más culpas, no más tibieza. Yo te serviré por los que te ofenden; pensaré en ti por los que te olvidan; te amaré por los que te odian; y rogaré y gemiré, y me sacrificaré por los que te blasfeman sin conocerte. Tú, que penetras los corazones, y sabes la sinceridad de mi deseo, comunícame aquella gracia que hace al débil omnipotente, dame el triunfo del valor en las batallas de la tierra, y cíñeme la oliva de la paz en las mansiones de la gloria.
Amén.

Promesas que Jesús da para las almas devotas a su Sagrado Corazón:

1. Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.

2. Les daré paz a sus familias.

3. Les consolaré en todas sus penas.

4. Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.

5. Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.

6. Los pecadores encontrarán en mi corazón un océano de misericordia.

7. Las almas tibias se volverán fervorosas.

8. Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.

9. Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.

10. A quienes se ocupan de la salvación de las almas les otorgaré el don de mover los corazones más endurecidos.

11. Grabaré por siempre en mi corazón los nombres de aquellos que propaguen esa devoción. “Yo te prometo en la excesiva misericordia de mi corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán sin mi gracia, ni sin recibir los sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquel último momento.

Consagración al Sagrado Corazón

Quien se consagra al Sagrado Corazón de Jesús con corazón sincero tiene la fortaleza para cumplir sus mandamientos y las leyes divinas, pero sobre todo, la seguridad de que solo pertenece a Dios y sólo Él puede mandar en su corazón y disponer de todos los actos de su vida y de su vida misma.

z_margarita_al_jesus2 El Sagrado Corazón de Jesús quiso seguir  dándonos más y a través de la vidente María Margarita de Alacoque, a quien se le apareció en varias ocasiones y le mostró su Sagrado Corazón nos dice que nos espera con los brazos abiertos para que vayamos a Él, aún cuando es sabedor de todos nuestros pecados y debilidades, nos insiste en en estar esperándonos. Volvamos a Él con el corazón ardiente y hagamos de nuestra vida y de nuestro ser una entrega diaria a ÉL que tanto nos ama.

Pídanosle por nuestros sacerdotes, pastores enviados por Él y para quienes Jesús Agonizante a través del vidente nigeriano Bernabé Nwoye nos pide orar por ellos diciéndonos que Él los puso ahí, como sacerdotes y Él sabe por qué los puso que nunca critiquemos a sus sacerdotes, nuestros pastores y oremos por ellos.

En razones más terrenales como fieles  y creyentes de Dios podemos pensar iluminados por el Espíritu Santo  que los sacerdotes como pastores enviados de Dios a evangelizar y guiar a su rebaño a Él están expuestos a muchas cosas que vienen del enemigo para entorpecer los planes del Señor y un ejemplo muy grande lo fue San Juan María Vianey quien tuvo que soportar las interferencias del mismo Maligno. ¿Cuántos sacerdotes han tenido que soportar esas interferencias y tentaciones del mal? Seguramente muchos y no es necesario saber quiénes y qué tanto. Lo necesario y urgente es hacer oración por ellos.  Hagamos la oración por voluntad propia que así agradaremos más al Señor y verá cumplidos sus deseos. Por estas razones el Sagrado Corazón me inspira pedir así:

Consagración de los sacerdotes al Sagrado Corazón de Jesús

Sagrado Corazón de Jesús, yo humilde sierva tuya

no tengo más deseo  que orar desde mi corazón,

cumplir tus santos deseos y tu sagrada voluntad,

suplicante te pido escuches mi oración:

Te consagro a los sacerdotes que Tú mismo elegiste

para ser los pastores de Tu pueblo,

tómalos como posesión Tuya y parte de Tu Ser,

habita en sus corazones para que latan unidos al Tuyo;

si en sus corazones hay frialdad o tibieza, hazlos ardiente como el Tuyo,

si en sus corazones hay aflicciones dales Tu confianza,

si en sus corazones hay desamor llénalos de Tu amor,

en sus corazones frágiles o débiles por Tu firmeza y fortaleza,

y que así como fueron unidos tus pies en la cruz

y por la sangre que manó de Tu pie derecho

une fuertemente a todos los sacerdotes con el Papa

para que caminen juntos en la humildad, la sencillez,

la caridad y el amor al prójimo con tierna dulzura.

Para que puedan cumplir fielmente la misión

De ir a evangelizar a tu pueblo

Tal como lo ordenaste a los apóstoles

guiados por Ti a través de San Pedro,

en quien edificaste Tu Iglesia e hiciste Primer Papa;

ponles Tu armadura.

Cubre sus cabezas con el yelmo de la salvación,

Ponles un corazón semejante al Tuyo,

Cíñelos con el cinto de la verdad,

Calza sus pies con el apresto del evangelio de paz,

Dales la coraza de justicia,

El escudo de la fe y la espada del Espíritu

Para que apaguen todos los dardos de fuego

Con que los ataca el maligno.

Si tomas como tuyos a todos los sacerdotes

Y les pones tu armadura se santificarán,

Tu pueblo se convertirá y seguirá a María,

Tu misericordiosa Madre,

Quien con maternal acompañamiento

Nos conducirá a Ti y entraremos a Tu reino.

Amén.

COPIA-~1LA CONSAGRACIÓN DIARIA AL SAGRADO CORAZÓN.

Acto de Consagración que hizo de sí Santa Margarita María al Divino Corazón de Jesús.

  Yo, me dedico y consagro al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo; le entrego mi persona y mi vida, mis acciones, penas y sufrimientos, para no querer ya servirme de ninguna parte de mi ser sino para honrarle, amarle y glorificarle. Ésta es mi irrevocable voluntad: pertenecerle a Él enteramente y hacerlo todo por amor suyo, renunciando de todo mi corazón a cuanto pueda disgustarle.

Te tomo, pues, Corazón divino, como único objeto de mi amor, por protector de mi vida, seguridad de mi salvación, remedio de mi fragilidad y mi inconstancia, reparador de todas las faltas de mi vida, y mi asilo seguro en la hora de la muerte. Sé, pues, Corazón bondadoso, mi justificación para con Dios Padre, y desvía de mí los rayos de su justa indignación. Corazón amorosísimo, en ti pongo toda mi confianza, porque, aun temiéndolo todo de mi flaqueza, todo lo espero de tu bondad. Consume, pues, en mí todo cuanto pueda disgustarte o resistirte. Imprímase tu amor tan profundamente en mi corazón, que no pueda olvidarte jamás, ni verme separado de ti. Te ruego encarecidamente, por tu bondad que mi nombre esté escrito en ti. Ya que quiero constituir toda mi dicha y toda mi gloria en vivir y morir llevando las cadenas de tu esclavitud. Así sea.

MÁXIMAS DE SANTA MARGARITA

"Dios es mi todo, y todo, fuera de El, es nada para mí".

"El Corazón de Jesús tanto cuidado tendrá de vosotros cuanto os confiéis y abandonéis a El".

"Cuando no miramos más que a Dios, ni buscamos otra cosa que su divina gloria, no hay nada que temer".

"En la voluntad de Dios encuentra su paz nuestro corazón y el alma su alegría y su descanso".

"Todas las más amargas amarguras no son más que dulzura en este adorable Corazón, donde todo se trueca en amor".

"Es preciso darlo todo para tenerlo todo; el amor divino no sufre mezcla de cosa alguna".

"Es bueno caminar por la fuerza de su Amor en sentido contrario a nuestras inclinaciones, sin Otro placer ni contento sino el de no tener ninguno".

"Las cruces, desprecios, dolores y aflicciones son los verdaderos tesoros de los amantes de Jesucristo crucificado".

"El mayor bien que podemos tener en esta vida es la conformidad con Jesucristo en sus padecimientos".

"El Corazón de Jesús es un tesoro oculto e infinito que no desea más que manifestarse a nosotros".

SAN LUIS MARIA GRIGNIONCONSAGRACIÓN A JESUCRISTO, SABIDURÍA ENCARNADA  EN MARÍA,   POR SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT

¡Sabiduría eterna y encarnada!
¡Amabilísimo y adorable Jesús,
verdadero Dios y verdadero hombre,
Hijo único del Eterno Padre
y de María siempre Virgen!
Te adoro profundamente
en el seno y en los esplendores de tu Padre,
durante la eternidad,
y en el seno virginal de María,
tu dignísima Madre,
en el tiempo de tu encarnación.
Te doy gracias de que te has anonadado,
tomando la forma de un esclavo,
para sacarme de la cruel esclavitud del demonio.
Te alabo y te glorifico
porque has tenido la bondad
de someterte en todo a María,
tu Santa Madre,
con el fin de hacerme, por medio de Ella,
un fiel esclavo.
Pero, desgraciadamente,
¡ingrato e infiel como soy!,
no he observado los votos y las promesas
que con tanta solemnidad
te he hecho en mi Bautismo:
no he cumplido con mis obligaciones.
No merezco llamarme hijo tuyo, ni tu esclavo;
y, como no hay nadie en mí
que no merezca tus rechazos y tu cólera,
ya no me atrevo a acercarme por mí mismo
a tu santa y augusta Majestad.
Por eso he recurrido a la intercesión
y a la misericordia de tu Santísima Madre,
que me has dado como Medianera para contigo;
y es por medio de Ella que espero obtener de Ti
la contrición y el perdón de mis pecados,
la adquisición y la conservación de la Sabiduría.
Te saludo, pues, ¡María Inmaculada!,
vivo tabernáculo de la divinidad,
escondida en el cual, la eterna Sabiduría,
quiere ser adorada por los Ángeles
y por los hombres.
Te saludo, ¡Reina del Cielo y de la tierra!,
a cuyo imperio todo está sometido,
todo lo que está por debajo de Dios.
Te saludo, ¡seguro Refugio de los pecadores!,
cuya misericordia no faltó a nadie.
Escucha los deseos que tengo
de la divina Sabiduría,
y recibe para eso los votos y los dones
que mi bajeza te presenta.
Yo...infiel pecador,
renuevo y ratifico hoy en tus manos
los votos de mi Bautismo:
renuncio para siempre a Satanás,
a sus seducciones y a sus obras,
y me doy enteramente a Jesucristo,
la Sabiduría encarnada,
para llevar mi cruz tras Él
todos los días de mi vida,
y para que yo le sea más fiel
de como lo he sido hasta ahora.
Te escojo hoy,
en presencia de toda la Corte celestial,
como Madre y Señora mía.
Te entrego y consagro, en calidad de esclavo,
mi cuerpo y mi alma,
mis bienes interiores y exteriores,
y el valor mismo de mis buenas acciones
pasadas, presentes y futuras,
dejándote un entero y pleno derecho
de disponer de mí y de todo lo que me pertenece,
sin excepción, según tu agrado,
a la mayor gloria de Dios
en el tiempo y en la eternidad.
Recibe, ¡Virgen bondadosa!,
esta pequeña ofrenda de mi esclavitud,
en honor y en unión con la sumisión
que la eterna Sabiduría
gustosamente quiso observar
para con tu maternidad;
en homenaje al dominio que ustedes, los dos,
tienen sobre este pequeño gusano
y miserable pecador;
y en acción de gracias por los privilegios
con los que la Santísima Trinidad
te ha favorecido.
Proclamo que desde ahora
quiero, como verdadero esclavo tuyo,
procurar tu honor y obedecerte en todo.
¡Madre admirable!, preséntame
a tu querido Hijo,
en calidad de eterno esclavo,
para que Él, que por Ti me rescató,
por Ti me reciba.
¡Madre de misericordia!, hazme la gracia
de obtener la verdadera sabiduría de Dios
y de colocarme, para eso,
en el número de las personas
a las que amas, instruyes, guías,
alimentas y proteges
como a hijos y esclavos tuyos.
¡Virgen fiel!, vuélveme en todo
un perfecto discípulo, imitador y esclavo
de la Sabiduría encarnada,
Jesucristo, Hijo tuyo,
tanto que por tu intercesión y con tu ejemplo
yo llegue a la plenitud de su edad en la tierra
y de su gloria en los Cielos. Amén.

SAN_CL~1Ofrecimiento de sí mismo y de todas sus cosas al Corazón de Jesús, de San Caludio de la Colombière

"Oh! Corazón de mi amantísimo Jesús! Corazón dignísimo de toda mi adoración y amor! Yo [N..] inflamado en el deseo de compensar y borrar tantas y tan graves injurias cometidas contra vos, y para huir cuanto está de mi parte el vicio de ingrato, os entrego y consagro del todo mi corazón con todos sus afectos, y a mí mismo con todo cuanto soy enteramente. Protesto que es mi deseo puro y sincero de olvidarme del todo desde esta hora y momento, de mí mismo y de todas mis cosas, para que, quitados todos los impedimentos, pueda entrar en vuestro Sacrosanto Corazón, que con singular misericordia me habéis abierto, y habitar en él vivo y muerto con vuestros fieles siervos.
Encendido, pues, todo en vuestro amor, ofrezco gustoso a este Divinísimo Corazón todo el mérito y satisfacción que puedo tener en los santos sacrificios de la Misa, oraciones, obras de penitencia, humildad, obediencia y de todas las demás virtudes que ejercitare por todo el tiempo de mi vida hasta el último aliento de ella. No sólo quiero hacer todo esto en alabanza y honra del Corazón de Jesús, sino que también le pido humilde e instantemente, se digne de admitir esta perfecta donación de todas mis cosas, que hago a este Santísimo Corazón: de suerte que pueda disponer de todas ellas a su arbitrio, aplicándolas a quien fuere servido, o destinándolas al fin que más le agradare. Y porque ya tengo cedida a las ánimas del Purgatorio toda la satisfacción que pueda tener en mis obras, deseo se les aplique, según el beneplácito del Corazón de Jesús.
Pero no debiendo impedir esta mi donación que yo pueda ofrecer las Misas y oraciones según lo pidieren algunas veces la obediencia y caridad, habiendo de valerme entonces de los bienes ajenos y que ya pertenecen al Corazón de Jesús, es mi intención que todas las obras de virtud que ejercitare entonces, queden dedicadas y consagradas al Corazón de Jesús, como bienes propios suyos.
¡Oh! Corazón Santísimo! Enseñadme, os ruego, el camino que debo tomar para que, olvidado enteramente de mí mismo, llegue a conseguir la pureza de vuestro amor, cuyo deseo me habéis infundido. Abrásome en vehementes deseos de agradaros; pero siento que de ningún modo podré llegar a conseguir lo que deseo sin aquel grande auxilio, que Vos solamente podéis darme.
Perfeccionad, pues, en mí, Oh! Corazón santísimo, todo lo que os es agradable y conforme a vuestra voluntad. Conozco ciertamente que yo repugno y resisto; pero, si no me engaño, no quisiera resistir: a Vos os toca dar y perfeccionarlo todo. A vos sólo, Oh! Corazón santísimo, se deberá toda la gloria de mi santidad, si mereciere finalmente el conseguirla: ni yo quiero aspirar en adelante a la misma santidad con otro fin, sino el de vuestra gloria y alabanza. Amén.

sábado, 24 de mayo de 2014

Novena a María Auxiliadora

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En estos tiempos en que estamos ya viendo las señales en los cielos, María cumple su papel de Corredentora de la humanidad, pero somos nosotros quienes hemos de implorar su ayuda. Ella nos auxilia en todas nuestras necesidades, espirituales y corporales. Pidamos a María Auxiliadora su ayuda con esta novena que puedes hacer 9 días seguidos en cualquier día del año, hacerla 9 días, descansar otros 9 hasta terminar un año y repetirla tantas veces quieras su auxilio recibir.

El día de su fiesta que es le 24 de Mayo puedes hacer esta novena durante el día, es decir, hacer esta oración nueve veces al día.  Así le imploras nueve veces en su día y seguro te escuchará.

Imploremos el auxilio de María para ayuda de la humanidad y podamos todos volver a Dios.

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viernes, 23 de mayo de 2014

Nuestra Santísima Madre de la Luz

Patrona de la Basílica-Catedral y de la Arquidiócesis de León

Fiesta 23 de Mayo

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En esta advocación de la Virgen y con maternal amor, nuestra Madre rescata las almas en peligro de perderse acechadas por las fauces del infierno, al mismo tiempo que nuestros corazones son ofrecidos a su Divino Hijo quien los recibe con tierno amor.

Por segunda ocasión nuestra Madre María elige México como su patria:

Una vez pintada la imagen tal y como era vista por la vidente en Palermo Italia, según el deseo de la Virgen, habiéndola bendecido ella misma, pidió que se le invocara con el título de “María Madre Santísima de la Luz” prometiendo que colmaría de favores a cuantos la honren e invoquen con este nombre. El destino de esta imagen fue por tercera elección, según un sorteo realizado tres veces saliendo en todas ellas como destino: León Guanajuato. Lugar en el que se le construyó su Catedral- Basílica. Al reverso de la Imagen está inscrito el texto de autentificación con las firmas de P. José María Genovese (quien deseaba tener esa imagen para llevarla en sus misiones y ganar muchas almas para el cielo, José María Mónaco, Javier Alagua y Francisco Banalli. Con este hecho María Nuestra Madre, elige a México por segunda vez para morar en nuestra Patria, confirmándonos al mismo tiempo ser un pueblo elegido de Dios .

Como pueblo elegido de Dios e hijos fieles de María invoquémosla constantemente con este título pidiendo la destrucción del maligno y sus agentes para que extermine todos los males que hemos dejado entrar en nuestras casas, en nuestras familias, en nuestras almas y en nuestra Patria: desobediencia (no cumplimos con los mandatos de Dios ni con los deseos de la Virgen), infidelidad (decimos creer en Dios y hacemos cosas que no son de Él), pereza (flojera, no somos trabajadores como María y José), soberbia, avaricia (cada vez más queremos más cosas materiales y mucho dinero), mentira, egoísmo, vanidad, violencia (en la familia y en todas partes: física, verbal y psicológica), aborto, asesinato, etc. En León fue invocada contra la epidemia del cólera y después de cantar 3 días seguidos las letanías lauretanas esta epidemia cesó inexplicablemente y con toda seguridad gracias a Nuestra Santísima Madre de la Luz. Así que invócala cuando necesites algún favor. Al hacerlo conseguiremos sus favores en la medida de la confianza que depositemos en Ella y que pueden ser mayores a los obtenidos por intercesión de San Judas Tadeo.

Oración a Nuestra Señora de la Luz

Madre y señora, tú eres luz que disipas la sombra del engaño;
tú eres la dulzura que deleita al corazón
y eres la poderosa madre en quien espero y confío.
Aleja de mi todo peligro; guárdame, señora,
y en estos ocho días recíbeme por tuyo;
yo volveré, señora, a tus santísimos pies;
yo daré a mi corazón la dicha de saludarte,
y yo renovaré el amor que desde hoy te ofrezco.
Ángeles de la patria celestial, alabad por mí
a la madre santísima de la luz;
dios y señor de la majestad y grandeza,
pues sólo vos sabéis lo que es María,
ensalzadla y engrandecedla y tú,
madre y señora, admite mi corazón;
las necesidades que tiene tú lo sabes; remédialas;
derrama el bálsamo suavísimo de tu amor;
haz que en todas mis acciones te llame madre de la luz;
alúmbrame, compadécete de mí, y no permitas
que sea presa del demonio; y haz que,
pues te portas como mi madre, yo me porte
como tu hijo. Amén.

Contigo voy Virgen pura

Y en tu poder voy confiado

Pues yendo de Ti amparado

Mi alma volverá segura.

Dulce Madre, no te alejes,

Tu vista de mí no apartes

Y nunca solo me dejes.

Pues ya que nos proteges tanto

Como verdadera Madre

Haz que nos bendiga

El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo.

Amén.