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miércoles, 11 de junio de 2014

San Pedro y San Pablo

29 de junio

"Llegado Jesús a la región de Cesárea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos»." Mt 16, 13.19

imageSan Pedro

Patrono del papado y de los Papas, Roma, Iglesia universal, ladrilleros, fundidores de plomo, panaderos, pescadores, vidrieros, cerrajeros, fundidores, carpinteros, relojeros, contra la fiebre, dolencias en los pies, de los penitentes y de los que se confiesan.

San Pedro fue el Primer Papa, al que Cristo dejó al frente de su Iglesia. En Pedro Jesús deja instituida su iglesia y Él vendrá por segunda vez a la Iglesia que dejó, vendrá como el Sumo Sacerdote Eterno, el Juez Justo, el Cristo Rey.

San Pedro

ORACIÓN A SAN PEDRO

Príncipe de los Apóstoles y de la Iglesia Católica: por aquella obediencia con que a la primera voz dejaste cuanto tenías en el mundo para seguir a Cristo; por aquella fe con que creíste y confesaste por Hijo de Dios a tu Maestro; por aquella humildad con que, viéndole a tus pies, rehusaste que te los lavase; por aquellas lágrimas con que amargamente lloraste tus negaciones; por aquella vigilancia con que cuidaste como pastor universal del rebaño que se te había encomendado; finalmente, por aquella imponderable fortaleza con que diste por tu Redentor la vida crucificado, te suplico, Apóstol glorioso, por tu actual sucesor el Vicario de Cristo. Alcánzame que imite del Señor esas virtudes tuyas con la victoria de todas mis pasiones; y concédeme especialmente el don del arrepentimiento para que, purificado de toda culpa, goce de tu amable compañía en la gloria. Amen

 

San Pedro, el Príncipe de los Apóstoles, y San Pablo, el Doctor de las gentes, cementaron con su sangre los cimientos de la Iglesia romana. San Pedro murió crucificado. A San Pablo fue decapitó, el año 69. Los dos tuvieron la dicha de confirmar, con la efusión de su sangre, la doctrina que habían predicado con tanta elocuencia y confirmado con tantos milagros

ORACIÓN A SAN PEDRO

Príncipe de los Apóstoles y de la Iglesia Católica: por aquella obediencia con que a la primera voz dejaste cuanto tenías en el mundo para seguir a Cristo; por aquella fe con que creíste y confesaste por Hijo de Dios a tu Maestro; por aquella humildad con que, viéndole a tus pies, rehusaste que te los lavase; por aquellas lágrimas con que amargamente lloraste tus negaciones; por aquella vigilancia con que cuidaste como pastor universal del rebaño que se te había encomendado; finalmente, por aquella imponderable fortaleza con que diste por tu Redentor la vida crucificado, te suplico, Apóstol glorioso, por tu actual sucesor el Vicario de Cristo. Alcánzame que imite del Señor esas virtudes tuyas con la victoria de todas mis pasiones; y concédeme especialmente el don del arrepentimiento para que, purificado de toda culpa, goce de tu amable compañía en la gloria. Amen.

San Pablo

Patrón: Roma, cordeleros, alfombreros, teólogos, trabajadores de relaciones públicas, fabricantes de tiendas de campaña, contra calambres, convulsiones, para la fertilidad de los campos, contra el granizo, contra el temor, de la prensa católica.

ORACIÓN A SAN PABLO

Glorioso apóstol San Pablo, vaso escogido del Señor para llevar su santo nombre por toda la tierra; por tu celo apostólico y por tu abrasada caridad con que sentías los trabajos de tus prójimos como si fueran tuyos propios; por la inalterable paciencia con que sufriste persecuciones, cárceles, azotes, cadenas, tentaciones, naufragios y hasta la misma muerte; por aquel celo que te estimulaba a trabajar día y noche en beneficio de las almas y, sobre todo, por aquella prontitud con que a la primera voz de Cristo en el camino de Damasco te rendiste enteramente a la gracia, te ruego, por todos los apóstoles de hoy, y que me consigas del Señor que imite tus ejemplos oyendo prontamente la voz de sus inspiraciones y peleando contra mis pasiones sin apego ninguno a las cosas temporales y con aprecio de las eternas, para gloria de Dios Padre, que con el Hijo y el Espíritu Santo vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén

Cumpliendo el deseo de Jesús y de María de orar por los sacerdotes, pidamos a San Pedro y San Pablo su intercesión por nuestros pastores.

Oración a San Pedro y San Pablo por los sacerdotes

San Pedro tu que fuiste un

obediente servidor de Dios

te pedimos que intercedas ante nuestro Señor Jesús

para que infunda a los pastores de hoy:

obediencia fiel con una gran fe,

la humildad para representar a Cristo ante su rebaño;

al Santo Padre infúndele tu ciega obediencia a Dios,

tu humildad y tu anhelo de dejar todo cuanto sea necesario

para seguir a Cristo con amor.

San Pablo intercede por nuestros pastores

para que con gran celo apostólico como el que tuviste

salgan a predicar el evangelio,

que la caridad al prójimo sea su bandera

y cumplan pronto los llamados

que Dios les haga al servicio.

Les  pedimos que entreguen esta petición

a Nuestro Padre Celestial

En la unidad del Espíritu Santo.

Amén

martes, 10 de junio de 2014

CORPUS CHRISTI

Solemnidad de Corpus Christi: "Cuerpo de Cristo", en latín.  19 de junio 2014

cUERPO_JHSEsta fiesta conmemora la institución de la Santa Eucaristía el Jueves Santo con el fin de tributarle a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, amor y gratitud. Por eso se celebraba en la Iglesia Latina el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.

La Solemnidad de Corpus Christi se remonta al siglo XIII. Dos eventos extraordinarios contribuyeron a la institución de la fiesta: Las visiones de Santa Juliana de Mont Cornillon y El milagro Eucarístico de Bolsena/Orvieto.

Urbano IV, amante de la Eucaristía, publicó la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” en el día jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, al mismo tiempo otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la santa misa y al oficio. Este oficio, compuesto por el doctor angélico, Santo Tomás de Aquino, por petición del Papa, es uno de los más hermosos en el breviario Romano y ha sido admirado aun por Protestantes.

El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Juan Pablo II ha exhortado a que se renueve la costumbre de honrar a Jesús en este día llevándolo en solemnes procesiones.

Santa Juliana de Mont  Cornillon y la fiesta de Corpus Christi.

La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Por diferentes intrigas tuvo que irse del convento. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.

Juliana, desde joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad. Ella comunicó esta visión a Roberto de Thorete, el entonces obispos de Liège, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos; a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Liège, después obispo de Verdun, Patriarca de Jerusalén y finalmente al Papa Urbano IV.

El obispo Roberto se impresionó favorablemente y como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; también el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan debía escribir el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.

La ermitaña Eva, con quien Juliana había pasado un tiempo y quien también era ferviente adoradora de la Santa Eucaristía, le insistió a Enrique de Guelders, obispo de Liège, que pidiera al Papa que extendiera la celebración al mundo entero.

Milagro Eucarístico de OrvietoMILAGRO EUCARISTICO DE ORVIETO / BOLSENA
En Orvieto (Umbría, Italia) se encuentra un prodigio divino. Su catedral es custodia de un milagro Eucarístico que se puede venerar en la capilla izquierda. Se trata de un corporal que muestra la Sangre que brotó de una Sagrada Hostia.

En el año 1264 el Padre Pedro de Praga, Bohemia, dudaba sobre el misterio de la transustanciación del Cuerpo y de la Sangre de Cristo en la Eucaristía. Acudió así en peregrinación a Roma para pedir sobre la tumba de San Pedro la gracia de una fe fuerte. De regreso de Roma, Dios se le manifestó de manera milagrosa ya que cuando cuando celebraba la Santa Misa en Bolsena, en la cripta de Santa Cristina, la Sagrada Hostia sangró llenando el Corporal de la Preciosa Sangre.

La noticia del prodigio llegó pronto al Papa Urbano IV, que se encontraba en Orvieto, ciudad cercana a Bolsena. Hizo traer el corporal y, al constatar los hechos, instituyó la Solemnidad de Corpus Christi.

El mismo Papa Urbano IV encargó a Sto. Tomás de Aquino la preparación de un oficio litúrgico propio para esta fiesta y la creación de cantos e himnos para celebrar a Cristo Eucaristía. Entre los que compuso está la sublime secuencia “Lauda Sion” que se canta en la Misa de Corpus Christi.

El año 1290 el Papa Nicolás IV, a petición del clero y del pueblo, colocó la primera piedra de la nueva catedral de Orvieto donde aun se encuentra la sagrada reliquia.

imageJesucristo agonizante te llama. Vuelve a Él.

Jesucristo agonizante se le aparece al entonces estudiante Nigeriano  Bernabé Nwoye en 1995 y hasta el 2005 le revela varios mensajes y oraciones contenidas en el Devocionario de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo (versión original y completa publicada por separado en este espacio en el mes de julio 2013). Él nos hace un fuerte llamado porque nos hemos alejado de Dios y estamos cometiendo muchos pecados que lo flagelan y le causan mucho dolor en su corazón. En su infinita Misericordia, a pesar de que somos grandes pecadores y de corazón frío, aún ahora, insiste en que volvamos a Él para recuperar nuestras almas que se han llenado de tantos males (soberbia, desobediencia, desamor, ingratitud, iniquidad, violencia, etc.)

Escuchemos sus llamados con el corazón y cambiemos todo lo que tengamos que cambiar en nosotros para poder ser dignos de nuestra salvación para entrar en el reino de los cielos. Su segunda venida es ahora, ya no hay mañana. Es hoy el último día que tenemos para cambiar toda nuestra maldad y limpiar nuestros pecados para volver a Él. Mira su rostro lleno de dolor y tristeza por todo lo desobediente que somos y por las montañas de pecados que nos cubren y cambia!

PRIMER LLAMADO ANGUSTIOSO

“¿Dónde estás, hijo Mío? ¡Tu Señor te busca…! ¡Ven a Mí! ¡Ven, acércate más y escucha Mi angustioso llamado!

Hijo Mío, había una vez un Hombre que tenía muchas ovejas…, las cuidaba y pastoreaba bien. Cuando tenía sed, las conducía a un manantial de agua fresca para que pudieran satisfacer su sed. No permitía que pasaran hambre. Las llevaba a verdes praderas. Ellas comían y engordaban y se fortalecían. El hombre fortificó la tierra donde pastaban para que ningún lobo entrara y dañara el rebaño.

Un día las ovejas planearon una rebelión, y a la fuerza escaparon del campo y se adentraron en el bosque. Allí fueron capturadas por animales salvajes. Eran como esclavas sin esperanzas. Sus cuerpos y sangre eran utilizados para festivales y sacrificios de animales a sus dioses.

A pesar de todo esto, el Hombre no se olvidó de su rebaño. Envió a sus sirvientes, y a todos los mataron. Por último, envió a Su Hijo, Quien al fin ganó la batalla.

El Hijo del Hombre condujo al rebaño día y noche a través del desierto. En este caminar, surgieron muchas dificultades, que no podían soportar. Se quejaron al Hijo del Hombre, profirieron toda clase de palabras crueles contra Él, y finalmente lo mataron.

Hijo, ¿qué piensas que hará el Padre del Hijo del Hombre cuando se entere de la muerte de Su Hijo?
Hijo, ustedes son el rebaño. Mi Padre es el dueño del rebaño, Quien envió muchos profetas a Su pueblo que vivió en un desierto terrible. Yo soy el Hijo, a Quien ustedes persiguieron y mataron. ¿Qué les he hecho? A pesar de todos vuestros pecados, Mi Padre aún los está llamando para que regresen a Él, pero ustedes no prestan atención a Su llamado.

¡REGRESEN! ¡OH, ISRAEL, PUEBLO MÍO!

Hagan reparación por sus pecados y los pecados que el mundo entero comete contra Mi Padre y contra Mi Preciosa Sangre. ¡YO SOY EL AGONIZANTE JESUCRISTO!

Dios puso a Eva y Adán en un Paraíso, le entregó la tierra para que vivieran de ella y la cuidaran. Nosotros somos herederos de esa tierra, heredamos el compromiso de cuidarla y permanecer en ella pero nos ganó la curiosidad y salimos de nuestra tierra, fuimos a tierras extrañas, por nuestra desobediencia los hijos de Jacob fueron a Egipto, donde ellos mismos enviaron a su hermano menor, ahí se convirtieron en esclavos. Eran tan numerosos como Dios prometió a Abraham hacer de su descendencia que el Faraón ordenó matar a los niños. Luego ofrecían a las muchachas como sacrificio a los Dioses egipcios. Dios se compadeció de su pueblo y les mandó a Moisés y Aarón. El pueblo israelita fue liberado. Durante el éxodo, Dios los condujo de día como una nube que les daba sombra y en la noche como una columna de fuego para iluminarlos y darles calor en el frío desierto. En este caminar se revelaron contra Dios y se quejaron de muchas cosas. Dios les mandó  profetas y luego jueces. Los llevó a la tierra prometida, y siguieron en contra de Dios. Luego Dios les envió a su Hijo Jesús y lo crucificaron. No creyeron en Él. A pesar de que seguimos pecando Dios Padre nos quiere de regreso y nos llama. ACUDAMOS A SU LLAMADO, no seamos ingratos, Jesucristo murió por salvarnos, ahora nos toca dejar de pecar y caminar hacia Dios según sus leyes y mandamientos. Hay que cumplirlos.

SEGUNDO LLAMADO ANGUSTIOSO

“Hijo Mío, acércate a Mí, escucha MI angustioso llamado. Por amor a ti ofrezco Mi Cuerpo como sacrificio vivo, Pan de Vida para todos los hombres. Mi Sangre, Preciosa Bebida, Bebida de los Ángeles del Cielo, entregada con amor a los hombres.

Hijo Mío, permanezco por ti en el Sacramento del Amor…, esperando pacientemente por ti en el Tabernáculo, donde estoy prisionero por ti. Tú raras veces te acercas a Mí, porque no te acuerdas de Mí, que estoy prisionero por ti.

Hijo Mío, Mi agonía es grande cuando veo la frialdad, la indiferencia y la negligencia con que te acercas a la Santa Trinidad, cuya Presencia llena el Santuario Santo. Yo estoy aquí, hijo Mío… Yo estoy aquí en plenitud. Teme la Presencia de tu Dios. Acércate con respeto y reverencia. Hijo Mío, ¿sabes tú lo que sufro cuando entro en el santuario de tu corazón a través de la Sagrada Comunión? Tus pecados me amarran y me flagelan sin misericordia. En tu corazón no hay nadie que Me consuele. Luego de haberme flagelado insensiblemente, Me arrastras fuera y cierras con llave la puerta de tu corazón con iniquidad. Esto es lo que Me haces con tu vida de pecado. Yo Soy el Pan de Vida para todos los hombres que me reciben en estado de santidad. Vengo a darles vida, no muerte. Limpia las iniquidades de tu corazón. Ábreme la puerta de tu corazón. Haz de tu corazón un tabernáculo de consuelo para Mí.
Hijo, que Yo viva en tu santuario de una Comunión a otra. ¡Acógeme, hazme sentir bienvenido!

Hijo Mío, todos los que Me acogen, acogen a Mi Padre y al Espíritu Santo que viven en Mí. Todos los que Me rechazan, ¡rechazan a la Santísima Trinidad!

Hijo, aun cuando otros Me rechacen, haz de tu corazón un tabernáculo de consuelo para Mí.
¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, llamándote para que REGRESES!”

Jesucristo se entregó por nosotros a los romanos, nos mostró su amor muriendo por salvarnos y convirtiéndose en cuerpo y sangre para alimentarnos  y nosotros,Él sufre porque no adoramos, ni respetamos a la Santísima Trinidad, pasamos como ante un poste, ante una estatua o pintura común. No tenemos verdadero Temor de Dios y cuando comemos del Cuerpo y de la Sangre de Cristo lo hacemos como cualquier cosa, lo hacemos por rutina, porque o otros se forman en la fila para comer la Hostia Sagrada sin hacerlo con sacralidad, vamos como si fuera cualquier galleta o pan. Es el Cuerpo de Cristo y su Sangre, es alimento Divino y no lo amamos, lo comemos hasta estando en pecado y amarrándolo y flagelándolo en nuestro interior. Jesucristo entra a nuestro cuerpo con amor y nosotros lo introducimos a nuestro cuerpo causándole un gran dolor porque estamos llenos de pecado, le dolemos. No lo respetamos ni lo amamos. Hay que confesarse y NO VOLVER A PECAR, la confesión no es juego.  Recordemos que el que come y bebe de la Sangre y el Cuerpo de Cristo sin digerirlo, bebe y come su propio veneno, por eso hay muchos que están enfermos o hasta se han muerto.

TERCER LLAMADO ANGUSTIOSO

“Hijo Mío: Yo estoy en tu corazón, un Getsemaní solitario donde estoy velando y nadie viene a velar Conmigo, ni siquiera por una hora. Te prefieres ir tras la posesión de bienes terrenales, aun a riesgo de tu perdición, dejándome sufrir solo.

El enemigo se aproxima rápidamente…, está conquistando terreno para ganar muchas almas, mientras tú duermes.

Hijo, ¿no puedes levantarte y velar Conmigo siquiera una hora? Yo estoy en el santuario de tu alma, un Getsemaní solitario, esperando que vengas. Muchas almas, muchas almas van al infierno a causa de los pecados de la carne. Hijo, mira cómo tú conduces muchas almas a la perdición a través de tu forma de vestir. Yo Soy Aquél a Quien tú expones desnudo públicamente.

Hijo, consuélame. Hijo, ten misericordia de Mí.

¡Nunca debe un hombre imitar a una mujer! ¡Nunca debe una mujer imitar a un hombre! Sé tal como Yo te hice, hijo; sé tal como Yo te hice. Te digo, aléjate de esta moda mundana. Ese es el plan del enemigo: destruir el templo del Espíritu Santo que es tu cuerpo. Vive una vida modesta.

Mi hijo amado, porque te amo y deseo que me muestres amor, te suplico me ofrezcas todo tu ser, que lo guardes para Mí y solamente para Mí. Que él me glorifique siempre, que me consuele siempre. No hago este llamado al mundo, sino a ti a quien amo. Ofrécemelo… Ofrécelo para salvación. ¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, llamándote para que REGRESES!

Jesucristo tiene un gran dolor en su corazón porque nos importa más trabajar para tener más cosas materiales y nos hemos olvidado de Él que murió por nosotros. Lo dejamos ahí en el Sagrario, con llave, encerrado porque somos tan malos que lo ponemos encerrado con candado para que no se roben su cuerpo para fines de maldad. Los malos que roban el cuerpo de Cristo se lo han robado y lo han utilizado mal y con eso se han ganado su propia condenación. Dios es Dios y nadie puede contra Él, ni el enemigo, aún con toda la maldad que destile, con esa misma maldad se está construyendo su propio castigo. Haga lo que haga será destruido por el poder de Dios, perecerá.

Cristo quiere que lo acompañemos aunque sea una hora en las horas en que pasó orando en Getsemaní (jueves de 11:00 PM a viernes 4:00 AM que es el tiempo de Getsemaní) Si lo acompañamos aunque sea la hora que pide estaremos haciendo la Hora de Getsemaní y si en esa hora le hacemos el rosario de la Sangre de Cristo Él nos concede todo lo que queramos, y si alguna noche del jueves lo acompañamos desde las 11 de la noche hasta las cuatro de la madrugada del siguiente día haciendo todas las oraciones del Devocionario de la Sangre de Cristo más serán sus bendiciones sobre esa alma que lo ame en tal manera.

Jesucristo nos dice que no cometamos pecado de carne. La mujeres no debemos vestir minivestidos, no debemos mostrar las piernas para provocar los deseos carnales. Lo hombres, lo mismo. Ni hombre ni mujer deben provocar deseos impuros ni caer en fornicación, amasiato, adulterio ni violación sexual. No debemos mostrar el cuerpo desnudo de Cristo cuando le desgarraron sus ropas para crucificarlo. Las mujeres usar las faldas largas, no pantalones pegados para provocar a los hombres. Debemos cubrir nuestro cuerpo para de esa forma glorificar el cuerpo de Cristo y cubrir ese cuerpo que fue despojado violentamente de sus ropas para ser crucificado.

Jesús también nos pide que las mujeres no queramos ser hombres y los hombres mujeres (homosexual, gay o lesbiana), que respetemos el sexo que Él nos dio. Ser como Dios nos hace, esa es la voluntad de Dios y si es posible, con la ayuda de Dios dejar de ser gay, homosexual o lesbiana. Hagan sus nueve noches de Getsemaní seguidas con las oraciones del devocionario, el rosario mariano e inmediatamente el de la Sangre de Cristo y pedir que los vuelva como Él los mandó al mundo y así será. Nos pide llevar una vida modesta, sin modas y siendo como Él nos quiere como Templos vivos de su sangre. Nos pide entregarnos a Dios por amor llevando una vida recta y santa. Si lo amas, se recto y santo.

CUARTO LLAMADO ANGUSTIOSO

Hijo Mío: ¿Es así como traicionas a tu Señor y Salvador? Solamente por el dinero mundano y perecedero, escogiste traicionar a tu Señor y entregarme a esos hombres crueles para que Me crucificaran. Hijo, te estás convirtiendo en el Judas de este último tiempo. ¡Cuán terrible será todo para aquellos que traicionan al Hijo del Hombre y lo entregan a hombres pecadores para ser crucificado! Mira cuán lamentablemente va a la eternidad a sufrir por siempre.

Aun entre los Sacerdotes de Mi Corazón hay muchos Judas que prefieren los bienes terrenales a cambio de su Señor, Quién está en agonía.

Esto me causa mucho dolor, hijo Mío, porque están haciendo de la casa de Mi Padre un mercado. Mi Padre está grandemente molesto. Miren bien cómo ustedes me están sacando de Mi Santo templo. Hijo, ¿deseas la presencia de tu Dios? Ofréceme tu vida.

Yo Soy Aquél a Quien ustedes están traicionando solamente por cosas terrenales. Hijo, ya que todas esas cosas por las que estás trabajando serán destruidas por el fuego, ¿por qué estás trabajando en vano?

Regresa a Mí, hijo Mío, ten misericordia de Quien vino a salvarte. Que Mis Sacerdotes regresen a Mí. ¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, llamándoles para que REGRESEN!

Dios quiere que sus sacerdotes no se dejen comprar por el dinero, que si reciben más pues sean caritativos, que es algo que no se ve en este tiempo. Dios no quiere que nuestros sacerdotes tengan bienes terrenales: casas, autos, propiedades, lujos. Quiere que vivan con sencillez, como bien da el ejemplo el santo Padre, el Papa Francisco. Si hay algo que al pueblo nos falta es hacer oración diaria por nuestros sacerdotes para que Dios los proteja e todo mal pues son muy atacados por el enemigo para que sean Judas traidores. Nosotros no caigamos en el error de criticarlos, mejor hagamos oración por ellos. Pidamos al Padre eterno que por la preciosa Sangre que derramó su Hijo Jesucristo de su mano izquierda venga la caída, destrucción y castigo del maligno y todos sus agentes, que con la preciosa sangre de su pie izquierdo los proteja de todo mal y por la sangre de su  pie derecho los sacerdotes se unan fuertemente a Dios para no dejarlos caer en tentación. Pidamos que los sacerdotes regresen a Dios.

QUINTO LLAMADO ANGUSTIOSO

“Hijo Mío, ¿cuándo terminarán los tormentos de Mi flagelación, causados por tus pecados y los del mundo? ¿Por qué Me están flagelando y al mismo tiempo coronándome de espinas? Y diciendo: ‘DÉJENME PECAR… YA IRÉ DESPUÉS A CONFESARME’. Yo Soy el Agonizante Jesús a Quien tú constantemente torturas.

Hijo, ¿ACASO TE DI EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA PARA QUE TE CONVIRTIERAS EN UN POZO DE INIQUIDAD?

Ese es el Sacramento de Mi Amor. Él abre el océano de la misericordia divina. Mi Sangre y Agua Preciosas, que brotaron para salvar y lavar tu iniquidad para que vayas y no peques más.

Hijo, retira la corona de espinas… ten misericordia de Mí, no Me flageles más. Ama a tu Dios, tu Creador. No te hagas falsos dioses de ninguna creatura. Sólo a tu Dios temerás y adorarás. No pronuncies el nombre de tu Dios en vano.

Hijo, recuerda guardar el día obligatorio, santo. Haz respetar Mi Nombre en este mundo corrupto. Haz todas estas cosas para aminorar los dolores de Mi agonía. Ofrece todos tus desengaños, pruebas y persecuciones en reparación por tus pecados y los del mundo entero. ¡Yo Soy el Agonizante Jesucristo, llamándote para que REGRESES!”

Jesucristo nos pide dolorosamente que ya no lo sigamos flagelando con nuestros pecados que dejemos de pecar, que nos confesemos y tengamos el verdadero arrepentimiento, que no vayamos a confesarnos insensibles, por rutina, por compromiso, que lo hagamos por verdadero arrepentimiento y con el firme propósito de NO VOLVER  A PECAR. Si vuelves a pecar estas tomando la confesión como un juego y es UN SACRAMENTO DE RECONCILIACIÓN CON DIOS. por lo acto debe ser un sentimiento y un acto sagrado. Si nos confesamos con verdadero arrepentimiento ya no lo flagelamos ni le enterramos la corona de espinas. NO PEQUEMOS MÁS. Y ofrece todos tus desengaños, pruebas, persecuciones y sufrimientos  en reparación por tus pecados y los del mundo entero. Hazlo para consolar a Jesucristo Agonizante,

SEXTO LLAMADO ANGUSTIOSO

“Hijo Mío, acércate a Mí y escucha Mi angustioso llamado. Diariamente ando buscando quien Me consuele, y no encuentro a nadie. Mira Mi rostro Agonizante. ¿Dónde está la Verónica de estos tiempos? ¿Dónde está para que Me limpie el rostro y Me consuele? ¿Acaso se ha unido a la multitud gritando: ¡crucifícalo, crucifícalo!?

Se han olvidado que Yo Soy su Mesías, que los sacó de Egipto, que los alimentó con el maná celestial y los acogió bajo Sus alas en seco y ardiente desierto.

Me has rechazado y ya no hay nadie que me ayude. Hijo, así es como tú abandonas tu cruz, y te alejas del camino del Calvario, dejándome sufrir solo.

En verdad te digo, hijo Mío… NO HAY OTRO CAMINO QUE TE CONDUZCA A LA TIERRA PROMETIDA, QUE EL CAMINO DE LA SANTA CRUZ. CARGA CON TU CRUZ Y SÍGUEME TODOS LOS DÍAS DE TU VIDA.

Ayúdame a cargar todas estas cruces que han sido rechazadas, que Mi pueblo ha abandonado para que Yo las lleve. HIJO… VIVE TU VIDA DE CONSAGRACIÓN. Carga tu cruz y sígueme. ¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, que te llamo para que REGRESES!”

Jesucristo quiere que lo consolemos, que seamos  como Verónica, la mujer que salió al encuentro de Jesús en su pasión armándose de valor para ir a darle agua y limpiar su rostro. Él está sediento de nuestro amor y de nuestro consuelo. Que valoremos el precio que pagó por salvarnos porque no le encuentra sentido haber soportado tanta humillación, tanta flagelación (5,480 latigazos según revelaciones a Santa Brígida) y morir por salvarnos sino nosotros buscamos nuestra propia condenación. Seamos dignos de su grandísimo amor y misericordia, consolemos a ese corazón que tenemos muy adolorido. Que el Sacratísimo Corazón de Jesús encuentre consuelo en nosotros. Aceptemos la cruz que nos toca por nuestros pecados y carguémosla con amor, que Dios nos ayuda a cargarla para poder llegar a dónde Él nos espera con su Padre. Quien sabe cargar su cruz llegará al reino de Dios.

SÉPTIMO LLAMADO ANGUSTIOSO

“Hijo Mío, mira cómo tus pecados me han clavado en la Cruz. Estoy sangrando por amor a ti. Estoy dudando por amor a ti. Estoy sediento de amor por este mundo necesitado. Ninguno de ustedes desea consolarme… más bien me ofrecen vinagre para calmar Mi sed.

Todos ustedes se mantienen alejados, se burlan y Me critican. Hijo Mío, mira cómo hablas falsedades de tu prójimo. En vez de orar por Mi Santa Iglesia, continúan criticándola. Yo Soy Jesucristo Agonizante, a Quien ustedes critican. La Iglesia es Mi Cuerpo, al que están crucificando.

HIJO MÍO… PÁRATE AL PIE DE MI SANTA CRUZ Y OFRÉCEME, JUNTO CON MI MADRE, EL MUNDO ENTERO.

Yo lo aceptaré, y lo ofreceré a Mi Padre. Ellos serán Sus hijos y obedecerán Sus mandatos.
La ira del Padre Eterno se aplacará. Mis Santas Llagas serán sanadas. Entonces Mi Reino vendrá sobre la tierra.

Hijo, has de crucificarte por Mí y Conmigo en la Santa Cruz de la Salvación. Esto es lo que más necesito de ti en reparación por tus pecados y los pecados del mundo entero. Hijo, Yo no he pedido esto al mundo, sino a ti, porque Te amo y deseo que me demuestres tu amor. Yo te prometo que atraeré a ti y a todos los hombres hacia Mí a través de ti. Acepta Mi llamado angustioso, ¡oh amado hijo! Yo ofreceré todos tus sacrificios a Dios para que sean aceptables en reparación por tus pecados y los del mundo entero.

Al final, el mundo entero vivirá en Mí, Conmigo y para Mí. Mi Sagrado Costado se abrirá para ser el refugio de todos los hombres. Sacarán Agua viva de la Fuente de la Vida que brota de Mi Sagrado Costado. Hijo, que se haga Mi voluntad en la tierra. Que se haga Mi voluntad en ti. Sufre por Mí y Conmigo. Muere por Mí y vive en Mí.

Yo Soy el Jesucristo Agonizante, te amo. Yo los bendigo a todos.”

Cristo recibe cada burla que hacemos al prójimo, cada crítica que le hacemos a la Iglesia que es su cuerpo. Él mismo en vida nos dijo: “cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí” (Mt 25,40) Todo lo que le hacemos al otro nos convierte en malditos. Por lo tanto no hagas nada malo a otros sino quieres ser de los malditos que sean arrojados a la izquierda. Con todas las maldades que le hacemos a los demás solo ofrecemos vinagre al Señor, que tiene sed de  ser amado por nosotros, Dejemos de hacer el mal, de criticar su iglesia, mejores hagamos oración por la unidad de la Iglesia y por la llegada del reino de Dios para que entremos en la era eterna de la paz, donde Cristo Rey será quien nos gobierne con amor. Hagamos el rosario con María y vamos a ofrecerle el mundo entero para que venga ese reino de paz y se calme la ira del nuestro Padre, Imaginen cuanto enojo hemos causado por nuestros pecados y nuestra ingratitud, por las críticas que hacemos a la iglesia y a nuestros sacerdotes. Dice Jesús que no los critiquemos porque al criticarlos a ellos criticamos a Cristo mismo. Él sabe por qué los escogió a ellos y lo que con ellos hará. Si los criticamos caemos en pecado grave. Mejor oremos por la Iglesia y salgamos a evangelizar. Decidamos morir por Jesús para vivir en Él.

 

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AMA A QUIEN DIÓ LA VIDA POR SALVARTE Y SE QUISO QUEDAR COMO ALIMENTO PARA QUE VIVAS EN ÉL.

GLORIFICA AL SEÑOR TU DIOS, PORQUE ESO NO LO HACEMOS. DIGAMOS: SEA BENDITO EL NOMBRE DEL SEÑOR QUE HIZO LOS CIELOS Y LA TIERRA, GLORIA A DIOS QUE DIÓ SU VIDA POR MI Y DERRAMÓ SU PRECIOSA AGUA Y SANGRE DE SU SACRATÍSIMO CORAZÓN COMO MANANTIAL DE AGUA VIVA PARA LA HUMANIDAD.

JESÚS EN TI CONFIO!

ESCUCHA LOS LLAMADOS DEL SEÑOR QUE TE AMA Y REGRESA A ÉL. NO DEJES MORIR TU ALMA POR EL PECADO. SÁLVATE!

BENDITO CRISTO EUCARISTÍA. TE AMO.

San Antonio de Padua

Fiesta 13 de junio

"El gran peligro del cristiano es predicar y no practicar, creer pero no vivir de acuerdo con lo que se cree". 

Fraile franciscano, Doctor de la Iglesia(1195-1231)

Patrón de mujeres estériles, mujeres embarazadas, contra los naufragios, contra el hambre, indios americanos, animales domésticos, ancianos, pescadores, cosechas,  pobres, viajeros, albañiles, panaderos y papeleros. Se le invoca por los objetos perdidos y para pedir un buen esposo/a pidiéndoselo en oración y no poniéndolo de cabeza. Recordemos que Dios nos dijo que todo lo que pidamos en oración será concedido.  Antonio vivía de acuerdo a las leyes de Dios, su vida es un ejemplo de santidad profunda.

Era un gran predicador. Se afirmaba que estaba dotado con el poder de obrar milagros. A veces, bastaba su presencia para que los pecadores cayesen de rodillas a sus pies; parecía que de su persona irradiaba la santidad. La gente le seguía para escucharle, incluyendo criminales empedernidos, los indiferentes y los herejes, logrando que pidiesen confesión. Sus sermones eran oídos por enormes auditorios y, para que nadie dejara de oírle, a menudo predicaba en las plazas públicas y en los mercados. En una ocasión, cuando los herejes de Rímini le impedían al pueblo acudir a sus sermones, San Antonio se fue a la orilla del mar y empezó a gritar:

 "Oigan la palabra de Dios, Uds. los pececillos del mar, ya que los pecadores de la tierra no la quieren escuchar".

A su llamado acudieron miles y miles de peces que sacudían la cabeza en señal de aprobación. Aquel milagro se conoció y conmovió a la ciudad, por lo que los herejes tuvieron que ceder. Uno de los milagros más conocidos es el de la mula: Quiso uno retarle a San Antonio a que probase con un milagro que Jesús está en la Santa Hostia. El hombre dejó a su mula tres días sin comer, y luego cuando la trajo a la puerta del templo le presentó un bulto de pasto fresco y al otro lado a San Antonio con una Santa Hostia. La mula dejó el pasto y se fue ante la Santa Hostia y se arrodilló.

“Al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre:«Jesucristo es el Señor»” (Fil. 2, 10-11). “Porque está escrito: Juro que toda rodilla se doblará ante mí y toda lengua dará gloria a Dios, dice el Señor. Por lo tanto, cada uno de nosotros tendrá que rendir cuenta de sí mismo a Dios” (Rm. 14, 11).

Si una mula, un perro o cualquier caballo es capaz de reconocer a su Dios y salvador, ¿por qué siendo nosotros animales racionales, personas humanas, no estamos humanizados y no reconocemos a nuestro salvador? Somos tan ingratos que no nos arrodillamos ante la presencia del Señor en la Santa Misa, somos soberbios que permanecemos sentados cómodamente o parados como si fuéramos más importantes que el mismo Dios que se entregó por nosotros en la Cruz, que se quiso quedarse en  carne y sangre como alimento nuestro. Si reconoces a Dios en la Hostia Consagrada entonces dobla tu rodilla ante Él que te redimió. Y más aún todavía, creer en Dios como San Antonio de Padua, creyó en el Señor y vivan según as Leyes de Dios y prediquen con el ejemplo como lo hizo este humilde santo.

imageEscuchen la palabra de Dios en las misas, léela en la Sagrada Escritura, no sea que las paredes escuchen por nosotros y ellas se hagan santas y nosotros, como árbol que da mal fruto seamos echados a la lumbre, al lagar, el lago de fuego donde hay tantos pecadores purificando su alma y otros más permanecerán ahí por la eternidad. Mejor gánate el reino de los cielos.

Santísima Trinidad

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Fuente: Aciprensa

La Iglesia dedica el siguiente domingo después de Pentecostés a la celebración del día de la Santísima Trinidad. El 15 de Junio de 2014 (fecha movible)

La Trinidad es la doctrina central de la religión Cristiana: en Dios  hay Tres Personas, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, que siendo  distintas una de la otra son Dios Uno y Trino.

En el Catecismo de la Iglesia Católica  "La fe de todos los cristianos se cimenta en la Santísima Trinidad") (S. Cesáreo de Arlés, symb 232 Los cristianos son bautizados "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt 28,19). Después de responder al "Creo" a la triple pregunta que les pide confesar su fe en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu,

234 El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial en la "jerarquía de las verdades de fe" (DCG 43). "Toda la historia de la salvación no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela, reconcilia consigo a los hombres, apartados por el pecado, y se une con ellos" (DCG 47).

239 Al designar a Dios con el nombre de "Padre", el lenguaje de la fe indica principalmente dos aspectos: que Dios es origen primero de todo y autoridad transcendente y que es al mismo tiempo bondad y solicitud amorosa para todos sus hijos.

240 Jesús ha revelado que Dios es "Padre" en un sentido nuevo: no lo es sólo en cuanto Creador; Él es eternamente Padre en relación a su Hijo único, el cual eternamente es Hijo sólo en relación a su Padre: "Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar" (Mt 11,27).

241 Por eso los apóstoles confiesan a Jesús como "el Verbo que en el principio estaba junto a Dios y que era Dios" (Jn 1,1), como "la imagen del Dios invisible" (Col 1,15), como "el resplandor de su gloria y la impronta de su esencia" Hb 1,3).

242 Después de ellos, siguiendo la tradición apostólica, la Iglesia confesó en el año 325 en el primer concilio ecuménico de Nicea que el Hijo es "consubstancial" al Padre, es decir, un solo Dios con él. El segundo concilio ecuménico, reunido en Constantinopla en el año 381, conservó esta expresión en su formulación del Credo de Nicea y confesó "al Hijo Unico de Dios, engendrado del Padre antes de todos los siglos, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado, consubstancial al Padre" (DS 150).

El Padre y el Hijo revelados por el Espíritu

243 Antes de su Pascua, Jesús anuncia el envío de "otro Paráclito" (Defensor), el Espíritu Santo. Este, que actuó ya en la Creación (cf. Gn 1,2) y "por los profetas" (Credo de Nicea-Constantinopla), estará ahora junto a los discípul os y en ellos (cf. Jn 14,17), para enseñarles (cf. Jn 14,16) y conducirlos "hasta la verdad completa" (Jn 16,13). El Espíritu Santo es revelado así como otra persona divina con relación a Jesús y al Padre.

244… El Espíritu Santo es enviado a los Apóstoles y a la Iglesia tanto por el Padre en nombre del Hijo, como por el Hijo en persona, una vez que vuelve junto al Padre (cf. Jn 14,26; 15,26; 16,14). El envío de la persona del Espíritu tras la glorificación de Jesús (cf. Jn 7,39), revela en plenitud el misterio de la Santa Trinidad.

245 La fe apostólica relativa al Espíritu fue confesada por el segundo Concilio ecuménico en el año 381 en Constantinopla: "Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre" (DS 150). La Iglesia reconoce así al Padre como "la fuente y el origen de toda la divinidad" (Cc. de Toledo VI, año 638: DS 490). Sin embargo, el origen eterno del Espíritu Santo está en conexión con el del Hijo: "El Espíritu Santo, que es la tercera persona de la Trinidad, es Dios, uno e igual al Padre y al Hijo, de la misma sustancia y también de la misma naturaleza: Por eso, no se dice que es sólo el Espíritu del Padre, sino a la vez el espíritu del Padre y del Hijo" (Cc. de Toledo XI, año 675: DS 527). El Credo del Concilio de Constantinopla (año 381) confiesa: "Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria" (DS 150).

La Santísima Trinidad es un Dogma de Fe. Creemos que Dios Padre para poder estar entre nosotros y venir a vivir todas esas cosas de las que se quejaban los israelitas y simplemente para estar como nuestro Padre, junto a nosotros y entre nosotros,  viene Su Espíritu Santo y se encarna en el vientre de la Virgen María para nacer como el Hijo prometido, el Mesías. Siendo el mismo Dios por lo que reconocemos tres personas en Dios Uno y Trino, es el único Dios en las tres personas: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

En la Tradición mundana este 15 de junio 2014, el Día de la Santísima Trinidad coincide con el Día del Padre, por lo que es sumamente importante no opacar esta fiesta cristiana con la celebración mundana (Día del Padre) y más bien reconozcamos que tenemos un Dios Padre, que es el mismo Dios Hijo y Dios Espíritu Santo al cual debemos honrar reflexionando sobre el grado de santidad que tengamos o no, como verdaderos hijos de Dios y qué estamos dispuestos a hacer para ser hijos santos, dignos de tan amoroso Padre y no distraernos en celebrar el Día del padre mundano que existe por creación de Dios. Vayamos a Santificar a Dios este domingo de fiesta en la Iglesia. Vayamos a pedir perdón por nuestros pecados, pero de manera sincera y honesta, sin ocultar las cosas que hemos hecho y que flagelan a nuestro Dios Hijo, que causan dolor en el corazón de Dios.  Mejor pidámosle a la Santísima Trinidad nos renueve con el fuego de su amor y envié al Espíritu Santo a renovarnos e infundir en nuestras almas los deseos de ser verdaderos santos, no para estar en un altar, más bien para estar limpios de pecado y poder ganar el pase de entrada al reino de los cielos. Ser santos para ser bienaventurados y dar buen fruto según la voluntad de Dios.

Pidámosle así:

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Te ofrezco la Palabra hecha carne, Jesucristo, Su carne cubierta de Heridas y Sangre, Su agonía en el Huerto, Su flagelación, Su Coronación de espinas, el repudio que sufrió, Su condena, Su crucifixión y muerte en unión con todos los sufrimientos de Tu Santa Iglesia y la sangre de los mártires, en reparación por mis pecados y los pecados del mundo entero. Amén. (Devocionario de la Sangre de Cristo)

 

Padre Eterno, tu que a lo largo de la historia nos has mostrado la grandeza de tu amor para con nosotros tus hijos que vagamos perdidos en este mundo, que enviaste a Tu Hijo para redimirnos y que enviaste al Espíritu Santo para revelarnos la verdad. Te pedimos con humildad no nos abandones Padre Amoroso, que la Promesa que hiciste con Abraham de estar con nosotros hasta el fin de los tiempos en esta tierra y permanecer como nuestro Padre en la eternidad, te pedimos renueves nuestros corazones necios, fríos, rebeldes e indignos para que en ellos puedas palpitar y podamos ser Templos vivos del cuerpo y de la Sangre de tu Hijo Jesucristo. Tu que tienes el poder de transformarnos pues nos hiciste semejantes a Tí, queremos volver a Ti, pero para eso llénanos de tu amor y haz que arda el fuego de Tu amor en nosotros y podamos serte fiel, porque solos, sin Ti, no somos nada, contigo somos tu resplandor y Tu eres la Gloria. Amén.

 

domingo, 8 de junio de 2014

DONES DES ESPIRITU

"Mirad yo voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre...permaneced en la ciudad hasta que   seáis revestidos de poder desde lo alto" (Lc 24,49). "Mientras estaba comiendo con ellos les mandó  que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesa del Padre (Hch 1,4).

“Yo pediré al Padre que os de un Paráclito, un defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de Verdad” Jn. 14,16

 

“Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo”.
Hechos de los Apóstoles 2, 1-5

"Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes y serán mis testigos" Act: 1, 5-8. El Espíritu Santo hace misioneros con el testimonio y con la palabra. Somos elegidos de Dios para llevar su "anuncio" hasta los confines de la tierra. Es una elección personal y un envío intransferible.

El día de Pentecostés nace nuestra iglesia. Es la fiesta en la que se conmemora el descendimiento del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles, a los cincuenta días después de la Resurrección de Cristo; razón por la cuál es una fecha movible.

Cada año, después de la Resurrección de Cristo debemos prepararnos para esperar su Promesa: la venida del Espíritu Santo cada día de Pentecostés

Dones del Espíritu Santo

El Espíritu Santo es Dios, es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. nos ayuda a cumplir nuestro compromiso de vida con Jesús. El Espíritu Santo es una fuerza invisible y poderosa que habita en nosotros y nos purifica de nuestro egoísmo para dejar paso al amor. El Espíritu Santo nos lleva a la verdad plena, nos fortalece para que podamos ser testigos del Señor, Desde la fundación de la Iglesia el día de Pentecostés, el Espíritu Santo es quien la construye, anima y santifica, le da vida y unidad y la enriquece con sus dones.

Pidamos al Espíritu Santo nos llene de sus siete Dones.

Los siete dones del Espíritu Santo:
Estos dones son regalos de Dios y sólo con nuestro esfuerzo no podemos hacer que crezcan o se desarrollen. Necesitan de la acción directa del Espíritu Santo para poder actuar con ellos.

1. SABIDURÍA: Nos permite entender, experimentar y saborear las cosas divinas, para poder juzgarlas rectamente.

2. ENTENDIMIENTO: Por él, nuestra inteligencia se hace apta para entender intuitivamente las verdades reveladas y las naturales de acuerdo al fin sobrenatural que tienen. Nos ayuda a entender el por qué de las cosas que nos manda Dios.

3. CIENCIA: Hace capaz a nuestra inteligencia de juzgar rectamente las cosas creadas de acuerdo con su fin sobrenatural. Nos ayuda a pensar bien y a entender con fe las cosas del mundo.

4. CONSEJO: Permite que el alma intuya rectamente lo que debe de hacer en una circunstancia determinada. Nos ayuda a ser buenos consejeros de los demás, guiándolos por el camino del bien.

5. FORTALEZA: Fortalece al alma para practicar toda clase de virtudes heroicas con invencible confianza en superar los mayores peligros o dificultades que puedan surgir. Nos ayuda a no caer en las tentaciones que nos ponga el demonio.

6. PIEDAD: Es un regalo que le da Dios al alma para ayudarle a amar a Dios como Padre y a los hombres como hermanos, ayudándolos y respetándolos.

7. TEMOR DE DIOS: Le da al alma la docilidad para apartarse del pecado por temor a disgustar a Dios que es su supremo bien. Nos ayuda a respetar a Dios, a darle su lugar como la persona más importante y buena del mundo, a nunca decir nada contra Él. El temor de Dios es un inmenso AMOR  a Dios, es cumplir el primer mandamiento que nos dejó el Señor: Amar a Dios por sobre todas las cosas.

Dios nos permite tener todo lo que tenemos y ser todo lo que somos. a Él debemos todo. Cuando alguien está estudiando, por ejemplo; Dios le ilumina su entendimiento para que pueda comprender el conocimiento en estudio, le infunde al mismo tiempo inteligencia para aprender y dar a conocer lo aprendido; finalmente lleva a este estudiante a terminar una carrera, ser un profesionista, un técnico o tener un oficio. Pero es Dios quien nos permite lograr todo estoy. Quienes encomiendan en la oración para ser iluminados por Dios a través del Espíritu Santo con los dones de ciencia, entendimiento, sabiduría o inteligencia, son ayudados superan muy bien todas las dificultades y dan buenos frutos.

´De esa misma forma cada vez que alguien se encomienda a Dios pidiendo algún don del Espíritu Santo en particular, lo recibe y supera los obstáculos. Confiados en las promesas del Señor pidamos sus dones y seremos bendecidos con el logro de aquello que queremos alcanzar. Quien no solicita estos dones tiene mayor dificultad en sus necesidades.

Cree en Dios Padre, en Dios Hijo y en Dios Espíritu Santo; pues Dios Uno y Trino es quien nos socorre.

Oración al Espíritu Santo para estudiantes

Oh Espíritu de Verdad prometido por Dios Hijo:

con toda la confianza infundida por Jesús

te suplico me llenes del don de inteligencia

para ser un buen estudiante guiado por Dios

para servicio de su pueblo.
No hay mayor interés en mí
que aprender bien todo aquello
que compete a la carrera que elegí
pues no quiero errar cuando trabaje,
ni quiero dañar con mis errores.
Dame Sabiduría para ser sabio,
Entendimiento para entender lo difícil,
Ciencia para pensar y hacer bien las cosas,
Fortaleza para no desanimarme nunca
y esforzarme siempre que sea necesario,
Consejo para hacer bien las cosas
Piedad para ayudar a quien lo necesite,
Amor a Dios para siempre honrarlo con mis actos
y resplandecer en los frutos de sus dones.
Amén

Veamos esto videos publicados por  Parroquia del Espíritu Santo Aguas y reflexionemos en aquello que necesitamos hacer para agradar al Señor dando buen fruto.

TEMOR DE DIOS

https://www.youtube.com/watch?v=ifpQUFQX0uA&list=PLA8EF76F46C53E742

DON DE SABIDURIA

https://www.youtube.com/watch?v=_pQMGI20Y1I&list=PLA8EF76F46C53E742&index=2

DON DE PIEDAD

https://www.youtube.com/watch?v=s3M93G-MgBE&list=PLA8EF76F46C53E742&index=3

DON DE FORTALEZA

https://www.youtube.com/watch?v=F5jb6-YZAes&index=4&list=PLA8EF76F46C53E742

DON DE ENTENDIMIENTO

https://www.youtube.com/watch?v=NTpH7Nqtr5k&list=PLA8EF76F46C53E742&index=5

DON DE CONSEJO

https://www.youtube.com/watch?v=bTfk9c6LorY&list=PLA8EF76F46C53E742&index=6

DON DE CIENCIA

https://www.youtube.com/watch?v=jEcskodRxUY&list=PLA8EF76F46C53E742&index=7

sábado, 7 de junio de 2014

Secuencia al Espíritu Santo

El Espíritu Santo es la tercera persona de Dios Un y Trino y además hoy en día es el Gran Desconocido, pues si realmente lo conociéramos viviríamos con permanente paz en el alma. Escucharíamos los susurros de su voz dentro de nuestro cerebro alertándonos  a no pecar y a hacer bien cada cosa. Es el dulce huésped del alma y nuestro Gran Defensor.

“Nuestro Señor, es tan amoroso con todos nosotros que nos ha dado la conciencia. Esa voz de Dios que nos habla internamente. Ahí donde nada más estás tú y Dios, ahí es donde el Espíritu Santo te hablará. Sus llamadas amorosas no son con gritos, sino con suavidad. Se necesita que haya silencio para que podamos oírlo. Pero, nuestro mundo de hoy hace tanto ruido que no nos permitimos escuchar esa voz de Dios. Dejemos que Dios nos hable. Escuchemos sus gemidos de amor por nosotros. Esforcémonos por escucharle..” -Pa’que te salves.

Secuencia al Espíritu Santo

Ven, Dios Espíritu Santo,

y envíanos desde el Cielo

tu luz, para iluminarnos.

Ven ya, padre de los pobres,

luz que penetra en las almas,

dador de todos los dones.

Fuente de todo consuelo,

amable huésped del alma,

paz en las horas de duelo.

Eres pausa en el trabajo;

brisa, en un clima de fuego;

consuelo, en medio del llanto.

Ven luz santificadora,

y entra hasta el fondo del alma

de todos los que te adoran.

Sin tu inspiración divina

los hombres nada podemos

y el pecado nos domina.

Lava nuestras inmundicias,

fecunda nuestros desiertos

y cura nuestras heridas.

Doblega nuestra soberbia,

calienta nuestra frialdad,

endereza nuestras sendas.

Concede a aquellos que ponen

en ti su fe y su confianza

tus siete sagrados dones.

Danos virtudes y méritos,

danos una buena muerte

y contigo el gozo eterno.

miércoles, 4 de junio de 2014

Sagrado Corazón de Jesús

Del Corazón de Jesús nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo. La devoción a su Sagrado Corazón nos lleva a amar a Jesús que nos ama tanto; pagar amor con amor. Más aún, cuando lo despreciamos y airamos, sobre todo en la Eucaristía. Para reparar ese desamor nuestro hacia quién por amor dio su vida por nosotros hacemos los actos de desagravio, como la comunión de reparación, y la compasión por Jesús sufriente. Todo el tiempo estamos ofendiendo al corazón de Jesús con nuestros actos, al hacer aquellas cosas que no son agradables a los ojos de Dios, al no cumplir fielmente las leyes y mandamientos que Él mismo vino a explicarnos y en especial el mandamiento más importante que nos dejó: “Ámense los unos a los otros”, el cual no cumplimos y al tiempo le provocamos el mayor dolor de su corazón. Reflexionemos en los dolores que Jesús sufrió en su corazón cuando estuvo entre nosotros y evitemos seguir dándole más dolores, démosle lo que Él nos dio: amor.

Los siete dolores del Corazón de Jesús

1er dolor: Comunión indigna y traición de Judas: (Mat., cap 26)

No seamos Judas traidores, que comiendo y bebiendo del cuerpo y la sangre de Cristo lo traicionemos con nuestros actos y nuestras palabras. Preparémonos de corazón a recibir con sacralidad (acto sagrado) la comunión, libre de pecado.

2do. dolor: Previsión Jesús, triste y angustiado clamó al Padre: si es posible, pase de mí este cáliz… Más no se haga mi voluntad sino la tuya… (Mateo, cap. 26). Dejemos que realmente se cumpla la voluntad de Dios en nosotros para sea Él quien nos de fortaleza ante cualquier situación o sacrificio. Hagamos actos de desagravio para reparar la ingratitud de los hombres y corresponder a los deseos del amantísimo Corazón de Jesús.

3er. dolor: Huída de los apóstoles (Mat. C. 26) En la tentación, hay que agarrarse fuertemente de Jesús para serle constantemente fiel y salvarse de caer en pecado.

4to dolor: La negación de Pedro (Mat. C. 26) No negar a Cristo antes bien dar a conocer la buena nueva: Cristo viene por segunda vez!

5to dolor: Su doloroso encuentro con su santísima madre: Rogar a Jesús, que penetre nuestras almas de la verdadera compunción, y que las anime del espíritu de penitencia.

6to dolor: María al pie de la Cruz (Juan cap. 19) Imitar a María, modelo de perfección; consagrarnos a su servicio  lo que nos queda de vida.

7mo dolor: Abandono y desamparo de su Eterno Padre (Mat 27). En las penas interiores, en el olvido y abandono de las criaturas, unirnos estrechamente a Jesús y soportar con él sobre la cruz este abandono de Dios y de los hombres

En una de las apariciones de Jesús (16 de junio de 1675) a la monja María Margarita de Alacoque le dijo: "Mira el Corazón que tanto ha amado a los hombres... en vez de gratitud, de gran parte de ellos yo no recibo sino ingratitud". Ese mismo dolor lo vuelve Jesús a mencionar al vidente nigeriano Bernabé Nwoye en el segundo llamado angustioso: “Hijo Mío, ¿sabes tú lo que sufro cuando entro en el santuario de tu corazón a través de la Sagrada Comunión? Tus pecados me amarran y me flagelan sin misericordia. En tu corazón no hay nadie que Me consuele. Luego de haberme flagelado insensiblemente, Me arrastras fuera y cierras con llave la puerta de tu corazón con iniquidad. Esto es lo que Me haces con tu vida de pecado. Yo Soy el Pan de Vida para todos los hombres que me reciben en estado de santidad. Vengo a darles vida, no muerte. Limpia las iniquidades de tu corazón. Ábreme la puerta de tu corazón. Haz de tu corazón un tabernáculo de consuelo para Mí.

Hijo, que Yo viva en tu santuario de una Comunión a otra. ¡Acógeme, hazme sentir bienvenido!

Hijo Mío, todos los que Me acogen, acogen a Mi Padre y al Espíritu Santo que viven en Mí. Todos los que Me rechazan, ¡rechazan a la Santísima Trinidad!

Hijo, aun cuando otros Me rechacen, haz de tu corazón un tabernáculo de consuelo para Mí. ¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, llamándote para que REGRESES!”. En el tercer llamado angustioso Jesús nos sigue insistiendo: “Hijo Mío: Yo estoy en tu corazón, un Getsemaní solitario donde estoy velando y nadie viene a velar Conmigo, ni siquiera por una hora. Te prefieres ir tras la posesión de bienes terrenales, aun a riesgo de tu perdición, dejándome sufrir solo.

El enemigo se aproxima rápidamente…, está conquistando terreno para ganar muchas almas, mientras tú duermes…. Mi hijo amado, porque te amo y deseo que me muestres amor, te suplico me ofrezcas todo tu ser, que lo guardes para Mí y solamente para Mí. Que él me glorifique siempre, que me consuele siempre. No hago este llamado al mundo, sino a ti a quien amo. Ofrécemelo… Ofrécelo para salvación. ¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, llamándote para que REGRESES!”

Acto de consagración y desagravio al Sagrado Corazón de Jesús

¡Oh Corazón de Jesús! Yo quiero consagrarme a ti con todo el fervor de mi espíritu. Sobre el ara del altar en que te inmolas por mi amor, deposito todo mi ser; mi cuerpo que respetaré como templo en que tú habitas; mi alma que cultivaré como jardín en que te recreas; mis sentidos, que guardaré como puertas de tentación; mis potencias, que abriré a las inspiraciones de tu gracia; mis pensamientos, que apartaré de las ilusiones del mundo; mis deseos, que pondré en la felicidad del Paraíso; mis virtudes que florecerán a la sombra de tu protección; mis pasiones, que se someterán al freno de tus mandamientos; y hasta mis pecados, que detestaré mientras haya odio en mi pecho, y que lloraré sin cesar mientras haya lágrimas en mis ojos. Mi corazón quiere desde hoy ser para siempre todo tuyo, así como tú, ¡oh Corazón divino! has querido ser siempre todo mío. Tuyo todo, tuyo siempre; no más culpas, no más tibieza. Yo te serviré por los que te ofenden; pensaré en ti por los que te olvidan; te amaré por los que te odian; y rogaré y gemiré, y me sacrificaré por los que te blasfeman sin conocerte. Tú, que penetras los corazones, y sabes la sinceridad de mi deseo, comunícame aquella gracia que hace al débil omnipotente, dame el triunfo del valor en las batallas de la tierra, y cíñeme la oliva de la paz en las mansiones de la gloria. Amén.

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Promesas que Jesús da para las almas devotas a su Sagrado Corazón:

1. Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.

2. Les daré paz a sus familias.

3. Les consolaré en todas sus penas.

4. Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.

5. Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.

6. Los pecadores encontrarán en mi corazón un océano de misericordia.

7. Las almas tibias se volverán fervorosas.

8. Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.

9. Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.

10. A quienes se ocupan de la salvación de las almas les otorgaré el don de mover los corazones más endurecidos.

11. Grabaré por siempre en mi corazón los nombres de aquellos que propaguen esa devoción. “Yo te prometo en la excesiva misericordia de mi corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán sin mi gracia, ni sin recibir los sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquel último momento.