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sábado, 26 de septiembre de 2015

La Biblia

Fuente: vatican.va

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La Sagrada Biblia

EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS

La Biblia, de la palabra griega βιβλίον (biblíon), que significa rollo, papiro o libro, y de la expresión griega τὰ βιβλία τὰ ἅγια (ta biblía ta hágia), que significa los libros sagrados. Es el conjunto de libros inspirados por Dios (2 Tim. 3:16), por el Espíritu Santo (2 Ped. 1:21). Toda es Palabra de Dios (Lc. 11:28, Heb. 4:12), de Cristo (Col. 3:16). Para conocer y escuchar a Dios lee la Biblia, el Testamento de Dios que dejó a sus hijos.

 

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Contiene dos grandes colecciones de libros de los dos Testamentos, el Antiguo y el Nuevo del Canon bíblico de 73 Libros

ANTIGUO TESTAMENTO está integrado por 46 libros o escritos que cuentan la historia de la salvación y la espera del Salvador.

NUEVO TESTAMENTO integrado por 27 libros o escritos que cuentan la llegada del Salvador hasta su ascensión.

Ignorar la Biblia es ignorar a Dios” _San Jerónimo

Para escuchar y obedecer la Palabra de Dios lee:

1. Shema, Israel (Deuteronomio 6,4-10)

2. Esdras lee al pueblo el Libro de la Ley (Nehemías 8, 1-12)

3. Obediencia, desobediencia de la Palabra (Jeremías 22)

4. Parábola del Sembrador (Macabeos 4, y 9)

5. El Sermón de la Montaña (Mateo 5, 6 y 7)

“Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera en mi camino”. Salmo 119, 105

Jesús nos dice: “Yo soy la Verdad, el Camino y la Vida. Nadie va al Padre, sino por Mí” Jn. 14,16 “Si me aman guardarán mis mandamientos” Jn 14.15

¡Dichosos los que escuchan la Palabra y la practican!

“La hierba se seca, la flor se marchita pero la Palabra de nuestro Dios permanece firme para siempre” Isaías 40:8

Si leemos la Palabra de Dios y la recibimos como en tierra fértil, dará frutos en nosotros y permanecerá para siempre.

Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

Los únicos cuyos nombres constan en la Biblia y se festejan los tres juntos en las iglesias de San Miguel, San Rafael o de San Gabriel el 29 de septiembre.

imageArcángel San Miguel: aparece en defensa de los intereses divinos ante la rebelión de los ángeles malos; es el que arrojó del Cielo a Lucifer y a los ángeles que le seguían y quien mantiene la batalla contra Satanás y demás demonios para destruir su poder y ayudar a la Iglesia militante a obtener la victoria final. A él se invoca contra las cosas del mal. Invoquémosle para que destruya a los espíritus de desobediencia y desamor que nos alejan de Dios.

(Imagen de la Iglesia de San Miguel Allende, Gto.)

 

Un día San Miguel Arcángel apareció a la devota sierva de Dios, Antonia d"Astonaco en Portugal. El Arcángel le dijo a la religiosa que el desea ser honrado mediante la recitación de 9 salutaciones correspondientes a los 9 coros de Ángeles. Promete grandes bendiciones: asistencia continua en vida y después de la muerte, serán acompañados de todos los Ángeles y serán liberados del Purgatorio con todos sus seres queridos, familiares y parientes.

La coronilla San Miguel Arcángel la pueden escuchar en https://www.youtube.com/watch?v=-GGYtBaRGjM

gracias a Antonio Santos que la ha compartido.

 

imageArcángel San Gabriel: Es el mensajero de Yahvé para cumplir misiones especiales y como portador de buenas noticias. Anunció a Zacarías el nacimiento de Juan, el Bautista y a la Virgen María, la Encarnación del Hijo de Dios y su maternidad divina.(Imagen de la Iglesia de Tlalneplanta, Méx.)

 

La corona de las 9 bendiciones de San Gabriel Arcángel la escuchas en https://www.youtube.com/watch?v=AULi9xfqxyo

 

 

imageArcángel San Rafael: ("medicina de Dios") mostró al profeta Tobías, el camino a seguir y lo que tenía que hacer, dejándole como mensaje bendecir y alabar al Señor, hacer siempre el bien y no dejar de orar. Patrono de los viajeros y de los médicos (de cuerpo y alma) por las curaciones que realizó en Tobías y Sara, el padre y la esposa del Tobías.

(Imágen de la Parroquia de San Rafael Arcángel, Cholula, Pue.)

 

La corona de las 9 gracias de San Rafael Arcángel la pueden escuchar en https://www.youtube.com/watch?v=8at8Kx9ffmA 

Jerónimo de Estridón: Traductor de la Biblia

Doctor y Padre de la Iglesia 30 de septiembre.

San JerónimoJerónimo de Estridón, tradujo la Biblia del griego y el hebreo al latín. La traducción al latín de la Biblia hecha por San Jerónimo, llamada la Vulgata (de vulgata editio, 'edición para el pueblo'), ha sido, hasta la promulgación de la Neovulgata, en 1979, el texto bíblico oficial de la Iglesia católica romana. Invirtió 22 años (383-405) para terminar su traducción, que contiene también revisión y recopilación, y la cual hizo por encargo del Obispo Dámaso, de Roma. Es reconocido como el Padre de la exégesis bíblica. Fue elegido por Dios para explicar y hacer entender mejor la S. Biblia. Por eso ha sido nombrado Patrono de todos los que en el mundo se dedican a hacer entender y amar más las Sagradas Escrituras. El Espíritu Santo le dio a este gran sabio unas luces muy especiales para poder comprender mejor el Libro Santo.

Se cuenta que una noche de Navidad, después de que los fieles se fueron de la gruta de Belén, el santo se quedó allí solo rezando y le pareció que el Niño Jesús le decía: “Jerónimo ¿qué me vas a regalar en mi cumpleaños?”. Él respondió: “Señor te regalo mi salud, mi fama, mi honor, para que dispongas de todo como mejor te parezca”. El Niño Jesús añadió: “¿Y ya no me regalas nada más?”. Oh mi amado Salvador, exclamó el anciano, por Ti repartí ya mis bienes entre los pobres. Por Ti he dedicado mi tiempo a estudiar las Sagradas Escrituras… ¿qué más te puedo regalar? Si quisieras, te daría mi cuerpo para que lo quemaras en una hoguera y así poder desgastarme todo por Ti”. El Divino Niño le dijo: “Jerónimo: regálame tus pecados para perdonártelos”. El santo al oír esto se echó a llorar de emoción y exclamaba: “¡Loco tienes que estar de amor, cuando me pides esto!”. Y se dio cuenta de que lo que más deseaba Dios que le ofrezcamos los pecadores es un corazón humillado y arrepentido, que le pide perdón por las faltas cometidas.

El 30 de septiembre del año 420, casi a los 80 años falleció, y dedico la mayoría de su vida para acercarse a la santidad, por medio de su oficio de traductor, a pesar de su humanidad…”

ORACIÓN.
  San Jerónimo  bendito: pídele a Dios que a nosotros nos inspire un profundo sentimiento de arrepentimiento por nuestros pecados, aprendamos a implorarle con corazón humillado y se nos prenda o contagie ese amor tuyo tan inmenso por la Sagrada Biblia, por estudiar, amar y practicar la Palabra de Dios. Bendice a todos los que en el mundo entero se dedican a dar a conocer y amar el Libro Santo.

EL SERMÓN DE LA MONTAÑA: corazón del Evangelio

El Sermón de la Montaña, el corazón del evangelio

Las palabras de Jesús son auténticamente agua viva o palabras de vida que dan ánimo y esperanza a todo aquel que las medita y lleva en todo momento en su corazón.

El sermón abarca, en el evangelio de san Mateo, desde el capitulo 5, versículo primero, hasta el capitulo 7, versículo 28, en este caso de la Biblia del Pueblo de Dios.

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EL SERMÓN DE LA MONTAÑA

Las Bienaventuranzas (Lc. 6. 20-23)

1 Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. 2 Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: 3 «Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 4 Felices los afligidos, porque serán consolados.
5 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. 6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. 7 Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
8 Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. 9 Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. 10 Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 11 Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. 12 Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.

La sal de la tierra y la luz del mundo (Mc. 9. 50  Lc. 14. 34-35  Mc. 4. 21  Lc. 8. 16; 11. 33) 13 Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. 14 Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. 15 Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. 16 Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
Jesús y la Ley 17 No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. 18 Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. 19 El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.
20 Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
El homicidio 21 Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, será condenado por el tribunal. 22 Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, será condenado por el tribunal. Y todo aquel que lo insulta, será castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, será condenado a la Gehena de fuego. 23 Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, 24 deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. 25 Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. 26 Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

El adulterio 18. 8-9  Mc. 9. 43-47) 27 Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio. 28 Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. 29 Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. 30 Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.

El divorcio (19. 9  Mc. 10. 11-12  Lc. 16. 18) 31 También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio. 32 Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.
El juramento 33 Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor. 34 Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. 36 No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos. 37 Cuando ustedes digan “sí”, que sea sí, y cuando digan “no”, que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.
La ley del talión (Lc. 6. 29-30) 38 Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. 39 Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. 40 Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; 41 y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. 42 Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.
El amor a los enemigos 8Lc. 6. 27-28, 32-36) 43 Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. 44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; 45 así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. 46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? 47 Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? 48 Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.
La limosna 1 Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. 2 Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. 3 Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, 4 para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
La oración

5 Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. 6 Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 7 Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. 8 No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.

El Padrenuestro (Lc. 11. 1-4  Mc. 11. 25) 9 Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, 10 que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. 11 Danos hoy nuestro pan de cada día. 12 Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. 13 No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. 14 Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. 15 Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.
El ayuno 16 Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. 17 Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, 18 para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
El verdadero tesoro (Lc. 12. 33-34) 19 No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. 20 Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben. 21 Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.
La luz interior (Lc. 11. 34-36) 22 La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el cuerpo estará iluminado. 23 Pero si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!
Dios y las riquezas (Lc. 16. 13) 24 Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.
La confianza en la Providencia (Lc. 12. 22-31) 25 Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? 26 Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? 27 ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida? 28 ¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. 29 Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. 30 Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe! 31 No se inquieten entonces, diciendo: “¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?”. 32 Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. 33 Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. 34 No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.
La benevolencia para juzgar Lc. 6. 37-38, 41-42  Mc. 4. 247  1 No juzguen, para no ser juzgados. 2 Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. 3 ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? 4 ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Deja que te saque la paja de tu ojo”, si hay una viga en el tuyo? 5 Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.
El respeto por las cosas sagradas 6 No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.
La eficacia de la oración Lc. 11. 9-13) 7 Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. 8 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. 9 ¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? 10 ¿O si le pide un pez, le da una serpiente? 11 Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre de ustedes que está en el cielo dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!
El resumen de la Ley (Lc. 6. 31) 12 Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.
El camino de la Vida (Lc. 13. 24) 13 Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. 14 Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.
Los falsos profetas (12. 33  Lc. 6. 43-44) 15 Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? 17 Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. 18 Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos. 19 Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. 20 Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.
Los auténticos discípulos de Jesús Lc. 6. 46; 13. 26-27) 21 No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 22 Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?”. 23 Entonces yo les manifestaré: “Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal”.
Necesidad de practicar la Palabra de Dios 24 Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. 25 Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. 26 Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. 27 Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande». Lc. 6. 47-49
Conclusión

Mc. 1. 21-22  Lc. 4. 31-32

28 Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, 29 porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

Obedecer la Palabra de Dios: La Biblia.

“Quien se llame cristiano tendría que conocer la historia de la salvación y la Palabra de Dios, interpretadas auténtica y fielmente por el Magisterio de la Iglesia." Juan Pablo II

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“Quien se llame cristiano tendría que conocer la historia de la salvación y la Palabra de Dios, interpretadas auténtica y fielmente por el Magisterio de la Iglesia." Juan Pablo II

Para conocer a Dios, dejarnos moldear y guiar por Él leamos la Biblia:

Antes de leer la Biblia hacer lo siguiente:

1. La señal de la Cruz

2. Credo

3. Oración para antes de leer la Sagrada Biblia:

ORACION PARA ANTES DE LEER LA SAGRADA BIBLIA.

Espíritu Santo, abre mi entendimiento en la lectura de la Sagrada Palabra de Dios; dispón mi corazón para escuchar lo que Él quiere decirme; y sobre todo que sirva para mi conversión y crecimiento espiritual. Dame un corazón dócil y generoso para que sepa practicar tus divinas enseñanzas y al conocer la verdad pueda ser libre. Te lo suplico por los méritos del que es nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida, Jesucristo tu único Hijo y Señor nuestro, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la gracia, el que Contigo y el Espíritu Santo vive y reina, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Leer la Biblia como el libro Sagrado que es, con amor pues la Palabra de Dios, es Él mismo.

Al terminar de leer un capítulo de la Biblia:

1. Reflexionar el mensaje que Dios nos transmite.

2. Establecer propósitos para vivir el mensaje de la Palabra de Dios.

3. Tratar con la mayor fidelidad posible cumplir los propósitos.(E iniciarás una vida de santidad)

Al final de leer lo que corresponde al día dar gracias a Dios por el don de entendimiento y santiguarse.

Lo primero que le gusta a Dios de nosotros es la obediencia. La desobediencia es rebelión, es rechazar la Palabra de Dios. Y la rebelión es un pecado tan grave como la brujería; la desobediencia es un crimen tan grave como la idolatría. Para Dios la obediencia tiene mayor valor que los holocaustos y sacrificios y la fidelidad (1 Samuel 15:22-23). Si obedecemos a Dios, lo amamos como nuestro Padre Creador que es y así cumplimos el Primer Mandamiento:

1. Amarás a Dios por sobre todas las cosas: Reconociendo que Dios es lo más importante en nuestra vida, amándolo y respetándolo, viviendo cerca de El con la oración y sobre todo ¨cumpliendo su voluntad¨ haciendo lo que Él nos pide, imitando de Jesús su forma de actuar para aprender a amarlo.

El pecado es desobediencia a la voluntad de Dios, la persona que es perdonada no debe pecar más, debe empezar una nueva vida (Jn. 5:14; 8:11), obedeciendo la voluntad de Dios. "Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre". (Marcos 3:35) Eso nos dice el Señor. "Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor." (Efesios 5:17) Y guardar en nuestro corazón sus Palabras para no pecar contra Dios (Salmo 119:11) Pues a través de las Escrituras de los profetas, por mandamiento de Dios, se nos da a conocer para que obedezcamos a la fe. (Romanos 16:26). Sin la fe es imposible agradar al Señor, pues nadie se acerca a Él sino cree que existe y que recompensa a los que lo buscan (Hebreos 11, 6)

La Ley de Dios es inflexible; toda falta o desobediencia recibe un castigo y nadie escapará de ser castigado si se desprecia la salvación que Dios nos ofrece. (Hebreos 2,2-3) más bien anunciemos a Dios a nuestros hermanos y celebrémoslo en medio de la asamblea. Mantengamos nuestra confianza en Dios y enseñemos a nuestros hijos lo mismo. (Hebreos 2.12-13) Y sigamos firmes en la fe; acerquémonos con corazón sincero, con la fe plena, limpios interiormente de todo lo que mancha la conciencia y con el cuerpo lavado con agua pura. Sigamos profesando nuestra fe y tratemos de incitarnos el uno al otro para amar y hacer el bien. Porque a quien peca voluntariamente solo le espera el juicio y el fuego que devorará a los rebeldes. Dios dará a cada uno de nosotros nuestro merecido según nuestras obras, Él nos juzgará y es espantoso caer en las manos del Dios Vivo. (Hebreos10,22-24,26-27, 30-31) Mejor aún es aceptar la corrección del Señor y quitarse las ataduras al pecado para correr el camino de la fe, fijos los ojos en Jesús, en sus enseñanzas y cumpliendo su ley para llegar al final de la prueba victoriosos y así ser premiados por Cristo que nos espera. (Hebreos 12, 1-2)

Es necesario estar en paz con todos y progresar en la santidad pues sin ella nadie verá al Señor. (Hebreos 12, 14)

Mantengamos el amor fraterno, practiquemos siempre la hospitalidad, ayudemos a los presos y a los que sufren. Que todos respeten el matrimonio y nadie manche la unión conyugal, Dios castigará a los licenciosos y a los que cometen adulterio. No corramos tras el dinero, más bien conformémonos con lo que Dios nos da. No nos dejemos engañar con otras doctrinas, no nos alimentemos de aquellos alimentos de los que nadie ha sacado provecho. Compartamos siempre lo que tengamos y hagamos siempre el bien. Obedezcamos toda Palabra de Dios que nos transmiten nuestros sacerdotes, quienes deberán rendir cuentas a Dios de nuestras almas. (Hebreos 13)

En el «Sermón de la montaña», que constituye la carta magna de la moral evangélica, Jesús dice: «No penséis que he venido a abolir la Ley y los profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento» (Mt 5, 17).

Jesús cumple a plenitud los mandamientos de Dios que resume en el mandamiento de amar a Dios y al prójimo, y de amarnos como Cristo nos ha amado. Y lo hace bajo «la ley de la libertad» (St 1, 25), que lo lleva a actuar espontáneamente bajo el impulso de la caridad guiado por el Espíritu Santo. La Ley nueva a la que Jesús viene a dar cumplimiento se encuentra en toda su vida y su predicación y en la catequesis moral de los Apóstoles; el Sermón de la Montaña es su principal expresión (Mt 5, 6 y7).

viernes, 14 de agosto de 2015

Asunción de la Virgen María

Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
15 de Agosto

El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.

Este Dogma (verdad de Fe) fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus:

“…pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo". "La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos"

Después de Cristo, Verbo encarnado, María es la primera que asciende al cielo, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la resurrección de los cuerpos" "María Santísima nos muestra el destino final de quienes `oyen la Palabra de Dios y la cumplen' (Lc. 11, 28). Ella nos muestra el camino a seguir para poder también ascender al reino de Dios, nos anima y nos pone como escalera el Santo Rosario, y como ejemplo su vida de santidad y los frutos que debemos dar para ir hasta Ella para que nos lleve con su hijo y así regresemos al Padre.

Sumisa obediencia, inmensa humildad, sencillez admirable, bondad infinita, tierna dulzura, fidelidad, pureza, un intenso amor por Dios y por nuestros hermanos y oración constante. Esas son las condiciones para ir como Ella al Paraíso.

Sus virtudes nos muestran el camino para elevarnos al cielo siguiéndola. Para eso hay que hacer lo que nos dice San Lucas: oír la Palabra de Dios en la Misa, al leer la Biblia, al escucharla de un hermano pero sobre todo CUMPLIRLA. De nada sirve solo leer la Sagrada Palabra si no seremos obedientes para cumplirla.

martes, 4 de agosto de 2015

CONFIRMACIÓN POR MONS. JOSÉ ALBERTO

SACRAMENTO DEL ESPÍRITU SANTO

Del Catecismo de la Iglesia Católica.

1285 El Bautismo, Eucaristía (Comunión) y la Confirmación son los "sacramentos de la iniciación cristiana". Recibir este sacramento es necesaria para la plenitud de la gracia bautismal (cf Ritual de la Confirmación, Prenotandos 1). A los bautizados "el sacramento de la Confirmación los une más íntimamente a la Iglesia y los enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo. De esta forma quedan obligados aún más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras" (LG 11; cf Ritual de la Confirmación, Prenotandos.

1293 En el rito de este sacramento se realiza el signo de la unción que designa e imprime el sello espiritual.

1295 Por medio de esta unción, el confirmando recibe "la marca", que es el sello del Espíritu Santo.

La unción del santo crisma después del Bautismo, en la Confirmación y en la Ordenación, es el signo de una consagración. Por la Confirmación, los cristianos, es decir, los que son ungidos, participan más plenamente en la misión de Jesucristo y en la plenitud del Espíritu Santo que éste posee, a fin de que toda su vida desprenda "el buen olor de Cristo" (cf 2 Co 2,15).

Este sello del Espíritu Santo, marca la pertenencia total a Cristo, la puesta a su servicio para siempre, pero indica también la promesa de la protección divina.

1298 Cuando se celebra la Confirmación se hace la renovación de las promesas del Bautismo y la profesión de fe de los confirmandos. De tal manera que la Confirmación es una prolongación del Bautismo (cf SC 71).

1299 En el rito romano, el obispo extiende las manos sobre todos los confirmandos, como signo del don del Espíritu. Y el obispo invoca la efusión del Espíritu para que Éste los llene del espíritu de sabiduría y de inteligencia, de espíritu de consejo y de fortaleza, de espíritu de ciencia y de piedad; y los colme del espíritu de Su santo temor. (Ritual de la Confirmación, 25).

1300 Siguiendo el rito esencial del sacramento es conferido a los confirmados la unción del santo crisma en la frente, con la imposición de la mano. (Pablo VI, Const. ap. Divinae consortium naturae).

1301 El beso de paz con el que concluye el rito del sacramento significa y manifiesta la comunión eclesial con el obispo y con todos los fieles (cf San Hipólito Romano, Traditio apostolica, 21).

III. Los efectos de la Confirmación

1302 De la celebración se deduce que el efecto del sacramento de la Confirmación es la efusión especial del Espíritu Santo, como fue concedida en otro tiempo a los Apóstoles el día de Pentecostés.

1303 Por este hecho, la Confirmación confiere crecimiento y profundidad a la gracia bautismal:

— nos introduce más profundamente en la filiación divina que nos hace decir "Abbá, Padre" (Rm 8,15).;

— nos une más firmemente a Cristo;

— aumenta en nosotros los dones del Espíritu Santo;

— hace más perfecto nuestro vínculo con la Iglesia (cf LG 11);

— nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la fe mediante la palabra y las obras como verdaderos testigos de Cristo, para confesar valientemente el nombre de Cristo y para no sentir jamás vergüenza de la cruz (cf DS 1319; LG 11,12)

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Dice el Señor:

Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, produce mucho fruto; porque sin mí no pueden hacer nada” (Jn 15,5).

Permanecer y fructificar, es lema de  nuestro III Obispo, Mons. José Alberto invitándonos a permanecer unidos a Cristo para así fructificar.

 

 

Que los confirmados permanezcan unidos a Cristo y produzcan mucho fruto.

 

El sábado 8 de agosto 2015 a las 11:00 A.M. se celebró la Misa del Sacramento de la Confirmación presidida por nuestro III Obispo Mons. José Alberto González Juárez, quien por primera vez ofició la Misa Eucarística en nuestra Parroquia de San Juan de los Lagos.

¡Bienvenido Mons. José Alberto!

imageOBISPO JOSE ALBERTO