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viernes, 18 de abril de 2014

OCTAVA DE PASCUA

El júbilo del Domingo de Pascua prolongado en los primeros ocho días a partir de la Resurrección de Nuestro Redentor.

El Domingo de Resurrección inician los cincuenta días del tiempo pascual que concluye en Pentecostés. La Octava de Pascua es la primera semana de la Cincuentena. Las lecturas evangélicas se centran en las apariciones del Resucitado.

imageEl Domingo de Resurrección o Vigilia Pascual, cima del año litúrgico. Es el aniversario del triunfo de Cristo. Que muere crucificado y vence a la muerte dándonos la redención y liberación del pecado de la humanidad. Nos da la esperanza de la victoria del bien sobre el mal. El mensaje redentor de la Pascua es la purificación total del hombre, la liberación de sus egoísmos, de su sensualidad, de sus complejos; que limpia y sana el interior, con la iluminación del Espíritu, Dice San Pablo: "Si habéis resucitado con Cristo vuestra vida, entonces os manifestaréis gloriosos con Él" (Col. 3 1-4).

Para resucitar con Cristo hemos de purificarnos durante la cuaresma y llevar una vida santa a partir de ese momento sin caer en algún pecado, mantenernos firmes en el amor de Dios:

Y Cumpliendo los Mandamientos tal como Él nos los dejó

Y Cumplir con todos los sacramentos.

Y Haciendo obras de misericordia.

Y Viviendo oración diaria.

imageLunes de la octava

Lecturas: Hch 2, 14. 22-33; Sl 15; Mt 28, 8-15

Por medio del Bautismo, el Señor hace crecer a su Iglesia, dándole siempre nuevos hijos. Este día le pedimos que nos conceda a los bautizados, vivir siempre de acuerdo con la fe que profesamos. Este día el Señor Resucitado se manifiesta a las mujeres, que al verlo se asieron de sus pies y le adoraron.

 

imageMartes

Lecturas: Hch 2, 36-41; Sl 32; Jn 20, 11-18

Nuestro salvador por el misterio pascual, continúa favoreciendo con dones celestiales a su pueblo, para que alcance la libertad verdadera y pueda gozar de la alegría del cielo. Nos invita a meditar sobre la aparición del Señor a María Magdalena, a quién recompensa Jesús el amor fiel de la mujer penitente (Lc 7,37ss.), cuyo corazón, ante esa sola palabra del Señor, se inunda de gozo indescriptible y sale al encuentro de los apóstoles para anunciarles que el Señor ha resucitado.

 

imageMiércoles

Lecturas: Hch 3, 1-10; Sl 104; Lc 24, 13-35

La Liturgia de este nos invita a introducirnos en el encuentro del Señor Jesús Resucitado con los Discípulos de Emaús. Este pasaje es un apasionante programa de vida cristiana, en el que el mismo Señor victorioso sale al encuentro del hombre desesperanzado, y lo invita a vivir un horizonte pleno y hermoso. El Resucitado, les enseña las Escrituras y comparte el pan y el vino, trocando la tristeza que agobiaba sus corazones en alegría y gozo.

 

imageJueves

Lecturas: Hch 3, 11-26; Sl 8; Lc 24, 35-48

¡Señor Mío y Dios Mío!

Dios, que ha reunido pueblos diversos en la confesión de su Nombre, concede a todos los que han renacido en la fuente bautismal, una misma fe en su espíritu y una misma caridad en su vida. Él nunca nos abandona. Después de su Resurrección, sigue acompañándonos y enseñándonos como debe ser nuestro esfuerzo cotidiano por ser santos. El Buen Pastor, nunca deja a sus ovejas, y lo confirma al salir al encuentro de sus queridos y temerosos amigos, mostrándoles las marcas de la dolorosa y gloriosa cruz, comiendo ante ellos y abriendo sus corazones para que comprendan lo que las Escrituras decían de su Muerte y Resurrección.

 

imageViernes

Lecturas: Hch 4, 1-12; Sl 117; Jn 21, 1-14

Por el Misterio pascual, Dios ha restaurado su alianza con los hombres. Pidámosle que nos conceda realizar en nuestras vidas todo lo que celebramos en la Fe. Este día el Señor nos invita a crecer en nuestra fe, y a echar las redes para pescar. En el pasaje de la pesca milagrosa, las palabras del Señor Jesús resuenan en las fibras más profundas del corazón de los Apóstoles, disipando toda preocupación y temor existente en sus corazones, y permaneciendo con ellos en un fraternal compartir.

 

imageSábado

Lecturas: Hch 4, 13-21; Sl 117; Mc 16, 9-15

Dios, que con la abundancia de su gracia no cesa de aumentar el número de sus hijos, mira con amor a los que ha elegido como miembros de su Iglesia, para que, renacidos por el bautismo, obtengamos también la resurrección gloriosa.

El Señor Jesús Resucitado una vez más aparece a sus apóstoles, corrigiendo su incredulidad, y exhortándolos a salir por todo el mundo y anunciar su Evangelio a todas las personas.


II Domingo

Lecturas: Hch 5, 12-16; Sl 117; Ap 1, 9-11.12-13.17-19; Jn 20, 19-31

La Resurrección del Señor nos trajo una vida nueva, por la que él vive en nosotros por su Espíritu. Cristo Resucitado, está con nosotros. Creer en Él, es abrirle nuestro corazón. Está presente en la Palabra de Dios, en el servicio fraternal, en el misterio y en la Eucaristía. Con fe, esperanza y caridad, vivamos la vida nueva que nos trae el Señor Jesús Resucitado.

Para reflexionar:

El Señor, siendo Dios, se revistió de naturaleza humana, sufrió por nosotros, fue atado, insultado, condenado y crucificado por nosotros, que éramos culpables. Resucitó de entre los muertos, victorioso y triunfado sobre el enemigo. Recibimos el perdón de los pecados por Cristo que es el perdón, la salvación, nuestra purificación, vida, resurrección y luz. ¿Qué merece nuestro Redentor? ¿Qué darías a aquel que te amó hasta el extremo dando su vida en muerte de cruz por tu salvación?

Cuando tengamos que ir ante la presencia del Señor, nuestro Salvador y Juez no llevaremos las cosas que tenemos en esta tierra; sino que, hemos de estar revestidos de Dios, de luz; lámparas encendidas y para eso hay que ser santo, llevar una vida santa cumpliendo con todo aquello que Él nos indicó. Revístete de su luz y brilla. Haz obras de misericordia, sufre con Cristo y por Cristo. Ofrece tus sufrimientos por el perdón de tus pecados y los del mundo entero.

No hay amor más grande que amar a Dios sufriendo. Ofrece tu sufrimiento al Señor por el perdón de tus pecados y los del mundo entero para la salvación de las almas.

Llamados Angustiosos de Jesucristo

PRIMER LLAMADO ANGUSTIOSO

“Hijos Míos, Yo estoy en Getsemaní por ustedes y por la gente del mundo entero. Yo siempre estoy en Getsemaní debido a la hora que se acerca, la hora de terror, muy temible y terrible.

Hijos Míos, ¿cuántos sobrevivirán? Por el amor que les tengo a ustedes y a todos los hombres, Yo estoy aquí en Getsemaní, llamándoles para que vengan y velen Conmigo. Permanezcan en Getsemaní Conmigo, de manera que ustedes no se rindan cuando llegue la hora”.

LA HORA DE GETSEMANÍ

Cada jueves, de 11:00 PM, hasta las 3:00 AM del viernes es la hora de Getsemaní.

“Yo soy el Hijo, a Quien ustedes persiguieron y mataron. ¿Qué les he hecho? A pesar de todos vuestros pecados, Mi Padre aún los está llamando para que regresen a Él, pero ustedes no prestan atención a Su llamado.

¡REGRESEN! ¡OH, ISRAEL, PUEBLO MÍO!

Hagan reparación por sus pecados y los pecados que el mundo entero comete contra Mi Padre y contra Mi Preciosa Sangre. ¡YO SOY EL AGONIZANTE JESUCRISTO!” (1er llamado angustioso de Jesús)

SEGUNDO LLAMADO ANGUSTIOSO

…” Hijo Mío, permanezco por ti en el Sacramento del Amor…, esperando pacientemente por ti en el Tabernáculo, donde estoy prisionero por ti. Tú raras veces te acercas a Mí, porque no te acuerdas de Mí, que estoy prisionero por ti.

Hijo Mío, Mi agonía es grande cuando veo la frialdad, la indiferencia y la negligencia con que te acercas a la Santa Trinidad, cuya Presencia llena el Santuario Santo. Yo estoy aquí, hijo Mío… Yo estoy aquí en plenitud. Teme la Presencia de tu Dios. Acércate con respeto y reverencia. Hijo Mío, ¿sabes tú lo que sufro cuando entro en el santuario de tu corazón a través de la Sagrada Comunión? Tus pecados me amarran y me flagelan sin misericordia. En tu corazón no hay nadie que Me consuele. Luego de haberme flagelado insensiblemente, Me arrastras fuera y cierras con llave la puerta de tu corazón con iniquidad. Esto es lo que Me haces con tu vida de pecado. Yo Soy el Pan de Vida para todos los hombres que me reciben en estado de santidad. Vengo a darles vida, no muerte. Limpia las iniquidades de tu corazón. Ábreme la puerta de tu corazón. Haz de tu corazón un tabernáculo de consuelo para Mí.

Hijo, que Yo viva en tu santuario de una Comunión a otra. ¡Acógeme, hazme sentir bienvenido!

Hijo Mío, todos los que Me acogen, acogen a Mi Padre y al Espíritu Santo que viven en Mí. Todos los que Me rechazan, ¡rechazan a la Santísima Trinidad!

Hijo, aun cuando otros Me rechacen, haz de tu corazón un tabernáculo de consuelo para Mí.

¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, llamándote para que REGRESES!” (2º llamado angustioso de Cristo)

Tercer llamado angustioso:

“Hijo Mío: Yo estoy en tu corazón, un Getsemaní solitario donde estoy velando y nadie viene a velar Conmigo, ni siquiera por una hora. Te prefieres ir tras la posesión de bienes terrenales, aun a riesgo de tu perdición, dejándome sufrir solo.

El enemigo se aproxima rápidamente…, está conquistando terreno para ganar muchas almas, mientras tú duermes.

Hijo, ¿no puedes levantarte y velar Conmigo siquiera una hora? Yo estoy en el santuario de tu alma, un Getsemaní solitario, esperando que vengas. Muchas almas, muchas almas van al infierno a causa de los pecados de la carne. Hijo, mira cómo tú conduces muchas almas a la perdición a través de tu forma de vestir. Yo Soy Aquél a Quien tú expones desnudo públicamente.

Hijo, consuélame. Hijo, ten misericordia de Mí.

¡Nunca debe un hombre imitar a una mujer! ¡Nunca debe una mujer imitar a un hombre! Sé tal como Yo te hice, hijo; sé tal como Yo te hice. Te digo, aléjate de esta moda mundana. Ese es el plan del enemigo: destruir el templo del Espíritu Santo que es tu cuerpo. Vive una vida modesta.

Mi hijo amado, porque te amo y deseo que me muestres amor, te suplico me ofrezcas todo tu ser, que lo guardes para Mí y solamente para Mí. Que él me glorifique siempre, que me consuele siempre. No hago este llamado al mundo, sino a ti a quien amo. Ofrécemelo… Ofrécelo para salvación. ¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, llamándote para que REGRESES!

CUARTO LLAMADO ANGUSTIOSO

“Hijo Mío: ¿Es así como traicionas a tu Señor y Salvador? Solamente por el dinero mundano y perecedero, escogiste traicionar a tu Señor y entregarme a esos hombres crueles para que Me crucificaran. Hijo, te estás convirtiendo en el Judas de este último tiempo. ¡Cuán terrible será todo para aquellos que traicionan al Hijo del Hombre y lo entregan a hombres pecadores para ser crucificado! Mira cuán lamentablemente va a la eternidad a sufrir por siempre.

…Hijo, ¿deseas la presencia de tu Dios? Ofréceme tu vida.

Yo Soy Aquél a Quien ustedes están traicionando solamente por cosas terrenales. Hijo, ya que todas esas cosas por las que estás trabajando serán destruidas por el fuego, ¿por qué estás trabajando en vano?

Regresa a Mí, hijo Mío, ten misericordia de Quien vino a salvarte. Que Mis Sacerdotes regresen a Mí. ¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, llamándoles para que REGRESEN!

QUINTO LLAMADO ANGUSTIOSO

“Hijo Mío, ¿cuándo terminarán los tormentos de Mi flagelación, causados por tus pecados y los del mundo? ¿Por qué Me están flagelando y al mismo tiempo coronándome de espinas? Y diciendo: ‘DÉJENME PECAR… YA IRÉ DESPUÉS A CONFESARME’. Yo Soy el Agonizante Jesús a Quien tú constantemente torturas.

Hijo, ¿ACASO TE DI EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA PARA QUE TE CONVIRTIERAS EN UN POZO DE INIQUIDAD?

Ese es el Sacramento de Mi Amor. Él abre el océano de la misericordia divina. Mi Sangre y Agua Preciosas, que brotaron para salvar y lavar tu iniquidad para que vayas y no peques más.

Hijo, retira la corona de espinas… ten misericordia de Mí, no Me flageles más. Ama a tu Dios, tu Creador. No te hagas falsos dioses de ninguna creatura. Sólo a tu Dios temerás y adorarás. No pronuncies el nombre de tu Dios en vano.

Hijo, recuerda guardar el día obligatorio, santo. Haz respetar Mi Nombre en este mundo corrupto. Haz todas estas cosas para aminorar los dolores de Mi agonía. Ofrece todos tus desengaños, pruebas y persecuciones en reparación por tus pecados y los del mundo entero. ¡Yo Soy el Agonizante Jesucristo, llamándote para que REGRESES!”

SEXTO LLAMADO ANGUSTIOSO

“Hijo Mío, acércate a Mí y escucha Mi angustioso llamado. Diariamente ando buscando quien Me consuele, y no encuentro a nadie. Mira Mi rostro Agonizante. ¿Dónde está la Verónica de estos tiempos? ¿Dónde está para que Me limpie el rostro y Me consuele? ¿Acaso se ha unido a la multitud gritando: ¡crucifícalo, crucifícalo!?

Se han olvidado que Yo Soy su Mesías, que los sacó de Egipto, que los alimentó con el maná celestial y los acogió bajo Sus alas en seco y ardiente desierto.

Me has rechazado y ya no hay nadie que me ayude. Hijo, así es como tú abandonas tu cruz, y te alejas del camino del Calvario, dejándome sufrir solo.

En verdad te digo, hijo Mío… NO HAY OTRO CAMINO QUE TE CONDUZCA A LA TIERRA PROMETIDA, QUE EL CAMINO DE LA SANTA CRUZ. CARGA CON TU CRUZ Y SÍGUEME TODOS LOS DÍAS DE TU VIDA.

Ayúdame a cargar todas estas cruces que han sido rechazadas, que Mi pueblo ha abandonado para que Yo las lleve. HIJO… VIVE TU VIDA DE CONSAGRACIÓN. Carga tu cruz y sígueme. ¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, que te llamo para que REGRESES!”

SÉPTIMO LLAMADO ANGUSTIOSO

“Hijo Mío, mira cómo tus pecados me han clavado en la Cruz. Estoy sangrando por amor a ti. Estoy dudando por amor a ti. Estoy sediento de amor por este mundo necesitado. Ninguno de ustedes desea consolarme… más bien me ofrecen vinagre para calmar Mi sed.

Todos ustedes se mantienen alejados, se burlan y Me critican. Hijo Mío, mira cómo hablas falsedades de tu prójimo. En vez de orar por Mi Santa Iglesia, continúan criticándola. Yo Soy Jesucristo Agonizante, a Quien ustedes critican. La Iglesia es Mi Cuerpo, al que están crucificando. HIJO MÍO… PÁRATE AL PIE DE MI SANTA CRUZ Y OFRÉCEME, JUNTO CON MI MADRE, EL MUNDO ENTERO.

Yo lo aceptaré, y lo ofreceré a Mi Padre. Ellos serán Sus hijos y obedecerán Sus mandatos.

La ira del Padre Eterno se aplacará. Mis Santas Llagas serán sanadas. Entonces Mi Reino vendrá sobre la tierra.

Hijo, has de crucificarte por Mí y Conmigo en la Santa Cruz de la Salvación. Esto es lo que más necesito de ti en reparación por tus pecados y los pecados del mundo entero. Hijo, Yo no he pedido esto al mundo, sino a ti, porque Te amo y deseo que me demuestres tu amor. Yo te prometo que atraeré a ti y a todos los hombres hacia Mí a través de ti. Acepta Mi llamado angustioso, ¡oh amado hijo! Yo ofreceré todos tus sacrificios a Dios para que sean aceptables en reparación por tus pecados y los del mundo entero.

Al final, el mundo entero vivirá en Mí, Conmigo y para Mí. Mi Sagrado Costado se abrirá para ser el refugio de todos los hombres. Sacarán Agua viva de la Fuente de la Vida que brota de Mi Sagrado Costado. Hijo, que se haga Mi voluntad en la tierra. Que se haga Mi voluntad en ti. Sufre por Mí y Conmigo. Muere por Mí y vive en Mí.

Yo Soy el Jesucristo Agonizante, te amo. Yo los bendigo a todos.”

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Te ofrezco la Palabra hecha carne, Jesucristo, Su carne cubierta de Heridas y Sangre, Su agonía en el Huerto, Su flagelación, Su Coronación de espinas, el repudio que sufrió, Su condena, Su crucifixión y muerte en unión con todos los sufrimientos de Tu Santa Iglesia y la sangre de los mártires, en reparación por mis pecados y los pecados del mundo entero. Amén.

Oración de Santa Cecilia:

Jesús mío, yo laceré Tu Sagrada Cabeza con una corona de espinas…

Ten misericordia de mí, y perdona al mundo.

Jesús mío, que sufres místicamente el dolor y la agonía de mi terrible corona de espinas en Tu Sagrado Corazón…

Ten misericordia de mí, y perdona al mundo.

Jesús mío, que sufres la ignominia de mi terrible corona de espinas…

Ten misericordia de mí, y perdona al mundo.

Que no me sigan flagelando tus pecados, arrepiéntete de corazón, confiésate y cumple la penitencia. Y sobre todo ¡No vuelvas a pecar!

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¿Cuánto valoras el precio que pagué por tu salvación?

Oración de las 5 llagas

Oración a las Cinco llagas de Nuestro Señor Jesucristo

LA MANO DERECHA DE NUESTRO SEÑOR JESÚS ES CLAVADA

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Señor te pedimos la conversión de la humanidad por la preciosísima Sangre que derramaste de tu mano derecha. Amen

LA MANO IZQUIERDA DE NUESTRO SEÑOR JESÚS, ES CLAVADA

imageTe pedimos Padre Eterno por la Preciosa Sangre de la MANO IZQUIERDA de Jesucristo la caída, destrucción y castigo del maligno y todos sus agentes. Amen

EL PIE DERECHO DE NUESTRO SEÑOR JESÚS, ES CLAVADO

imageTe pedimos cubras con tu Sangre preciosa al Papa Emérito y a todos los sacerdotes, únelos como una fortaleza impenetrable por el enemigo, santifícalos y hazlos buenos pastores de tu pueblo, ayúdales a enfrentar todas las dificultades con tu sabiduría y que confiados en Ti caminen firmes para ganar la batalla contra el mal y venga tu reino. Ilumina a los cardenales en el Cónclave para que puedan elegir un Papa fiel a Ti. Apártalos de las tentaciones para que permanezcan fieles a Ti. No permitas que alguno de nosotros pelee contra el clero ni los critiquemos pues Tú los elegiste y los pusiste donde los tienes, antes bien haznos obedientes a tu iglesia, no al maligno. Únenos a Ti y a tu Santísima Madre en la batalla contra el enemigo y las herejías. Danos fortaleza para orar diario por tu Santa Iglesia que es Tu Cuerpo y por el Papa que sea elegido para que cumpla fielmente tu encargo.

EL PIE IZQUIERDO DE NUESTRO SEÑOR JESÚS, ES CLAVADO

Cúbrenos con la preciosa sangre de tu pie izquierdo para que nos protejas de todo mal y nos ayudes a sobrellevar el castigo que merecemos.

EL SAGRADO COSTADO DE NUESTRO SEÑOR JESÚS ES TRASPASADO

imagePor la preciosa agua que mana de tu costado, lávanos y por la preciosa sangre que brota de tu Doloroso corazón traspasado por la lanza sánanos y condúcenos hacia Ti que eres fuente de agua viva donde calmarás nuestra sed.

 

Oración de consolación

Amado Jesucristo, cuya misericordia es infinita, adoramos Tu Corazón Agonizante que soporta grandes sufrimientos por la salvación de los hombres. ¡Manso Cordero de Dios, Hijo de Dios e Hijo de la Virgen María, Dios y Hombre!

Tú permitiste que Tu Sagrado Cuerpo fuera atado a la columna y flagelado para liberarnos del pecado y traer la salvación a la humanidad. Adoramos Tu Preciosísima Sangre que brotó de las numerosas heridas de Tu Sagrado Cuerpo. Oramos por la conversión de los pecadores del mundo entero. Permite que una gota de Tu Sangre caiga sobre sus corazones para que, a través de la intercesión de los Querubines y Serafines y todos los Ángeles del Cielo, todos los hombres se vuelvan a Ti. Amén.

Amor a Dios

¿Amamos a Dios?

El amor es la esencia de Dios (Mt:22:34-40)

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna." (Jn:3:16)

"… Maestro, ¿Cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas." (Mt:22:34-40)

“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” (1Jn:4:7-8)

“Más Dios, muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Ro:5:8)

AMAR ES PONER PRIMERO AL OTRO

“Jesús, …se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”(Fil:2:5-8)

Los mandamientos de Dios son para cumplirlos y necesitamos cumplirlos siempre, no solo cuando tenemos ganas. Muchas personas a quienes hemos instruido acerca del amor nos han dicho que ellas no pueden amar porque les cuesta dar y poner primero al otro. Juan dice que el que no ama no ha conocido a Dios “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.” (1Jn:4:19)

Amar es dar y poner primero al otro. Pero, ¿qué necesita Dios de mí? 0bediencia. “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos…” (1Jn:5:3) “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Jn:14:15) Parte del amor a Dios es cumplir sus mandamientos

“Quien ama a su prójimo ha cumplido la ley. (Ro:13:9) (Ro:13:8-10; Gá:5:14) “Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”

“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos, porque esto es la ley y los profetas.” (Mt:7:12)

“… yo os digo: amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen. Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.” (Mt:5:43-45)

“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” (Mt:5:9)

“Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros, como yo os he amado…” (Jn:13:34)

“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.” (Jn:15:13) y Jesús amándonos hasta el extremo dio su vida por nosotros y con pecados y desobediencia hemos pagado el precio de nuestra redención.

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” (Ef:4:31-5:2)

Dice San Pablo (Gal 2,20): "Me amó y se entregó a sí mismo por mí". Si esta verdad está en nuestro corazón experimentamos el amor de Dios, nos dedicamos a las buenas obras que Él nos mandó hacer, por amor suyo y sin atrevernos a pasarle factura, como afirma Santa Teresa del Niño Jesús: "Después de haber recibido tantas gracias, ¿no puedo cantar con el salmista "cuán bueno es el Señor, cuán eterna es su misericordia. Creo que si todos los hombres se dieran cuenta de tanto amor, nadie tendría miedo a Dios, sino que le amarían inmensamente; nadie cometería nunca ni un solo pecado, por amor y no por temor".

Esa Vida es un don infinito del Amor de Dios Padre y de su Hijo Jesucristo con el Espíritu Santo, comprada con su preciosa sangre, derramada por amor hacia vosotros" (1 Ped 1,18), para que tuviéramos vida en abundancia (Jn 10,10).

Dios quiere cambiar al hombre para que dejándose poseer por Dios, Dios pueda por él y con él, cambiar al mundo. Déjate poseer por Dios, que Él more en tu corazón y el mundo vivirá en paz. Dios nos da esa libertad de elegir amarlo para construir un mundo de paz, o rechazarlo para vivir en las tinieblas, la maldad, los odios, las guerras, la angustia…De ti depende amar a Dios por libre voluntad para disfrutar de la felicidad que Él nos da y tener vida eterna.

Alma de Cristo

Alma de Cristo. Santifícame
Cuerpo de Cristo. Sálvame
Sangre de Cristo. Embriágame
Agua del costado de Cristo. Lávame
Pasión de Cristo. Confórtame
¡Oh! mi Buen Jesús. Óyeme
Dentro de tus llagas. Escóndeme
No permitas que me aparte de Ti.
Del Maligno Enemigo Defiéndeme
en la hora de mi muerte Llámame
y mándame ir a ti para que con tus Santos te alabe
por los siglos de los siglos. Amén.
Del Maligno Enemigo Defiéndeme
en la hora de mi muerte Llámame
y mándame ir a ti para que con tus Santos te alabe
por los siglos de los siglos. Amén.

http://www.youtube.com/watch?v=Tpz7R1Px88k

Soneto al crucificado

No me mueve, mi Dios, para quererte,
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme al verte
clavado en una Cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero, te quisiera.

http://www.youtube.com/watch?v=KnWHYV4sSTc

Jesús agonizante te está llamando para que regreses a Él. Regresa pueblo de México, pueblo elegido de Dios a través de María de Guadalupe en el Tepeyac. Déjate gobernar por nuestro Cristo Rey, el Cristo del Cubilete, que nos espera con los brazos abiertos.

Jesús agonizante te está llamando para que regreses a Él. Regresa pueblo de México, pueblo elegido de Dios a través de María de Guadalupe en el Tepeyac. Déjate gobernar por nuestro Cristo Rey, el Cristo del Cubilete, que nos espera con los brazos abiertos.

Regresa a Dios Israel (todo el mundo, vuelve tus ojos al Dios que te dio la libertad, al que te dio la vida y todo lo que tienes en este mundo. Regresa pronto, que nadie te detenga. Regresa, regresa, regresa…

¡Vuelve a Dios!

Si amo a Dios hago todos los esfuerzos necesarios para santificarme.

Los cuarenta días de la cuaresma hago mi viacrucis siguiendo el camino de conversión que me indica la Iglesia. Participo cada viernes en el Viacrucis y especialmente en el del Viernes Santo; acompaño a Jesucristo en Getsemaní la noche del Jueves Santo (y de ser posible todos los jueves del año, mínimamente los de Cuaresma),Acompaño a mi Santísima Madre de su dolor en la Procesión del Silencio. El Sábado Santo oro en el sepulcro de Jesús y en la noche, la Madre de todas las noches; La Noche de Vigilia Pascual participo de la Misa de Vigilia, renuevo mi promesa bautismal, llevo mi cirio pascual a bendecir para llevar la Luz de Cristo a mi hogar.

 

La santidad es la gracia que Dios nos concedió en el bautizo y debemos mantenerla resplandeciente toda la vida.

Santifícate y regresa a Dios

JESUCRISTO AGONIZANTE

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Jesucristo Agonizante nos llama y nos da mensajes a través de Bernabé Nwoye: “Estoy siempre en Getsemaní a causa de la hora que se acerca, la terrible hora, tan espantosa y aterradora, hijos Míos” —dice Jesús—. “Hijos Míos, ¿cuánto sobrevivirán? Permanezcan Conmigo en Getsemaní para que no flaqueen cuando llegue la hora. 41

La “última misericordia”, sostiene el vidente, es un “gran sello” de la Sangre Preciosa que protegerá del “anticristo”, el Sello de la Sangre contra el sello del mal.

Nuestro Señor explicó que en este tiempo del mal Él deseaba crear un tabernáculo viviente en nuestras almas para vencer la resequedad espiritual que vendrá. “Durante el Gran Castigo, muchos serán probados en su fidelidad a Dios y aquéllos que no tenga suficiente Gracia, caerán”.

El “sello” se concede cada tercer viernes, especialmente durante la Cuaresma. Para obtener el sello se debe participar de los Sacramentos, especialmente de la Confesión y la Eucaristía, y llevar a cabo los cinco meses consecutivos de Horas de Getsemaní para recibir el sello de protección durante la consagración del vino durante la Misa.

El Cielo desea unir esta Devoción a la Sangre Preciosa de Jesús a las devociones más antiguas, tales como la del Sagrado Corazón, la Divina Misericordia y la Medalla Milagrosa en preparación para las potenciales calamidades.

Bernabé también sostiene que a través del crucifijo de Jesús Agonizante con la Sangre fluyendo de sus heridas, también seremos protegidos. Dice que este crucifijo tiene un poder especial contra el mal. La comisión teológica designada por el Obispo Anthony Gbuji de Enugu, revisó los mensajes dictados al vidente desde 1997 hasta el 2000.

La Santísima Virgen María ha dicho al vidente que durante la tribulación es muy importante hacer “reparación, reparación, reparación”, repitiendo el mensaje de Fátima.

A través de esta gran Devoción, Dios ha dado a Su remanente un arma para vencer los poderes del infierno. Todos los dones celestiales, tales como la Santa Misa, la Confesión, el Rosario a la Virgen María y a la Preciosa Sangre son para ser utilizados en estos tiempos turbulentos.

EL MENSAJE DE BERNABÉ NWOYE

Al entrar en las muy aguardadas horas de oscuridad, predichas por muchos profetas católicos, los verdaderos hijos de Dios se enfrentan a un fuerte reto. La Iglesia Católica está sufriendo la más grande traición de parte de saboteadores subversivos (masones), que se han infiltrado y alteran la auténtica doctrina y enseñanzas de la Iglesia para crear la apostasía final (cf. Daniel 9, 21; Mate 24, 15 y II Tesalonicenses 2, 3)

Ahora, como nunca antes, se está apresurando todo para lograr el Único Gobierno Mundial, y la “necesidad” de identificar a todos en el mundo con una marca universal (microchip - precursor de la marca de la bestia)

En el mundo secular, la injusticia social y política reina por doquier, junto con la codicia y la avaricia, la lujuria y un endurecimiento general de los corazones hacia las cosas de Dios.

Con todas estas señales o signos evidentes, la batalla entre el bien y el mal está establecida. El Padre Eterno, sabiendo por lo que tiene que pasar Su pueblo, ha tomado ventaja sobre los poderes del infierno ofreciéndonos la Devoción a la Sangre Preciosa.

La mayoría de los mensajes fueron recibidos durante la exposición del Santísimo Sacramento en la parroquia del vidente, la iglesia de san José, Enugu, Nigeria. Los mensajes recibidos son siempre revisados y aprobados por el director espiritual de Bernabé, el reverendo Bonifacio Onah, antes de ser leídos a los presentes durante las apariciones. Los mensajes desde 1997 a 2000 fueron revisados por una Comisión Teológica ordenada por el Obispo Antonio Gbuji de Enugu. Todos ellos han recibido el Nihil Obstat del reverendo Esteban Obiukwu, encargado de Propagación de la Fe.

Mensajes de Jesucristo Agonizante

EL SANTO PADRE

“Oren, oren mucho por Mi Santa Iglesia. Oren aún más por Mi Papa. Muy pronto Mi Santo Papa será sacado de Roma. El hombre del mal lo sacará, y luego será asesinado. Oren el Rosario por él. Oren para que se mantenga firme en su Fe.” Jesucristo, 14 de enero, 1997.

PERSECUCIÓN DEL PUEBLO

“Hijo Mío, escucha... Yo he advertido a Mi pueblo que la hora para salvarse es corta, y que los días están contados. Ustedes han visto lo que sucederá a los hijos que confían en Mí, Mis hijos fieles. Es por esto que he venido y les he entregado el Rosario de Mi Sangre Preciosa, y les he prometido salvarlos a través de Mi Preciosa Sangre. Yo prometo también salvar a cualquier pecador que invoque Mi Sangre Preciosa. Yo dejaré caer una gota de Mi Sangre Preciosa en sus corazones para que se conviertan antes del día del desamparo…” Jesucristo, 16 de enero, 1997, después de mostrar a Bernabé una terrible visión de las torturas que sufrirá el pueblo fiel de manos del anticristo.

OREN POR LOS SACERDOTES

“Hijo Mío, te digo que solamente una cuarta parte de Mis sacerdotes sobrevivirá después del Gran Castigo. Hijo Mío, reza siempre el Santo Rosario, tal como Mi Madre te lo ha ordenado. Reza el Santo Rosario de Mi Sangre Preciosa inmediatamente después del Rosario (de la Santísima Virgen) Debes hacer esto, porque la hora de la salvación es corta.” Jesucristo, 19 de enero de 1997, después de mostrar a Bernabé la masacre final de los sacerdotes.

LA DEVOCIÓN DE DEVOCIONES

“Hijos Míos, este Rosario de la Sangre Preciosa de Mi Hijo combina todas las devociones sobre Su Pasión. En el Cielo, esta oración es una de las más grandes plegarias, que aplaca la Ira del Padre Eterno y trae misericordia al mundo.” Nuestra Madre Santísima, 29 de enero, 1997.

MEDITACIÓN SOBRE LA AGONÍA

“Hijos Míos, durante vuestra hora de meditación, piensen acerca de Mi Crucifixión, el sudor de Sangre, la Flagelación, la Corona de espinas, Mi Cuerpo traspasado y las tres horas que colgué en la Cruz. Si me aman, tengan Misericordia de Mí.” Jesucristo, 4 de febrero, 1997.

TIBIEZA ESPIRITUAL

“El espíritu del mal ha causado disensión en la Santa Iglesia, en las familias, en las escuelas y en la sociedad. Cardenales lucha contra Cardenales, Obispos contra Obispos. La guerra espiritual se incrementa. Esto ha causado tibieza espiritual en muchas almas.” San Miguel Arcángel, 14 de julio, 1997.

PIENSEN CUÁNTO LOS AMO

“Hijos Míos, cuando el mundo sujetó Mi mano derecha y la atravesó con un largo clavo, Yo grité con gran dolor. Con amor, pensé en ustedes y ofrecí Mi dolor por vuestra sanación y salvación. Mediten en Mi agonía, que soporté por vosotros, Piensen cuánto los amo.” Jesucristo, 4 de julio, 1998. 43

LA AGONÍA SE ACRECIENTA

“Hijos Míos, ¿saben que cada minuto que pasa crece rápidamente la iniquidad? Al aumentar los pecados en el mundo, Mi agonía se acrecienta. Es por esto que busco a alguien que Me consuele.” Jesucristo, 24 de julio, 1998.

ABORTOS

“El número de bebés inocentes abortados diariamente es muy grande. La sangre de estos niños conmueve Mi Corazón agonizante e incrementa Mi agonía. Consuélenme hablando y enseñando estos mensajes.” Jesucristo, 29 de julio, 1998.

ABANDONO EN EL TABERNÁCULO

“Hijo Mío. Yo permanezco por ti en el Sacramento del Amor, prisionero por ti, esperando pacientemente. Tú, raramente te acercas a Mí, porque no recuerdas que estoy prisionero por ti. Hijo Mío, Mi agonía aumenta enormemente cuando veo la frialdad, la negligencia y el descuido con que te acercas a la Santísima Trinidad, cuya presencia llena el Santuario.” Jesucristo, 10 de diciembre, 1998, en uno de los Angustiosos Llamados que componente las Oraciones de Reparación.

VENGAN A GETSEMANÍ

image“Hijos, Yo estoy en Getsemaní por vosotros y por Mi Pueblo en el mundo entero. Estoy en Getsemaní siempre, por la hora que se aproxima, la hora dolorosa, tan terrible y aterradora. Hijos, ¿cuántos sobrevivirán? Por el amor que siento por vosotros y por todos los hombres, estoy aquí en Getsemaní, pidiéndoles que vengan y velen Conmigo. Permanezcan en Getsemaní Conmigo para que no se den por vencidos cuando llegue la hora.” Jesucristo, 15 de marzo, 199, llamando a todos Sus hijos a permanecer un tiempo en Él cada jueves de las 11:00 PM a las 3:00 AM del viernes, en la “Hora de Getsemaní”.

ÚNANSE A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

“Mi sufrimiento es grande. Únanse a Mí en la batalla contra el dragón infernal, todos aquellos que están sellados con la Sangre del Cordero. Luchen Conmigo contra las herejías que destruyen la Iglesia. No teman si son muchos. A través de la Sangre del Cordero sin mancha, la Fe de la verdadera Iglesia, su verdadera doctrina y su santidad serán pronto restauradas.” Santísima Virgen María, 7 de mayo, 1999.

ADOREN MI SANGRE

“Hijos, muchos están invocando la Sangre, pero no la están adorando. Todos los que adoran Mi Sangre Preciosa consuelan a Mi Padre, que tanto ama a Su Hijo. Cuando ustedes adoran Mi Sangre, atenúan los dolores de Mi Sagrado Corazón. El Corazón adolorido de Mi Madre también será consolado.” Jesucristo, 22 de julio, 1999.

PERMANEZCAN FIELES A JESÚS

“Permanezcan fieles a Jesús. Cuando se enfrenten a algo que puede hacerlos caer, manténganse firmes en la Fe. Ese tiempo puede ser un tiempo de decepción y resequedad. Sepan que Jesús ha abierto la puerta y nadie tiene el poder de cerrarla, excepto Él. Cuando llegue ese tiempo, oren más fervorosamente. Sepan también que el tiempo de alegría y gozo está cerca.” San Miguel Arcángel, 28 de julio, 1999.

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RAZONES DE LA AGONÍA DE CRISTO

“La Santa Misa, Mi camino al Calvario por vuestra redención, está siendo convertida por el enemigo en un mero trabajo.”

“Mi agonía es grande cuando veo a muchos de Mis Sacerdotes que permiten que manos no consagradas reparta Mi Sagrado Cuerpo y Sangre. Mi agonía es grande cuando veo gente recibiendo la Santa Comunión en la mano.”

“Mi agonía es grande cuando veo Mi Santo Templo profanado: echan fuera la Gloria de Dios. Hijo, la abominación desastrosa ha invadido la Iglesia, se ha sentado en el lugar Santo.”

Mi agonía es grande al ver el plan del maligno para destruir Mi Iglesia con la ordenación de mujeres como sacerdotes. Mi agonía es grande al ver cómo el enemigo llena los corazones de Mis Sacerdotes con el deseo infernal de casarse.”

“Mi agonía es grande al ver los millones de almas que mueren diariamente, y casi todas van al infierno a causa de los pecados de la carne. Hijo Mío, sufro aún más por el río de sangre de los bebés no nacidos, que se aumenta cada día. Esta sangre conmueve al Cielo, ¡más que la sangre de Abel! Jesucristo, 12 de noviembre, 1999, en un extenso llamado a hacer reparación por los pecados por los cuales continúa agonizando en nuestro tiempo.

OBEDEZCAN A LA IGLESIA

“Hijos, deben obedecer a la Iglesia, no al maligno. Cualquiera que trate de destruir la Iglesia está contra Ella. La Iglesia es Mi Cuerpo. Les ruego no se peleen con mi clero. Más bien, oren por ellos. Yo Soy Quién los escogió y los puso donde están.” Jesucristo, 5 de enero, 2000.

MI MADRE HA VENIDO MUCHAS VECES

“Mi Madre ha venido a ustedes muchas veces para advertirles acerca de la hora que se aproxima. Ella ha visto los desastres que vendrán sobre ustedes. Ha llorado por ustedes. Ha llorado lágrimas de sangre por ustedes, y todavía no entienden lo que se aproxima. Yo he sudado sangre en gran agonía por ustedes. También he vertido lágrimas y sangre por amor a ustedes. Y todavía no entienden el tiempo que viven.” Jesucristo, 7 de abril, 2000.

EL SUFRIMIENTO NO ES EN VANO

“El sufrimiento, cuando se está bajo obediencia, gana muchas gracias. Aquéllos que entiendan esto se gozarán en sus sufrimientos y su persecución. Porque en el sufrimiento de la Santa Cruz está la verdadera felicidad. Si entendieran y oraran pidiendo sufrimientos y persecución, apresurarían la llegada del Glorioso Reino. A medida que se acreciente el sufrimiento la hora de la paz se acerca más.” San Francisco de Asís, en conversación con otros Santos, 15 de julio, 2000.

LA CRUZ DE LA VERDAD

“Vuestro nombre está escrito en el Libro de la Vida. Yo reduciré millones de años en vuestro Purgatorio por cada verdad que salga de vuestra boca. De la misma manera, millones de años serán agregados a vuestro Purgatorio por cada mentira que salga de vuestra boca. Hijos, les hago este llamado: reciban de Mí la Real Cruz de la Verdad.” Jesucristo, 24 de julio, 2000.

USTEDES ESTÁN LLAMADOS A VENIR

“Aunque sea la hora de la Gran Confusión, la hora del desamparo, los llamo: Vengan a Mí. Aunque sean días dolorosas. Yo los llamo para que vengan a Mí. Hijos, oren para que puedan venir. Tengan todo preparado antes que vengan esos días. La hora está próxima.” Jesucristo, 7 de agosto, 2000.

HUMILDAD Y PUREZA

“Al perder a Mis seres queridos, José y Mi amado Jesús, satanás me tentó para que me desesperara. Pude superar esto, no por energía humana, ni por violencia o gritando, sino por el Fuego de la Pureza y el Poder de la Humildad. Yo soy la Mujer que aplastó la cabeza de satanás.” Nuestra Madre Bendita, 28 de julio, 2001.

EL CAMINO DE ESPINAS

“Hijos, les digo: no hay nada valioso en esos sitios de placer y gozo. No hay nada valioso en la vida fácil. Todos los tesoros más preciosos, quiero decir, tesoros del Cielo, están escondidos en la vida llena de espinas. Miren, Yo escogí el camino del Calvario, el camino del dolor, el camino sangriento, lleno de dolor y agonía, por vuestra salvación. No pude encontrar otro camino de salvación que el camino doloroso. Hijos, no rechacen el camino del Calvario. Aunque es doloroso, el final está lleno de felicidad.” Jesucristo, 12 de septiembre, 2001, durante un retiro de reparación de cinco días en septiembre.

VISIÓN DEL ANTICRISTO

Jesús dijo: “¡Bernabé, mira!”

Bernabé relata: “Nuestro Señor señaló hacia el este y vi una enorme bestia con siete cabezas y diez cuernos saliendo del mar. Mientras observaba, la bestia se convirtió en un hombre que lucía como un soldado. En este momento la visión terminó y volví en mí.” Visión recibida el 15 de septiembre, 2001, durante el retiro de reparación de septiembre

EL REGALO DEL GRAN SELLO

El regalo del Sello ha causado mucho interés entre los fieles y, por lo tanto, es necesaria mucha exactitud en la explicación. Como podemos leer en la Biblia, cuando los israelitas salieron hacia la Tierra Prometida, fueron instruidos por el Señor a través de Moisés para rociar sangre de corderos en las jambas de las puertas. Esta sangre serviría como un “sello” de protección contra el Ángel de la muerte, enviado a castigar a los egipcios. (Éxodo 12, 21-18)

Un sello, en el sentido espiritual, es algo extremadamente importante que el Espíritu Santo a una persona para soportar los ataques y pruebas causados por satanás y sus agentes. En los mensajes de la Devoción a la Preciosa Sangre. Jesús reveló a Bernabé que un don precioso sería concedido a todos los devotos. El 11 de diciembre de 1998, Bernabé presenció una visión de Jesús descendiendo con un Cáliz que tenía encima una lengua de fuego. Rayos divinos partían del Cáliz. Jesús dijo:

“Hijos Míos, reciban esto… esto es Mi Sangre, la Sangre de vuestra redención. Abran sus corazones a Mi Gran Sello.”

Jesús explicó que Él deseaba crear dentro de nuestros corazones un tabernáculo viviente para residir en él. El ofrecimiento de un corazón a Él es de gran importancia, ya que en los tiempos finales, cuando muchos tabernáculos serán profanados y cerrados serán nuestros corazones lo que guardarán la presencia de Jesús en nosotros. Los tiempos que vendrán serán también de severas pruebas y sufrimientos y, como se ha profetizado, muchos estarán espiritualmente ciegos y caerán en las redes del anticristo. El regalo del Sello es una fuente de fortaleza y gracia para permanecer firmes en nuestra Fe. Sobre esto dijo Jesús el 9 de julio de 1999:

“Recibe tu sello ahora para que no estés reseco cuando entres en el desierto de aridez. En ese tiempo, todos los que estén sellados serán fortalecidos por Mi Preciosísima Sangre. Sus almas débiles se volverán valerosas.”

Para explicar cómo un alma sellada está rodeada por Huestes Celestiales, Jesús dijo en el mismo mensaje:

“Regocíjate, oh Jerusalén, porque en ti fue construido Mi Tabernáculo de amor. El océano de Mi Preciosísima Sangre brotará y renovará el mundo. Estás rodeado por multitud de Ángeles del Cielo, que te guardarán día y noche. Nadie tiene el poder de destruirte nuevamente.”

Los devotos reciben el Sello por la ardua lucha por permanecer en estado de Gracia Santificante, especialmente en el período especificado para el Sello. Jesús indicó que el Sello debería ser distribuido cada Viernes del año entre las horas del Sello, de 12:00 M a 3:00 PM, especialmente en los siguientes períodos:

Segundo Viernes de diciembre, continuando todos los Viernes del mes hasta el Primer Viernes de enero.

Primer Viernes de abril, continuando todos los Viernes hasta el Primer Viernes de mayo.

Cada Viernes del gran mes de julio (mes generalmente dedicado a la Sangre Preciosa)

Antes de recibir el Sello, los devotos deben tratar de llevar a cabo cinco meses consecutivos de Horas de Getsemaní, tiempo en que todas las oraciones dictadas por Jesús se rezan. Luego, en una Misa votiva de la Sangre Preciosa, los devotos son consagrados, y a través de las bendiciones del sacerdote, las almas son selladas.

Cualquier sacerdote puede realizar la consagración especial dictada a Bernabé y así el Sello será recibido. Esto, en cualquier parte del mundo. Nuestro Señor indicó que la Misa del Sello fuera oficiada el tercer Viernes del mes, entre las horas del Sello, 12:00 M a 3:00 PM, especialmente en los períodos mencionados.

Es también importante para los devotos renovar este Sello de tiempo en tiempo. La renovación del Sello puede ser hecha personalmente cada Viernes en las horas del Sello. Lo que importa es que la persona esté en ambiente de oración y devoción, bien sea en su propia casa o en la iglesia.

Si la persona está trabajando, entonces, Jesús simplemente pide que trabaje con espíritu de mortificación. Una renovación de un grupo de oración puede ser llevada a cabo en el tiempo apropiado y en las horas especificadas.

Para evitar perder el Sello, se deben evitar con todo esfuerzo las ocasiones de pecar. Es por esto que es tan importante renovar el propio Sello de tiempo en tiempo. También se debe permanecer fiel a la Devoción.

EL CRUCIFIJO AGONIZANTE

Nuestro Señor también ha otorgado a la Devoción de la Preciosa Sangre un sacramental muy poderoso, del cual dijo que sería un arma “clave” contra toda clase de calamidades.

El 5 de enero de 2000, Bernabé presenció una visión en la cual Jesús caminaba solo en el desierto. El vidente relata que al acercársele Jesús le entregó a Bernabé un crucifijo al tiempo que decía.

“Bernabé, toma esto.”

Luego de entregarle el crucifijo, Jesús continuó:

“Este es tu Señor crucificado, el que te ama. Es a Él a Quien diariamente tú crucificas. Acéptalo de parte Mía, y llévalo siempre contigo. Muéstralo al mundo, has que todos los hombres lo tengan también. Hijos, esto es lo que me producen vuestros pecados.”

El vidente, observando más de cerca el crucifijo, notó que la diferencia era que las llagas y heridas del Cuerpo de Nuestro Señor se notaban mucho. La Sangre manaba constantemente de Él. En el crucifijo se leía esta inscripción: “Yo Soy el agonizante Jesucristo, el que te ama.”

Nuestro Señor ha concedido muchas promesas al Crucifijo, que incluyen que en los días del anticristo toda casa que posea este sacramental será protegida de todo daño y que muchas sanaciones y liberaciones serían realizadas a través del Crucifijo. Este Crucifijo Agonizante es recibido por los devotos el día de su consagración, junto con una insignia que les recuerde que están sellados. Debido a los numerosos pedidos de información acerca de la Devoción a la Sangre Preciosa y al Sello del Dios Viviente, se han establecido varios representantes de la Devoción en Estados Unidos.

Cristo nos llama con insistencia y nosotros seguimos ciegos y sordos. En mensajerías (wassap, twiter, etc) nos pasamos mensajes áridos donde pedimos reenviarlo a un determinado número de personas sino te pasará algo malo. Eso no es correcto. Lo correcto es propagar la fe a través de oraciones, rosarios, devociones que den a conocer el evangelio y den testimonio de los milagros que hace el poder de Dios. ¡Difundir con seriedad y amor a Dios!

¿Esta cuaresma te convertiste verdaderamente? dejaste la playa y diversiones por acompañar a Cristo y santificarte?

Quien esté en estado de Gracias, es decir en santidad, el día y la hora en que Cristo venga por segunda vez, será salvado, quien tenga mancha perecerá. Los tiempos finales están encima en nuestra cabeza, no tenemos más que unos instantes,por decirlo de alguna forma, en que el Juez de jueces nos juzgará. Él ya está por presentarse ante nosotros y ¿cómo estamos? ¿Resplandecemos de santidad?  Hagamos como nos indica nuestra Madre adolorida:

“Reparación, reparación, reparación”

Y quizá muchos aún se pregunten reparación ¿de qué?… de nuestros pecados!!!!! Reconozcámonos como los más grandes pecadores del mundo, es nuestra última oportunidad. Hagámoslo ya!

Cristo nos espera santos.

domingo, 13 de abril de 2014

Rosario de la Virgen de los Dolores

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La Devoción a los dolores de María debe de ser practicada especialmente por aquellas almas que deseen deshacerse de hábitos pecaminosos.

Esta devoción alimenta el espíritu de compunción, nos da gran consuelo, fortalece la confianza en la misericordia de Dios, nos da la especial protección de Nuestra Santísima Madre a la hora de la tentación y preserva al pecador convertido de volver a caer.

La Madre de Dios le dijo en una ocasión a Santa Brígida: "No importa que tan numerosos sean los pecados de una persona. Si se vuelve a mí con un sincero propósito de enmienda, Estoy preparada para recibirle con mis gracias, porque Yo no tomo en cuenta el número de pecados que ha cometido, sino que me fijo únicamente en la disposición con que viene a mí; Yo ya no siento aversión en curar sus heridas, porque Yo soy llamada y soy en realidad la Madre de la Misericordia".

En recompensa a su fidelidad en permanecer cerca de Jesús cuando murió en la Cruz, Nuestra Señora de los Dolores ha recibido de Él un poder especial para asistir a las almas en su última agonía y sin duda ella ejercitará este poder especialmente por aquellos que han llorado con ella y que le han tenido compasión.

La Iglesia honra con dos fiestas los Siete Dolores de María; una de ellas es el Viernes anterior al Viernes Santo, y la otra es el 15 de Septiembre.

La Santísima Virgen concede siete gracias a las almas que la honren diariamente rezando siete Aves Marías y que mediten en sus lágrimas y dolores. Esta devoción fue dictada a Santa Brígida por Nuestra Señora.

Las Siete Gracias

1. Les concederé paz a sus familias.

2. Serán iluminados sobre los Divinos Misterios.

3. Los consolaré en sus dolores y los acompañaré en su trabajo.

4. Les concederé todo lo que me pidan siempre y cuando esto no se oponga a la adorable voluntad de Mi Divino Hijo o a la santificación de sus almas.

5. Los defenderé en sus batallas espirituales con el enemigo infernal y los protegeré en cada instante de su vida.

6. Los ayudaré visiblemente en la hora de su muerte; verán la cara de Su Madre.

7. He obtenido de mi Divino Hijo, que todos aquellos que propagan esta devoción a mis lágrimas y dolores, serán llevados directamente de esta vida terrenal a la eterna felicidad ya que todos sus pecados serán perdonados y mi Hijo y Yo seremos su eterno consuelo y alegría.

ROSARIO O CORONA DE LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN MARIA

Por la señal de la santa cruz de nuestro enemigos líbranos Señor Dios nuestro en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

Acto de contrición

Oh, único y amabilísimo Señor mío, aquí me tienes en vuestra Divina Presencia, lleno de confusión, al considerar las muchas gravísimas injurias que te he hecho. Te pido perdón de ellas con todo mi corazón, arrepentido sólo por amor tuyo, y reflexionando sobre Tu infinita bondad, las detesto y abomino sobre todo mal... Quisiera haber muerto mil veces antes de haberte ofendido; estoy resuelto a perder la vida de mil maneras, antes de volver a ofenderte. Oh Jesús mío Crucificado, propongo lavar mi alma, cuanto antes, con Tu preciosa sangre, por medio de la confesión sacramental. Y Tu piadosísima Virgen, Madre de Misericordia y refugio de pecadores, por Tus acerbos Dolores, alcánzame el suspirado perdón de mis culpas, mientras que yo, rogando a intención de los Sumos Pontífices, para ganar las santas indulgencias concedidas a Tu Corona, espero alcanzar con ella, la remisión de las penas debidas por mis pecados.

Con esta confianza en el corazón, meditemos el Primer Dolor:

Los Siete Dolores y su meditación

1er. Dolor: La Profecía de Simeón, en la presentación del Niño Jesús. Lc 2, 22-35

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo corredentora sería a base de dolor, te acompañamos en este dolor ... Y, por los méritos del mismo, has que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.

Guía: Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu Voluntad, en la tierra como en el Cielo.

Todos: Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como también nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. Amén.

Avemaría de la Dolorosa (7 veces).

Guía: Dios te salve, María, llena de dolores, el Crucificado está contigo, afligida tú eres entre todas las mujeres y dolorido es el fruto de tu vientre, Jesús.

Todos: Santa María, Madre del Crucificado: danos lágrimas a los que hemos crucificado a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Guía: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Todos: Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

2º. Dolor: La huida a Egipto con Jesús y José.

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor .... Y, por los méritos del mismo, has que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.

Guía: Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu Voluntad, en la tierra como en el Cielo.

Todos: Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como también nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. Amén.

Avemaría de la Dolorosa (7 veces).

Guía: Dios te salve, María, llena de dolores, el Crucificado está contigo, afligida tú eres entre todas las mujeres y dolorido es el fruto de tu vientre, Jesús.

Todos: Santa María, Madre del Crucificado: danos lágrimas a los que hemos crucificado a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Guía: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Todos: Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

3er. Dolor: La pérdida de Jesús.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor .... Y, por los méritos del mismo, has que los jóvenes no se pierdan por los malos caminos.

Guía: Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu Voluntad, en la tierra como en el Cielo.

Todos: Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como también nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. Amén.

Avemaría de la Dolorosa (7 veces).

Guía: Dios te salve, María, llena de dolores, el Crucificado está contigo, afligida tú eres entre todas las mujeres y dolorido es el fruto de tu vientre, Jesús.

Todos: Santa María, Madre del Crucificado: danos lágrimas a los que hemos crucificado a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Guía: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Todos: Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

4º. Dolor: El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino al Calvario.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu hijo cargando la cruz, como cargando con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; ¨ Él que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor ... Y, por los méritos del mismo, has que seamos dignos vasallos de tan gran Rey, sepamos ser humildes como Él lo fue; aprendamos a cargar nuestra cruz con verdadero arrepentimiento y sigamos el camino que nos lleva al encuentro con Él.

Guía: Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu Voluntad, en la tierra como en el Cielo.

Todos: Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como también nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. Amén.

Avemaría de la Dolorosa (7 veces).

Guía: Dios te salve, María, llena de dolores, el Crucificado está contigo, afligida tú eres entre todas las mujeres y dolorido es el fruto de tu vientre, Jesús.

Todos: Santa María, Madre del Crucificado: danos lágrimas a los que hemos crucificado a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Guía: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Todos: Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

5º. Dolor: La crucifixión y la agonía de Jesús.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor .... Y, por los méritos del mismo, no permitas  que lo sigamos crucificando con nuestros pecados, no nos dejes morir por el pecado y has que podamos recibir los frutos de la redención.

Guía: Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu Voluntad, en la tierra como en el Cielo.

Todos: Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como también nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. Amén.

Avemaría de la Dolorosa (7 veces).

Guía: Dios te salve, María, llena de dolores, el Crucificado está contigo, afligida tú eres entre todas las mujeres y dolorido es el fruto de tu vientre, Jesús.

Todos: Santa María, Madre del Crucificado: danos lágrimas a los que hemos crucificado a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Guía: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Todos: Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

6º. Dolor: La lanzada y el recibir en brazos a Jesús muerto.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirás como si la hubiera dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor ... Y, por los méritos del mismo, has que sepamos amar a Jesús como Él nos amó.

Guía: Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu Voluntad, en la tierra como en el Cielo.

Todos: Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como también nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. Amén.

Avemaría de la Dolorosa (7 veces).

Guía: Dios te salve, María, llena de dolores, el Crucificado está contigo, afligida tú eres entre todas las mujeres y dolorido es el fruto de tu vientre, Jesús.

Todos: Santa María, Madre del Crucificado: danos lágrimas a los que hemos crucificado a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Guía: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Todos: Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

7º. Dolor: El entierro de Jesús y la Soledad de María.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; Él, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento: y aunque tú supieras que al tercer día resucitaría , el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor ... Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia de consolarte con la oración, enterrando nuestros pecados  y no volver a pecar.

Guía: Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu Voluntad, en la tierra como en el Cielo.

Todos: Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como también nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. Amén.

Avemaría de la Dolorosa (7 veces).

Guía: Dios te salve, María, llena de dolores, el Crucificado está contigo, afligida tú eres entre todas las mujeres y dolorido es el fruto de tu vientre, Jesús.

Todos: Santa María, Madre del Crucificado: danos lágrimas a los que hemos crucificado a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Guía: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Todos: Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

Al terminar los siete misterios:

Te ofrecemos Madre dolorosa tres Avemarías en honor a las lágrimas que derramaste y para que intercedas ante Tu Divino Hijo por las intenciones del Santo Padre, nuestro Obispo y sacerdotes.

Guía: Dios te salve, María, llena de dolores, el Crucificado está contigo, afligida tú eres entre todas las mujeres y dolorido es el fruto de tu vientre, Jesús.

Todos: Santa María, Madre del Crucificado: danos lágrimas a los que hemos crucificado a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Guía: Dios te salve, María, llena de dolores, el Crucificado está contigo, afligida tú eres entre todas las mujeres y dolorido es el fruto de tu vientre, Jesús.

Todos: Santa María, Madre del Crucificado: danos lágrimas a los que hemos crucificado a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Guía: Dios te salve, María, llena de dolores, el Crucificado está contigo, afligida tú eres entre todas las mujeres y dolorido es el fruto de tu vientre, Jesús.

Todos: Santa María, Madre del Crucificado: danos lágrimas a los que hemos crucificado a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Letanías

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santa Trinidad y un solo Dios, ten piedad de nosotros

Santa María Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios Ruega por nosotros
Santa Virgen de las Vírgenes Ruega por nosotros
Madre crucificada Ruega por nosotros
Madre dolorosa Ruega por nosotros
Madre lacrimosa Ruega por nosotros
Madre afligida Ruega por nosotros
Madre abandonada Ruega por nosotros
Madre desolada Ruega por nosotros
Madre privada de Hijo Ruega por nosotros
Madre traspasada por la espada Ruega por nosotros
Madre abrumada de dolores Ruega por nosotros
Madre llena de angustias Ruega por nosotros
Madre clavada a la cruz en su corazón Ruega por nosotros
Madre tristísima Ruega por nosotros
Fuente de lágrimas Ruega por nosotros
Cúmulo de sufrimientos Ruega por nosotros
Espejo de paciencia Ruega por nosotros
Roca de constancia Ruega por nosotros
Ancora del que confía Ruega por nosotros
Refugio de los abandonados Ruega por nosotros
Escudo de los oprimidos Ruega por nosotros
Derrota de los incrédulos Ruega por nosotros
Consuelo de los míseros Ruega por nosotros
Medicina de los enfermos Ruega por nosotros
Fortaleza de los débiles Ruega por nosotros
Puerto de los náufragos Ruega por nosotros
Apaciguadora de las tormentas Ruega por nosotros
Auxiliadora de los necesitados Ruega por nosotros
Terror de los que incitan al mal Ruega por nosotros
Tesoro de los fieles Ruega por nosotros
Inspiración de los profetas Ruega por nosotros
Sostén de los apóstoles Ruega por nosotros
Corona de los mártires Ruega por nosotros
Luz de los confesores Ruega por nosotros
Flor de las vírgenes Ruega por nosotros
Consuelo de las viudas Ruega por nosotros
Alegría de todos los Santos Ruega por nosotros


Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros


Oración
Oh Dios, en cuya Pasión fue traspasada de dolor el alma dulcísima de la gloriosa Virgen y Madre María, según la profecía de Simeón; concédenos propicio, que cuantos veneramos sus dolores y hacemos memoria de ellos, consigamos el feliz efecto de tu sagrada Pasión. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén

Stabat Mater

(Estaba la Madre)

Firme junto a la Cruz Sacrosanta

En pié estaba la Madre doliente,

Contemplando de aquella pendiente,

A Jesús, su delicia y amor.

Y en profundo sollozos y en tanta,

fiera angustia apenada gemía,

que pasado su pecho sentía

por la espada cruel del dolor.

Cuál sería el horrible tormento,

de aquella alma tan cándida y pura,

como el cáliz de atroz amargura

del Dios Hijo, la Madre agotó.

Ver a un Hijo y a un Dios el aliento,

con fatiga exhalando y que expira,

de esta Madre el penar que le mira,

decid madres ¿qué madre probó?

¿Quién el raudo llorar contendría,

aunque el pecho de tigre encerrara,

si a la Madre de Cristo observara

abismada en tan hondo sufrir?

Vio la Madre a Jesús en tortura,

por las culpas de un pueblo, que ingrato,

a su Dios sacrifica insensato,

viole objeto de llanto y pesar.

Viole sobre el Calvario, por dura

mano vil en el leño clavado,

el aliento exhalar desolado

y la Faz moribunda inclinar.

Madre dulce, Purísima fuente,

de magnánimo amor, de amor santo,

por piedad no desdeñes mi llanto,

llegue al mar tu fiero dolor.

Sienta al menos mi pecho ferviente,

en la Llama Divina abrasarse,

y del fango brutal despegarse,

para ser agradable al Señor.

Las heridas del Hijo cruentas

en mi fiel corazón ¡ay! imprime;

que las penas sin fin en que gime,

todas juntas se deben a mí.

Yo merezco las crudas afrentas,

fieros golpes, agudos garfios,

si los yerros, oh Madre son míos,

¿no podré yo llorar junto a Ti?

A tu lado podré dolorido

y pegada a la tierra mi frente,

ya que no condolerme inocente,

adorar al que expira en la Cruz.

Y expiar en contrito gemido,

cabe Ti mis injustas ofensas,

y plañir en tus penas inmensas,

la agonía cruel de Jesús.

Y ora Tú, que de vírgenes santas,

en los cielos el coro presides,

no en tu gloria, a este mísero olvides

que desea contigo gemir.

Haz que siempre, postrado a las plantas,

del pendiente Jesús, yo suspire,

y que siempre presente le mire,

en su leño sangriento sufrir.

De sus llagas, mi pecho llagado,

por su Cruz Sacrosanta oprimido,

de su Sangre Divina teñido,

haz que parta con el penar.

Para que por tu ruego, aplacado

pueda hallarle en el último día,

cuando el mundo estará en agonía,

pueda entonces en Él esperar.

Oh Jesús, al salir del desierto,

no abandones un alma que llora,

para quien piadosa te implora,

tu fiel Madre, la palma inmortal.

Cuando salga por fin de su encierro,

mi alma pobre, y remonte su vuelo,

no le niegues su entrada en el cielo,

y el gozar de tu gloria eternal.

Esta Corona, fue elegida por la Santísima Virgen, como parte del Rosario de la Armada, que se reza los días 25 de cada mes.

Indulgencias:

1.- Se concede por el Papa Benedicto XIII, en su breve "Redentoris" del 26 de Septiembre de 1724, 200 días de indulgencia por cada Padrenuestro y 200 días por cada Avemaría, si se reza en alguna Iglesia de la Orden de los Siervos de María. La misma indulgencia en cualquier lugar en los siguiente días:

a) Los viernes.

b) Cualquier día durante la Cuaresma.

c) En la Fiesta y Octava de los Siete Dolores de la Santísima Virgen.

En cualquier día del año y en cualquier lugar: 100 días.

Finalmente al que la rece sólo o acompañado, le concede 7 años y las cuarentenas.

2.- El Papa Clemente XII, con el objeto de que los fieles se acordasen de los Dolores de la Santísima Virgen y le fuesen agradecidos, el 12 de diciembre de 1734, ratifica las indulgencias de Benedicto XIII y agrega lo siguiente:

Indulgencia Plenaria y remisión de todos los pecados, a quienes recen la Corona diariamente por un mes continuo y luego confesado y comulgado. rogase por la Santa Iglesia, al que verdaderamente arrepentido y confesado, o al menos con firme propósito de confesarse, rezare esta Corona, por cada vez 100 años de indulgencia. Al que confesado y comulgando, la rezase los lunes, miércoles y viernes y en las fiestas de preceptos de la Iglesia; 150 años de indulgencia. Y al que acostumbrase rezarla cuatro veces por semana, indulgencia plenaria, en un día del año a su elección, confesando y comulgando y rezándola en aquel mismo día ( es decir, confesión, comunión y la corona, todo en el mismo día, una vez en el año).

3.- 100 días de indulgencia, cada vez que se recite en honor de los dolores, el Stabat Mater compuesto por el Papa Inocencio III. El mismo otorga la indulgencia.

Mensaje de la Virgen María el 13 de mayo de 1990:

–“La humanidad no ha acogido mi invitación maternal de volver al Señor por el camino de la conversión del corazón y de la vida, de la oración y de la penitencia…–Satanás ha sido el dominador indiscutible en los acontecimientos de este vuestro siglo, llevando a la humanidad entera al rechazo de Dios y de su Ley de Amor, difundiendo en todas partes la división y el odio, la inmoralidad y la maldad y haciendo legitimar en todas partes el divorcio, el aborto, la obscenidad y la homosexualidad, y el uso de todos los medios para impedir la vida.” La humanidad vivirá el momento de su gran castigo, será de este modo preparada para recibir al Señor Jesús, que volverá a vosotros en gloria.-… hoy, Yo desciendo todavía del cielo… para disponeros a vivir los acontecimientos que ya están a punto de cumplirse, para llevaros de la mano a recorrer el trecho más difícil y doloroso de este segundo adviento y para preparar las mentes y los corazones de todos a recibir a Jesús en el próximo momento de su retorno glorioso.”

En los innumerables mensajes que nos da nuestra Madre del cielo nos insiste en hacer penitencia (reconciliación o confesión al tener verdadero arrepentimiento de nuestros pecados), sacrificio (ayuno y obras de misericordia) y oración (rosarios y otras oraciones).

Cuando Dios perdona quita nuestros pecados y restaura nuestra alma.

Reconcíliate con el Señor y con el prójimo.

El pecado es lo que te esclaviza al mal, te enferma y te hace infeliz.

El pecado nos esclaviza. El perdón nos libera de todas las ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo.

“Busquen la paz con todos, , sin la cuál nadie verá al Señor. Asegúrense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz amarga brote y cause dificultades y corrompa a muchos.”Hebreos 12: 14-15

No dejes que la amargura haga un pozo de hiel en tu corazón, deja que Dios te libere del pecado. Cuando Jesús te perdona, no hay quien te condene. Ten verdadero arrepentimiento de tus pecados y confiésate, cumple tu penitencia y NO VUELVAS A PECAR.

“Cuando Dios está en nuestro corazón, perdonar es posible” 1 Corintios 13: 4-8

Deja a Dios entrar en tu corazón, siéntelo vivo en tu interior. Comulga, deja entrar a Dios por medio de la Eucaristía. Ora…y deja que su Palabra entre en tus sentimientos y resplandezca en tu lengua, se asome en tu mirada y se sienta en tu mano al tocar. Deja, simplemente, que Él entre en ti, se apodere de ti y brille en ti. Lo demás solo serán resplandores del Señor.

Perdona a todo el que tengas que perdonar.

“Por el contrario, sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo” Efesios 4:32

Se bueno como quiere el Señor, se compasivo como Jesús nos lo mostró con Dimas en la cruz del Calvario, que siendo un delincuente que reconoció sus pecados aceptaba su crucifixión. El Señor fue muy compasivo con él y lo perdonó; así también Él te perdona a ti, pues entonces tú perdona y libérate. Perdona, rompe con esa atadura, cancela para siempre esa afrenta, Si Dios perdonó a sus verdugos: “Padre, perdónalos, no saben lo que hacen” Lucas 23;34 Cuanto más tu por algo mas simple, perdona, olvida y empieza de nuevo.

“Sopórtense y perdónense unos a otros si uno tiene motivo de queja contra otro. Como el Señor los perdonó, a su vez hagan ustedes lo mismo. Por encima de esta vestidura pondrán como cinturón el amor, para que el conjunto sea perfecto.” Colosenses 3:13-14 Simplemente perdona, perdona, no te quedes con mal sentimiento, muestra el amor que tienes a Dios y perdona. Aún a tu peor enemigo, o al que cree que tu eres tu peor enemigo. Perdónalo, perdónalo de corazón y perdona por amor. Perdona y ama que tu Padre que está en lo alto verá lo que haces y te lo tomará en cuenta.

Viernes santo

Detención, flagelación y muerte de Jesús.

El Viernes Santo recordamos que  Jesús es detenido  en el Monte de los Olivos. Mateo 20,17-28 Lo interrogan, lo azotan, le ponen una corona de espinas, se burlan de Él, lo condenan a muerte y finalmente lo crucifican (viacrucis). Marcos 14,3-72; 15,1-47

Cada vez que le gritamos a otro, cada vez que insultamos o nos burlamos de alguien, cada vez que ejercemos violencia a los demás es repetir los insultos y las burlas que sufrió Cristo. Eso hacemos con nuestros hermanos, el prójimo, los familiares, conocidos: insultamos y nos burlamos de Cristo. NO LO VOLVAMOS A HACER. DETENGÁMONOS YA!

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Flagelación y crucifixión de Jesús

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El Viacrucis es el camino de la cruz que siguió Jesús. Un camino muy doloroso que culminó al ser crucificado en la pesada cruz que cargó. El rezo del Viacrucis es la meditación de los momentos y sufrimientos vividos por Jesús desde que fue hecho prisionero hasta su muerte en la cruz y posterior resurrección. Al rezarlo, recordamos con amor y agradecimiento lo mucho que Jesús sufrió por salvarnos del pecado durante su pasión y muerte. Dicho camino se representa mediante 15 imágenes de la Pasión que se llaman "estaciones".

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1ª Estación: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE (Mc 15,13-14,

2ª Estación: JESÚS CARGA CON LA CRUZ Jn 19,17

3ª Estación: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ Mt 26,53

4ª Estación: JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE

5ª Estación: SIMÓN CIRINEO AYUDA A JESÚS cf. Mc 15,21; Lc 23,26

6ª Estación: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS

7ª Estación: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ Mt 26,54

8ª Estación: JESÚS Y LAS MUJERES DE JERUSALÉN Lc 23,28

9ª Estación: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ Flp 2,8; Is 53,6

10ª Estación: JESÚS DESPOJADO DE SUS VESTIDOS cf. Mc 15,24,

11ª Estación: JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ

12ª Estación: JESÚS MUERE EN LA CRUZ Mc 15,34; Mt 27,46; Lc 23,46 Mc 15,34; Mt 27,46

13ª Estación: JESÚS EN BRAZOS DE SU MADRE

14ª Estación: ENTIERRO DE JESÚS Mc 15,42-46), Jn 19,31

15ª Estación: JESÚS RESUCITA. Lc 24,5-6

Participar en el Viacrucis requiere hacerlo con verdadero amor a Jesús que, amándonos hasta el extremo, dio su vida por cada uno de nosotros. Es acompañarlo en ese camino doloroso e ir reflexionando en cada estación  que hicimos cada uno de nosotros para poner a Jesús en esa situación y sobre todo reflexionar para no volver a cometer los mismos pecados y principalmente: NO volver a pecar. También buscamos consolar a Jesucristo por todos los dolores sufridos por nuestra causa que lo llevaron a aceptar una muerte tan terrible y extremamente dolorosa.

En las revelaciones hechas por Jesús Agonizante al nigeriano Bernabé Nwoye le pide no dejarlo solo en Getsemaní, que aunque sea una hora lo acompañemos. Qué hermoso sería para el Señor que la humanidad en este año reflexionara sobre todos los pecados que cometemos a diario y poner un alto total pues cada pecado cometido es una flagelación a su cuerpo flagelado. Cristo nos pregunta cuando pecamos: ¿Es así como le pagas a tu Señor? ¿Así pagamos el precio de su sangre? ¿Siendo un pozo de iniquidad? Y como nos ama tanto todavía nos dice: “Vuelve a tu Señor que ama”

Valoremos el precio que Jesús pagó por salvarlos y volvamos a Él. que jamás nos deja solos, nos insiste regresar a ÉL. Vayamos a su encuentro. No pienses en esta semana en placeres: ir a la playa. irte de vacaciones y dejar a Cristo solo. Esta semana Santa e para estar con Él y participar de las actividades que organiza y celebra la Iglesia para recordar lo que Jesús vivió en estos días en aquel momento. Después del Día de la Resurrección del Señor entonces ya podrás festejar que resucitó, entonces será fiesta. Pero esta semana dedícala al Señor-.

Debemos tener presente que Cristo nos pide NO MOSTRAR SU CUERPO DESNUDO, su cuerpo que fue despojado con violencia de sus ropas para ser crucificado. ¿Cómo mostramos el cuerpo desnudo de Cristo? Lo hacemos cuando las mujeres nos vestimos con ropa corta y escotada dejando ver desnudo la mayor parte posible de nuestro cuerpo, con minifaldas, vestidos estraples, los trajes de baño, Aunque las catequistas nos indican ir decorosamente vestidas para participar de algún sacramente nos hacemos las sordas y llegamos con el minivestido enseñando todas las piernas, hombros y espalda desnudas. Así es como nos burlamos de que a Jesús lo despojaron de sus ropas para clavarlo en la cruz y quitarle la vida pro nosotras. Si en verdad amas al Señor tu salvador no uses ese tipo de ropa, cubre tu cuerpo, valora el precio de tu salvación.

 

imageCada pecado es una presión que hacemos a la corona  de espinas en la Sacratísima cabeza de nuestro Señor.  Laceramos su dolorida cabeza, le clavamos nuestro pecado en su cabeza. Le sangramos su cabeza. NO PEQUES MAS.

 

 

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Cada pecado es una flagelación al cuerpo adolorido y mutilado de nuestro salvador. NO LO SIGAMOS FLAGELANDO.

 

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Cuando pecamos, nos confesamos. Luego poco volvemos a pecar y decimos: me confieso, y quedo limpio de pecado.Si tenemos verdadero arrepentimiento NO VOLVEMOS A PECAR! y nosotros pecamos constantemente : total, el padre me perdona y ya!  Eso no es verdadero arrepentimiento es flagelar a Cristo constantemente, arrastrarlo flagelado y volver a flagelarlo con nuestro pecado. APROVECHEMOS ESTA ÚLTIMA OPORTUNIDAD: NO VOLVAMOS A PECAR!

 

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Ayudemos a Cristo a cargar su cruz cargando nuestra propia cruz. Si no cargamos con nuestra cruz no podemos ser dignos de entrar al reino de los cielos. Si tuviéramos que usar la cruz para cruzar un abismo. ¿Cuántos tendrían su cruz para cruzar? CARGUEMOS NUESTRA CRUZ,

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Consolemos a Cristo limpiando nuestros pecados y manteniéndonos limpios para siempre. Seamos verdaderamente santos. La santidad es vivir conforme Cristo nos dejó bien explicado en cada una de sus enseñanzas. Amemos a Dios por sobre todas las cosas y amémonos los unos a los otros. Seamos verdaderos hermanos en Cristo.

image No aflijamos más a nuestra Santa Madre que sufre por nuestros corazones de piedra o de hielo. Dejemos que la llama de amor de Dios arda en nuestro corazón para siempre, En todo momento.

 

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No le des la espalda a Cristo. Jesús Agonizante quiere que lo consueles, que le quites tus pecados, que ya no los cometas más. Dale la mano a Cristo y dile Señor aquí estoy dispuesto a cargar con valentía mi cruz.

 

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Tengamos piedad de nuestro redentor: NO EXHIBAMOS más nuestro cuerpo semidesnudo, no mostremos más el cuerpo desnudo de Cristo, terminemos ya con esa burla a nuestro salvador: mujeres  no usemos ropa corta ni descotada que muestre el cuerpo desnudo de Cristo. Cubramos nuestro cuerpo.

 

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NO SIGAMOS CRUCIFICANDO a Cristo nuestro Salvador. YA NO PEQUEMOS MÁS.

 

 

 

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ALTO TOTAL AL PECADO.

 

013

 

TENGAMOS PIEDAD DE JESUCRISTO QUE MURIÓ POR SALVARNOS. NO PEQUEMOS MÁS. PIEDAD, PIEDAD, PIEDAD.

 

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TENGAMOS PIEDAD DE NUESTRA MADRE QUE SUFRIÓ EL MAYOR DE LOS DOLORES. NINGUNA MUJER HA SENTIDO EL DOLOR QUE ELLA VIVIÓ, EL PEOR DE TODOS: VER MORIR A SU HIJO EN LA CRUZ.

 

Dios te salve, María, llena de dolores, el Crucificado está contigo, afligida tú eres entre todas las mujeres y dolorido es el fruto de tu vientre, Jesús.  Santa María, Madre del Crucificado: danos lágrimas a los que hemos crucificado a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. (Rosario de la Virgen de los Dolores)

CRISTO TE ESPERA AÚN,

VUELVE A ÉL QUE TE AMA.

REGRESA AL SEÑOR TU DIOS.