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martes, 6 de mayo de 2014

Novena a María Auxiliadora

(Propagada por San Juan Bosco)

1. Rezad durante nueve días seguidos tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias con la jaculatoria "Sea alabado en todo momento el Santísimo Sacramento", y tres salves con la jaculatoria "María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros".

El cristiano ora al Señor y también a la que es su Auxiliadora

2. Recibid los Sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía.

El cristiano vive unido a Cristo, a la Auxiliadora de los cristianos y a la Iglesia por los Sacramentos.

3. Os recomiendo que prometáis vuestro donativo o vuestro trabajo personal para sostener obras de apostolado, preferentemente salesianas.

El cristiano, siente que la Auxiliadora le anima a ser apóstol y a sostener las obras de apostolado de la Iglesia de Cristo.

Oración de súplica

Santísima Virgen, Madre de Dios, yo aunque indigno pecador postrado a vuestros pies en presencia de Dios omnipotente os ofrezco este mi corazón con todos sus afectos. A vos lo consagro y quiero que sea siempre vuestro y de vuestro hijo Jesús.

Aceptad esta humilde oferta vos que siempre habéis sido la auxiliadora del pueblo cristiano.

Oh María, refugio de los atribulados, consuelo de los afligidos, ten compasión de la pena que tanto me aflige, del apuro extremo en que me encuentro.

Reina de los cielos, en vuestras manos pongo mi causa. Se bien que en los casos desesperados se muestra más potente vuestra misericordia y nada puede resistir a vuestro poder. Alcanzadme Madre mía la gracia que os pido si es del agrado de mi Dios y Señor. Amén.

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN

¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.

Tú, pues, ¡oh Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra.

Te suplicamos ¡oh dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo.

Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas.

Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea

OFRECIMIENTO

Enséñame, oh María Auxiliadora, a ser dulce y bueno en todos los acontecimientos de mi vida; en los desengaños, en el descuido de otros, en la falta de sinceridad de aquellos en quienes creí, en la deslealtad de aquellos en quienes confié.

Ayúdame a olvidarme de mí mismo para pensar en la felicidad de otros; a ocultar mis pequeños sufrimientos de tal modo que sea yo el único que los padezca.

Enséñame a sacar provecho de ellos, a usarlos de tal modo que me suavicen, no me endurezcan ni me amarguen; que me hagan paciente y no irritable; que me hagan amplio en mi clemencia y no estrecho y despótico. Que nadie sea menos bueno, menos sincero, menos amable, menos noble, menos santo por haber sido mi compañero de viaje en el camino hacia la vida eterna. Amén.

NOVENA DE CONFIANZA

Madre amable de mi vida auxilio de los cristianos, la pena que me atormenta, pongo en tus divinas manos. Dios te salve María...

Tú que sabes mis congojas, pues todas te las confío, da la paz a los turbados y alivia el corazón mío. Dios te salve María...

Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a Ti en vano, pues eres madre de Dios y auxilio de los cristianos. Dios te salve María...

Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección haya sido abandonado; animado con esta confianza, me presento a ti. ¡Oh Madre de Dios!, no desoigas mis súplicas; escúchalas y acógelas benignamente, ¡oh clemente, oh dulce Virgen María! (Pedir la gracia que se desea y rezar una Salve)


1. Con este titulo el pueblo cristiano rinde tributo a la eficaz ayuda que siempre ha recibido de la Virgen María en situaciones difíciles, especialmente en la batalla de Lepanto y en la liberación de Pío VII después de estar detenido cinco años por Napoleón. Pío V introdujo en la letanías lauretanas la invocación de "auxilio de los cristianos". Por su parte Pío VII coronó solemnemente una estatua de la Madre Dios en Savona, y estableció que se celebrase todos los años el día 24 de mayo la fiesta de María Auxiliadora. Apóstol destacado de esta devoción mariana fue San Juan Bosco (1815-1888), fundador de los salesianos, que tanta ayuda recibió de María.

DÍA PRIMERO

¡Oh, María, poderoso Auxilio de los Cristianos que confiados de tu misericordia, acuden a tu trono lleno de confianza! Oye los ruegos de tus hijos que suplicantes imploramos tu poderoso patrocinio, para poder huir del pecado y de las ocasiones de pecar. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

DÍA SEGUNDO

¡Oh, María Santísima, Madre de bondad y de misericordia! tú que siempre libraste al pueblo cristiano, con tu poderoso patrocinio, de los asaltos e insidias del enemigo, protege nuestras almas, te lo suplicamos, de las acometidas del demonio, del mundo y de la carne, para que alcancemos completa victoria sobre los enemigos de nuestra salvación. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

DÍA TERCERO

¡Oh, poderosísima Reina del Cielo, que sola triunfaste de las herejías, que intentaron arrancar a tantos hijos del regazo de nuestra Madre la Iglesia! Ayúdanos ¡oh María! a guardar firme nuestra fe y puros nuestros corazones, en medio de tantas insidias para no contaminarnos con el veneno de tantas perversas doctrinas. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

DÍA CUARTO

¡Oh dulcísima Madre nuestra María, tú que eres Reina de los Mártires por los heroicos actos de valor y fortaleza que practicaste en la tierra! Dígnate infundir en nuestro corazón la fuerza necesaria para mantenernos constantes en tu servicio para que, venciendo todo respeto humano cumplamos sin rubor nuestros deberes religiosos y nos comportemos siempre como devotos hijos tuyos hasta la muerte. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

DÍA QUINTO

Querida Madre mía, tú que en el triunfo del Papa Pío VII mostraste tu eficaz patrocinio, desplegaste tu manto protector sobre toda la Iglesia y especialmente sobre su augusto jefe el Sumo Pontífice, defiéndelo en todo momento de los ataques de los enemigos, líbralo de las aflicciones, asístelo siempre para que pueda dirigir al puerto de salvación la navecilla de San Pedro, triunfando de las oleadas embravecidas que amenazan de sumergirla. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

DÍA SEXTO

¡Oh, María, Reina de los Apóstoles! toma bajo tu protección a los sagrados ministros y todos los fieles de la Iglesia Católica: alcánzales espíritu de unión, de perfecta obediencia al Romano Pontífice, y de celo ferviente por la salvación de las almas; especialmente te suplicamos extiendas tu amorosa asistencia sobre los misioneros, para que consigan atraer a la verdadera fe de Jesucristo a todas las almas, para formar del mundo entero un solo Rebaño bajo la guía de un solo Pastor. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

DÍA SÉPTIMO

No seas, Madre de misericordia, insensible a los dolores de la Iglesia menospreciada en su doctrina y en sus Sacramentos. No permitas sea derramada en balde la sangre preciosísima de tu divino Hijo, ilumina a los ciegos que la persiguen, fortalece a los débiles que no la defienden. Brille ¡oh María! tu poder sobre la tierra; sea glorificada y acatada la religión, observada la ley divina y eclesiástica, para que todos te alaben y alcance la humanidad los goces eternos. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

DÍA OCTAVO

Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra amantísima, de Ti se ha dicho: todo poder se le ha dado en la tierra y en el cielo; te presentas al trono del Altísimo, no como quien pide, sino como quien manda, a Ti clamamos desde el abismo de nuestras miserias, aleja de nosotros todo mal; bajo tu protección ponemos nuestros bienes, nuestros corazones, almas, potencias, sentidos, vida y todo lo que tenemos; sé nuestro amparo y nuestra defensa durante toda la vida. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

DÍA NOVENO

¡Oh, piadosísima Madre!, Tú que en todo tiempo te mostraste verdaderamente la Auxiliadora de los cristianos asístenos con tu poderosísimo patrocinio en vida y especialmente en el terrible trance de la muerte, y alcánzanos la perseverancia final. ¡Ah! no nos dejes un solo instante hasta que felices cantemos tus glorias y las misericordias de tu Hijo en el cielo, por los siglos de los siglos. Tres Avemarías y Gloria. Terminar con las oraciones finales para todos los días.

ORACIONES FINALES PARA TODOS LOS DÍAS

Invocación. ¡Oh María! Virgen poderosa, grande e ilustre defensora de la Iglesia... Singular Auxilio de los Cristianos, terrible como un ejército ordenado en batalla... Tú sola has triunfado en todas las herejías del mundo. ¡Oh Madre!, en nuestras angustias, en nuestras luchas, en nuestros apuros, líbranos del enemigo, y en la hora de nuestra muerte, llévanos al Paraíso. Amén.

Súplica a María Auxiliadora. Necesitando un favor especial, y confiando en tu bondad, a Ti recurro, poderoso Auxilio de los Cristianos. Conocedor de las innumerables gracias que diariamente concedes a tus devotos, he puesto siempre en Ti toda mi confianza; y hoy, humildemente postrado a tus plantas, te suplico, con todo el fervor de mi alma, remedies mi necesidad... (pídase aquí la gracia que se desea obtener). Bien sé, Madre querida que yo no merezco nada; y aún temo que mis culpas sean un obstáculo a tu bondad. Mas Tú puedes, dulcísima Señora, sacarme de este lastimoso estado y hacer que sirva con fidelidad a Ti y a tu divino Hijo, a fin de que yo también pueda experimentar la maravillosa eficacia de tu santo Auxilio.

sábado, 3 de mayo de 2014

Como rezar el Rosario

Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae (29-38)

Rogar a Cristo con María

El Rosario es a la vez meditación y súplica. La plegaria insistente a la Madre de Dios se apoya en la confianza de que su materna intercesión lo puede todo ante el corazón del Hijo. Ella es «omnipotente por gracia», como, con audaz expresión que debe entenderse bien, dijo en su Súplica a la Virgen el Beato Bartolomé Longo. Basada en el Evangelio, ésta es una certeza que se ha ido consolidando por experiencia propia en el pueblo cristiano. El eminente poeta Dante la interpreta estupendamente, siguiendo a san Bernardo, cuando canta: «Mujer, eres tan grande y tanto vales, que quien desea una gracia y no recurre a ti, quiere que su deseo vuele sin alas». En el Rosario, mientras suplicamos a María, templo del Espíritu Santo (cf. Lc 1,35), Ella intercede por nosotros ante el Padre que la ha llenado de gracia y ante el Hijo nacido de su seno, rogando con nosotros y por nosotros.

(Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae, 16)

Como rezar el Rosario

Introducción

1) Hacer la Señal de la Cruz y rezar el Credo.

2) Rezar un Padre Nuestro.

3) Rezar tres Ave María por la fe, la esperanza, la caridad.*

4) Rezar un Gloria.

o bien

1) Hacer la Señal de la Cruz y decir: Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme. Y rezar un Gloria.

Santo Rosario

5) Enunciar el primer misterio (por ejemplo decir: El primer misterio gozoso es la Anunciación del Ángel a María) y rezar un Padre Nuestro.

6) Rezar diez Ave María meditando el misterio.

7) Rezar un Gloria y la Oración de Fátima.

8) Enunciar el segundo misterio y rezar un Padre Nuestro.

9) Rezar diez Ave María meditando el misterio.

10) Rezar un Gloria y la Oración de Fátima.

11) Enunciar el tercer misterio y rezar un Padre Nuestro.

12 ) Rezar diez Ave María meditando el misterio.

13) Rezar un Gloria y la Oración de Fátima.

14) Enunciar el cuarto misterio y rezar un Padre Nuestro.

15) Rezar diez Ave María meditando el misterio.

16) Rezar un Gloria y la Oración de Fátima.

17) Enunciar el quinto misterio y rezar un Padre Nuestro.

18) Rezar diez Ave María meditando el misterio.

19) Rezar un Gloria y la Oración de Fátima.

20) Rezar la Salve.

(Se pueden rezar las Letanías Lauretanas. Se puede rezar la Oración a San José, la Oración a San Miguel, el Sub Tuum Praesidium).

Hacer la Señal de la Cruz.

CREDO

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

PADRE NUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

AVE MARIA

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN DE FATIMA

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

SALVE

LETANIAS LAURETANAS

(Esta oración no es parte del Rosario, pero se dice después del rosario)

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial,                                                       Ten piedad de nosotros

Dios, Hijo Redentor del mundo,                                         Ten piedad de nosotros

Dios, Espíritu Santo,                                                        Ten piedad de nosotros

Trinidad Santa, un solo Dios,                                            Ten piedad de nosotros

Santa María,                                                                 Ruega por nosotros

Santa Madre de Dios,                                                    Ruega por nosotros

Santa Virgen de las vírgenes,                                         Ruega por nosotros

Madre de Cristo,

Madre de la Iglesia,

Madre de la divina gracia,

Madre purísima,

Madre castísima,

Madre virginal,

Madre inmaculada,

Madre amable,

Madre admirable,

Madre del buen consejo,

Madre del Creador,

Madre del Salvador,

Virgen prudentísima,

Virgen digna de veneración,

Virgen digna de alabanza,

Virgen poderosa,

Virgen clemente,

Virgen fiel,

Espejo de justicia,

Trono de sabiduría,

Causa de nuestra alegría,

Vaso espiritual,

Vaso digno de honor,

Vaso insigne de devoción,

Rosa mística,

Torre de David,

Torre de marfil,

Casa de oro,

Arca de la alianza,

Puerta del cielo,

Estrella de la mañana,

Salud de los enfermos,

Refugio de los pecadores,

Consuelo de los afligidos,

Auxilio de los cristianos,

Reina de los Ángeles,

Reina de los Patriarcas,

Reina de los Profetas,

Reina de los Apóstoles,

Reina de los Mártires,

Reina de los Confesores,

Reina de las Vírgenes,

Reina de todos los Santos,

Reina concebida sin pecado original,

Reina asunta al cielo,

Reina del Santísimo Rosario,

Reina de la familia,

Reina de la paz,

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,                              perdónanos Señor

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,                              escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo                                ten piedad de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios                                          para que seamos dignos de

                                                                                                       alcanzar las Divinas promesas

                                                                                                       de nuestro Señor Jesucristo.

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo, y, por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del Cielo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

ORACIÓN A SAN JOSÉ

A Vos, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que con su sangre adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades. Proteged, oh providentísimo custodio de la divina familia, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y de corrupción; asistidnos propicio desde el Cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús del inminente peligro de la vida, así ahora defended a la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio, para que, a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.

ORACIÓN A SAN MIGUEL

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

Sub tuum praesidium

Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!

CONSAGRACIÓN Al INMACULADO CORAZÓN DE MARIA

" Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía,
yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón
y te consagro mi cuerpo y mi alma,
mis pensamientos y mis acciones.

Quiero ser como tu quieres que sea,
hacer lo que tu quieres que haga.
No temo, pues siempre estas conmigo.
Ayúdame a amar a tu hijo Jesús,
con todo mi corazón y sobre todas las cosas.

Pon mi mano en la tuya para que este siempre contigo."

ACTO DE CONSAGRACIÓN
AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA
(Papa Pío XII)

¡Oh Reina del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género humano, vencedora de todas las batallas de Dios! Ante vuestro Trono nos postramos suplicantes, seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de vuestro maternal Corazón.

En esta hora trágica de la historia humana, a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia, cuerpo místico de vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo dilacerado por atroces discordias, abrasado en un incendio de odio, víctima de sus propias iniquidades.

Que os conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas angustias de padres y madres, de esposos, de hermanos, de niños inocentes; tantas vidas cortadas en flor, tantos cuerpos despedazados en la horrenda carnicería, tantas almas torturadas y agonizantes, tantas en peligro de perderse eternamente.

Vos, oh Madre de misericordia, impetradnos de Dios la paz; y, ante todo, las gracias que pueden convertir en un momento los humanos corazones, las gracias que preparan, concilian y aseguran la paz. Reina de la paz, rogad por nosotros y dad al mundo en guerra la paz por que suspiran los pueblos, la paz en la verdad, en la justicia, en la caridad de Cristo. Dadle la paz de las armas y la paz de las almas, para que en la tranquilidad del orden se dilate el reino de Dios.

Conceded vuestra protección a los infieles y a cuantos yacen aún en las sombras de la muerte; concédeles la paz y haced que brille para ellos el sol de la verdad y puedan repetir con nosotros ante el único Salvador del mundo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Dad la paz a los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente a aquellos que os profesan singular devoción y en los cuales no había casa donde no se hallase honrada vuestra venerada imagen (hoy quizá oculta y retirada para mejores tiempos), y haced que retornen al único redil de Cristo bajo el único verdadero Pastor.

Obtened paz y libertad completa para la Iglesia Santa de Dios; contened el diluvio inundante del neopaganismo, fomentad en los fieles el amor a la pureza, la práctica de la vida cristiana y del celo apostólico, a fin de que aumente en méritos y en número el pueblo de los que sirven a Dios.

Finalmente, así como fueron consagrados al Corazón de vuestro Hijo Jesús la Iglesia y todo el género humano, para que, puestas en El todas las esperanzas, fuese para ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, para que vuestro amor y patrocinio aceleren el triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios, os proclamen bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a Otro de la tierra, el eterno Magníficat de gloria, de amor, de reconocimiento al Corazón de Jesús, en sólo el cual pueden hallar la Verdad, la Vida y la Paz.

* Nuestra Madre tiene un especial agrado por aquellos que le ofrecen el rezo de la Devoción de las Tres Ave Marías y en lugar de las tres Ave Marías podemos agradarla con esta hermosa devoción en la que le suplicamos hacer uso del poder que le otorgó Dios Padre, la sabiduría de la que la llenó su Hijo y de la Misericordia Amor con que la llenó el Espíritu Santo. Otra opción es agregar esta devoción al final del rezo seguida de la Consagración a María, oración que no debe ser olvidada en el rosario y sobre todo en nuestro diario amanecer.

ROSARIO A MARIA

Rosario Mariano con las oraciones dadas a los videntes de Fátima y jaculatoria de Guadalupe, Madre de nuestra Patria (México)

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Por la señal de la santa

Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Tú quién eres y porque te amo sobre todas las cosas, me arrepiento de todo corazón haberte ofendido, porque eres infinitamente bueno. Propongo firmemente, enmendarme, confesarme a su tiempo, y cumplir la penitencia que me fuera impuesta por mis culpas. Te ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados. Así como lo suplico, así confío en tu bondad y misericordia infinita que me perdonarás por los méritos de tu preciosa Sangre, vida, pasión y muerte, y me darás gracia para no ofenderte más. Amén.

Guía: Abre Señor mis labios

Todos: Para alabar tu nombre y el de tu santa Madre María de Guadalupe.

Guía: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo

Todos: Como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos Amén.

ORACIÓN PARA OFRECER SACRIFICIOS

¡Oh Jesús, te ofrezco este sacrificio por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados que tanto ofenden al Inmaculado Corazón de María!*

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman! (Tres veces).*

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que Él es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.*

*Estas son las tres oraciones enseñadas a los videntes de Fátima por el Ángel y deben ir en todo Rosario por deseo de Nuestra Señora del Rosario, la Virgen de Fátima.

Guía: Ofrecemos el rezo de este Santo Rosario por los niños y las familias,… (agregar intención personal)

OFRECIMIENTO

Guía: Ofrecemos el rezo de este santo rosario por los niños, los jóvenes y sus familias, por tu pueblo de México, por la construcción de la Catedral La Barca de San Juan Bautista y por los sacerdotes de esta Diócesis para que los hagas verdaderos santos, fieles, humildes y misericordiosos.

Por tu pura e Inmaculada Concepción, oh María, logra la conversión de Rusia, México, Estados Unidos, España, Portugal, Europa y el mundo entero.

Dulce Corazón de María, haz posible la salvación de Rusia, México, España, Estados Unidos,Portugal, Europa y el mundo entero.

MISTERIOS

Lunes y sábado: Misterios de Gozo

1º La anunciación: “El nombre de la Virgen era María. El Ángel se presentó a Ella y le dijo: Alégrate llena de Gracia. El Señor está contigo.” (Lc.1,28)

2º La visitación: “Feliz la que ha creído, porque se cumplirán las promesas que le fueron dichas de parte del Señor”(Lc. 1,45)

3º El nacimiento: ”Y el verbo se hizo carne y puso su morada entre nosotros” (Jn. 1,14)

4º La presentación: “Llevaron a Jesús al templo para presentaron al Señor, según estaba escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor” (Lc. 11,22-23)

5º Jesús encontrado en el templo: “Después de tres días lo encontraron sentado en medio de los sacerdotes, oyéndoles y preguntándoles...” (Lc11, 46-47)

Martes y Viernes

1º La oración y la agonía “Entrando en agonía, Jesús rogaba con más insistencia y su sudor llegó a ser como gotas de sangre que caían a la tierra” (Lc. 22,44)

2º La flagelación: “Pilatos ordenó aprehender a Jesús y flagelarlo” (Jn. 19, 1)

3º La coronación de espinas: “Y los soldados, tejiendo una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y vistieron con un manto de púrpura…” (Jn, 19, 23)

4º. Camino hacia el calvario: “Jesús tomando su cruz salió al sitio llamado El Calvario donde lo crucificaron” (Jn, 19, 17-18)

5º. La crucifixión y muerte: “Cuando hubo tomado el vinagre dijo: Todo está consumado. Bajó la cabeza y entregó su espíritu” (Jn. 19,30)

Miércoles y Domingo

1º La resurrección: “Por qué buscan entre los muertos al que está vivo, no está aquí, ha resucitado” (Lc. 24, 5-6)

2º La ascensión: “Así el Señor Jesús, después de haber hablado varias veces, fue elevado al cielo, y está sentado sentada a la diestra de Dios” (Mc. 16,19)

3º La venida del Espíritu Santo: “Recibirán l virtud del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes y serán mis testigos” (Hch. 1,8)

4º La asunción: “¡Feliz la que ha creído que se cumplirán las cosas que le fueron dichas, de parte del Señor!” (Lc. 1,45)

5º La coronación: “Una gran señal apareció en el cielo, una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas” (Ap. 12,1)

Jueves

1º El bautismo: “Y luego al salir agua, vio abrirse los cielos y al Espíritu Santo descender en forma de complacido” (Mc. 1,10-11)

2º La autorrevelación de en las bodas de Caná: “Le dice a su Madre: No tienen vino. Él les respondió…Todavía no ha llegado mi hora. Dijo su Madre a los sirvientes: Hagan lo que ÉL les diga” (Jn.2,3-5)

3º Anuncio del reino invitando a la conversión: “Marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios está cerca; conviértanse y crean en la Buena Nueva”(Mc. 1, 14-15)

4ºLa transfiguración: “Mientras oraba el aspecto de su rostro cambió y sus vestiduras era de un blanco fulgurante” (Lc. 9.28-29)

5º Institución de la Eucaristía: “Tomó el pan y dadas las gracias lo partió y se los dio diciendo: Esto es mi cuerpo que será entregado por ustedes…Después tomó el cáliz y dijo: Esta es la Nueva Alianza de mi sangre que será derramada por ustedes” (Lc. 22, 18-20)

Guía: Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo

Todos: Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así también como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. Amén

10 Ave Marías:

Guía: Dios te salve María llena eres de gracia el Señor está contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.

Todos: Santa María Madre de Dios ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.

Guía: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo

Todos: Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Guía: María Madre de Gracia y Madre de Misericordia

Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

Guía: Dulce corazón de María

Todos: Se la salvación del alma mía.

Guía: Señor, yo creo, espero, te adoro y te amo

Todos: y te pido perdón por los que no creen, no esperan, no adoran ni te aman.

Oh Jesús, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu Divina Misericordia. Amen (Oración de Fátima)

Guía: Mi corazón en amarte eternamente se ocupe

Todos: y mi lengua en alabarte Madre Mía de Guadalupe.

Al terminar los cinco misterios:

Guía: Oh soberano santuario, Madre del Divino Verbo,

Todos: libra Virgen del infierno a los que rezamos tu santo Rosario

Guía: Emperatriz poderosa de los mortales consuelo

Todos: ábrenos virgen el cielo con una muerte dichosa y danos pureza de alma tu que eres tan poderosa.

Guía: Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo

Todos: Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así también como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. Amén

Guía: Dios te salve María Santísima, Hija de Dios Padre, Virgen purísima antes del parto, en tus manos encomiendo mi fe para que la ilumines llena eres de gracia el Señor está contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.

Todos: Santa María Madre de Dios ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.

Guía: Dios te salve, María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen purísima en el parto. en tus manos encomiendo mi esperanza para que la alientes, llena eres de gracia el Señor está contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús

Todos: Santa María Madre de Dios ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.

Guía: Dios te salve, María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen purísima en el parto. en tus manos encomiendo mi esperanza para que la alientes . Llena eres de gracia el Señor está contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús

Todos: Santa María Madre de Dios ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.

Guía: Dios te salve, María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo. Virgen purísima después del parto, en tus manos encomiendo mi caridad para que la inflames. Llena eres de gracia el Señor está contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús.

Todos: Santa María Madre de Dios ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.

Guía: Dios te salve María Santísima, Templo, Trono y Sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen concebida sin mancha del pecado original.

Todos: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Letanías:

Señor ten piedad de nosotros.
Cristo ten piedad de nosotros.
Señor ten piedad de nosotros.
Cristo óyenos.
Cristo escúchanos.

Padre celestial, que eres Dios.-_______________Ten piedad de nosotros
Hijo redentor del mundo, que eres Dios.-_______Ten piedad de nosotros
Espíritu Santo, que eres Dios .-_______________Ten piedad de nosotros
Santísima Trinidad que eres un solo Dios.-______Ten piedad de nosotros

Santa María_______________________________ruega por nosotros
Santa Madre de Dios________________________ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes__________________ruega por nosotros
Madre de Jesucristo_________________________ruega por nosotros
Madre de la divina gracia_____________________ruega por nosotros
Madre purísima____________________________ruega por nosotros
Madre castísima____________________________ruega por nosotros
Madre virgen_______________________________ruega por nosotros
Madre incorrupta____________________________ruega por nosotros
Madre inmaculada___________________________ruega por nosotros
Madre amable______________________________ruega por nosotros
Madre admirable____________________________ruega por nosotros
Madre del buen consejo______________________ruega por nosotros
Madre del Creador__________________________ruega por nosotros
Madre del Salvador_________________________ruega por nosotros
Virgen prudentísima_________________________ruega por nosotros
Virgen venerable___________________________ruega por nosotros
Virgen laudable____________________________ruega por nosotros
Virgen poderosa___________________________ruega por nosotros
Virgen misericordiosa_______________________ruega por nosotros
Virgen fiel_______________________________ruega por nosotros
Espejo de justicia_________________________ruega por nosotros
Trono de la eterna sabiduría__________________ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría____________________ruega por nosotros
Vaso espiritual de elección___________________ruega por nosotros
Vaso precioso de la gracia____________________ruega por nosotros
Vaso de verdadera devoción__________________ruega por nosotros
Rosa mística______________________________ruega por nosotros
Torre de David____________________________ruega por nosotros
Torre de marfil____________________________ruega por nosotros
Casa de oro_______________________________ruega por nosotros
Arca de la Alianza__________________________ruega por nosotros
Puerta del cielo____________________________ruega por nosotros
Estrella de la mañana_______________________ruega por nosotros
Salud de los enfermos_______________________ruega por nosotros
Refugio de los pecadores____________________ruega por nosotros
Consuelo de los afligidos____________________ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos_____________________ruega por nosotros
Reina de los ángeles________________________ruega por nosotros
Reina de los patriarcas______________________ruega por nosotros
Reina de los profetas_______________________ruega por nosotros
Reina de los apóstoles______________________ruega por nosotros
Reina de los mártires_______________________ruega por nosotros
Reina de los confesores_____________________ruega por nosotros
Reina de las vírgenes_______________________ruega por nosotros
Reina de todos los santos____________________ruega por nosotros
Reina concebida sin la culpa original___________ruega por nosotros
Reina elevada al cielo_______________________ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario__________________ruega por nosotros
Reina de la paz____________________________ruega por nosotros

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo perdónanos Señor

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo óyenos Señor

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo Ten piedad y misericordia

de nosotros

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios,
no desprecies las oraciones
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien líbranos de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.

Ruega por nosotros Santa Madre de Dios
para que seamos dignos de alcanzar las gracias
y misericordias de Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.

Oremos:

Te rogamos, Señor, que infundas en nuestros corazones y en nuestras familias el deseo ferviente de hacer diario el santo Rosario para que juntos hagamos una fuerte cadena para atar el demonio.

Amén.

El Señor Todopoderoso nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

Para agradar más a nuestra Madre del Cielo invitémosla a usar las gracias con que la llenó la Santísima Trinidad para beneficio nuestro con la Oración de las Tres Ave Marías:

"María Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal.”

1º. Guía: Por el poder que te concedió el Padre Eterno haciéndote la más poderosa en el cielo y en la tierra, así también asísteme en la tierra para fortificarme y apartarme de mi toda potestad enemiga.

Todos: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

«¡Oh María!, por tu Inmaculada Concepción, purifica mi cuerpo y santifica mi alma.».

2º. Guía: Por la sabiduría que te concedió el Hijo asísteme en el trance de la muerte y en vida para llenar mi alma de las luces de la fe y de la verdadera sabiduría, para que no la oscurezcan las tinieblas del error y la ignorancia.

Todos: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

«¡Oh María!, por tu Inmaculada Concepción, purifica mi cuerpo y santifica mi alma.».

3º. Guía: Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo haciéndote tan amable que después de Dios eres la más dulce y misericordiosa, asísteme en la muerte llenando mi alma de tal suavidad de amor divino, que toda pena y amargura de muerte se cambie para mí en delicias”.

Todos: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

«¡Oh María!, por tu Inmaculada Concepción, purifica mi cuerpo y santifica mi alma.».

Consagrémonos al Inmaculado Corazón de María:

Oración de Consagración

(Dictada a la vidente Jelena en 1983, Medjugorje )

Oh, Corazón Inmaculado de María, desbordante de bondad, muestra tu amor por nosotros. Que la llama de tu corazón, oh María, descienda sobre todos los pueblos. Te amamos inmensamente.

Imprime en nuestros corazones un verdadero amor. Que nuestro corazón suspire por ti. Oh María, dulce y humilde de corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en el pecado. Tú sabes que nosotros, los hombres, somos pecadores.

Con tu santísimo y maternal corazón, sánanos de toda enfermedad espiritual. Haznos capaces de contemplar la bondad de tu maternal corazón, para que así nos convirtamos a la llama de tu corazón. Amén.

¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén!"

Para alcanzar las gracias que le solicites haz esta oración en la mañana, tarde y en la noche en estado de purificación (confesión previa) Por estos misterios Santos de que hemos hecho recuerdo, te pedimos Oh María, de la fe santa el aumento, especialmente que en este año de la FE la humanidad crea en ti y nazca una fe ferviente en nuestros corazones; la exaltación de la iglesia, para el Papa fortaleza y mejor acierto, la Santificación de todos los sacerdotes, religiosos y misioneros; la unión de la Nación Mexicana y un gobierno justo, Que el gentil conozca a Dios, que el hereje vea sus yerros, ellos y todos los pecadores tengamos arrepentimiento verdadero. Que los cautivos cristianos sean libres del cautiverio. Goce puerto seguro el navegante, y que por tu infinita misericordia tengan salud los enfermos y que en el purgatorio logren las ánimas refrigerio.

Y que este santo ejercicio tenga aumento tan completo en toda la cristiandad para que nos unamos al santo rezo del santo rosario que nos has dado con maternal dulzura uniéndonos a Ti en la gran batalla contra el enemigo para que venga el reino de Nuestro Cristo Rey y que alcancemos por su medio el ir y alabar a Dios y gozar de su compañía en el cielo. Amén.

Obedientes a Cristo hagamos con fe la Oración por los sacerdotes

"Señor Jesús, Pastor Supremo del rebaño,
te rogamos que por el inmenso amor y misericordia
de Tu Sagrado Corazón,
atiendas todas las necesidades de tus sacerdotes.
Te pedimos que retomes en Tu Corazón
todos aquellos sacerdotes que se han alejado de tu camino,
que enciendas de nuevo el deseo de santidad
en los corazones de aquellos sacerdotes
que han caído en la tibieza,
y que continúes otorgando a tus sacerdotes fervientes
el deseo de una mayor santidad.
Unidos a tu Corazón y el Corazón de María,
te pedimos que envíes esta petición a Tu Padre celestial
en la unidad del Espíritu Santo.
Amén."

Guía: Ave María Purísima

Todos: sin pecado concebida

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Mensaje de la Virgen María el 13 de mayo de 1990: –“La humanidad no ha acogido mi invitación maternal de volver al Señor por el camino de la conversión del corazón y de la vida, de la oración y de la penitencia…–Satanás ha sido el dominador indiscutible en los acontecimientos de este vuestro siglo, llevando a la humanidad entera al rechazo de Dios y de su Ley de Amor, difundiendo en todas partes la división y el odio, la inmoralidad y la maldad y haciendo legitimar en todas partes el divorcio, el aborto, la obscenidad y la homosexualidad, y el uso de todos los medios para impedir la vida.” La humanidad vivirá el momento de su gran castigo, será de este modo preparada para recibir al Señor Jesús, que volverá a vosotros en gloria.-… hoy, Yo desciendo todavía del cielo… para disponeros a vivir los acontecimientos que ya están a punto de cumplirse, para llevaros de la mano a recorrer el trecho más difícil y doloroso de este segundo adviento y para preparar las mentes y los corazones de todos a recibir a Jesús en el próximo momento de su retorno glorioso.”

Mensaje 18 de marzo 2013

¡Queridos hijos! Los invito a que con plena confianza y alegría bendigan el nombre del Señor, y que día a día le agradezcan, desde el corazón, por Su gran amor. Mi Hijo, mediante ese amor que con la cruz mostró, les ha dado la posibilidad que todo les sea perdonado, que no se deban avergonzar y ocultar, y que por temor, no le abran la puerta de vuestro corazón a mi Hijo. Por el contrario, hijos míos, reconcíliense con el Padre Celestial para que se puedan amar a sí mismos, como mi Hijo los ama. Cuando se amen a sí mismos, podrán amar a los demás, podrán ver en los demás a mi Hijo y reconocer la grandeza de Su amor. ¡Vivan en la fe! Mi Hijo, a través de mí, los prepara para las obras que El quiere realizar a través de ustedes, a través de quienes desea glorificarse. Agradézcanle. En especial, agradézcanle por los pastores, por vuestros mediadores en la reconciliación con el Padre Celestial. Yo les agradezco a ustedes, mis hijos. Gracias.

Mensaje, 25. abril 2013

“¡Queridos hijos! Oren, oren, y sólo oren, hasta que su corazón se abra a la fe, como una flor se abre a los cálidos rayos del sol. Este es un tiempo de gracia que Dios les da a través de mi presencia, sin embargo, ustedes están lejos de mi Corazón, por eso los invito a la conversión personal y a la oración familiar. Que la Sagrada Escritura sea siempre un estímulo para ustedes. Los bendigo a todos con mi bendición maternal. Gracias por haber respondido a mi llamado.”

Mensaje dado a la vidente Mirjana Dragicevic

RECORDEMOS que Jesús vino a salvarnos y ahora viene a gobernarnos, somos nosotros quienes hemos de hacer sacrificios para nuestra salvación. HAGAMOS EL ROSARIO tal como nos lo pide nuestra Madre y su hijo. “Hagan primerio el rosario de mi Santa Madre (mariano) e inmediatamente después el de mi preciosa sangre. María nos pide también hacer el Rosario de la Divina Misericordia. Cumplamos los deseos del Señor y de María.

Las 15 promesas que hizo la Santísima Virgen María

LAS QUINCE PROMESAS DE LA VIRGEN MARÍA A QUIENES RECEN EL ROSARIO

1.- El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.

2.- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.

3.- El Rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.

4.- El Rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor por Dios y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!.

5.- El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.

6.- El que con devoción rezare mi Rosario, considerando misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá en muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverará en la gracia, si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.

7.- Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin auxilios de la Iglesia.

8.- Quiero que todos los devotos de mi Rosario tenga en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.

9.- Libraré pronto del purgatorio a las almas devotas del Rosario.

10.- Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo una gloria singular.

11.- Todo lo que se me pidiere por medio del Rosario se alcanzará prontamente.

12.- Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.

13.- Todos los que recen el Rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a los bienaventurados del cielo.

14.- Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.

15.- La devoción al santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria.

El collar de cuentas con el que se presentó la Virgen como Nuestra Señora del Rosario es de 10  cuentas  blancas, separadas por una cuenta encarnada (roja)

Cristo Negro de Otatitlán

 

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Proveniente de Europa, en 1597 llegaron tres imágenes religiosas similares a Veracruz: una es la que se encuentra en Chalma en el Estado de México; otra terminó en Esquipulas, en Guatemala y la tercera en Otatitlán, Veracruz.

De acuerdo con el sacristán, Martín Mojica de Asís, el Cristo llegó a un poblado de nombre Pultalcingo, en el cual vivieron una terrible epidemia y sus habitantes dejaron ir la imagen religiosa en una balsa por el río Papaloapan, llegando a Otatitlán, cuyos pobladores lo comenzaron a venerar de inmediato, mas aun cuando en alguna de las primeras décadas del pasado siglo XX, “jacobinos” de corte plutarquista, quisieron eliminar al culto, decapitando a la figura, pero no pudieron.

Y es que el pueblo de Otatitlán adora a su Cristo Negro, siendo el caso que su culto es casi una ceremonia intima para cada peregrino que llega en el vértice de los meses de abril y mayo de cada año, donde piden lo que se necesita pedir.

Desde entonces ha sido considerado milagroso y la fe en él se ha desbordado año con año, en las fiestas que decidieron cambiarlas para el día 3 de mayo, ya que a pesar de que llegó un 13 de septiembre, antes no existían muros de contención y por esas fechas se desbordaba el río.image

Desde 1598 se realiza la primera feria en conmemoración a la llegada del Cristo Negro a la población, y se saca a dar un paseo en una balsa sobre las aguas del R{io Papaloapan.

En 1605 se concluyó la iglesia y en consecuencia se realizó la fiesta más grande que ha tenido el lugar. Se realizan exposiciones de pintura de autores y temas indígenas, bailes populares, verbena popular, juegos mecánicos y pirotécnicos

Visitan fieles para pedir por milagros

En el Santuario del Cristo Negro en Otatitlán, las visitas al Cristo Negro son cuando quiere llegar el creyente, exceptuando en la época de su fiesta, por el 3 de mayo, cuando miles de feligreses irrumpen en este  pueblo mágico.
En dicha fecha, que inicia el 29 de abril, y concluye el tres de mayo, el día de la festividad del Cristo Negro, se hacen colas interminables para adorar al Cristo Negro.

jueves, 1 de mayo de 2014

El trabajo

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El mandamiento del Creador: trabajar.

Dios creó al Hombre y lo estableció en el Huerto del Edén indicándole que lo cultivara y guardara (Gen 2,15). Luego estableció seis días de trabajo, siendo el sábado el último día laboral de la semana(Ex 20,8). Es decir, de lunes a sábado es obligación trabajar. En el Salmo  103,23 muestra al hombre que sale por la mañana  sale a hacer su trabajo hasta que entre la noche. Ahí nos indica la jornada a cumplir. Todos los trabajadores, aun cuando «no brillen por la cultura ni por el juicio», todos, sin embargo, cada uno en su oficio, «sostienen la creación» (Eclo 38,34). 

En Eclesiastés 38, 21-34 Dios nos explica como cada trabajador asegura la creación:

24. La sabiduría del escriba se adquiere en los ratos de sosiego, el que se libera de negocios se hará sabio.

25. ¿Cómo va a hacerse sabio el que empuña el arado, y se gloría de tener por lanza el aguijón, el que conduce bueyes, los arrea en sus trabajos y no sabe hablar más que de novillos?

26. Aplica su corazón a abrir surcos, y sus vigilias a cebar terneras.

27. De igual modo todo obrero o artesano, que trabaja día y noche; los que graban las efigies de los sellos, y su afán se centra en variar los detalles; ponen todo su corazón en igualar el modelo y gastan sus vigilias en rematar la obra.

28. También el herrero sentado junto al yunque, atento a los trabajos del hierro; el vaho del fuego sus carnes derrite, en el calor de la fragua se debate, el ruido del martillo le ensordece, y en el modelo del objeto tiene fijos sus ojos; pone su corazón en concluir sus obras, y sus vigilias en adornarlas al detalle.

29. De igual modo el alfarero sentado a su tarea y dando a la rueda con sus pies, preocupado sin cesar por su trabajo, toda su actividad concentrada en el número;

30. con su brazo moldea la arcilla, con sus pies vence su resistencia; pone su corazón en acabar el barnizado, y gasta sus vigilias en limpiar el horno.

31. Todos éstos ponen su confianza en sus manos, y cada uno se muestra sabio en su tarea.

32. Sin ellos no se construiría ciudad alguna, ni se podría habitar ni circular por ella.

33. Mas para el consejo del pueblo no se les busca, ni se les distingue en la asamblea. No se sientan en sitial de juez, ni meditan en la alianza del juicio.

34. No demuestran instrucción ni juicio, ni se les encuentra entre los que dicen máximas. Pero aseguran la creación eterna, el objeto de su oración son los trabajos de su oficio.

El trabajo dignifica, honra al hombre, la pereza lo condena.

La recomendación de San de Pablo es alentadora del trabajo pues aconseja: «distanciarse de todo hermano que viva en la ociosidad» bajo pretexto de que está próxima la parusía 2Tes 3,6. Y la ociosidad te condena a la pereza que es un pecado capital. Con pecados no podemos entrar al reino de los cielos. Ser trabajador incansable, trabajar con amor. Ser perezosos nos condena y el claro ejemplo lo tenemos en el Evangelio de San Mateo 25, 14-30:

”En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el de los dos talentos dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el que había recibido un talento dijo: Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo. Mas su señor le respondió: Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.”

Bien sabemos que quien no usa el los talentos que Dios nos dio para trabajar, dejar enterrado el talento sin hacerlo fructificar (Mt 25,14-3) va contra lo que Dios nos ha ordenado: dar buen fruto en nuestro trabajo de aquellos talentos que recibimos de Él.

La Palabra e Dios “es severa con la ociosidad: el perezoso no tiene qué comer Prov 13,4 y se expone a morir de hambre 21,25; nada hay como el hambre para estimular al trabajo 16,26, y san Pablo no vacila en utilizar este argumento para mostrar su aberración a los que se niegan a trabajar: «que no coman tampoco» 2Tes 3,10. La ociosidad es además una degradación: se admira a la mujer siempre solícita, que «no come el pan de la ociosidad» Prov 31,27 y se moteja al perezoso: «La puerta da vueltas sobre sus goznes, y el perezoso sobre su cama» 26,14. Ya no es un hombre, es «una pella de cieno», «un puñado de estiércol» Eclo 22,1s: que se aparta de uno con asco.” hjg.com.ar

“La Biblia, por el contrario, sabe apreciar el trabajo bien hecho, la habilidad y el empeño que pone en su labor el labrador, el herrero o el alfarero Eclo 38,26.28.30. Se llena de admiración ante los logros del arte, el palacio de Salomón 1Re 7,1-12 y su trono, «sin rival en ningún reino» 10,20, pero sobre todo el templo de Yahveh y sus maravillas 1Re 6 7,13-50. No tiene piedad para con la ceguera del fabricador de ídolos, pero respeta su habilidad y se indigna de que tantos esfuerzos se gasten sin provecho, por algo que es «nada» Is 40,19s 41,6s.” hjg.com.ar

El trabajo es ordenado por Dios para nuestro sustento y lo contrario a trabajo es la pereza, la cuál Dios la estableció como pecado que nos mantiene con hambre y nos hace morir por no tener que comer. Si el trabajo fue ordenado por Dios, no cumplirlo lo convierte en pecado. De tal manera que al amar a Dios lo haremos primeramente con el trabajo y todas nuestras buenas obras.

Decimos a Dios: “Padre Nuestro, danos hoy nuestro pan de cada día” y Él nos responde dándonos fuerza, energía, alegría y amor para realizar nuestro trabajo del cuál obtendremos los alimentos y a través de algunos de ellos obtendremos otras cosas necesarias para cubrir nuestras necesidades básicas. Por eso TRABAJEMOS CON AMOR Y ALEGRÍA. Que la fatiga no nos venza.

Pidamos a San José Obrero, Patrón de los trabajadores nos infunda su incansable deseo de trabajar y sobre todo ofrecer cada día de trabajo a Dios:

Señor Jesús, tú que fuiste el Hijo obediente de Dios, Hijo putativo de San José de quién aprendiste a trabajar con amor en el Taller de Nazareth, te ofrezco este día de trabajo para que tu dirijas mis manos, muevas mis pies, ilumines mis pensamientos y alegres mi día de trabajo. Yo te lo ofrezco con amor y confiado en Ti, trabajaré con fervor. Amén.

joseobrero

 

TRABAJADOR INCANSABLE: SAN JOSÉ

Autor: . | Fuente: Archidiócesis de Madrid

Fiesta, Mayo 1

SAN JOSÉ OBRERO

Oración

Dios todopoderoso, creador del universo, que has impuesto la ley del trabajo a todos los hombres, concédenos que, siguiendo el ejemplo de san José, y bajo su protección, realicemos las obras que nos encomiendas y consigamos los premios que nos prometes. Por nuestro Señor Jesucristo.

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 Se cristianizó una fiesta que había sido hasta el momento la ocasión anual del trabajador para manifestar sus reivindicaciones, su descontento y hasta sus anhelos. Fácilmente en las grandes ciudades se observaba un paro general y con no menos frecuencia se podían observar las consecuencias sociales que llevan consigo la envidia, el odio y las bajas pasiones repetidamente soliviantadas por los agitadores de turno. En nuestro occidente se aprovechaba también ese momento para lanzar reiteradas calumnias contra la Iglesia que era presentada como fuerza aliada con el capitalismo y consecuentemente como el enemigo de los trabajadores.
Fue después de la época de la industrialización cuando toma cuerpo la fiesta del trabajo. Las grandes masas obreras han salido perjudicadas con el cambio y aparecen extensas masas de proletarios. También hay otros elementos que ayudan a echar leña al fuego del odio: la propaganda socialista-comunista de la lucha de clases.
Era entonces una fiesta basada en el odio de clases con el ingrediente del odio a la religión. Calumnia dicha por los que, en su injusticia, quizá tengan vergüenza de que en otro tiempo fuera la Iglesia la que se ocupó de prestar asistencia a sus antepasados en la cama del hospital en que murieron; o quizá lanzaron esas afirmaciones aquellos que un tanto frágiles de memoria olvidaron que los cuidados de la enseñanza primera los recibieron de unas monjas que no les cobraban a sus padres ni la comida que recibían por caridad; o posiblemente repetían lo que oían a otros sin enterarse de que son la Iglesia aquellas y aquellos que, sin esperar ningún tipo de aplauso humano, queman sus vidas ayudando en todos los campos que pueden a los que aún son más desafortunados en el ancho mundo, como Calcuta, territorios africanos pandemiados de sida, o tierras americanas plenas de abandono y de miseria; allí estuvieron y están, dando del amor que disfrutan, ayudando con lo que tienen y con lo que otros les dan, consolando lo que pueden y siendo testigos del que enseñó que el amor al hombre era la única regla a observar. Y son bien conscientes de que han sido siempre y son hoy los débiles los que están en el punto próximo de mira de la Iglesia. Quizá sean inconscientes, pero el resultado obvio es que su mala propaganda daña a quien hace el bien, aunque con defectos, y, desde luego, deseando mejorar.
El día 1 de Mayo del año 1955, el Papa Pío XII, instituyó la fiesta de San José Obrero. Una fiesta bien distinta que ha de celebrarse desde el punto de partida del amor a Dios y de ahí pasar a la vigilancia por la responsabilidad de todos y de cada uno al amplísimo y complejo mundo de la relación con el prójimo basada en el amor: desde el trabajador al empresario y del trabajo al capital, pasando por poner de relieve y bien manifiesta la dignidad del trabajo -don de Dios- y del trabajador -imagen de Dios-, los derechos a una vivienda digna, a formar familia, al salario justo para alimentarla y a la asistencia social para atenderla, al ocio y a practicar la religión que su conciencia le dicte; además, se recuerda la responsabilidad de los sindicatos para logro de mejoras sociales de los distintos grupos, habida cuenta de las exigencias del bien de toda la colectividad y se aviva también la responsabilidad política del gobernante. Todo esto incluye ¡y mucho más! la doctrina social de la Iglesia porque se toca al hombre al que ella debe anunciar el Evangelio y llevarle la Salvación; así mantuvo siempre su voz la Iglesia y quien tenga voluntad y ojos limpios lo puede leer sin tapujos ni retoques en Rerum novarum, Mater et magistra, Populorum progressio, Laborem exercens, Solicitudo rei socialis, entre otros documentos. Dar doctrina, enseñar donde está la justicia y señalar los límites de la moral; recordar la prioridad del hombre sobre el trabajo, el derecho a un puesto en el tajo común, animar a la revisión de comportamientos abusivos y atentatorios contra la dignidad humana... es su cometido para bien de toda la humanidad; y son principios aplicables al campo y a la industria, al comercio y a la universidad, a la labor manual y a la alta investigación científica, es decir, a todo el variadísimo campo donde se desarrolle la actividad humana.

Nada más natural que fuera el titular de la nueva fiesta cristiana José, esposo de María y padre en funciones de Jesús, el trabajador que no lo tuvo nada fácil a pesar de la nobilísima misión recibida de Dios para la Salvación definitiva y completa de todo hombre; es uno más del pueblo, el trabajador nato que entendió de carencias, supo de estrecheces en su familia y las llevó con dignidad, sufrió emigración forzada, conoció el cansancio del cuerpo por su esfuerzo, sacó adelante su responsabilidad familiar; es decir, vivió como vive cualquier trabajador y probablemente tuvo dificultades laborales mayores que muchos de ellos; se le conoce en su tiempo como José «el artesano» y a Jesús se le da el nombre descriptivo de «el hijo del artesano». Y, por si fuera poco, los designios de Dios cubrían todo su compromiso.

Fiesta sugiere honra a Dios, descanso y regocijo. Pues, ánimo. Honremos a Dios santificando el trabajo diario con el que nos ganamos el pan, descansemos hoy de la labor y disfrutemos la alegría que conlleva compartir lo nuestro con los demás.

El hombre, creado a imagen de Dios, recibió el mandato de que, sometiendo a su dominio la tierra y todo cuanto ella contiene, gobernase el mundo con justicia y santidad, y de que, reconociendo a Dios como creador de todas las cosas, dirija su persona y todas las cosas a Dios, para que, sometidas todas las cosas al hombre, el nombre de Dios sea admirable en todo el mundo.

Esta verdad tiene su vigencia también en los trabajos más ordinarios. Porque los hombres y mujeres que, mientras procuran el sustento para sí y sus familias, disponen su trabajo de tal forma que resulte beneficioso para la sociedad, con toda razón pueden pensar que con su trabajo desarrollan la obra del Creador, sirven al bien de sus hermanos y contribuyen con su trabajo personal a que se cumplan los designios de Dios en la historia.

"Si toda la Iglesia está en deuda con la Virgen María, ya que por medio de ella recibió a Cristo, de modo semejante le debe a San José, después de ella, una especial gratitud y reverencia."

San Bernardo de Siena
Sermón 2

ACORDAOS

Acordaos, oh castísimo esposo de la Virgen María y amable protector mío San José, que jamás se ha oído decir que ninguno haya invocado vuestra protección e implorado vuestro auxilio sin haber sido consolado. Lleno, pues, de confianza en vuestro poder, ya que ejercisteis con Jesús el cargo de Padre, vengo a vuestra presencia y me encomiendo a Vos con todo fervor. No desechéis mis súplicas, antes bien acogedlas propicio y dignaos acceder a ellas piadosamente. Amén.

MODELO DE TRABAJADOR

Glorioso San José, modelo de cuanto deben trabajar con el sudor de su frente, conseguidme la gracia de considerar el trabajo como expiación, para satisfacer tantos pecados. Hacedme trabajar en conciencia, prefiriendo el fiel cumplimiento de mis deberes a mis inclinaciones caprichosas; haced que trabaje con agradecimiento y alegría, poniendo todo mi empeño y honor en aprovechar y desarrollar, por medio del trabajo, todos los talentos que he recibido de Dios. Mandadme trabajar con tranquilidad, moderación y paciencia sin que me atemoricen el cansancio y las dificultades. Inspiradme a menudo pensamientos en la muerte y en la cuenta que he de rendir del tiempo perdido, de los talentos malgastados, de las omisiones y de toda vana complacencia en éxitos obtenidos, tan contraria al honor de Dios. ¡Todo según vuestro ejemplo, oh Patriarca San José!

A SAN JOSÉ OBRERO

Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, como quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado. A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios, y sabiendo el amor paternal que tuviste a nuestro Señor Jesús, te pedimos nos asistas en nuestras necesidades y fortalezcas en nuestros trabajos.

Por la promesa de realizar dignamente nuestras tareas diarias, líbranos de caer en el pecado, de la avaricia, de un corazón corrupto. Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error.

Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así poder obtener contigo el descanso eterno en el Cielo. Amén.

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ALABANZAS

Oh glorioso Patriarca, San José, a Vos vengo para veneraros de corazón como al más fiel esposo de la madre de Dios, como cabeza de la familia más santa, como padre nutricio del Hijo de Dios, y como el leal depositario de los tesoros de la Santísima Trinidad.

En vuestra persona honro la elección del Padre que quiso compartir con Vos la autoridad sobre su Unigénito Hijo; venero la elección del Hijo divino quien quería obedeceros y recibir su sustento ganado por el trabajo de vuestras manos; la elección del Espíritu Santo, quien os confió su castísima esposa.

Os ensalzo porque habéis llevado en vuestras manos al Niño Dios, estrechándole a vuestro pecho, transportado de alegría.

INVOCACIÓN A SAN JOSE
DE JUAN XXIII

¡San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber. Tu mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que se vuelven confiadamente a ti. Tu conoces sus aspiraciones y sus esperanzas. Ellos se dirigen a ti porque saben que tu los comprendes y proteges. Tu también supiste de pruebas, cansancio y trabajo. Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría debido al íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios que te fue confiado a ti a la vez a María, su tierna Madre. Amén.

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PARA PEDIR UN FAVOR

Amadísimo Padre mío San José: confiando en el valioso poder que tenéis ante el trono de la Santísima Trinidad y de María vuestra Esposa y nuestra Madre, os suplico intercedáis por mí y me alcancéis la gracia... (hágase aquí la petición).

José, con Jesús y María, viva siempre en el alma mía.

José, con Jesús y María, asistidme en mi última agonía.

José, con Jesús y María, llevad al cielo el alma mía.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

María te llama a rezar el Rosario

En Fátima la Virgen nos llamó a hacer el Santo Rosario, acudamos a ese llamado.

Hagamos el Santo Rosario Mariano, con las oraciones dadas a los videntes de Fátima y la jaculatoria a Guadalupe, Reina y Madre de nuestra patria mexicana.

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Nuestra Madre del Cielo nos llama en familia a hacer el santo Rosario Mariano, nos insiste en ello en muchos mensajes que ha dado a varios videntes en diversos momentos.  Ella misma es como si nos suplicara a nosotras las madres que dejemos a nuestros hijos pequeños hacer el rosario pues si ellos, que son inocentes y libres de cualquier mancha de pecado, ofrecen el rosario los efectos de hacerlos son milagrosos, En el cielo serían más prontamente escuchadas las tiernas voces de los niños que las de los adultos pecadores, que como tales nos toca formarnos a esperar nuestro turno para ser atendidos. En cambio los niños hacen que Dios y María los reciban al momento y escuchan las súplicas que se hacen a través de ellos. Si fuéramos obedientes y evangelizáramos a los hijos desde el vientre (desde ese momento los bebés escuchan y mantienen lo que escucharon en el vientre), ellos nacerían santos (conozco un caso de un niño que desde que lo conocí a la edad de 6 años ya tenía ese gusto por ir a misa, a las peregrinaciones, leer la biblia y cuando su madre se embarazó de su último hermanito hace como año y medio le hablaba de Dios al bebe estando en el vientre, desde que nació le lee la biblia y ese bebé que tiene como seis u ocho meses se pone a platicar con la virgen, con el Cristo, le invita de comer, cada domingo se desespera si no lo llevan a misa y el día que no lo llevan le ponen la misa en la radio, ese bebé siente una enorme alegría ir a misa. Bendito sea Dios por esto y ojalá las mujeres embarazadas lean la biblia, vayan a misa cada vez que puedan en la semana, hagan el rosario y le hablen de Dios a sus hijos en su seno, así nacerán hijos santos y con el gusto por las cosas de Dios).

La juventud está perdida, la niñez avanza también a lo mismo, porque nosotros los padres a ese camino los conducimos por desconocer a Dios que nos da todo.  Las guerras pararían,  los odios, la maldad y reinaría la paz si hiciéramos con fervor y diariamente el santo rosario. Esto es una promesa de María en Fátima, es una promesa que Ella repite en los lugares donde se ha aparecido y tanto nos insiste pero nosotros seguimos como que somos sordos pero ciertamente somos desobedientes, demasiado desobedientes y por eso los males nos asfixian. Dijo Jesús: “quien quiera oír, oiga, quien quiera ver, que vea”  Quien quiera obedecer pues que obedezca, que obedeciendo al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo y a María será salvado. “Quien me ´reconoce aquí, yo lo reconoceré ante mi Padre”, así nos lo confirma Jesús. Si oigo lo que dice Jesús y María, obedezco y hago lo que me piden, ellos me reconocerán en el cielo y alcanzaré la salvación eterna; pero si no quiero conocerlos y me hago sorda y ciega a sus mandatos, será invisible ante Dios, jamás me verán, jamás me oirán porque me porté sorda y ciega ante ellos me condeno y quedo como muda e invisible, no existo en Dios si no dejo a Dios habitar en mí, estar en mi corazón, en mi vida, en mis actos.

Si quiero la salvación acudiré al llamado de Dios y a la insistencia de María.

Acudan quien quiera entrar al reino de Dios, escuchen el llamado del cielo y cumplan.

Jesús lavó nuestros pecados en su crucifixión, después de ese momento quien ha pecado debe limpiar por sí mismo sus pecados porque Cristo Rey ya no viene a ser crucificado, viene a Juzgar nuestros actos y a reinar.  Lean la Biblia porque Jesús mismo lo dijo: “La verdad los hará libres” Él es la Verdad y si no conocemos a Dios no quedaremos libres de pecado, y solo limpios podemos entrar al reino de los cielos.

HAGAMOS EL ROSARIO, LEAMOS LA BILIA, CUMPLAMOS LOS SACRAMENTOS, AYUNEMOS, HAGAMOS OBRAS DE MISERICORDIA. Esto es el pase al cielo.

!OREMOS PARA TERMIMNALES CON LOS MALES QUE NOS AQUEJAN!