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miércoles, 2 de julio de 2014

Llamados de Jesucristo

¿Qué nos dice Jesús en cada llamado angustioso?

PRIMER LLAMADO ANGUSTIOSO

“¿Dónde estás, hijo Mío? ¡Tu Señor te busca…! ¡Ven a Mí! ¡Ven, acércate más y escucha Mi angustioso llamado!
Hijo Mío, había una vez un Hombre que tenía muchas ovejas…, las cuidaba y pastoreaba bien. Cuando tenía sed, las conducía a un manantial de agua fresca para que pudieran satisfacer su sed. No permitía que pasaran hambre. Las llevaba a verdes praderas. Ellas comían y engordaban y se fortalecían. El hombre fortificó la tierra donde pastaban para que ningún lobo entrara y dañara el rebaño.
Un día las ovejas planearon una rebelión, y a la fuerza escaparon del campo y se adentraron en el bosque. Allí fueron capturadas por animales salvajes. Eran como esclavas sin esperanzas. Sus cuerpos y sangre eran utilizados para festivales y sacrificios de animales a sus dioses.
A pesar de todo esto, el Hombre no se olvidó de su rebaño. Envió a sus sirvientes, y a todos los mataron. Por último, envió a Su Hijo, Quien al fin ganó la batalla.
Hijo, ¿qué piensas que hará el Padre del Hijo del Hombre cuando se entere de la muerte de Su Hijo?
Hijo, ustedes son el rebaño. Mi Padre es el dueño del rebaño, Quien envió muchos profetas a Su pueblo que vivió en un desierto terrible. Yo soy el Hijo, a Quien ustedes persiguieron y mataron. ¿Qué les he hecho? A pesar de todos vuestros pecados, Mi Padre aún los está llamando para que regresen a Él, pero ustedes no prestan atención a Su llamado.

Jesucristo Agonizante nos busca porque nosotros nos hemos alejado de Él, nos hemos olvidado de Él: no vamos a su casa, pocas veces vamos a misa, no lo invocamos a diario ni mucho menos le agradecemos lo que nos da. Con Abraham Dios hizo una promesa que fue heredada a Isaac, hijo de Abraham. Isaac heredó la promesa a Jacob a quien Dios llamó Israel y sus doce hijos fueron herederos de la tierra y descendencia numerosa. Todos ellos gozaron del agua fresca del manantial, de verdes praderas. Los israelitas fueron obedientes a Dios, después algunos se rebelaron y quisieron hacer las cosas sin Dios. Dios les envió jueces y profetas a quienes mataron y se siguieron alejando de Dios hasta que El quiso renovar su alianza con los descendientes de Abraham y nos envió a su Hijo Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre quien por nuestros pecados fue crucificado. Jesucristo nos conoce como grandes pecadores y aún así nos perdona y nos pide que regresemos a Dios Padre. Nos confirma que Dios nos ama, nos perdona y nos quiere de regreso.

No cometamos el error de ponernos sordos a ese llamado de Nuestro Padre Celestial, vayamos a Él, caminemos hacia Él. Leamos la Sagrada Escritura para conocer a Dios y sobre todo aprender a ser obedientes como lo fue María y Jesús. Escuchemos la palabra de Dios en la voz de nuestros sacerdotes y cumplamos los mandamientos que el Señor nos dejó muy bien explicados. Regresemos a Dios.

 

SEGUNDO LLAMADO ANGUSTIOSO
“Hijo Mío, acércate a Mí, escucha MI angustioso llamado. Por amor a ti ofrezco Mi Cuerpo como sacrificio vivo, Pan de Vida para todos los hombres. Mi Sangre, Preciosa Bebida, Bebida de los Ángeles del Cielo, entregada con amor a los hombres.
Hijo Mío, permanezco por ti en el Sacramento del Amor…, esperando pacientemente por ti en el Tabernáculo, donde estoy prisionero por ti. Tú raras veces te acercas a Mí, porque no te acuerdas de Mí, que estoy prisionero por ti.
Hijo Mío, Mi agonía es grande cuando veo la frialdad, la indiferencia y la negligencia con que te acercas a la Santa Trinidad, cuya Presencia llena el Santuario Santo. Yo estoy aquí, hijo Mío… Yo estoy aquí en plenitud. Teme la Presencia de tu Dios. Acércate con respeto y reverencia. Hijo Mío, ¿sabes tú lo que sufro cuando entro en el santuario de tu corazón a través de la Sagrada Comunión? Tus pecados me amarran y me flagelan sin misericordia. En tu corazón no hay nadie que Me consuele. Luego de haberme flagelado insensiblemente, Me arrastras fuera y cierras con llave la puerta de tu corazón con iniquidad. Esto es lo que Me haces con tu vida de pecado. Yo Soy el Pan de Vida para todos los hombres que me reciben en estado de santidad. Vengo a darles vida, no muerte. Limpia las iniquidades de tu corazón. Ábreme la puerta de tu corazón. Haz de tu corazón un tabernáculo de consuelo para Mí.
Hijo, que Yo viva en tu santuario de una Comunión a otra. ¡Acógeme, hazme sentir bienvenido!
Hijo Mío, todos los que Me acogen, acogen a Mi Padre y al Espíritu Santo que viven en Mí. Todos los que Me rechazan, ¡rechazan a la Santísima Trinidad!
Hijo, aun cuando otros Me rechacen, haz de tu corazón un tabernáculo de consuelo para Mí.
¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, llamándote para que REGRESES!”

Cristo nos insiste en regresar a Dios. El crucificado que quiso quedarse con nosotros para alimento nuestro como pan y vino: sagrada Eucaristía! Nos espera en la Hostia Divina, alimento para nuestro espíritu, encerrado en el Sagrario y no vamos a misa para comer del cuerpo ni beber de la sangre de Cristo, ahí lo dejamos encerrado. En ese Hostia esta la Santísima Trinidad a la que no respetamos ni amamos como Dios Hijo nos lo indicó. Cristo Eucaristía está ahí esperándonos  para entrar en nuestra boca, en nuestro cuerpo, libre de pecado para sentirse amado, bien recibido. Muchas veces vamos y comemos del cuerpo y la sangre de Cristo llenos de pecado, pensamos que el sacerdote ni cuenta se da si ya nos confesamos, si somos dignos de comer del cuerpo y beber la sangre de Cristo. Más no recordamos que Dios está mirándonos día y noche y sabe de nuestros pecados y si entra su cuerpo en nuestra boca y tenemos pecado lo flagelamos, lo torturamos y ahí es donde se da cuenta por segunda vez que estamos llenos de pecados. A Dios no podemos engañarlo. Cristo quiere que nos confesemos cada vez que cometamos pecado pero sobre todo que no volvamos a pecar porque si pecamos a cada rato y a cada rato nos confesamos le estamos mostrando que no lo respetamos, que no valoramos el sacrificio de su crucifixión. Le mostramos frialdad y que no creemos verdaderamente en Él que solo nos confesamos a cada rato para “cumplir” con una confesión que no es verdadera pues no hay verdadero arrepentimiento.

“quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe su propio veneno y le aplasta un gran castigo. Por eso hay muchos enfermos  y muchos han muerto.” (1 Co 11, 27-30).

No tomemos a Dios en vano y hagamos una buena confesión, tengamos verdadero arrepentimiento de nuestros pecados y sobre todo NO VOLVAMOS A PECAR. Cristo nos insistir en regresar a Dios Padre, acudamos a su llamado.

TERCER LLAMADO ANGUSTIOSO
“Hijo Mío: Yo estoy en tu corazón, un Getsemaní solitario donde estoy velando y nadie viene a velar Conmigo, ni siquiera por una hora. Te prefieres ir tras la posesión de bienes terrenales, aun a riesgo de tu perdición, dejándome sufrir solo.
El enemigo se aproxima rápidamente…, está conquistando terreno para ganar muchas almas, mientras tú duermes.
Hijo, ¿no puedes levantarte y velar Conmigo siquiera una hora? Yo estoy en el santuario de tu alma, un Getsemaní solitario, esperando que vengas. Muchas almas, muchas almas van al infierno a causa de los pecados de la carne. Hijo, mira cómo tú conduces muchas almas a la perdición a través de tu forma de vestir. Yo Soy Aquél a Quien tú expones desnudo públicamente.
Hijo, consuélame. Hijo, ten misericordia de Mí.
¡Nunca debe un hombre imitar a una mujer! ¡Nunca debe una mujer imitar a un hombre! Sé tal como Yo te hice, hijo; sé tal como Yo te hice. Te digo, aléjate de esta moda mundana. Ese es el plan del enemigo: destruir el templo del Espíritu Santo que es tu cuerpo. Vive una vida modesta.
Mi hijo amado, porque te amo y deseo que me muestres amor, te suplico me ofrezcas todo tu ser, que lo guardes para Mí y solamente para Mí. Que él me glorifique siempre, que me consuele siempre. No hago este llamado al mundo, sino a ti a quien amo. Ofrécemelo… Ofrécelo para salvación. ¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, llamándote para que REGRESES!

Cuando Jesús estuvo orando en el Huerto de Getsemaní antes de ser tomado preso por los soldados romanos pidió a los apóstoles que lo acompañaban (Pedro, Juan y Santiago) que se mantuvieran despiertos orando pero no lo hicieron, se durmieron mientras nuestro Señor sufría por la hora cercana, la hora en que tendría que cargar la cruz con todos nuestros pecados y ser crucificado. Qué dolor  más grande para Jesús sentirse solo en esos momentos en que hubiese sido consolado con las oraciones de sus amigos que estaban dormidos. Ellos se durmieron y nosotros hacemos lo mismo, no estamos alerta, no oramos constantemente: dejamos solo a Jesús en Getsemaní.

Acudamos a su llamado todos los jueves de 11 de la noche a las 4 de la madrugada es la hora de Getsemaní, , ÉL nos pide “tan si quiera una hora” que puede ser la última hora del jueves de 11:00 a 12:00 de la noche. En este tiempo se hace el rosario Mariano y el de la Sangre de Cristo y las oraciones del Devocionario de la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo:

  • Oración de reparación por la corona de espinas( en la que se pide perdón por nuestros pecados)
  • Adoración a la Preciosísima Sangre
  • Plegarias de consolación
  • Oraciones de reparación a Jesucristo Agonizante o llamados angustiosos
  • Oraciones místicas

Quien hace una novena de Hora de Getsemaní consigue de Cristo lo que le pide si se le pide con el corazón y se está libre de pecado. Esta novena son nueve jueves continuos una hora de acompañamiento con las oraciones ya mencionadas.

Él nos dice que en el infierno hay muchas almas por haber cometido pecados de la carne: fornicación, amasiato, adulterio, violación. Todos estos nos dice que son provocados por nuestra manera de vestir: uso de minifaldas, ropas que dejan ver la desnudez del cuerpo de la mujer y también en el hombre. A cristo le desgarraron sus ropas para desnudarlo y ponerlo en la cruz fue un hecho horroroso para Nuestro Salvador y usar ropas cortas o que dejen al descubierto nuestro cuerpo causando provocación al pecado es mostrar el cuerpo desnudo de Cristo y exponerlo al público, eso le hacemos con esa forma de vestir.

Cristo nos insiste en ser tal como ÉL no creó (Dios uno y trino) el que es hombre que vita y sea como hombre, la que es mujer sea y vista como mujer, de manera decorosa. No podemos vestirnos del seo que no somos, eso nos dice aquí nuestro Señor. El que es homosexual o la que es lesbiana está llamada por Cristo a la conversión y si es posible convertirse si se quiere. Hoy conocemos un caso tan maravilloso y grande como la conversión de María Magdalena, un caso de un mexicano que fue tocado por la misericordia de Dios y pueden conocerlo en la siguiente dirección y comprar su libro para conocer este gran testimonio. Si se quiere se puede confiando en Dios https://www.facebook.com/amaresconferencias/posts/456895401068287 

Cada cuerpo de cada ser humano es un Templo vivo del Espíritu Santo y hay que honrar a Cristo con nuestro cuerpo siendo como fuimos creados por Dios. Entreguémonos a Cristo, consagrémonos a Él con amor. Ofrécete todo tu ser a Dios. Regresemos a ÉL.

CUARTO LLAMADO ANGUSTIOSO
“Hijo Mío: ¿Es así como traicionas a tu Señor y Salvador? Solamente por el dinero mundano y perecedero, escogiste traicionar a tu Señor y entregarme a esos hombres crueles para que Me crucificaran. Hijo, te estás convirtiendo en el Judas de este último tiempo. ¡Cuán terrible será todo para aquellos que traicionan al Hijo del Hombre y lo entregan a hombres pecadores para ser crucificado! Mira cuán lamentablemente va a la eternidad a sufrir por siempre.
Aun entre los Sacerdotes de Mi Corazón hay muchos Judas que prefieren los bienes terrenales a cambio de su Señor, Quién está en agonía.
Esto me causa mucho dolor, hijo Mío, porque están haciendo de la casa de Mi Padre un mercado. Mi Padre está grandemente molesto. Miren bien cómo ustedes me están sacando de Mi Santo templo. Hijo, ¿deseas la presencia de tu Dios? Ofréceme tu vida.
Yo Soy Aquél a Quien ustedes están traicionando solamente por cosas terrenales. Hijo, ya que todas esas cosas por las que estás trabajando serán destruidas por el fuego, ¿por qué estás trabajando en vano?
Regresa a Mí, hijo Mío, ten misericordia de Quien vino a salvarte. Que Mis Sacerdotes regresen a Mí. ¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, llamándoles para que REGRESEN!

  Jesucristo nos pide no traicionarlo por las cosas mundanas: casas lujosas, autos, joyas, ropa de moda, aparatos tecnológicos avanzados,dinero y todas esas cosas materiales que invaden el mundo de hoy. No cambiemos a Cristo por todas esas cosas, no seamos Judas que preferimos el dinero y las cosas materiales que serán destruidas, que no nos llevaremos al morir. En cambio Él nos pide elegirlo a ÉL pues quien elige a Cristo y cumple sus mandamientos es salvado. quien escucha a Dios y camina hacia Él llega al Padre. Este llamado es para todos porque todos caemos en esa tentación del Dios dinero. Regresemos a Él, si tenemos dinero para donar para las obras de la iglesia o para dar comida o vestido al más necesitado pues hagámoslo. Regresemos a Cristo.

QUINTO LLAMADO ANGUSTIOSO
“Hijo Mío, ¿cuándo terminarán los tormentos de Mi flagelación, causados por tus pecados y los del mundo? ¿Por qué Me están flagelando y al mismo tiempo coronándome de espinas? Y diciendo: ‘DÉJENME PECAR… YA IRÉ DESPUÉS A CONFESARME’. Yo Soy el Agonizante Jesús a Quien tú constantemente torturas. Hijo, ¿ACASO TE DI EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA PARA QUE TE CONVIRTIERAS EN UN POZO DE INIQUIDAD?
Ese es el Sacramento de Mi Amor. Él abre el océano de la misericordia divina. Mi Sangre y Agua Preciosas, que brotaron para salvar y lavar tu iniquidad para que vayas y no peques más.
Hijo, retira la corona de espinas… ten misericordia de Mí, no Me flageles más. Ama a tu Dios, tu Creador. No te hagas falsos dioses de ninguna creatura. Sólo a tu Dios temerás y adorarás. No pronuncies el nombre de tu Dios en vano.
Hijo, recuerda guardar el día obligatorio, santo. Haz respetar Mi Nombre en este mundo corrupto. Haz todas estas cosas para aminorar los dolores de Mi agonía. Ofrece todos tus desengaños, pruebas y persecuciones en reparación por tus pecados y los del mundo entero. ¡Yo Soy el Agonizante Jesucristo, llamándote para que REGRESES!”

 SEXTO LLAMADO ANGUSTIOSO
“Hijo Mío, acércate a Mí y escucha Mi angustioso llamado. Diariamente ando buscando quien Me consuele, y no encuentro a nadie. Mira Mi rostro Agonizante. ¿Dónde está la Verónica de estos tiempos? ¿Dónde está para que Me limpie el rostro y Me consuele? ¿Acaso se ha unido a la multitud gritando: ¡crucifícalo, crucifícalo!?
Se han olvidado que Yo Soy su Mesías, que los sacó de Egipto, que los alimentó con el maná celestial y los acogió bajo Sus alas en seco y ardiente desierto.
Me has rechazado y ya no hay nadie que me ayude. Hijo, así es como tú abandonas tu cruz, y te alejas del camino del Calvario, dejándome sufrir solo.
En verdad te digo, hijo Mío… NO HAY OTRO CAMINO QUE TE CONDUZCA A LA TIERRA PROMETIDA, QUE EL CAMINO DE LA SANTA CRUZ. CARGA CON TU CRUZ Y SÍGUEME TODOS LOS DÍAS DE TU VIDA.
Ayúdame a cargar todas estas cruces que han sido rechazadas, que Mi pueblo ha abandonado para que Yo las lleve. HIJO… VIVE TU VIDA DE CONSAGRACIÓN. Carga tu cruz y sígueme. ¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, que te llamo para que REGRESES!”

Jesús nos llama a consolarlo a limpiar su rostro agonizante al ayudar al prójimo. Recordemos que a Saulo de Tarso a quien se le apareció el Señor preguntándole por qué lo perseguía y Saulo le decía no perseguirlo ni conocerlo pues jamás estuvo frente a Él y Jesús le dijo que cuando perseguí a uno de los suyos lo perseguí a Él.Saulo se convirtió y Dios le puso el nombre de Pablo al que conocemos como San Pablo, el compañero de San Pedro en la tarea de evangelizar. Consolemos a Cristo ayudando a los que menos tienen, pero también consolémosle con las oraciones de consolación a Jesucristo Agonizante y con obras de misericordia y buenos actos. No olvidemos todo lo que Cristo hizo por nosotros, por salvarnos, no despreciemos el precio que Él pagó por nosotros y sobre todo carguemos nuestra cruz del tamaño y peso que Dios nos la ponga, no le carguemos más peso a su agonía, con amor ofrezcamos nuestros sufrimientos por nuestros pecados y los del mundo entero.

  SÉPTIMO LLAMADO ANGUSTIOSO
“Hijo Mío, mira cómo tus pecados me han clavado en la Cruz. Estoy sangrando por amor a ti. Estoy dudando por amor a ti. Estoy sediento de amor por este mundo necesitado. Ninguno de ustedes desea consolarme… más bien me ofrecen vinagre para calmar Mi sed.
Todos ustedes se mantienen alejados, se burlan y Me critican. Hijo Mío, mira cómo hablas falsedades de tu prójimo. En vez de orar por Mi Santa Iglesia, continúan criticándola. Yo Soy Jesucristo Agonizante, a Quien ustedes critican. La Iglesia es Mi Cuerpo, al que están crucificando.
HIJO MÍO… PÁRATE AL PIE DE MI SANTA CRUZ Y OFRÉCEME, JUNTO CON MI MADRE, EL MUNDO ENTERO.
Yo lo aceptaré, y lo ofreceré a Mi Padre. Ellos serán Sus hijos y obedecerán Sus mandatos.
La ira del Padre Eterno se aplacará. Mis Santas Llagas serán sanadas. Entonces Mi Reino vendrá sobre la tierra.
Hijo, has de crucificarte por Mí y Conmigo en la Santa Cruz de la Salvación. Esto es lo que más necesito de ti en reparación por tus pecados y los pecados del mundo entero. Hijo, Yo no he pedido esto al mundo, sino a ti, porque Te amo y deseo que me demuestres tu amor. Yo te prometo que atraeré a ti y a todos los hombres hacia Mí a través de ti. Acepta Mi llamado angustioso, ¡oh amado hijo! Yo ofreceré todos tus sacrificios a Dios para que sean aceptables en reparación por tus pecados y los del mundo entero.
Al final, el mundo entero vivirá en Mí, Conmigo y para Mí. Mi Sagrado Costado se abrirá para ser el refugio de todos los hombres. Sacarán Agua viva de la Fuente de la Vida que brota de Mi Sagrado Costado. Hijo, que se haga Mi voluntad en la tierra. Que se haga Mi voluntad en ti. Sufre por Mí y Conmigo. Muere por Mí y vive en Mí.
Yo Soy el Jesucristo Agonizante, te amo. Yo los bendigo a todos.”

Cristo nos llama a ver como nuestros pecados lo crucificaron en la cruz y nos pide que lo amemos, pero somos muy ingratos, no valoramos el precio que pagó por limpiar nuestros pecados. Ahora nos pide no criticar a su iglesia pues es su cuerpo no criticar a sus sacerdotes porque Él los eligió y los puso donde los tiene, nos pide hacer oración por nuestros sacerdotes, orar por la iglesia (rosario mariano e inmediatamente después el de la Preciosa Sangre de Jesucristo), ofrecerle el mundo entero a Cristo crucificado para que ÉL lo ofrezca al Padre y ofrecer todos nuestros sufrimientos en reparación de nuestros pecados y los del mundo entero, solo así vendrá el reino de Dios ¿Quieres que venga su reino? Ofrécele el mundo entero

Dios mío, Dios mío, yo creo firmemente con todo mi corazón, espero y confío sinceramente en Ti. Solamente a Ti adoraré por siempre. Con verdadero arrepentimiento y amor, me postro a Tus Pies; te pido perdón por aquellos que no creen y no quieren creer, por aquellos que no Te adoran y no quieren adorarte y por aquellos que Te crucificaron y Te están crucificando diariamente.
Querido Jesús, yo te consolaré durante toda mi vida. Amén.

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Te ofrezco la Palabra hecha carne, Jesucristo, Su carne cubierta de Heridas y Sangre, Su agonía en el Huerto, Su flagelación, Su Coronación de espinas, el repudio que sufrió, Su condena, Su crucifixión y muerte en unión con todos los sufrimientos de Tu Santa Iglesia y la sangre de los mártires, en reparación por mis pecados y los pecados del mundo entero. Amén.

ACUDE A LOS LLAMADOS DEL SEÑOR Y CONSUÉLALO, HAZ REPARACIÓN POR TUS PECADOS Y LOS DEL MUNDO ENTERO, CUMPLE SUS MANDAMIENTOS Y ENTONCES VENDRÁ EL REINO DE DIOS. ÉL NOS INSISTE:

“REGRESEN, OH PUEBLO MÍO. ¡Yo Soy Jesucristo Agonizante, que te llamo para que REGRESES!”

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