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lunes, 9 de septiembre de 2013

La oración

 

Dice San Mateo en el capítulo 26, versículo 41 Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil".

En Lucas  22.   nos insiste en la oración: “40 Llegados al lugar, les dijo: «Oren para que no caigan en tentación.» 45 Después de orar, se levantó y fue hacia donde estaban los discípulos. Pero los halló dormidos, abatidos por la tristeza. 46 Les dijo: «¿Ustedes duermen? Levántense y oren para que no caigan en tentación.»

Dos hermosas definiciones dela oración nos las regalan Santa Teresita y San Juan Damasceno:

«La oración, dice Santa Teresa del Niño Jesús es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como en la alegría.

San Juan Damasceno: “La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes”

En la Sagrada Escritura encontramos varios textos que nos dicen qué es la oración y otros que nos enseñan cómo debemos orar y las condiciones para hacer una buena oración:

Parábola del fariseo y el publicano

18:9 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:
18:10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano.
18:11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
18:12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
18:13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
18:14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

La humildad es la base de la oración. La humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración: el hombre es un mendigo de Dios San Agustín “Nosotros no sabemos pedir como conviene” Rm 8, 26: el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero es Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables. "la oración viene también del Espíritu Santo".

La oración es una relación de Alianza entre Dios y el hombre en Cristo. Es acción de Dios y del hombre; brota del Espíritu Santo y de nosotros, dirigida por completo al Padre, en unión con la voluntad humana del Hijo de Dios hecho hombre. Orar es conversar con Dios, en diálogo, no es tanto hablar nosotros a Dios, ni mucho menos hacerle exigencias, sino más bien guardar silencio ante El, tratando de descubrir Su Voluntad, cuáles son Sus Planes para nuestra vida. Jesucristo nos aconsejó así:

Jesús en Mt, 5-20 nos dice:

Cuando ustedes recen, no imiten a los que dan espectáculo; les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio.

Pero tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.

Cuando pidan a Dios, no imiten a los paganos con sus letanías interminables: ellos creen que un bombardeo de palabras hará que se los oiga.

No hagan como ellos, pues antes de que ustedes pidan, su Padre ya sabe lo que necesitan.

Ustedes, pues, recen así:

Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre,

venga tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo.

Danos hoy el pan que nos corresponde;

y perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores;

y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.

Porque si ustedes perdonan a los hombres sus ofensas, también el Padre celestial les perdonará a ustedes.

Pero si ustedes no perdonan a los demás, tampoco el Padre les perdonará a ustedes.

Cuando ustedes hagan ayuno, no pongan cara triste, como los que dan espectáculo y aparentan palidez, para que todos noten sus ayunos. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio.

Cuando tú hagas ayuno, lávate la cara y perfúmate el cabello.

No son los hombres los que notarán tu ayuno, sino tu Padre que ve las cosas secretas, y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará.

No junten tesoros y reservas aquí en la tierra, donde la polilla y el óxido hacen estragos, y donde los ladrones rompen el muro y roban.

Junten tesoros y reservas en el Cielo, donde no hay polilla ni óxido para hacer estragos, y donde no hay ladrones para romper el muro y robar.

Juan 4, 10 nos dice “Tú le habrías rogado a él, y él te habría dado agua viva”

Es el corazón el que ora. Si este está alejado de Dios, la expresión de la oración es vana.

El poder de la oración

1 Tesalonisenses 5:17. El poder de la oración transforma vidas, trae paz. gozo, y dirección

El poder de la oración logra cambiar a nosotros, escuchando los deseos de Dios. Así oraba Jesús:< Padre,...no se haga mi voluntad, sino la tuya (Lc22,42).

El poder de la oración no debe ser subestimado. Santiago 5:16-18 declara, “...La oración eficaz del justo puede mucho. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió en la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dió lluvia, y la tierra produjo su fruto.” Dios definitivamente escucha las oraciones, responde a las oraciones y se mueve en respuesta a las oraciones.

Filipenses 4:6-7 nos dice, No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios.

Santiago 5: 13-18 dice ¿Hay entre ustedes alguno desanimado? Que rece. ¿Está alguno alegre? Que cante himnos a Dios. La oración hecha con fe salvará al que no puede levantarse y el Señor hará que se levante; y si ha cometido pecados, se le perdonarán. Reconozcan sus pecados unos ante otros y recen unos por otros para que sean sanados. La súplica del justo tiene mucho poder con tal de que sea perseverante: Elías era hombre y mortal como nosotros, pero cuando rogó insistentemente para que no lloviese en el país, no llovió durante tres años y medio; después oró de nuevo y el cielo dio lluvia y la tierra produjo frutos.

El poder de la oración ha vencido enemigos conquistado la muerte, ha traído sanidad y derrotado demonios. Dios, a través de la oración, abre ojos, cambia corazones, sana heridas, y concede sabiduría ¡El poder de la oración no debe ser subestimado ya que se sustenta de la gloria y fuerza del infinitamente poderoso Dios del universo!

¿Cómo orar?

· La más alta forma de adorar a orar con Dios es adorándolo.

· Orad movidos por el Espíritu Santo y manteneos así en el amor de Dios>>

· (Judas 20-21).

· orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.” (Efesios 6:18)

· Desde la sencillez( Mt. 6, 7), humildad y gratuidad

· Con el corazón: Mt 6, 50-60.

· En el día y en la noche, en toda ocasión

· Con naturalidad

· Aceptando la voluntad del Padre.

· Con confianza

· “Orad sin cesar” (1 Ts. 5:17).

· Hablamos con Dios desde “lo más profundo” (Sal 130, 1) de un corazón humilde y contrito

La oración según algunos santos

San Alfonso María de Ligorio nuestra salvación está en la oración si la haces te salvas y si dejas de hacerla te condenas. Es un medio necesario y seguro para alcanzar la salvación y todas las gracias que para ella necesitamos.

REZA Y NO DEJES JAMÁS DE REZAR; PORQUE SI REZARAS, TENDRAS TU SALVACIÓN; PERO SI DEJARAS DE REZAR, TENDRAS TU CONDENACIÓN

San Pedro Crisólogo: para que la fe se mantenga firme, la devoción sea constante, y la virtud permanente es necesario: la oración, el ayuno y la misericordia. Porque la oración llama, el ayuno intercede, la misericordia recibe. Porque un corazón quebrantado y humillado el Señor no lo desprecia.

San Agustín reconocía: Mi sacrificio es un espíritu quebrantado y Juan Pablo II afirmaba que

todo se puede obtener de Dios con la oración».

Según San Juan María Vianney :

1. "La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Criador". (Sermón sobre la oración).

2. "Con la oración todo lo podéis, sois dueños, por decirlo así, del querer de Dios". (Sermón sobre la perseverancia).

3. "La oración abre los ojos del alma, le hace sentir la magnitud de su miseria, la necesidad de recurrir a Dios y de temer su propia debilidad". (Sermón sobre la oración).

4. "Todos los males que nos agobian en la tierra vienen precisamente de que no oramos o lo hacemos mal". (Sermón sobre la oración).

5. "Todos los santos comenzaron su conversión por la oración y por ella perseveraron; y todos los condenados se perdieron por su negligencia en la oración. Digo, pues, que la oración nos es absolutamente necesaria para perseverar". (Sermón sobre la perseverancia).

6. "¡Cuántas veces venimos a la iglesia sin saber a qué venimos ni qué queremos pedir! Sin embargo, cuando se va a casa de cualquiera, se sabe muy bien por qué uno se dirige a ella. Los hay que parecen decirle a Dios: «Vengo a decirte dos palabras para cumplir contigo...». Con frecuencia pienso que, cuando venimos a adorar a nuestro Señor, conseguiríamos todo lo que quisiéramos, con tal de pedirle con fe viva y un corazón puro". (Sobre la oración).

7. "Nuestras oraciones han de ser hechas con confianza, y con una esperanza firme de que Dios puede y quiere concedernos lo que le pedimos, mientras se lo supliquemos debidamente". (Sermón sobre la oración).

8. "Hemos de orar con frecuencia, pero debemos redoblar nuestras oraciones en las horas de prueba, en los momentos en que sentimos el ataque de la tentación". (Sermón sobre la oración).

9. Por muchas que sean las penas que experimentemos, si oramos, tendremos la dicha de soportarlas enteramente resignados a la voluntad de Dios; y por violentas que sean las tentaciones, si recurrimos a la oración, las dominaremos (Sermón sobre la oración).

10. "La tercera condición que debe reunir la oración para ser agradable a Dios, es la perseverancia. Vemos muchas veces que el Señor no nos concede enseguida lo que pedimos; esto lo hace para que lo deseemos con más ardor, o para que apreciemos mejor lo que vale. Tal retraso no es una negativa, sino una prueba que nos dispone a recibir más abundantemente lo que pedimos". (Sermón sobre la oración).

Después de orar y llenarnos de Dios podremos quizá decir como San Agustín:

Tarde te amé, Oh Belleza siempre antigua, siempre nueva. Tarde te amé. Tú me has llamado, y me has llamado insistentemente, y has suprimido mi sordera. Tu has brillado con luz y has puesto mi ceguera a volar! Tu has emanado fragancia, y me he quedado sin aliento, y he suspirado por ti. Te he conocido, y he tenido hambre y sed de Ti. Tú me has tocado, y he sido encendido por tu paz.” -Confesiones, Capítulo 1.

Sant 5: 9 “Hermanos: no se peleen unos con otros, y así no serán juzgados; miren que el juez está a la puerta”. Para evitarnos esta situación es mejor dejarse conducir por Dios y esto solo es posible pidiéndoselo en oración.

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